[R-P] [A. Franzoia] MEMORIA. SOBRE "NACIONALISTAS"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Abr 10 05:22:44 MDT 2008


Querido Lizardo, no sé porqué suponés que te ponés en opositor a la
Moderación solo por discrepar con Franzoia y con la decisión de Néstor
G. de reenviar un escrito del "muchacho idealista". Por otro lado,
mientras que la oposición a la Moderación se exprese en términos
civilizados, no podría haber nada mejor que esa oposición.

Por lo demás, no veo porqué encuentras que los planteos de Franzoia
(simplemente: que el nacionalismo conservador y prooligárquico tiene
una tendencia demasiado fuerte a ponerse del lado de la antipatria
cuando las papas queman) implican desconocer la importancia del
revisionismo conservador, o la inmensa flexibilidad del pensamiento
humano cuando opera en clave argentina.

Yo, al menos, leo la Historia argentina de Palacio una vez al año...

Un abrazo.

El 10/04/08, Lizardo Sánchez <lizardosanchezcordoba en yahoo.com.ar> escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a recpopmod en gmail.com.]
>
>  CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
>  Estimado Moderador:
>
>  No crea que con esto me hago opositor a su
>  Moderación, como usted sabe aqui soy oficialista,
>  solo que desde diferente racionalidad a la que
>  usa el compañero Franzoia.
>
>  De este hubiera esperado un fino análisis
>  marxista mas que una yuxtaposición de hechos
>  digna de un periodista que escribe en los
>  suplementos domingueros. Y lo digo en mi cabal
>  entendimiento de que no doy ni pa periodista
>  sabatino.
>
>  Hace un análisis de hechos puntuales, en ninguno
>  de ellos miente, por supuesto, pero no alcanza a
>  ver el hilván del pensamiento a lo largo de un
>  proceso de acumulación de conciencia. Organiza
>  esos datos puntuales sin hacer una ponderación de
>  la dinámica del proceso de elaboración de nuestra
>  conciencia nacional y popular.
>
>  ¿Quién descubre la trampa de la historiografía
>  mitrista?: Adolfo Saldías, a quien podríamos
>  llamar prerrevisionista.
>
>  ¿Qué significaba esa trampa historiográfica? Pues
>  en realidad un grupo que compartiendo una idea se
>  iba haciendo dueño del pasado y con ello dueño
>  del futuro. Y muy particularmente de la identidad
>  de todos nosotros.
>
>  ¿Quiénes siguieron ese camino iniciado por
>  Saldías? Los consabidos Irazusta, Ibarguren,
>  Palacio, y revoloteándoles alrededor, quizás mas
>  en el plano de la literatura que es otro espacio
>  de construcción o esclarecimiento de la
>  conciencia: Lugones, Martínez Zuviría, Galvez,
>  Marechal y otros que no tengo ganas de recordar.
>
>  Mientras oficialmente se decía que la Patria era
>  la libertad, algunos pensaban que era algo mas. Y
>  asi como los compañeros de la Izquierda Nacional
>  se respaldan en ideas elaboradas en Europa, ellos
>  también buscaron ideas por allá, solo que no las
>  mismas.
>
>  ¿Alguien se piensa que es posible que Hernández
>  Arregui, Puiggros, Ortega Peña, Duhalde, Abelardo
>  Ramos, Fermín Chavez, o la gente de FORJA
>  hubiesen podido hacer lo que hicieron con la
>  trampa de la historiografía mitrista instalada a
>  pleno? Creo que no. Si bien no me gusta la
>  historia ficción creería que se hubieran visto
>  obligados a ponerse en lugar de Saldías y partir
>  de cero.
>
>  ¿Acaso piensa el compañero Franzoia que se
>  hubiese podido poblar un nacionalismo despoblado
>  sin tener plena conciencia que el terreno lo
>  tenía comprado Mitre?
>
>  ¡Ay mi Dios, que idealista es este chango!
>
>  En cuanto a los hechos concretos, da la
>  casualidad de que en el mayor grado de
>  organización que nuestro pueblo adquiere frente
>  al imperio tiene algo que ver un señor al que no
>  todos quieren, que fue presidente tres veces, y
>  que en 1930 estaba con los nacionalistas
>  despoblados tumbando al presidente del pueblo.
>
>  Y no quiero entrar en etapas mucho mas confusas
>  tratando de entrever donde anclaba el
>  yrigoyenismo su pensamiento, pues aparte del
>  mismo Yrigoyen, sobrino del mazorquero fusilado,
>  debería mirar al menos hacia Ricardo Rojas, quien
>  hoy pasa por liberal pero en su época se lo
>  cobraron caro. Ta bien, él pagó.
>
>  Si uno mira la trayectoria de Tacuara no
>  pareciera surgir de ella inmovilidad alguna de
>  ideas. Dió pa todo. Desde las tres A hasta Joe
>  Baxter: tacuara, monto, erp, tupa y etc, etc. . .
>  Lo que no ve el compañero Franzoia es que él
>  llama inmovilismo al hecho de que siempre hay
>  alguno anclado en ideas de etapas anteriores,
>  pero también siempre hay quien va releyendo esas
>  ideas y en los hechos acompañando la experiencia
>  popular. Y como en todo camino histórico hay
>  también quien acompaña al enemigo.
>
>  Los caminos de los pueblos no son limpios. Mire
>  que ni siquiera digo como suponía Compte que son
>  rectos, ni siquiera digo como Marx que son
>  sinuosos. Digo que son sucios, pues siempre digo
>  que los pueblos dejan en el mismo corchos,
>  botellas, pañales, tetrabriques, trapos, papeles,
>  …y bueno: también forros, corpiños y
>  lienzos. ¡Que le vamos a hacer, los pueblos saben
>  como vivir!!
>
>  En todos lados hay centros y periferias. Y en
>  todas las periferias hay arrabales malolientes y
>  marginales al centro. En parte real producto de
>  ese centro y en parte llegando desde otros
>  espacios a pura fuerza del peso de las ideas
>  centrales. Veamos sino al socialismo, al PC, a
>  los trotskos. Todos estos arrabales de un digno
>  centro de pensamiento que mucho viene aportando a
>  la construcción de nuestra identidad.
>
>  Patria somos todos.
>
>  Un abrazo, amigo Franzoia, muy posible lector
>  voyeur de esta lista. Sabes que me gusta echarte
>  piedras pero soy leal compañero y amigo tuyo.
>  Compartimos lo principal, al enemigo.
>
>  Un abrazo
>
>  Lizardo Sánchez
>
>
>  [Reenvío este texto de Alberto Franzoia, al que
>  hago un agregado que tiende a corroborar sus
>  planteos.
>
>  Franzoia pide en su nota, elaborada en 2007, que
>  "recordemos a Alberto Ottalagano o José López
>  Rega y las  Tres A, cuyas actuaciones en el
>  gobierno peronista durante el período 1973-1976
>  resultaron funcionales al enemigo, sin que esto
>  signifique olvidar los tremendos errores
>  políticos del accionar militar de Montoneros
>  (pero este no es el objeto de estudio de nuestro
>  trabajo)".
>
>  Sin entrar tampoco en un estudio detallado del
>  rol cumplido por Montoneros, no podemos olvidar
>  que en su cúpula original había una fortísima
>  influencia de estas ideologías del "nacionalismo"
>  de derecha, con toda su carga de "paternalismo" y
>  "sustitutismo" de la acción autónoma e
>  independiente de las masas... carga que
>  facilitaría enormemente el paso hacia la
>  "militarización".
>
>  No se trata de acusaciones personales. No
>  coincidimos con la corriente de interpretación
>  que -basándose en la evidente relación entre esa
>  cúpula original y el Ministerio del Interior de
>  Onganía y ciertos hechos no del todo claros que
>  rodean la trayectoria del único sobreviviente de
>  esa cúpula- opina que Montoneros siempre fue un
>  agente de la contrarrevolución. Creemos que todo
>  el proceso es infinitamente más complejo y que el
>  significado histórico de Montoneros está lejos de
>  agotarse cuando se dice que era la forma más
>  clara en que se expresó la "reacción de las
>  clases medias a la disolución de la Argentina
>  británica".
>
>  Pero no podemos dejar de señalar, al menos y como
>  punto de partida de todo análisis serio del tema,
>  que toda esa cúpula original -y por cierto si
>  hubo relaciones con el Ministro del Interior de
>  Onganía tienen que haber pasado por este
>  meridiano- sostuvo fervorosamente los puntos de
>  vista básicos del "nacionalismo de derechas",
>  como dice Alberto Franzoia o, como mejor define
>  (a mi gusto) nuestro suscriptor Lizardo Sánchez,
>  del "nacionalismo despoblado".
>
>  Y que semejante reconocimiento, en momentos en
>  que a la Sociedad Rural le brotan aliados
>  "nacionalistas" y "trotskistas" en su lucha
>  contra
>  el gobierno argentino, no deja de tener su
>  importancia.
>
>  Más allá de este tema, el de Alberto es un aporte
>  muy importante y oportuno en momentos en que
>  conviene ir aclarando de qué lado está
>  cada uno. Más allá de los indudables límites y
>  errores del gobierno actual, quien dude ante su
>  defensa contra la trenza oligárquico -mediática
>  -imperialista se coloca del lado de la
>  antipatria. Lo haga en nombre de Francisco Franco
>  o de León
>  Trotsky...]
>
>
>  MEMORIA. SOBRE "NACIONALISTAS"
>  Alberto Franzoia
>
>
>  Hace más de un año publiqué un artículo
>  intentando desentrañar hasta qué punto se puede
>  sostener que el nacionalismo de derecha es
>  realmente nacional. Mi conclusión al respecto era
>  que nunca lo fue y probablemente nunca lo será.
>  Algunos compañeros consideraron que ese juicio
>  era demasiado duro y cerraba todas las puertas
>  para que este sector filosófico y político se
>  pudiera integrar al bloque nacional-popular.
>  Lamentablemente los acontecimientos que estamos
>  viviendo demuestran, una vez más, que la mayoría
>  de esos "nacionalistas" apuestan a la
>  desestabilización del gobierno elegido por el
>  pueblo. O lo que es lo mismo, fortalecen con su
>  prédica a la oligarquía parasitaria (y aliada del
>  imperialismo), la misma que mueve los hilos del
>  teatro de títeres que estamos observando para
>  rechazar los límites que el gobierno pretende
>  imponerle a su comportamiento especulativo. Me
>  pareció por lo tanto muy conveniente  recordar
>  que
>  fue lo que dije sobre estos grupos
>  nacionalistas", ya que si consultamos lo que
>  piensan ahora veremos que no es muy distinto a lo
>  que pensaron siempre, con las consecuencias por
>  todos conocidas. Un país y un mundo distintos
>  sólo se pueden construir con memoria.
>
>  La Plata 8 de abril de 2008
>  Lic. Alberrto J. Franzoia
>
>
>
>  ¿ES NACIONAL EL NACIONALISMO DE DERECHA?*
>  Lic. Alberto J. Franzoia
>
>  *Publicado en "Investigaciones Rodolfo Walsh" y
>  en "Redacción Popular" en marzo de 2007
>
>  Partiendo del esquema dicotómico formulado por
>  Sarmiento, nuestra sociedad fue dividida en
>  civilización (todo lo vinculado con la cultura
>  "culta" de los países avanzados) y barbarie (la
>  cultura "atrasada" producida por los pueblos de
>  América Latina); de allí que todo intelectual que
>  se preciara de tal obviamente debía adherir a los
>  preceptos rectores de la civilización. Como bien
>  ha señalado Jauretche, en la civilización se
>  integraron intelectuales que aparentemente
>  expresaban ideologías contrapuestas, por ejemplo:
>  Martínez Estrada era la izquierda mientras Borges
>  representaba la derecha en la Argentina de
>  mediados del siglo XX. Pero ambas expresiones se
>  manifestaban conjuntamente como élite cuando los
>  sectores populares (la barbarie) trataban de
>  construir su camino de liberación
>  antiimperialista. Por supuesto, esta dicotomía no
>  ha sido superada, inclusive ha llegado a gestar
>  en la actualidad adhesiones grotescas, como la
>  del intelectual "progresista" Juan José Sebreli
>  al
>  político conservador Ricardo López Murphy en las
>  elecciones presidenciales de Argentina durante el
>  año 2003. El común denominador de estos
>  comportamientos es la visión del intelectual como
>  un ser diferenciado de la masa por su
>  racionalidad, talento, originalidad y estudios,
>  visión que expresa la versión más elitista (la
>  peor versión por lo tanto) del iluminismo
>  europeo. En realidad, más allá de diferencias
>  ideológicas coyunturales, priva la identificación
>  con las ideas de la clase dominante, ya que estas
>  dos vertientes que nutren a la civilización
>  ejercen una división del trabajo que se asienta
>  en la aceptación, confesada o no, del país como
>  una semicolonia dirigida por los que consideran
>  que su status superior proviene exclusivamente de
>  sus talentos y estudios, nunca de un privilegio
>  social. Un intelectual de la izquierda civilizada
>  e internacionalista podrá objetar esta
>  observación presentándose como un luchador
>  revolucionario, sin embargo, su práctica
>  contraria a los movimientos populares gestados
>  por la realidad latinoamericana, a los que
>  frecuentemente ha identificado como expresiones
>  populistas y bárbaras, ha contribuido
>  objetivamente al debilitamiento de dichos
>  procesos favoreciendo acciones
>  contrarrevolucionarias. Es decir, más allá de sus
>  intenciones ha resultado funcional al
>  imperialismo.
>
>  Así como la postura que ubica al intelectual en
>  un lugar de privilegio por su carácter de
>  iluminado, ha servido a la consolidación de un
>  proyecto político anclado en una América Latina
>  dependiente de los sucesivos imperialismos
>  anglosajones (primero británico y luego
>  estadounidense), no ha sido superior la
>  perfomance de aquellos que han recogido la
>  herencia intelectual de otra corriente filosófica
>  también europea: la reacción romántico
>  conservadora. Esta corriente surgió para
>  confrontar con los planteos iluministas (basados
>  en la razón crítica aplicada a la observación
>  como soporte intelectual de la revolución
>  francesa) apoyándose en una reivindicación de la
>  intuición, la fe y una particular visión de las
>  tradiciones. Si bien los románticos produjeron
>  obras importantes en el campo artístico, fueron
>  absolutamente irrelevantes para el desarrollo de
>  un método científico para estudiar la realidad,
>  aunque algunos de sus conceptos filosóficos
>  fueron integrados por teorías sociológicas del
>  orden como el funcionalismo. Desde la perspectiva
>  política favorecieron procesos conservadores
>  (antirrevolucionarios) o, en ocasiones,
>  decididamente reaccionarios (intentos de regreso
>  al régimen aristocrático depuesto).
>
>  Trasplantada en Latinoamérica, esta concepción
>  básicamente irracional sirvió para descalificar
>  la labor de los intelectuales "iluministas" a
>  quienes ha acusado sistemáticamente de ejercer
>  una racionalidad perversa, enemiga de la fe y la
>  tradición. Si bien durante el período
>  transcurrido entre las dos guerras mundiales los
>  herederos de la tradición romántica (conservadora
>  o reaccionaria) se manifestaron mediante posturas
>  tanto fascistas como nazis (que no han
>  desaparecido), la expresión más persistente se
>  vincula con un hispanismo de corte reaccionario,
>  reivindicatorio de la España negra, con
>  nostalgias por los tiempos del general Franco y
>  una defensa de los aspectos más oscuros del
>  catolicismo despojándolo de sus orígenes
>  populares. Desde ya estas expresiones del
>  totalitarismo nunca encontraron las condiciones
>  socio-económicas necesarias (los contenidos) para
>  manifestarse como en Europa, por lo que el
>  producto final, consecuencia de la acción de
>  sujetos que profesaban dichas ideas (las formas)
>  fue distinto al que se dio al otro lado del
>  atlántico. Debe quedar claro entonces que en
>  América Latina ha sido materialmente imposible el
>  desarrollo de regímenes nazi-fascistas o
>  incluso franquistas, pero sí han existido
>  individuos y grupos identificados con dichas
>  ideologías que terminaron gestando dictaduras
>  oligárquicas.
>
>  Mas allá de su identificación hispanista (siempre
>  en tonalidad negra), fascista o nazi, sin olvidar
>  la influencia del nacionalismo francés de
>  Maurras, se suelen presentar como "nacionalistas"
>  autóctonos y los une una visión tan irracional
>  como reaccionaria que identifica al intelectual
>  como un agente disgregador de la sociedad
>  tradicional, ya que todo proceso de
>  secularización (desarrollo de procesos
>  racionales)
>  es visto como una encarnación del mal. Se
>  presentan como enemigos del liberalismo y
>  neoliberalismo, sin embargo, cada vez que los
>  pueblos de América Latina se radicalizan en sus
>  posturas políticas, terminan objetivamente
>  aliados con la clase dominante (por lo tanto con
>  el liberalismo y neoliberalismo), pues su
>  verdadero enemigo es el nacionalismo democrático
>  y las izquierdas nacionales de Latinoamérica
>  a los que identifican en silencio o a viva voz
>  como desencadenantes del fantasma comunista. En
>  principio se manifiestan contrarios a los
>  "civilizadores" de la derecha liberal y de la
>  izquierda internacionalista, pero suelen ostentar
>  una postura ante las masas tan elitista como
>  ellos, aunque interpretan que dicha condición
>  emerge de un "orden natural"y estático, ya que
>  son adversarios del progreso racional postulado
>  por los liberales (tanto en su versión
>  oligárquica
>  clásica como en su variante izquierdista). Ellos
>  son por designio divino la conducción natural de
>  las masas; la presencia de éstas los incomoda
>  tanto como a uno de sus popes intelectuales, el
>  menos español de los españoles, José Ortega y
>  Gasset, autor de "La rebelión de las masas". Por
>  eso Jauretche incluye en la superestructura
>  cultural de la Argentina "civilizada" una tercera
>  variante que esta élite "natural" olvida
>  convenientemente: Julio Irazusta y su
>  nacionalismo de derecha.
>
>  Ante las masas adoptan una postura paternalista",
>  pero desconfían cuando ellas intentan caminos
>  independientes que podrían llegar a trascender
>  los límites del sistema que las mantiene en
>  condición de dominadas. Los nacionalistas de los
>  países capitalistas dominantes manifiestan una
>  ideología invariablemente expansiva como producto
>  de las condiciones materiales existentes allí
>  (los contenidos), por lo tanto su nacionalismo es
>  siempre imperialista. En los países dependientes
>  exhiben su postura crítica en el campo de la
>  historia lejana y de la cultura, postulando la
>  liberación respecto de los colonizadores de turno
>  a partir de la defensa de tradiciones
>  supuestamente atemporales (las formas), por lo
>  que podría constituir la plataforma para un
>  nacionalismo defensivo. Pero como en el plano
>  económico resultan de una inconsistencia
>  absoluta, porque nunca concretaron una crítica
>  seria de la infraestructura de América Latina
>  (sus contenidos), sus teorías desembocan en
>  experiencias políticas antinacionales, con una
>  lamentable participación (siempre subordinada)
>  en gobiernos dictatoriales de corte liberal y
>  neoliberal (como por ejemplo en Argentina tanto
>  durante la "revolución fusiladora" de 1955
>  como en el "proceso cívico-militar" que se dio
>  entre 1976 y 1983). Por otra parte hay que tener
>  mucho cuidado con las frecuentes simplificaciones
>  de la realidad, porque si bien muchos
>  nacionalistas han militado y lo siguen haciendo
>  en organizaciones críticas de los movimientos
>  populares de Latinoamérica, también pueden
>  hacerlo en su seno (como ha ocurrido con el
>  peronismo). Cuando esto se da y no asumen el
>  carácter necesariamente democrático que debe
>  tener todo movimiento nacional y popular, no
>  dejan de comportarse objetivamente como
>  nacionalistas de élite, participando en ellos no
>  por identificación con las masas, sino porque
>  consideran a estos movimientos como un freno para
>  el avance del eterno fantasma comunista. Tanto
>  que si en determinadas condiciones históricas se
>  produce una radicalización política en el
>  movimiento popular, entonces actúan dentro de él
>  como agentes de la coerción, apelando a la fuerza
>  (y no precisamente del "espíritu nacional" que
>  dicen defender).
>
>  Recordemos a Alberto Ottalagano o José López Rega
>  y las  Tres A, cuyas actuaciones en el gobierno
>  peronista durante el período 1973-1976 resultaron
>  funcionales al enemigo, sin que esto signifique
>  olvidar los tremendos errores políticos del
>  accionar militar de Montoneros (pero este no es
>  el objeto de estudio de nuestro trabajo).
>  Ottalagano, ex rector de la Universidad de Buenos
>  Aires, decía aún en 1983:
>  "El fascismo es un sí a la vida, al pueblo, a la
>  guerra, un sí a la vida en sí".
>
>  En la década de los noventa los nacionalistas
>  incorporan un nuevo exponente del "pensamiento
>  nacional", por supuesto, una vez más, el pensador
>  fetiche (pero nunca intelectual porque es una
>  palabra maldita, como tantas otras) resulta ser
>  de origen europeo (como lo fueron los primeros
>  referentes de su formación intelectual: Franco,
>  Primo de Rivera, Maurras, Mussolini, Hitler y
>  Ortega y Gasset), su nombre y nacionalidad: Carl
>  Schmitt, alemán. Resulta pertinente destacar que
>  la teoría de este exponente del derecho público
>  fue un referente esencial para los nazis.
>  Sostiene el politólogo Hans Manfred Bock:
>  "Ahora bien, en Alemania el desmantelamiento del
>  Estado de derecho parlamentario burgués se llevó
>  a cabo de forma paradigmática al iniciarse la
>  serie de gabinetes presidencialistas, encabezadas
>  por el Brüning en marzo de 1930. Desde el punto
>  de vista teórico, este Estado de derecho ya fue
>  puesto en entredicho y atacado anteriormente por
>  uno de los principales maestros del derecho
>  público alemán: Carl Schmitt.
>
>  En unión de unos vulgares filósofos conservadores
>  y antiburgueses como Spengler, Span y Moeller van
>  den Bruck, que pueden ser incluidos en una
>  tradición restauradora del pensamiento que se
>  inició con el romanticismo alemán, dicho
>  pensamiento adquirió virulencia política en
>  la polémica entablada contra la democracia en
>  general, tildada de producto de importación y de
>  dictado occidentaloide, extraño a la
>  mentalidad germana..." (1).
>
>  Obviamente Schmitt no era un revolucionario que
>  pretendía superar el estado de derecho burgués
>  desde una concepción que favoreciera la real
>  participación popular, y obsérvese que en esta
>  caracterización se cita precisamente como
>  antecedente a los románticos reaccionarios a los
>  que aludíamos al comenzar el análisis... En
>  nuestro medio su pensamiento ha sido reivindicado
>  por "nacionalistas" de derecha como el ya
>  desaparecido Raúl Puigbó. Tampoco podemos olvidar
>  al francés Julien Freund, un intelectual muy
>  considerado en la España franquista (al igual que
>  Carl Schmitt), enemigo de la filosofía de
>  Rousseau, que se definía a sí mismo como "un
>  reaccionario de izquierda" (aunque quizá
>  le sobrara la última palabra) y es musa
>  inspiradora de nuestro conocido filósofo Alberto
>  Buela. Es más, sería interesante que muchos
>  investigaran la obra de Freund para constatar
>  hasta qué punto hay una llamativa influencia en
>  las producciones "originales" de nuestro
>  "filósofo gaucho".
>
>  Como se puede observar en esta breve recorrida,
>  el nacionalismo de derecha está tan colonizado
>  como aquella "civilización" a la que dice
>  combatir en nombre del "pensamiento nacional". A
>  diferencia de los exponentes de la izquierda
>  nacional o latinoamericana (Hernández
>  Arregui, Spilimbergo, Ramos durante su etapa
>  revolucionaria, Puiggrós, Dos Santos, Galeano,
>  González Casanova y tantos otros) que apartándose
>  de la izquierda liberal, han utilizado el método
>  de los europeos Marx y Engels para construir
>  tanto una teoría concreta sobre nuestra
>  realidad como una práctica política popular a
>  partir de las especificidades de América Latina,
>  el nacionalismo de derecha sólo ha intentado
>  trasplantar (desde las formas) la realidad de los
>  países europeos a nuestra tierra, con el objetivo
>  de impedir todo avance revolucionario. La
>  descalificación en maza de los intelectuales
>  (extensiva a la totalidad de las capas medias
>  instruidas a las que tildan de progres y pequebu)
>  se vincula con una identificación teóricamente
>  primitiva, mediante la cual se relaciona a todos
>  ellos tanto con un racionalismo enemigo de la fe,
>  ajeno a los sectores populares, como con la
>  "civilización" colonizada de Sarmiento. El
>  concepto "intelectual" no está elaborado, se lo
>  utiliza arbitrariamente, de allí que los
>  "intelectuales nacionalistas" experimentan una
>  negación patológica de su propia identidad,
>  presentándose como algo distinto a lo que
>  realmente son. Podemos encontrarnos por ejemplo,
>  con el absurdo de historiadores, filósofos o
>  políticos nacionalistas sumergidos desde sus años
>  de juventud en el campo de las ideas (gente que
>  no realizó trabajo manual en su vida), que dicen
>  no ser intelectuales y que además son tan
>  elitistas como el que más. Sin embargo, estas
>  simplificaciones poco rigurosas constituyen un
>  grave error de conciencia y, además, demuestran
>  una mala lectura o directamente el
>  desconocimiento de los verdaderos pensadores
>  nacionales como Jauretche. Precisamente él marcó
>  una línea para delimitar los terrenos, señalando
>  la presencia de la intelligentzia, y
>  diferenciando a los pensadores nacionales de ese
>  "nacionalismo" mal entendido que cumple una
>  función contraria a la declamada. Es decir, las
>  intenciones manifestadas nunca coinciden con
>  las consecuencias que objetivamente generan, ya
>  que uno de los principales déficit que
>  manifiestan es su incomprensión de los vínculos
>  por un lado materialistas y por otro dialécticos
>  entre las ideas (las formas) y la infraestructura
>  de una totalidad social (los contenidos). Esta
>  incomprensión es en muchos casos una objetiva
>  limitación de clase, ya que no pocos de los
>  integrantes de grupos nacionalistas de derecha
>  provienen de la oligarquía o pertenecen a
>  sectores de las capas medias influenciadas por
>  sus valores y creencias. Por eso, sus aportes
>  innegables en el campo historiográfico, como bien
>  lo ha señalado Hernández Arregui, nunca
>  pudieron completarse con una visión de mundo
>  coherentemente nacional y con una práctica
>  política consecuente. Entonces, señala el mismo
>  autor: "El verdadero promotor del nacionalismo de
>  las masas terminó siendo Perón mediante su obra
>  defensiva de la economía nacional" (2).
>
>  Jauretche era indudablemente un intelectual,
>  ubicado en las capas medias de Argentina, que se
>  dedicó básicamente a pensar, escribir y
>  hacer política. Nada de eso constituye una
>  actividad manual, sin embargo, su labor fue
>  esencial para el desarrollo de la conciencia
>  nacional que, en un país dependiente, es la
>  primera manifestación de la conciencia de clase
>  de los oprimidos. Como intelectual se
>  identificó con los intereses de los sectores
>  populares enfrentando las ideas de la clase
>  dominante. Su definición de lo nacional era
>  inseparable de lo social, ya que una nación es
>  mucho más que su geografía y su historia más
>  lejana. La nación está estrechamente
>  vinculada con la vida concreta de quienes la
>  habitan en el presente, y esto es claramente
>  distinto a la adopción de posturas elitistas
>  (oligárquicas) escondidas tras el manto de una
>  espiritualidad atemporal que se eleva por sobre
>  todas las clases sociales existentes.
>  Como intelectual fue inspirador del grupo FORJA
>  (Fuerza de Orientación Radical de la Joven
>  Argentina), desarrollando ideas esenciales para
>  la
>  conciencia nacional y popular, que constituyeron
>  un puente entre el yrigoyenismo y el peronismo.
>  Más tarde se integró al movimiento conducido por
>  Perón, y cuando este cayó siguió luchando desde
>  su
>  especialidad, la producción de ideas alternativas
>  a las dominantes.
>
>  Desde ya no renegaba de su función ni de la
>  cumplida por otros intelectuales, compañeros de
>  ruta (como H. Arregui). Por ese motivo cuando se
>  refería al intelectual colonizado, formado en
>  ideas nuevas, o muy viejas, provenientes
>  invariablemente del mundo "civilizado",
>  entrecomillaba el concepto "intelectual" o
>  utilizaba otro concepto de origen ruso para
>  referirse a ellos: intelligentzia. No fue un
>  socialista de izquierda nacional pero sí un
>  nacionalista democrático, es decir vinculado a
>  las clases y sectores populares. Por eso la
>  diferencia fundamental y comprobable que tuvo con
>  los otros "nacionalistas" (porque esto no es
>  cuestión sólo de opiniones sino de datos), es que
>  mientras los intelectuales como él estaban
>  peleando contra los golpistas en 1955 y después
>  del golpe fueron víctimas junto a su pueblo de
>  los dictadores de la "revolución fusiladora", el
>  nacionalismo antidemocrático de derecha trabajaba
>  para los golpistas.
>
>  Se podría sostener que fue un error y todo
>  nacionalista de derecha tiene derecho a una nueva
>  oportunidad. Pero no es así, ya que salvo en
>  casos individuales que festejamos, es una línea
>  política y filosófica grupal que se caracteriza
>  por la inmovilidad de sus ideas. Éstas se
>  reiteran en cada nueva encrucijada que enfrenta
>  nuestro país porque, hasta la fecha, han
>  resultado incapaces de incorporarse a los
>  sectores
>  populares democratizando su nacionalismo de
>  élites. Por eso en 1975 algunos apoyaban un golpe
>  de Estado "nacionalista" contra Isabel con
>  el argumento de evitar el golpe liberal de 1976.
>  Como si un golpe de Estado se pudiera dar
>  alegremente con las formas a las que alude
>  Gramsci pero sin los contenidos. Es decir, si uno
>  realmente no está con la oligarquía y el
>  imperialismo tiene que establecer vínculos
>  orgánicos con los trabajadores y sus aliados,
>  porque todo lo demás es cartón pintado. Sin
>  embargo, el nacionalismo de derecha no visualiza
>  (o no quiere explicitar en algunos casos) los
>  vínculos, también muy concretos, entre la
>  oligarquía y el capital financiero internacional,
>  porque está socialmente condicionado por su
>  pertenencia y/o posición de clase. Esta cuestión,
>  que resulta central para entender sus prácticas
>  políticas, llevó a muchos de esos nacionalistas a
>  integrarse finalmente en el "proceso de
>  reorganización nacional", porque una vez más
>  consideraron que el enemigo número uno de la
>  patria era el comunismo. Algunos habían apoyado,
>  o directamente integrado,  las TRES A y luego
>  pasaron a ser grupos de tarea o paramilitares a
>  las órdenes de los procesistas. Otros fueron
>  ideólogos o, en el mejor de los casos, dejaron
>  hacer la tarea "sucia" pero "necesaria". Y como
>  esta historia de desatinos "nacionalistas" no
>  tiene límites, ahora, cuando entre los gozos y
>  las sombras del gobierno de Néstor Kirchner"
>  estamos tratando de construir una alternativa
>  nacional y popular, los nacionalistas de derecha
>  se ponen en un terreno que pretende ser
>  neutral. No están con Kirchner pero tampoco con
>  la oposición De Macri, Blumberg, López Murphy y
>  Lilita Carrió. Es probable, pero me pregunto
>  ¿a la luz de nuestra experiencia histórica, a
>  quiénes puede favorecer finalmente esta
>  neutralidad?  Además, si en 1955, estando Perón
>  como presidente y líder lo combatieron porque
>  "hizo enojar a los curas", que podemos esperar
>  ahora si las relaciones entre Kirchner y la
>  cúpula
>  de la Iglesia se tensan aún más. Si no aprendemos
>  de la historia la reiteraremos como comedia hasta
>  el hartazgo; y en esta farsa reiterada, los
>  nacionalistas de derecha, aquellos que fieles a
>  su
>  situación o posición de clase renunciaron a
>  establecer vínculos orgánicos con los
>  trabajadores, siempre estuvieron objetivamente
>  enfrentados con el bloque nacional y popular,
>  inclusive cuando actuaron dentro de él (para
>  inmovilizarlo). Decía al respecto Jorge
>  Spilimbergo: "El nacionalismo de las clases
>  oligárquicas se manifiesta en la Argentina desde
>  las primeras décadas del siglo, no para emprender
>  una cruzada contra el imperialismo, sino como
>  respuesta a la clase trabajadora"(3).
>
>
>  La Plata, febrero de 2007
>
>  (1) Hans Manfred Bock, "El Fascismo", páginas 129
>  a 130, en "Introducción a la ciencia política" de
>  Wolfgang Abendroth y Kurt Lenk. Editorial
>  Anagrama
>
>  (2) Juan José Hernández Arregui, "La formación de
>  la conciencia nacional", página 280, Editorial
>  Plus Ultra.
>
>  (3) Jorge Spilimbergo, "Nacionalismo oligárquico
>  y nacionalismo revolucionario", página 19,
>  Editorial Amerindia
>
>
>
>
>
>
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Néstor Gorojovsky
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