[R-P] Realidad y sentido común...

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Mar Abr 1 02:47:41 MDT 2008


Editorial del Domingo 30 de Marzo de 2008
Esta dirigencia progresista es históricamente responsable de frustrar en los 
años setenta con su maximalismo, los momentos de mayor ascenso popular de la 
historia de los argentinos, y a esos deméritos le añadiría ahora, por un 
minimalismo también extremo...

Por Jorge Eduardo Rulli
Durante años explicamos que ciertas políticas productivistas tanto cuanto la 
instalación de ciertos modelos de negocios relacionados con el agro, eran 
consecuencia de una paulatina inserción de nuestro país en las nuevas sumisiones 
del Capitalismo Global. Explicamos y denunciamos las relaciones entre 
agricultura industrial y minería química, como la aplicación impiadosa con el 
medio ambiente, de un mismo modelo de apropiación de los recursos naturales por 
parte de las corporaciones. Una y mil veces repetimos que las viejas 
configuraciones mentales de la izquierda y de las luchas antiimperialistas y 
revolucionarias de los setenta, dificultaban ver con claridad los actuales 
riesgos, que esos riesgos implicaban amenazas para nuestra soberanía 
infinitamente mayores que todas aquellas que habíamos conocido hasta el 
presente. Dijimos que era inevitable un gradual corrimiento del nivel de los 
agronegocios instalados, hacia mayores y mayores escalas, y que como en una 
carrera aciaga e inexorable, los últimos participantes iban quedando en el 
camino, o mejor dicho, resultaban fagocitados por la necesidad de mayor escala 
de uso del territorio de los restantes. Que los perdedores serían cada vez más, 
y que así como se había desplazado la apicultura hacia zonas de esteros y de 
islas o acaso a zonas de pedemonte, donde los cultivos de soja resultaban 
imposibles, lo mismo estaba ocurriendo con la ganadería que era empujada hacia 
zonas marginales, zonas de fronteras y de tierras bajas o de inundación, tierras 
en las que a veces, les era preciso a quienes se esforzaban por permanecer en el 
modelo, el desecar espacios luego de endicarlos, y que estas prácticas 
provocaban desastres difíciles de cuantificar, en especial porque se producían 
en zonas frágiles, tales como las islas del Paraná o las zonas de reserva de los 
Esteros del Iberá, que eran lugares con delicados equilibrios y que se 
relacionaban a su vez con la biodiversidad de zonas geográficas vecinas a las 
que servían con sus aguas.

Dijimos que la situación había escapado de madre, tal como los ríos salidos de 
su cauce, y que mientras la izquierda continuaba aferrada a visiones y discursos 
del pasado, visiones y discursos que enmascaraban un respaldo profundo al modelo 
de los Agronegocios y a la inserción global de la Argentina en las nuevas 
sumisiones corporativas, el Gobierno, fascinado por las posibilidades de 
perpetuarse indefinidamente, que le aseguraba la entrada por tributo de 
exportación de ingentes cantidades de dinero, permanecía ajeno a todo riesgo, en 
especial a las amenazas ambientales que significaba el alarmante deterioro de 
los suelos y las amenazas sociales que implicaban el continuar apostando a un 
modelo de país con profundos desequilibrios humanos, tanto territoriales como 
sociales.

Y como era previsible, el país estalló. El país estalló, tal y como ha estallado 
periódicamente tantas veces en los últimos años y desde que comenzara el período 
que llamamos generosamente democrático, sencillamente porque la sociedad 
argentina pareciera no hallar otras vías para obtener cambios o ajustarse a 
nuevas condiciones, porque no existen debates en esta Democracia, ni mecanismos 
de diálogo ni de adaptación al cambio, y lamentablemente, el estallido y la 
catástrofes parecieran haberse convertido en el modo natural de superar etapas 
por parte de los argentinos. No estoy seguro de que podamos juzgar a los 
sucesivos estallidos de nuestro país en categorías de buenos o de malos, que los 
podamos pensar como progresivos o como regresivos, pero si lo hiciéramos, creo 
que tendríamos razón en que éste, se llevaría las palmas de lo negativo. Esta 
dirigencia progresista es, por lo demás, históricamente responsable de frustrar 
en los años setenta con su maximalismo, los momentos de mayor ascenso popular de 
la historia de los argentinos, y a esos deméritos le añadiría ahora, por un 
minimalismo también extremo, probablemente consecuencia del escarmiento 
histórico del que provienen, este nuevo escenario de derrota popular al que nos 
han conducido y en que todavía es temprano para poder evaluar las posibles 
consecuencias.

Recuperemos, por favor la memoria de los últimos años de esfuerzos de la FAA por 
abrir un espacio donde los pequeños productores sobrevivientes al modelo y en 
especial la agricultura familiar, pudiesen expresarse o encontrar acaso un modo 
de participar en las políticas públicas. Repetidas promesas y las traiciones 
sistemáticas de esas promesas y de esos acuerdos por parte de los funcionarios y 
en especial de los sucesivos secretarios de agricultura, fueron la única 
respuesta que obtuvieron. Hace seis meses Buzzi se habría conformado 
probablemente con una subsecretaria de Agricultura familiar bajo los bigotes 
solemnes del boxeador De Urquiza, ahora negocian con él, el futuro de la 
Argentina. Con la Sociedad Rural ocurre algo peor, en la época en que Grosso era 
el Intendente de la Capital Federal, estaban consiguiendo el manejo ilegítimo de 
varias salas de cine en el predio ferial de la Sociedad Rural en Palermo y 
tocaban el cielo con las manos, pero los progresistas se dedicaron a acosarlos 
en nombre del pasado revolucionario y tal vez con el tremendo complejo, de que 
compartieron con ellos las manifestaciones del 45 tomados del brazo con el 
Embajador Braden. Reiteradamente se habló y despotricó contra la oligarquía 
vacuna como si acaso existiera, cuando esos viejos oligarcas habrían sido 
felices tan solo si el Gobierno los hubiese respaldado en su puja por fijarle un 
precio a la carne frente a los frigoríficos que sí, eran expresión del nuevo 
poder del Agronegocio. Se llegaron a realizar "escarches" no hace mucho, frente 
al edificio histórico de la Sociedad Rural en la calle Florida, cosa que resulta 
tan valiente y significativa como ir a denunciar en el presente a Massera frente 
al edificio de la ESMA. Ahora la foto de tapa de los diarios lo muestra a 
Miguens junto a Buzzi negociando con el Gobierno en la Rosada. No solo fue un 
mérito juntarlos sino que es aún mucho más mérito tenerlos por interlocutores 
del conflicto, en un rol protagónico, que a ellos mismos debe dejar azorados..Da 
la impresión que si alguna vez estos muchachitos leyeron algo de estrategia o 
acaso algo sobre la teoría del conflicto, quizá alguno de los estudiosos 
clásicos de Tucídedes y Sun Tzu, o acaso Maquiavelo, y especialmente Marx y Von 
Clausevitz, no los habrían entendido demasiado o tal vez no los entendieron.

Algo similar pero contrario sensu, ha hecho el gobierno con sus muy amigos de 
ayer, el Senador Urquía y el conocido como Rey de la Soja Gustavo Grobocopatel. 
Ambos fueron durante largo tiempo escuchados con respeto en círculos 
gubernamentales cuando exponían sus teorías acerca de la revolución productiva 
en la Argentina, las tecnologías de punta y el Poder del conocimiento. De hecho 
durante años y muy cerca de las decisiones, fueron la guía espiritual de una 
Argentina que decididamente optó por convertirse en Republiqueta Sojera con 
Monsanto como gran proveedor de semillas y con Cargill, Bunge, Dreyfus y ADM 
como exportadores de sus cosechas record. El idilio parecía ir de mil maravillas 
a tal punto que los negocios de ambos y de sus socios prosperaron y comenzaron a 
extenderse, en el caso de Urquía a los ferrocarriles y a los puertos, y en el 
caso del Gordo Grobocopatel, tal vez por la visión bolivariana de sus 
agronegocios, al resto de los países enlazados por un mismo ardor de cambios 
progresistas. En Venezuela y con respaldo del Gobierno argentino, desembarcó 
Gustavo Grobocopatel en el 2007 como el gran solucionador de la crónica carencia 
venezolana en alimentos y firmó contratos por cientos de millones de dólares. 
Para sorpresa de muchos también, su ardor empresarial y su entusiasmo lo 
llevaron a Cuba, donde ofreció asimismo, sus tecnologías y en especial las sojas 
transgénicas de Monsanto, sus métodos de siembra directa y su discurso sobre el 
poder del conocimiento que, según noticias de los periódicos en los primeros 
meses del año anterior, fascinaron tanto a venezolanos como a cubanos. Y de esa 
manera la Soja transgénica que en Brasil se la conoce como la soja maradona, por 
ser argentina, bajita y rendidora, continúa extendiéndose por el continente en 
nombre del socialismo del siglo XXI y, tal como alguna vez nos desafiara el 
mismísimo Grobocopatel en Carlos Casares, y no estaba bromeando, para resolver 
la unidad revolucionaria y bolivariana de América Latina. Cómo ahora llegaron 
ambos empresarios a sobrevenir enemigos del gobierno y objetivos de la dura 
diatriba del Senador Piccheto, nos resulta arduo comprenderlo. Los periódicos, 
con fecha 27 de marzo, destacan que el presidente del bloque oficialista, se 
mostró enojadísimo por la posición pública que adoptó Gustavo Grobocopatel. Solo 
le faltó calificarla como una traición al gobierno, "así nos responden´´, 
añadió. Qué les parece? Amores de estudiante, flores de un día son.

Enojado o no el Gobierno con Grobocopatel, continúa siendo éste por lejos, el 
dirigente más lúcido y que mejor sabe lo que necesita tanto para él como para 
los otros muchos socios de que dispone gracias a sus fondos de fideicomiso para 
pequeños productores. Qué nos propone ahora este personaje del nuevo campo 
argentino? Nos propone la renta diferencial de la tierra en lugar de las 
retenciones. O sea, el ajustar la renta según la extensión y la eficiencia del 
campo respectivo, y por supuesto la eficiencia se la mide por la escala de los 
cultivos, por las tecnologías, por la compra masiva de insumos y por la 
minimización de gastos en personal. De aprobarse estas propuesta de Grobocopatel 
o acaso otra que está en danza del ingeniero Enrique Martínez del INTI y que 
refiere a retenciones diferenciadas según la distancia a puerto, y que 
desgravaría la plantación de soja en las zonas interiores, tendremos una 
consolidación enorme del modelo sojero biotecnológico y realmente deberemos 
prepararnos para estallidos de mucho mayor alcance que los habituales. Tengamos 
presente cómo, ante los primeros síntomas de desabastecimiento, comenzaron los 
saqueos en el gran Buenos Aires, recordándonos que, tanto los sojeros como el 
gobierno están jugando con fuego, y que la estructura social de la Argentina del 
2001 no ha cambiado significativamente y que continuamos siendo un país al borde 
mismo de la catástrofe. El Gobierno, luego de la hazaña de unir el agua con el 
aceite en las banquinas y en los piquetes de la ruta, de la otra mayor hazaña de 
expulsar a los caceroleros de la Plaza de Mayo con la trouppe circense de D'Elía 
y de lograr que todos los protagonistas digan verdades a medias y que nadie 
mencione a los verdaderos gananciosos del modelo rural, y nos referimos a los 
exportadores que son los que tendrían que pagar las tasas de exportación y que 
en realidad, operan como entes tributarios del estado, comienza a enriquecer sus 
discursos con palabras operativas que usa seguramente más por necesidad que por 
convencimiento. Somos plenamente conscientes de ello, porque así esta 
configurada la política actualmente. Pero de hecho, pareciera por ciertas 
expresiones de los discursos que muchos funcionarios han descubierto 
recientemente nuestra página del GRR y nuestros documentos, tal vez buscando en 
ellos munición con que castigar al adversario para llevarlo al terreno de la 
negociación.

De tal manera, nos alegramos de la decisión sorpresiva de la conducción de Radio 
Nacional, de que permanezcamos en la grilla a partir del próximo mes de abril, 
aunque, con un leve cambio de horario y con un pequeño recorte en el tiempo en 
el aire. Habremos de estar según se nos informa, de once a once y cincuenta como 
hasta ahora los domingos. Nos alegramos por ello, porque podremos continuar 
poniendo a disposición de los crecientes interesados y con la esperanza de que 
lo hagan útil, una experiencia de muchos años en la predica contra los nuevos 
modelos de la apropiación corporativa, por la recuperación del rol del Estado y 
a favor de una comunidad argentina con justicia social y con soberanía 
alimentaria.

Jorge Eduardo Rulli

http://horizontesurblog.blogspot.com/ 




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular