[R-P] [A. Soliz Rada] Bolivia tan lejos de Dios y tan cerca de Brasil

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Sep 30 14:43:24 MDT 2007


[Claramente, Andrés quiere decir "tan lejos de Dios y tan cerca de la
oligarquía paulista". Pero la idea general es magnífica y además tiene
el mérito de haber sido publicada por un diario brasileño, el Zero
Hora de Porto Alegre.]

                                                    BOLIVIA: TAN LEJOS DE DIOS
                                                        Y TAN CERCA DE BRASIL

A las clases dominantes en Brasil no les interesa una América Latina
fuerte. Prefieren que el "coloso del Sur" esté rodeado por países
débiles, a los que se somete a través de imposiciones económicas y
presiones políticas. Esta la principal conclusión a la que arriba el
primer Ministro de Hidrocarburos y Energía de Evo Morales, Andrés
Soliz Rada, en entrevista con el periódico Zero-Hora, de Porto Alegre,
capital de Río Grande do Sul. Aclara, sin embargo, que siente profundo
respeto y cariño por el pueblo brasileño. Este el diálogo que sostuvo
con Marta Sfredo, cuyo texto fue resumido por la entrevistadora.


PREGUNTA (P).- ¿La política de nacionalizar los hidrocarburos en Bolivia fue
elaborada por el Presidente Evo Morales o correspondió a usted cumplir
un papel decisivo en ese proceso?

RESPUESTA (R).- La decisión de recuperar la propiedad, la posesión y
el control de los hidrocarburos corresponde al pueblo boliviano, que,
mediante movilizaciones y protestas, enfrentó a las políticas
neoliberales. Esa decisión fue fortalecida por fuerzas políticas, como
"Conciencia de Patria" (CONDEPA), fundada en 1989 y que desapareció
años después, y por el Movimiento al Socialismo (MAS), fundado por Evo
Morales, que ya tuvo importante desempeño en las elecciones
presidenciales del 2002. Fue nutrida por notables aportes teóricos,
como los de Carlos Montenegro, ideólogo del Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR); Marcelo Quiroga Santa Cruz, fundador del Partido
Socialista (PS); y Sergio Almaraz Paz, el maestro en la defensa
consecuente del gas y del petróleo. Cabe recordar, así mismo, las dos
nacionalizaciones del petróleo realizadas en Bolivia, en 1937 y 1969,
por los generales David Toro y Alfredo Ovando Candia, respectivamente.
Estos procesos son eslabones de la tradición revolucionaria
latinoamericana de la que forman parte el general Lázaro Cárdenas en
México y el general Getulio Vargas en Brasil.

P.- ¿Cómo fue el proceso de toma de decisión del Decreto de
Nacionalización del primero de mayo de 2006?

R.- El proceso reciente se inicia con la denominada "Guerra del Agua",
librada en febrero de 2000, mediante la cual el pueblo de Cochabamba
(al centro del país), expulsa a la norteamericana Bechtel, que
pretendía imponer abusivos incrementos de tarifas a regantes y
consumidores del líquido vital. Continuó, casi de inmediato, con
impresionantes cercos de campesinos aymaras a la ciudad de La Paz,
organizados por el dirigente Felipe Quispe, los que debilitaron la
influencia de las transnacionales en la orientación de la economía
nacional. El punto más alto de estas protestas tuvo lugar el 17 de
octubre de 2003, cuando la ciudad de El Alto (vecina de la ciudad de
La Paz), encabezó una insurrección popular que, al precio de más de 60
muertos y cientos de heridos, obligó al Presidente Gonzalo Sánchez de
Lozada a huir a Miami. En julio de 2004, el vicepresidente Carlos
Mesa, quien ocupó el cargo de Sánchez de Lozada, tuvo que convocar un
referéndum, en el que, por abrumadora mayoría, el país se pronunció
por la recuperación del gas y del petróleo. La nueva Ley de
Hidrocarburos, de 17-05-05, incrementó las regalías para el país del
18 al 50 %. Con estos antecedentes, Evo Morales ganó las elecciones de
diciembre de 2005, con el 54 %, el porcentaje más alto conseguido por
un candidato desde hacía 40 años, con la promesa de nacionalizar el
gas y el petróleo y al menos el 50 mas uno de las empresas
estratégicas enajenadas por ex presidente derrocado. En consecuencia,
el nuevo mandatario debía cumplir el mandato de la insurrección de
octubre de 2003, del referéndum citado, así como su oferta electoral
del año 2005.

P.- ¿En algún momento se pensó comunicar esta medida en forma previa
al gobierno de Brasil?

R.- Antes de la nacionalización, me reuní en Brasilia con mi colega
Silas Rondeau, a quien hice saber que Bolivia había decidido recuperar
los hidrocarburos y que, en el futuro, habría nuevas reglas de juego
en las exportaciones de gas al Brasil. Sin embargo, en ningún momento
pasó por mi mente detallar el  contenido del Decreto, ya que se
trataba de una decisión soberana de nuestro gobierno.

P.- ¿En aquellos días, se preveía que Petrobrás podría salir de Bolivia?

R.- En caso de cortarse de manera abrupta los suministros de petróleo
a nivel mundial, se produciría un caos incontrolable e indescriptible.
Ese mismo caos se desataría en ese monstruo industrial que es San
Pablo, si sufriera el súbito corte del gas boliviano, que atiende el
50 % de sus requerimientos cotidianos. Por esta razón Petrobrás estaba
obligada a quedarse en Bolivia. La situación, sin embargo, está en
proceso de cambio. A fin de no sufrir las angustias del primero de
mayo, Brasilia ha resuelto no depender del gas boliviano, lo que
podría ocurrir en los próximos años, mediante el incremento en la
producción de agro combustibles, importaciones de LNG, desarrollo más
acelerado de extracción de petróleo submarino y de plantas nucleares,
ya que, como se sabe, "no existe energía más cara que la que no se
tiene". Por mi parte, estimé, en el momento de la nacionalización, que
estaban dadas las condiciones para que Bolivia obtenga mejores
condiciones de venta de gas al Brasil. De ahí la firmeza de mis
posiciones.

P.- ¿Cómo evalúa hoy el proceso de nacionalización?

R.- El Decreto de nacionalización ha quedado a medio camino y ha
sufrido severos retrocesos. En lugar de los contratos de operación
anunciados el primero de mayo de 2006, fueron suscritos, en mayo de
2007, contratos de producción compartida, por los que las petroleras
se quedan con la propiedad de un porcentaje de la producción, con lo
que la propiedad de los hidrocarburos ha sido otra vez enajenada.
Después de esa firma, Petrobrás  informó que podía volver a inscribir
en las bolsas internacionales las reservas que controla en Bolivia.
Las auditorias a los campos petroleros dispuestas por el Decreto de
Nacionalización para la suscripción de contratos no fueron tomadas en
cuenta, aceptándose la cifras de inversiones y amortizaciones
declaradas por las petroleras, las que sirvieron de base para
determinar nuevos montos impositivos. YPFB incumplió el Decreto al no
controlar, de manera inmediata, el 50 % más uno del paquete accionario
de empresas como Andina (Repsol), Chaco (Amoco-British Gas) y
Transredes (Enron). Lo mismo ocurrió con los depósitos de
almacenamiento en poder de la Compañía Logística de Hidrocarburos de
Bolivia (CLHB), de capitales peruanos y alemanes. Sólo dos refinerías
de petróleo, compradas por Petrobrás en 104 millones de dólares,
fueron devueltas a YPFB, mediante el pago de 112 millones de dólares,
cifra a la que se debe añadir alrededor de 300 millones de dólares, en
pasivos y obligaciones contraídos por la empresa brasileña. Los
citados contratos no debieron haberse firmado en tanto las compañías
no se comprometan a realizar inversiones para exploración y desarrollo
de campos, a fin de garantizar el mercado interno a precios adecuados,
concretar los proyectos de industrialización y garantizar los
compromisos de exportación a Brasil y Argentina. Sólo ahora se están
discutiendo planes de inversión, en los que las petroleras  pretenden
obtener aún mayores ventajas.

P.- En el universo empresarial se dice que Bolivia sufre de
"inseguridad jurídica", debido a una política poco clara de desarrollo
sectorial del gobierno. ¿Esto es un hecho o hace falta que se
comprenda mejor la situación del país?

R.- Antes del Decreto de Nacionalización casi no se hablaba de
inseguridad jurídica, pese a que las empresas explotaban campos de gas
y petróleo mediante contratos que no estaban autorizados y aprobados
por el Congreso de la República, como dispone la Constitución Política
del Estado, y pese a que Sánchez de Lozada entregó la propiedad de los
hidrocarburos de Bolivia en boca de pozo mediante anexos clandestinos
del Decreto 24806, de 4-VIII-97, dictado dos días antes de finalizar
su primera presidencia. O sea que la inseguridad jurídica es
inexistente cuando se saquea a nuestros países, pero nos acordamos de
ella cuando se defienden los intereses de nuestros pueblos.

P.- Usted ha dicho que renunció para no firmar una Resolución
Ministerial que contrariaba una anterior que había dictado. Esa
segunda Resolución Ministerial, hasta donde nosotros sabemos, nunca
existió. Usted piensa que se ha retrocedido en la posición del
gobierno.

R.- Esa segunda Resolución Ministerial si existió y fue dictada por mi
sucesor en el ministerio tres días después de mi renuncia. Con esta
última se impidió que YPFB, en cumplimiento del Decreto de
Nacionalización, tomara el control del petróleo crudo y de los
productos de las refinerías en poder de Petrobrás. La Resolución que
dicté tuvo que ser puesta en vigencia ocho meses después, lo que
sirvió de base para la recompra de las refinerías de Petrobrás, pero
en un momento en el que la fuerza de la nacionalización se había
debilitado.

P.- Hasta hoy, la estatal YPFB tiene problemas en el suministro de
combustibles, tanto para el mercado interno como para exportar a la
Argentina. ¿Eso pasa por falta de experiencia?

R.- Eso pasa por que la nacionalización, repito una vez más, quedó a
medio camino, ya que las empresas debían suscribir contratos de
operación (o de servicios) sólo en los campos en explotación. Los
campos en exploración y retención debían retornar al control de YPFB,
los que podían ser desarrollados con 1.300 millones de dólares
ofrecidos por el gobierno argentino y por inversiones procedentes de
Venezuela e Irán.

P.- ¿Repsol colabora en la operación de las refinerías? ¿Es mejor que Petrobrás?

R.- Repsol no opera en las refinerías. Repsol y Petrobrás se asociaron
para estafar a YPFB, en la exportación  de gas al Brasil, mediante un
contrato suscrito entre ambas compañías a espaldas de YPFB. La estafa
asciende a 170 millones de dólares según cifras de Repsol, en tanto
que Petrobrás, en informe a su directorio, indica que se benefició por
el ilegal contrato con 300 millones de dólares.

P.- ¿Usted cree que no es posible ganar en una asociación con las petroleras?

R.- Creo que es posible, pero a condición de que se suscriban
contratos en los que se defiendan los intereses de nuestros países. En
este sentido, Petrobrás ha suscrito buenos contratos con
trasnacionales, al igual que PDVSA de Venezuela o la State Oil de
Noruega.

P.- ¿Bolivia tendrá suficiente dinero para explotar sus recursos de
gas y petróleo?

R.- Si YPFB, reestructurada de manera corporativa, como dispone el
Decreto de Nacionalización, incumplido también en esta parte vital,
inscribe sus reservas de gas y petróleo en las bolsas de valores, en
ejercicio de su derecho propietario, está en condiciones de obtener
todo el dinero que precisa para el desarrollo de los hidrocarburos de
manera autónoma o en sociedad con otras empresas.

P.- ¿Cómo evalúa usted la actuación de Petrobrás en Bolivia? ¿Es
Venezuela más confiables como socio estratégico para su país que
Brasil?

R.- Deseo aclarar, en forma previa, que tengo un profundo cariño y
respeto por el pueblo brasileño. Infelizmente, sus clases dirigentes
carecen, casi siempre,  de una visión latinoamericana, que permita
alcanzar un desarrollo armónico de la región. Prefieren, por el
contrario, que Brasil esté rodeado por países débiles, a fin de
obligarlos a aceptar las imposiciones de Brasilia. ¿Cómo es posible,
por ejemplo, que Paraguay tenga una enorme deuda con Braskem, después
de 30 años de vender hidroelectricidad de Itaipú? ¿Por qué Brasil ha
condicionado su ingreso al Banco del Sur a obtener financiamiento para
las carreras interoceánicas que necesita este país? ¿Es adecuado el
convenio firmado entre Bush y Lula sobre los agro combustibles? ¿Se
están preservando los intereses de los países amazónicos? El pueblo
brasileño debe saber que hasta 1996, YPFB controlaba la exploración,
explotación, comercialización, transporte e industrialización de los
hidrocarburos. Hasta el Decreto de Nacionalización, YPFB fue
convertida en empresa residual, en tanto que Petrobrás había tomado el
control de toda la cadena productiva de los hidrocarburos en Bolivia.
Brasil, al comenzar la importación de gas boliviano, anunció la
instalación de 49 termoeléctricas: 25 en Brasil y 24 en Bolivia. Ni
una sola fue instalada en territorio boliviano. Petrobrás, después de
suscribir contratos para pagar 50 % de regalías por la explotación de
los mega campos de San Alberto y Sábalo, descubiertos por YPFB,
consiguió, en 1996, una rebaja del 50 al 18 %. Empresas y compañías
brasileñas tienen presencia en Bolivia a través de Bancos, empresas
camineras y de explotación agrícola. Evo Morales tuvo que expulsar a
una empresa brasileña (la EBX) que buscaba instalar hornos
siderúrgicos a leña, con una implacable deforestación de nuestros
bosques fronterizos. Ahora, el gobierno brasileño ha decidido
construir dos enormes hidroeléctricas sobre el fronterizo río Madera,
pese a la oposición de mi país. Mediante un tratado y una guerra, que
tuvieron lugar en el Siglo XIX, Bolivia perdió en beneficio de Brasil
más de 400 mil kilómetros cuadrados (casi la mitad de su actual
territorio). Bolivia tiene con Brasil una frontera de 3.400
kilómetros. La suma de territorio fronterizo con sus demás vecinos
(Argentina, Perú, Chile y Paraguay) sólo llega a 3.100 kilómetros. Por
esta razón, corresponde adecuar a mi país, como lo hizo en días
pasados el internacionalista Fernando Salazar, lo que dicen los
mexicanos de EEUU: "La desgracia de Bolivia reside en estar lejos de
Dios y muy cerca de Brasil". Esta es la relación que pretendimos
cambiar con la Nacionalización, a fin de que entre Brasil y Bolivia
pudieran existir relaciones más fraternas, armoniosas y equilibradas.
Pensamos que la idea del Presidente Chávez, de Venezuela, de articular
a las empresas estatales de hidrocarburos en América Latina lograría
que nos defendamos mejor de las transnacionales. Este ideal no puede
ser alcanzado debido a que el 65 % de las acciones de Petrobrás han
sido privatizadas, aunque es justo reconocer que el Estado brasileño
ha conservado el derecho de adoptar decisiones dentro de la empresa.
Debido a la orientación mencionada, PDVSA es, en estas circunstancias,
más confiable que Petrobrás.




-- 
Néstor


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