[R-P] [redial_s_bolivar] ¿La Yihad de la Familia Bush?

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Sep 30 09:35:22 MDT 2007


¿La Yihad de la Familia Bush? 

Felicity Arbunoth 
http://www.rebelion .org/noticia. php?id=56987
Global Research

Traducido del inglés por Sinfo Fernández 

Desde que se produjo la ilegal invasión y ocupación de
Iraq, los invasores han venido repitiendo dos letanías
paralelas. Una, que no pueden irse hasta que “Iraq
pueda mantenerse por sí mismo” y su ejército y policía
puedan mantener el orden. La otra es el mantra de los
“treinta años de abandono” de la infraestructura de
Iraq y de la incapacidad de los iraquíes para
repararla por ellos mismos.

Aquí hay algo que merece la pena repetir, una vez más.
Antes de la invasión, Iraq era una sociedad eficiente
y funcional, cuyos ministerios e instituciones
estatales actuaban con eficiencia responsable y con
escasos sobornos. El ejército y la policía eran leales
al estado, no a las facciones. Las milicias absorbidas
ahora por ambos llegaron con la invasión (y, al
parecer, muchos de sus integrantes no son siquiera
iraquíes o han abandonado su nacionalidad iraquí y
adoptado la del -cada vez con menos valor- Dólar).

Hasta el abrumador treceavo año del embargo (puesto en
marcha por George Bush padre el 6 de agosto de 1990),
Iraq había experimentado treinta años de
extraordinario progreso, apareciendo, según Naciones
Unidas, “casi como un país del primer mundo”, pero el
embargo, impulsado por EEUU y el Reino Unido, que esa
Organización impuso fue creando un holocausto
silenciado, negándose además a facilitar suministros
de elementos esenciales y piezas de recambio para
todos los servicios e industrias vitales. Incluso las
máquinas de diálisis y rayos-X tuvieron que quedarse
arrinconadas ante la carencia de piezas que era
necesario importar; los bancos de sangre no pudieron
tampoco seguir funcionando debido al carácter
esporádico del suministro eléctrico, que impedía
llevar a cabo pruebas de laboratorio y refrigeración.

En 1992, las NNUU citaban un informe de Beth Osborn
Daponte que concluía: “… la esperanza de vida se ha
reducido de (una media) sesenta años (antes de 1991) a
47 años a finales de 1991”. Un aterrador, vergonzoso y
sorprendente logro en menos de dos años en nombre de
“Nosotros, el pueblo de…”.

Las pruebas médicas de laboratorio, un sector que
había llegado a ser muy sofisticado, bajaron un
sesenta por cien en 1992 en tan sólo dos años de
embargo. La cirugía mayor declinó en un 63% en el
mismo período. Aquellos que tenían suficiente dinero,
o podían pedirlo prestado, llevarían desesperadamente
en autobús hasta Jordania a sus familiares enfermos, a
los niños, a los pacientes que habrían estado en
cuidados intensivos, en un intento desesperado por
salvarlos, a menudo con un tortuoso viaje de hasta 27
horas. Cortesía de las Naciones Unidas: los enfermos
morían con frecuencia en el autobús.

Sin embargo, desde la invasión de 2003, a pesar de las
cifras de miles de millones de dólares despilfarradas,
malversadas y desaparecidas, y los contratos por miles
de millones de dólares concedidos a todos los
sospechosos habituales, el servicio sanitario y la
infraestructura están peor ahora que durante la época
del embargo. Soldados seriamente enfermos y heridos
estadounidenses o “aliados” son enviados urgentemente
a hospitales con tecnología punta en sus bases, que no
parecieron tener problemas en resurgir rápidamente de
cero. En el ‘Nuevo Iraq’, los enfermos iraquíes,
bombardeados, arruinados, irradiados, abandonados y
gobernados por colaboracionistas, morían y mueren en
silencio. ‘Reduciremos Iraq a la era preindustrial’ ,
dijo James Baker en 1991. Cuarenta y dos días de
bombardeos estadounidenses lo arrasaron todo, Baker no
podría haber soñado con que pudiera superarse su
predicción, pero en el segundo round se alcanzaron
cotas inexpresables con los cincuenta y cuatro meses
de invasión genocida y criminal.

En estos momentos, por cortesía del Tío Sam, según el
portavoz de la OMS, Fadel Chaib, el cólera ataca con
29.000 casos confirmados, la mayoría en el norte, y
con un bebé de siete meses alimentado a biberón en
Basora ya confirmado, y dos casos más, al parecer, en
Bagdad, con otros sin confirmar aún.

Ya que el agua ha sido un elemento utilizado como arma
biológica desde hace mucho tiempo en Iraq, se espera
que estalle un desastre. Curiosamente, Adel Muhsin, el
‘Inspector General del Ministerio de Sanidad’ de Iraq,
por tanto, amigo de EEUU, afirma que el ‘cólera es
endémico en Iraq’. Como siempre, todo es mucho más
complicado.

Iraq, como todos los países tropicales, es susceptible
a las enfermedades de transmisión por agua. Tiene
también un sistema hidrológico muy complejo debido a
que: ‘La calidad del agua sin tratar es ‘generalmente
pobre’; beber ese agua ‘podría provocar diarreas’, los
ríos de Iraq ‘contienen materiales biológicos
contaminados y van cargados de bacterias’. A menos que
el agua se purifique con cloro, se podrían desatar
epidemias de enfermedades tales como el cólera,
hepatitis y tifus”. Estas frases aparecen en un
sorprendente documento de la Agencia de la
Inteligencia de Defensa estadounidense y fue
descubierto en el año 2000 por Thomas J. Nagy,
Profesor Asociado de Expert Systems, en la Universidad
George Washington. 

Sin embargo, fue tal la inversión y el cuidado con que
se trató el sistema de alcantarillado en Iraq, que las
enfermedades de transmisión por agua cayeron en picado
y las cifras de 1989-1990 (el embargo se puso en
marcha el 6 de agosto de 1990) que muestran las
estadísticas del Ministerio de Sanidad iraquí declaran
inexistente el cólera, la fiebre tifoidea con sólo
1.812 casos (en una población de 25 millones), la
disentería provocada por amebas con 19.615 y la polio
con sólo 10. En 1992, se registraron 2.100 casos de
cólera, 19.276 casos de tifus (un aumento de un
1.060%), 61.939 de disentería por amebas (un aumento
de un 320%) y 120 casos de polio (un aumento de
1.200%).

El documento principal que Nagy –que tiene también un
doctorado en Sanidad Pública- descubrió se titulaba:
“Vulnerabilidades del Sistema para el Tratamiento del
Agua en Iraq”, y databa del 22 de enero de 1991. (El
bombardeo de Iraq por parte de 32 naciones había
empezado el 17 de enero). El documento, que se envió a
todos los Mandos Centrales, explica con detalle la
clara intención de bombardear todas las instalaciones
de tratamiento y purificación del agua en Iraq y cómo
las continuadas sanciones impedirían que Iraq pudiera
suministrar agua potable a sus ciudadanos.

“Iraq depende de la importación de equipamiento
especializado y de algunos productos químicos para
purificar su suministro de agua, la mayoría de la cual
está muy mineralizada y tiene frecuentemente salobres
o salinos”, afirma el documento. “Sin recursos
domésticos para sustituir las piezas del tratamiento y
algunos de los elementos químicos esenciales, Iraq
seguirá intentando sortear las sanciones de Naciones
Unidas para importar esas productos vitales. El
fracaso a la hora de conseguir los suministros
provocará una escasez de agua potable para gran parte
de la población. Esto podría llevar a que aumentaran
las incidencias, o las epidemias, de enfermedades” ,
afirma el documento.

Además, afirma el documento los alimentos y las
medicinas también resultarán afectados. “El proceso de
los alimentos, la electrónica, y especialmente las
plantas farmacéuticas, necesitan agua extremadamente
pura que esté libre de contaminantes biológicos”. Se
explica con todo detalle el período de aniquilación
sanitaria del pueblo de Iraq que resultará de la
pérdida del agua potable: “La capacidad para el
tratamiento del agua sufrirá en todo Iraq un deterioro
lento más que una paralización precipitada”, dice.
“Aunque Iraq ha experimentado ya una pérdida de su
capacidad de tratamiento del agua, probablemente
llevará al menos seis meses (hasta junio de 1991)
antes de que el sistema esté totalmente degradado”.

Los documentos con conexiones con el Pentágono que
Nagy descubrió incluyen detalles sobre probables
brotes de enfermedades, incluidas: la “diarrea aguda”,
provocada por bacterias tales como el E. coli, la
shigella y la salmonella, o por protozoos tales como
la giardiasis, que afectará “especialmente a los
niños”, por rotavirus, que también afectarán
“especialmente a los niños”, una frase puesta entre
paréntesis. Y cita las posibilidades de brotes de
tifus y cólera, escribe. Se registraron 73.416 casos
de giardiasis en 1989-1990, y 596.356 en 1992 (un
aumento de un 810%).

La Convención de Ginebra es, desde luego, inequívoca,
como Nagy señalaba: El Protocolo 1979, Artículo 54,
afirma: “Está prohibido atacar, destruir, trasladar o
inutilizar objetos indispensables para la
supervivencia de la población civil, tales como
comestibles, cosechas, ganado, instalaciones y
suministros de agua potable e instalaciones de
regadío, con el propósito específico de impedir que la
población civil, o la parte adversaria, puedan
sobrevivir, y cualquiera que sea el objetivo
perseguido, bien sea para matar de hambre a los
civiles, para obligarles a huir o para cualquier otro
motivo”. ¿Pero desde cuando a los estados canallas les
importa la Convención de Ginebra?

Durante trece años se vetó el envío de todos los
elementos químicos que servían para purificar el agua
(por EEUU y el Reino Unido y por el Comité de
Sanciones de Naciones Unidas). Después de la invasión,
la situación ha empeorado aún más incluso desde la
lamentable situación inicial, donde hasta el 80% de
los que murieron de enfermedades diarreicas tenían
menos de cinco años. Incluso se vetaron el potasio y
la sal para poder reemplazar las sales vitales
perdidas por los enfermos. Por supuesto, cuando hasta
el cloro se le negó a Iraq, se culpó a Saddam Hussein
de la situación. Habitualmente, se retenían los
tanques con cloro en la frontera entre Iraq y
Jordania, con la excusa de que podían ser utilizados
como explosivos –y Bagdad, con sus seis millones de
habitantes sólo contaba con suministros para una
semana-. De nuevo moriría la población de Iraq, esta
vez sin un tiro ni un quejido porque el mayor ejército
sobre la tierra no podía, al parecer, asegurar el paso
y la entrega de un potencial salvador de vidas. Y se
repetía que Saddam era el culpable de todo.

Saddam Hussein daba una importancia enorme a los
proyectos dedicados al tratamiento del agua, y aunque
le negaban los materiales para la purificación,
continuaba con sus proyectos con la esperanza de que
en algún momento el embargo se levantaría. A pesar de
la sublevación que se produjo en el sur del país
(fomentada de nuevo por EEUU y el Reino Unido, que se
mantuvieron entonces a un lado mientras era
sangrientamente sofocada) dos iniciativas gigantescas
se pusieron en marcha para suministrar agua potable a
las sedientas provincias del sur: En Basora y
distritos periféricos, una para mantener el agua de
beber sin contaminación, la otra para preservar la
agricultura. Se empezaron en 1992 y se trabajó contra
reloj durante veintidós meses, implicando a cinco mil
ingenieros, técnicos y trabajadores cualificados. Se
tuvo que parar debido a la abrumadora escasez de
materiales y equipamientos vitales, pero se reinició
en 1995 y finalmente se inauguró el 23 de diciembre de
1997. El Iraq embargado, el que ahora se nos pide que
creamos que es incapaz de ‘mantenerse por sí mismo’,
imposibilitado para importar, con fábricas
bombardeadas, llevaba agua del río Gharraf a lo largo
de 238 kilómetros de tuberías, porque esa agua, por la
carencia de elementos químicos necesarios, era más
pura que la del Tigris y el Eúfrates. Los dos
“ejércitos más magníficos del mundo” se las han
arreglado para no entregar a la población de Iraq más
que amargura, exilio, enfermedad y muerte.

Otra proeza extraordinaria fue la del río Saddam,
también conocido como el “Tercer Río”. Era un estrecho
canal de regadío, del tamaño de un canal para buques
que iba desde el sur de Bagdad a Basora. Al no poder
importar, era vital la expansión de la agricultura. Se
completó en solo 180 días, de mayo a diciembre de
1992. Sus objetivos eran mejorar seis millones de
donums [1] y transportar 60 millones de toneladas de
sal al año. (La salinidad de la región es
extraordinaria, si se viaja hacia el sur una imagen
común son los inmensos montones de sal apilados a lo
largo de los bordes de las carreteras). El proyecto
sirvió también para eliminar el nivel de polución del
Tigris y el Eúfrates. También animó a las familias que
habían trabajado la tierra y que habían emigrado a las
ciudades ante la falta de posibilidades de regadío, a
volver y a asentarse en sus orillas y a reestablecer
proyectos agrícolas y granjas.

Los occidentales despotricaron contra una “catástrofe
medioambiental” (aunque numerosas firmas occidentales
habían competido por el proyecto desde los años
cincuenta, siendo la primera una firma británica, Mott
McDonald, pero todas se habían dado por vencidas en
unos meses, diciendo que no se podía hacer).
Totalmente indiferentes por la “catástrofe
medioambiental” de toda una nación a la que niegan lo
más básico para sobrevivir, se preocuparon por los
efectos que tendría en los únicos pantanos del sur y
por la destrucción de la fauna y la flora y de un modo
ancestral de vida de sus habitantes. Lanzaron
acusaciones de que los pantanos habían sido drenados y
secados. No era así. Una parte sí lo había sido para
impedir que entraran insurgentes desde Irán para crear
problemas a través de esa vasta e históricamente
incontrolable zona. Como siempre, pagaron los
inocentes, pero sus sufrimientos fueron consecuencia
de todo lo que la “liberación” ha supuesto. Tras la
invasión de 2003, los británicos volvieron a inundar
las áreas drenadas y ahora la “coalición” amenaza a
Irán porque los “insurgentes” de allí están entrando
en Iraq. De nuevo, en todos los aspectos, son los
altos cargos militares quienes, sin tener ni la menor
idea de nada, toman decisiones sobre lugares lejanos
de los que ignoran todo.

Otro sector vital en el que el régimen de Saddam volcó
recursos fue el de la educación, ahora casi totalmente
destruido por la invasión con los consiguientes
ataques de las milicias, de las fuerzas ocupantes y
por el miedo de que a los niños les pase algo al salir
de casa. Entre 1979 y 1990, la asistencia a las
escuelas infantiles aumentó con una media de alrededor
de un 20% al año, con adecuados proyectos de
edificación. La inscripción en guarderías registró un
aumento anual de unos 468%, con edificios brotando por
doquier para poder acoger ese aumento. La educación
primaria aumentó un 123% por año, con la enseñanza
secundaria y los institutos experimentando una tasa de
aumento de estudiantes de un 1.247%, con
construcciones más imaginativas, como escuelas de
formación de profesores, para alojar un aumento de un
810% en la formación de profesores. Se construyeron
siete grandes universidades más.

Durante ese mismo período se contempló un inmenso
crecimiento en la construcción de carreteras, vías
ferroviarias e infraestructura aérea,
telecomunicaciones, buques de carga y construcción en
todos los sectores. Todo eso a pesar de la guerra
(impulsada por Occidente) de ocho años entre Irán-Iraq
que costó alrededor de un millón de vidas entre los
dos países.

En Iraq se mantiene a un pueblo de rodillas, no se
repara su infraestructura, son torturados, hechos
desaparecer a manos de los invasores y como
consecuencia de la invasión. La culpa cae de lleno en
Washington y la Casa Blanca. Cuatro millones de
desplazados y un millón y cuarto de muertos, según la
reciente encuesta de la respetada organización ORB [2]
y ahora una epidemia de cólera. ¿Han fletado los
‘liberadores’ medicinas esenciales y equipamiento
médico de emergencia para contrarrestar esa situación
como harían si se tratara de sus tropas o de sus
atemorizados colegas de la Zona Verde? Desde luego que
no.

Desde la destrucción del sistema acuífero en 1991,
hasta las continuas matanzas que llegaron con la
invasión, hasta las asesinatos indiscriminados de
iraquíes en decenas y cientos y hasta la actual
epidemia de cólera, las fuerzas ocupantes no han
levantado un dedo, con todos sus recursos infinitos,
para hacer nada. Por ello, recuerdo de nuevo una
conversación que tuve en un café en Jordania, días
antes de la invasión. “¿Qué estaba haciendo en
Jordania?”, me preguntó una persona. “Acabo de volver
de Iraq”, dije. Haciendo un preámbulo me dijo: “EEUU
nunca se adueñara de Iraq ni de su petróleo, a menos
que maten hasta el último de los iraquíes”. Eso es lo
que al parecer están haciendo, por todos los medios
posibles, a través de la Yihad personal de la familia
Bush. 

Thomas Nagy, miembro de la Asociación de Expertos en
Genocidios, concluyó que la destrucción deliberada del
sistema de suministro de agua efectuada en 1991 fue un
genocidio. Parece que tienen mucho trabajo por
delante. Y así la administració n estadounidense
vendió la invasión de Iraq a su pueblo vinculando a
Saddam Hussein con el 11-S y Osama bin Laden. No era
Saddam sino la familia Bush quien tenía negocios con
los Bin Laden. ¡¿Cabe mayor perversidad? !

Referencias: 

Medical deprivation under the embargo: The Fire This
Times, US War Crimes in the Gulf, Ramsey Clark,
Thunder's Mouth Press, 1994.

Destruction of Iraq's Water: How the US Deliberately
Destroyed Iraq's Water, Thomas J. Nagy, Global
Research, 29 agosto 2001 (con enlaces a los documentos
DIA). 

Allies Deliberately Poisoned Iraq Public Water Supply,
Felicity Arbuthnot, Sunday Herald, 17 septiembre 2000.


The War on Truth, Neil McKay, Sunday Herald Books,
2007. 

Iraq Progress and post 1991 Water Projects: Iraq -
Thirty Years of Progress, Ministerio de Informaci’on y
Cultura, Iraq, 1998 y numerosas entrevistas regionales
con testigos presenciales.

N. de la T.:

[1] 1 donum= 1.000 metros cuadrados.

[2] ORB= Opinión Business Research

Felicity Arbuthnot es una colaboradora habitual de
Global Research

Enlace con texto original en inglés:

http://www.globalre search.ca/ index.php?
context=va&aid=6882




"El lado oscuro, busca una víctima, lo sé, se siente, se sabe y se calla. Víctima, o victimario cómo saber de qué lado estamos. El lado oscuro de la luna no brilla pero atrae. En él podría ofrecerme y ser víctima de cada pensamiento impuro, ser poseída, penetrada, obligada, sometida, arrasada, quemada, hundida, destruida, humillada, irreal, o tal vez ganadora, domadora, desgraciada, malvada, perversa, morbosa, oscura, absurda, real. A cuántos amantes he arrancado desde las entrañas los más impuros pensamientos, vaciado el alma, perdido los sentidos, por cuántos yo he sentido eso? Será que soy un infinito vacío que llora desde el lado oscuro de la Luna, será que necesito una víctima, será que necesito un victimario...es como recordar un sueño incontable..."



      Seguí de cerca a la Selección Argentina de Rugby en el Mundial de Francia 2007.
http://ar.sports.yahoo.com/mundialderugby




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular