[R-P] [Chino Fernández] El MIT: educación y poder

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Sep 27 09:55:18 MDT 2007


*Educación y Poder:

*El MIT1: Una universidad de sesgo tecnológico al servicio del poder
político de los Estados Unidos

*Carlos Chino Fernández

*CEES

El MIT es reconocido internacionalmente como una suerte de "Catedral
de la educación". De sus laboratorios surgieron inventos que ayudaron
a estructurar el mundo moderno tal como lo conocemos.

"Allí nacieron, la pierna artificial, los procesos de conservación de
alimentos, la fotografía de alta definición, la memoria magnética, el
radar, Internet, etc. De sus claustros ha salido unos 63 premios
Nobel, 29 laureados con el premio Mac Arthur (la beca de los
genios...), además de tener infinidad de logros reconocidos por  la
comunidad internacional."2

Pero el MIT a pesar de ser considerada una alta casa de estudios en
donde el avance científico es innegable, es al propio tiempo un
instrumento de sometimiento y de control hacia los países más
vulnerables, menos desarrollados o más pobres.

El MIT es una avanzada de la inteligencia norteamericana, que al
tiempo que estimula el desarrollo de ciertos tipos de avances
tecnológicos y su traspaso a la sociedad, obstruye solapadamente el
desarrollo científico independiente del país que visita, o que propone
"asistir". Dificulta de alguna manera las posibilidades que tiene el
país receptor para diseñar un programa autónomo de desarrollo
científico y tecnológico planificado desde un nivel central.

El MIT crea en su recorrido pequeños nichos de control propio de un
avance de la ciencia que debería ser parte del patrimonio general de
toda la comunidad, impulsando una serie de emprendimientos comerciales
de carácter privado.

*¿Cuál es uno de los mecanismos que utiliza el MIT?

*Veamos:

Envía una delegación de avanzada ejecutiva-académica a una universidad
o centro de investigación de algún país determinado. Un grupo de
emisarios baja para establecer la primera conexión con el centro de
investigación o universidad. De la exploración inicial se localizan
aquellas investigaciones que por su valor potencial de mercado y las
características de sus inventores, están en condiciones de alcanzar un
acuerdo ente las partes.

Se evalúan estos y todos los aspectos necesarios para concebir la
factibilidad de crear una empresa que es desprendida de la misma
universidad contactada, evaluándose los beneficios económicos, el tipo
de empresa, la escala de producción, etc, etc.

Los intercambios entre el grupo de investigadores de la universidad  o
centro de investigación se incrementarán en la medida en que el
proyecto sea viable y rentable. El aporte es de dinero e insumos
aprovechando desde ya la siempre escasa apoyatura del Estado para
nuestros investigadores.

*Del valor de un descubrimiento en  la universidad, al precio de una
innovación en el ámbito de la empresa:

Este pasaje implica toda una concepción, política y cultural acerca de
la "cuestión del conocimiento" y de la llamada sociedad del
conocimiento.

En este proceso de pasaje de una investigación básica en el ámbito del
sistema publico de formación superior (aunque sabemos que este proceso
se da también en el campo de la educación privada), a un adelanto
tecnológico en el ámbito privado, aparecen los primeros encuadres
jurídicos, para sostener y justificar esa sinergia muy particular.

En este armado jurídico que toma forma definitiva en lo que se conoce
como "patentamiento de los derechos intelectuales", está el germen de
la entrega de un producto socialmente producido, para beneficio
privado. La forma legal que toma el acuerdo expresa nuestra falta de
soberanía.

Es el trabajo de la sociedad de origen, de donde surge el
investigador, la que facilitó a través de su ahorro y destino del
valor producido, que un grupo de hombres se dediquen a determinadas
actividades intelectuales, mientras otros se desloman trabajando.

El aprovechamiento compartido del conocimiento con posterioridad a la
intervención del MIT, no anula la posibilidad que el invento regrese a
la sociedad para su beneficio, pero ese tiempo estará regado de
instancias comerciales, especulaciones económicas  y de objetivos
egoístas, muchas veces inmorales.

El armado jurídico de este derecho de propiedad, está diagramado para
que el investigador participe en un porcentaje determinado de los
beneficios, sabiendo que la parte del león quedará del lado de
nuestros visitantes, que a su vez compartirán sus dividendos con
laboratorios y otros organismos más poderosos. De esta manera, gran
parte de la naturaleza comunitaria y de la finalidad inicial se diluye
y hasta se pierde, *y lo más importante que se pierde es una gran
parte de la subjetividad que hizo que un joven idealista comprometido
con un proyecto de país, se transforme en un innovador al servicio de
su propio bienestar, o se transforme en un simple gerente de una
empresa que se creará sobre la base de sus conocimientos.*

Es verdad que las condiciones objetivas del trabajo de muchos de
nuestros investigadores favorecen esta transmutación de investigador
en innovador. Ese inmediato reconocimiento que una Universidad
extranjera externa hace de su trabajo y que se traduce en mejores
dineros, es en el largo plazo un freno al compromiso con la comunidad
que lo vio nacer. Esto no es una ley matemática, pero sucede en gran
parte de los países dependientes.

Este criterio de procedimiento, es una verdadera herramienta de
control de nuestra soberanía. Y va de la mano del mensaje del
embajador de los EEUU que da por esos mismos días en nuestro país.3

En su artículo también sostiene la necesidad de establecer un marco
jurídico de patentamiento, que otorga derechos de propiedad
intelectual. En realidad una parte de los beneficios va para el
investigador y otra para los otros actores, según vimos con el
proceder del MIT.

Para el embajador norteamericano el enemigo es el terrorismo y el
problema es la piratería que se genera al no patentarse los nuevos
descubrimientos según su perspectiva y metodología, no dudando en
ensalzar los alcances de nuestra investigación científica y
tecnológica.

Como vemos la Universidad- MIT y el Embajador de los EEUU, coinciden
en un tiempo y en la forma de presentar este tema de la propiedad
intelectual. Una muestra clara, que los intereses concretos de un país
se defienden con energía y coherencia, mientras nuestra respuesta
desde aquí siempre es difusa, lábil y ocasional.

Nosotros deberíamos hacer lo mismo pero en sentido contrario. Es decir
defender a capa y espada a nuestros investigadores. Un país debe
plantearse el problema lógico de la transferencia tecnológica.
Pensemos pues, en la formación de innovadores más investigadores. No
como en muchas situaciones que por las penurias individuales y la
falta de visión de conjunto y de largo plazo, pasan a ser gerentes de
las empresas que crearon otros a instancias de sus originales
investigaciones.

Diplomáticos, investigadores y empresarios deberían tener el objetivo
común del desarrollo nacional.

Septiembre de 2007

N O T A S

1 MIT: Instituto Tecnológico de Massachusetts, EEUU. Creado en 1860 a
lo largo de la rivera del río Charles, Cambridge

2 Ver nota del diario La Nación/Enfoques del 9 de septiembre de 2007,
en ocasión de la visita al país de la Dra. Karen Hersey, ex
responsable durante 20 años de la oficina de propiedad intelectual del
MIT

3 Ver Nota: Clarín: 10 /09/2007: Anthony  Wayne, Embajador de los EEUU
en nuestro país


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