[R-P] [redial_s_bolivar] Base para un proceso revolucionario en América Latina. Atilio Boró n?=

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Sep 14 00:08:45 MDT 2007


Atilio Borón plantea alternativa al neoliberalismo

"Si en América Latina se hace un reformismo serio,
será la base para un proceso revolucionario" 
Fernando Arellano Ortiz
cronicon.net

¿Tiene sentido seguir llamando "democracias" a los
regímenes oligárquicos de América Latina?, es la
pregunta que se hace el sociólogo y científico social
argentino Atilio Boron, tras analizar los indicadores
de opinión que evidencian un desencanto generalizado
por el sistema político en que viven los
latinoamericanos. 


"Si Aristóteles renaciera y visitara nuestros países,
¿qué diría el padre fundador de la ciencia política
ante la visión que ofrecen las democracias
latinoamericanas? Seguramente diría que estas no son
democracias sino oligarquías o plutocracias, porque
según su definición, surgida de la observación de la
vida política griega hace 2.500 años, la democracia es
un régimen en donde las mayorías gobiernan y lo hacen
en beneficio de los pobres. Pero en América Latina las
llamadas 'democracias' gobiernan en beneficio de los
más ricos, y han demostrado, en los últimos 25 años,
una escasa o nula sensibilidad ante los reclamos de
justicia social. Prueba de ello es que con el paso del
tiempo y la institucionalizació n de la política
"democrática" nuestros países lejos de revertir las
inequidades prevalecientes acentuaron la injusticia. Y
sin justicia social no hay democracia", explica Boron.


Para este sesudo analista con una amplia trayectoria
académica, "el problema con las llamadas democracias
en América Latina es que han sido vaciadas de todo
contenido y secuestradas por los mercados, como
sostiene el escritor y dramaturgo norteamericano Gore
Vidal. Son democracias formales, rituales donde se
convoca al pueblo simplemente a participar en unos
comicios donde su resultado no tiene ninguna
importancia, porque de todas maneras van a gobernar la
burguesía y sus aliados, nacionales e internacionales,
a través de su control sobre los dispositivos de
formación de la opinión pública y sus mecanismos de
coerción e imposición. En este sentido, son
democracias sin ciudadanos, porque el ciudadano es
sujeto de derechos imprescriptibles. Y en América
Latina esos derechos (a la salud, la educación, la
vivienda digna, la recreación, la previsión social,
etcétera) brillan por su ausencia". 

Ante la crisis política originada en buena medida por
la aplicación del modelo neoliberal, Boron es un
convencido de que el socialismo no solo es la
alternativa sino que sus fundamentos están más
vigentes, incluso, que en los tiempos de Marx. 

A su paso por Bogotá para cumplir compromisos
académicos, WWW.CRONICON. NET conversó con él sobre el
acontecer sociopolítico de Latinoamérica. 

Su condición de acucioso investigador social,
catedrático universitario y analista de la realidad
política de América Latina le permite tener una visión
muy certera de los fenómenos sociales que vienen
suscitándose en el continente. Ph. D. en Ciencia
Política de la Universidad de Harvard, Magister en
Ciencia Política de la Facultad Latinoamericana de
Ciencias Sociales (FLACSO) de Santiago de Chile, y
Licenciado en Sociología con diploma de honor de la
Universidad Católica Argentina de Buenos Aires, Boron
cuenta además con una amplia experiencia como docente.


Desde 1986 está vinculado con la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), de
la cual fue su vicerrector, es investigador principal
del Consejo Nacional de Investigación Científica y
Tecnológica de Argentina (CONICET). Entre 1997 y 2006
se desempeñó como secretario ejecutivo del Consejo
Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), ha sido
profesor visitante de varias universidades del mundo
(entre ellas, Columbia, MIT, UCLA) y actualmente se
desempeña como director del PLED, el Programa
Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias
Sociales del Centro Cultural de la Cooperación Floreal
Gorini. Autor de varios libros, entre los cuales se
destaca "Imperio e Imperialismo" , que obtuvo en 2004
el Premio honorífico de ensayo Ezequiel Martínez
Estrada de Casa de las Américas.

REBATIENDO A HARDT Y NEGRI 
Este libro es un análisis crítico a la obra "Imperio"
de Michael Hardt y Antonio Negri. En él, Boron
contrariamente a lo que plantean estos autores
sostiene que el imperialismo sigue existiendo, "goza
de buena salud, ha reforzado sus mecanismos de
dominación económica, política, militar y social sobre
nuestros pueblos y es necesario tener una
interpretació n adecuada del mismo para poder librar
una batalla con grandes posibilidades de éxito. Mi
crítica central al trabajo de Hardt y Negri –explica-,
es que ellos producen una visión desfigurada,
idealizada del imperialismo convertido en un imperio
en donde el papel de los Estados Unidos pasa a ser
absolutamente secundario y en donde se supone que la
superación de este imperio ficcional, pues no existe
en la realidad, va a ser obra de multitudes orgánicas
que espontáneamente van a poner fin a su existencia,
lo que no tiene ningún asidero en la experiencia
práctica de nuestros pueblos". 
TRÁNSITO HACIA EL POSNEOLIBERALISMO 
- Usted ha afirmado que Venezuela, Bolivia y Ecuador
están buscando su propio camino hacia el
"posneoliberalismo" . ¿En el contexto latinoamericano,
en su concepto, qué es el "posneoliberalismo" de Hugo
Chávez, Evo Morales y Rafael Correa? 

- Denomino posneoliberalismo a una categoría que
pretende englobar al conjunto de experiencias que
están tratando de abrir un nuevo rumbo, un nuevo
camino en la historia de América Latina. No existe un
modelo posneoliberal (¡ni tiene por qué haberlo!)
porque es un proceso que está en curso, está en
construcción con características muy diferentes.
Distintas son las iniciativas que está ejecutando Evo
Morales en Bolivia, las que ha venido adoptando Chávez
en Venezuela, o las que está empezando a implementar
Correa en Ecuador. Esas diferencias tienen que ver con
las historias y las estructuras sociales y económicas
de esos países. Venezuela es un emporio petrolero
riquísimo, Bolivia uno de los países más pobres del
hemisferio occidental, con una importante diversidad
étnica y potencialmente muy rico, Ecuador es un país
con una fuerte presencia de poblaciones indígenas que
tienen un escaso contacto con la sociedad ecuatoriana
como un todo: no son plenamente parte de ella
porque mantienen su propia cultura y sus lenguas
originarias. Entonces dadas estas diferencias suponer
que puede haber una fórmula única posneoliberal, un
"modelo" de igual validez para todos y listo para ser
imitado, sería caer en la trampa de un pensamiento
antidialéctico y antimarxista por excelencia. La
historia demuestra que los procesos revolucionarios
son diferentes y por eso se me viene a la mente la
frase de Lenin cuando, citando a Goethe, decía que
grises son las teorías pero verde es el árbol de la
vida. En ese sentido, el árbol de la vida en el
posneoliberalismo varía de país en país, tiene que ver
con situaciones nacionales sui generis y por eso creo
que están empezando a andar por caminos distintos. Hay
gente muy entusiasmada afirmando que Chávez ya está
construyendo el Socialismo del siglo XXI, pero hay
quienes plantean que lo que está ocurriendo en
Venezuela es una especie de neodesarrollismo. Yo
discrepo con esa interpretació n: Chávez cuenta en su
haber
con la riqueza del petróleo, pero al mismo tiempo
tiene que hacerse cargo de una enorme debilidad: en
Venezuela no hay una tradición de organización
autónoma de clases y capas populares como existe, por
ejemplo, en países como Bolivia, Ecuador y Colombia.
No es lo mismo tener que montar desde la base un
proceso de organización popular que cuando se cuenta
con formas ancestrales de organización -como las de
las comunidades indígenas y campesinas del mundo
andino- cuya "resurrección" o "re-encarnació n"
política estuvo en la base de las grandes
movilizaciones populares escenificadas en Bolivia y
Ecuador. Por eso es que los procesos de construcción
del posneoliberalismo van a ser muy diferentes. En
todo caso, lo más importante es que comienzan a hacer
una política distinta, alternativa a la que ha sido
hegemónica en América Latina desde hace ya algo más de
un cuarto de siglo. 

- "El modelo neoliberal es incompatible con la
democracia" ha señalado usted en forma reiterada... 

- Sí, porque el mercado es una institución social y
económica que tiene una lógica profunda e
insanablemente antidemocrática. Es un espacio en el
que se compran y venden mercancías. Compra el que
tiene dinero y vende el que tiene necesidad. Y la
democracia, por el contrario, es un sistema que le
confiere a la ciudadanía un conjunto de derechos
importantes en materia salud, educación, seguridad
social, recreación que deben ser de acceso universal.
Es decir, "des-mercantilizado s." Mercado y democracia
se mueven según lógicas completamente contradictorias.
Cuando hay más mercado, hay menos democracia. Más
mercado implica, por ejemplo, privatizar todo el
sistema educativo y eso significa que menos gente va a
acceder a los distintos niveles de formación. Más
mercado es convertir, como ha ocurrido en nuestros
países, a la salud en mercancía. En la medida que se
avanza en la mercantilizació n, la democracia va
vaciándose de todo contenido. 

EL NEOLIBERALISMO DISTORSIONÓ LA DEMOCRACIA

- ¿Si estos países de Latinoamérica han tenido unas
democracias muy débiles, con la adopción en la década
de los 90 del neoliberalismo, prácticamente se acabó
con lo poco de democracia que había? 

- Si no las acabó las debilitó. Recordemos lo que pasó
en Bolivia, Ecuador y Argentina donde tuvieron que
hacer frente a grandes insurrecciones populares, o
sea, el neoliberalismo genera condiciones de
polarización, de exclusión y tensión social que son
absolutamente incompatibles con el funcionamiento de
un modelo democrático, por eso las protestas y las
dificultades que ha habido en toda América Latina en
los últimos tiempos. Es una situación irreconciliable
porque el neoliberalismo impone el poder de los más
fuertes, el predominio de las grandes empresas, la
lógica de los mercados sin ninguna clase de limitación
y todo es inviable en un marco democrático. Sólo se
puede hacer a costa de debilitar la democracia, de
desfigurarla por completo como ocurre hoy en América
Latina. Es el neoliberalismo el que ha impedido y ha
distorsionado el ejercicio de la democracia en este
hemisferio.

- ¿Sigue siendo válida la postura radical de James
Petras en el sentido de que es necesario seguir
desafiando al capitalismo a través de la alianza de
las fuerzas antiimperialistas, o ello es utópico? 

- Ese planteamiento que hace Petras no es utópico. Lo
hace mucha gente en América Latina cuando propician la
alianza de todos los sectores que están enrolados en
el antiimperialismo para precipitar su derrota. Lo que
ocurre es que no es tan sencillo formular esas
alianzas. Yo creo que a veces Petras tiene un planteo
demasiado exigente y que no se compadece con las
dificultades objetivas que tienen estos procesos. Por
ejemplo, él reclamo de Evo Morales que acelere la
revolución, pero eso es más fácil de decir que de
hacer. De todas maneras Evo ha ido avanzando de una
manera notable, Bolivia no es hoy lo que era hace un
año atrás. Hay que comprender que los procesos
revolucionarios son, paradójicamente, procesos lentos.
Yo creo que el problema que hay con muchos autores es
que no conciben a la revolución como un proceso y por
lo tanto como un proceso que, en sus comienzos, tiene
mucho de reformismo. La revolución cubana no nace de
la noche a la mañana, ella se convierte en
revolución socialista después de Playa Girón; y del
asalto al Cuartel Moncada en el 53 a Girón transcurren
nueve años. ¿Cuándo nace la revolución cubana? ¿Nace
el 26 de julio con el Moncada, nace en Girón, nace
cuando entra Fidel a La Habana, cuando se toma Santa
Clara? No, todas estas fechas son arbitrarias. A veces
en la izquierda hay una cierta incapacidad para darse
cuenta que la revolución es un proceso y no un acto en
el que aparece un líder y un gran movimiento que
decreta la revolución. Una revolución es el punto
final de un proceso que arranca mucho antes. ¿La
revolución francesa empieza el 14 de julio de 1789?
No, termina en esa fecha. ¿Cuándo empezó? Mucho antes,
con la descomposició n del viejo orden medieval que
arranca 20 o 25 años atrás. Si uno lee los textos de
historia social y política de Francia ya se ve la
revolución venir, pero la fecha que la consagra es la
del final del proceso. Lo que ocurre es que hay una
cierta impaciencia con estos procesos que,
por cierto, muchas veces terminan en dolorosas
frustraciones. Por eso yo traigo a colación una cita
muy linda de Engels que está en muchos trabajos míos
cuando prevenía en una carta a Marx sobre el
"inconveniente de convertir nuestra impaciencia en un
argumento teórico" y eso me parece importante para
aquella gente que le pide a Chávez, a Evo y a Correa
que concreten ya mismo, sin más dilaciones, el proceso
revolucionario. Como si la lucha de clases no
existiera, o como si las resistencias de los
guardianes del viejo orden se hubieran esfumado por
completo. 

EL SIGNIFICADO DE LA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA 
- Pero usted ha sido un crítico de Lula, de Bachelet,
de Tabaré Vázquez al señalar que a ellos no se les
puede catalogar de izquierda. Con lo cual volvemos a
su respuesta anterior: no es fácil impulsar un proceso
cuando ellos dependen de unos congresos y de unos
factores de poder controlados por la derecha.
¿Entonces, qué es ser de izquierda hoy en América
Latina? 

- Ser de izquierda hoy en América Latina desde el
punto de vista práctico es estar comprometido con la
crítica radical al capitalismo y, en la medida de las
posibilidades de cada quien, estar involucrado en el
desmantelamiento de ese tipo de sociedad. La
diferencia que hay entre Evo Morales y Lula es que el
mandatario boliviano está sentando las bases de un
proceso que tiende a debilitar la presencia del
capitalismo en Bolivia, recuperando los hidrocarburos
e introduciendo recortes muy significativos a su
capacidad de gestión y organización, cosa que no está
haciendo el presidente brasileño. Lula, por más que
tenga una trayectoria de izquierda y sea un hombre de
origen popular, lo cierto es que las políticas que ha
puesto en práctica favorecen y profundizan el modelo
neoliberal. En cambio Chávez hace todo lo contrario,
organizando bases populares, iniciando procesos de
reforma agraria y urbana, estableciendo una política
muy fuerte de control de cambios. Me podrán decir
que no son políticas revolucionarias, bueno, pero
cuando Lenin expropia la tierra en Rusia y lo mismo
hace Fidel en Cuba, la reforma agraria no es una
bandera socialista, es una bandera propia de la
revolución democrático-burguesa y eso lo dicen todos
los teóricos del marxismo. La idea del reparto de la
tierra no equivale a socialismo, simplemente es un
punto de ataque a lo que es la estructura y el
funcionamiento de la sociedad capitalista. Pero quien
haga un reformismo serio, sienta las bases para un
proceso revolucionario. Entonces, si la revolución es
un proceso, lo que es importante es ver cuál es el
rumbo y la orientación que están tomando los
diferentes gobiernos de América Latina. Y el rumbo que
están tomando Chávez, Evo y Correa es muy diferente al
de Lula, Bachelet, Tabaré Vásquez o Kirchner en la
Argentina. 

- ¿Qué representan Néstor Kirchner y su esposa
Cristina Fernández en el espectro político argentino? 

- Kirchner es básicamente un peronista y como tal es
una especie de camaleón político que cambia según los
tiempos y según el contexto ante el cual habla.
Kirchner es un personaje muy interesante, es un hombre
que tiene una especie de odio visceral al imperialismo
y eso se expresa en los momentos más inoportunos desde
el punto de vista de la diplomacia, cuando hay
reuniones con Bush o encuentros hemisféricos de
presidentes, pero el problema es que es inconsecuente
con su discurso porque no practica lo que predica a la
hora de fijar las políticas públicas que necesita la
Argentina. Desde ese punto de vista, es un personaje
altamente contradictorio. Su discurso es muy bueno,
pero su política económica es muy ortodoxa. No ha
afectado de ninguna manera el funcionamiento del
modelo neoliberal; ha introducido algunos retoques
marginales, pero no tienen la entidad para decir que
estamos en presencia de un modelo alternativo al
imperante. Podría afirmar que Kirchner es una
especie de hipérbole de lo que fue el gobierno del PRI
en México. Uno veía lo que eran las declaraciones de
los jefes de gobierno del PRI y parecía estar
escuchando a Fidel Castro, pero luego la política que
hacían era completamente diferente al discurso. 

VIGENCIA DEL ESTADO-NACIÓN 
- La economía global constituye un nuevo sistema de
producción y de finanzas que es transnacional. ¿El
hecho de que el capitalismo funcione a través de
circuitos globales no atenta contra la esencia del
Estado-Nación? 

- Lo debilita claramente, pero la gran discusión que
yo tengo con los teóricos del debilitamiento o
desaparición del Estado-Nación como Michael Hardt y
Tony Negri es que ese no es un fenómeno que asume la
misma característica en toda la estructura del sistema
económico imperialista. En otras palabras, se puede
comprobar el debilitamiento del Estado-Nación en
América Latina fundamentalmente en aquellos países que
aún permanecen leales al modelo neoliberal pero al
mismo tiempo se verifica un fortalecimiento
extraordinario en algunas de las potencias
metropolitanas, como ocurre con Estados Unidos o con
la Unión Europea, que es un súper Estado-Nación, es un
Estado multinacional, multicultural, multilingüista,
pero un Estado al fin. La Unión Europea es el
resultado de un proceso de convergencia, como lo fue
el de las 13 colonias inglesas en América del Norte
que se multiplicaron hasta llegar a los 50 estados que
hoy constituyen los Estados Unidos. Uno de los
problemas más
graves con que hoy se enfrenta la construcción de una
alternativa socialista es que hay Estados muy débiles
en la periferia, penetrados y "jibarizados" por el
neoliberalismo y Estados poderosísimos en el centro,
donde el neoliberalismo alberga a las palancas
centrales de su dominación mundial. Estados Unidos hoy
es mucho más fuerte como Estado que hace diez años
atrás y Bush ha logrado quebrar algunos de los
principios fundamentales de los padres fundadores de
esa nación en lo que hace a las libertades
fundamentales y a las restricciones que aquellos
habían previsto para impedir la injerencia del Estado
en la vida privada. A consecuencia de lo anterior el
Estado norteamericano dispone de un grado de
intromisión e intervención en la vida privada y
pública sin precedentes en la historia de los Estados
Unidos y que lo asemejan, en algunos de sus rasgos, al
modelo de los Estados totalitarios concebidos a partir
de las experiencias del nazismo y los fascismos
europeos. Sólo,
agreguemos, que con un componente tecnológico que
torna a su capacidad de control muy superior al de
aquellos. Por eso es que cuando Hardt y Negri hablan
de que desaparece el Estado-Nación ignoran
olímpicamente la desigual trayectoria recorrida por
esa institución en el corazón del capitalismo mundial
y en las regiones periféricas, con lo cual sus
análisis y sus prescripciones se derrumban como un
castillo de naipes. 

- Immanuel Wallerstein sostiene que se está dando una
declinación del poder de los Estados Unidos con la
aparición sutil de la multipolaridad. ¿Usted comparte
esa apreciación de este sociólogo norteamericano? 

- No mucho, aunque él hace dos o tres años era más
taxativo y planteaba la declinación de los Estados
Unidos de una manera mucho más terminante. Hoy en día
me parece que ha adoptado una actitud más cautelosa.
Creo que su tesis en parte es correcta, porque hay una
declinación del poderío económico de los Estados
Unidos en el marco del capitalismo mundial, lo que lo
obliga a tener que convivir con la creciente
competencia introducida por la Unión Europea, China y
los países asiáticos. Pero digo "en parte" porque la
económica es una de las dimensiones del poder
internacional y si bien es cierto que en ese terreno
se observa la emergencia de un sistema crecientemente
multipolar, en otro componente decisivo del mismo, el
militar, Estados Unidos se convirtió en el gendarme
indiscutido e inapelable del planeta, ya que tiene a
su disposición una capacidad de fuego y de combate
equivalente si no superior al de todos los demás
países juntos. Entonces, a la hora de hablar de
declinación el aspecto económico no puede llevarnos a
subestimar el componente militar, crucial para el
sostenimiento del sistema imperialista a escala
mundial. Cuando fracasan las "condicionalidades" del
FMI o el Banco Mundial es preciso disponer de una
fuerza militar disuasiva, capaz de conjurar las
amenazas que se ciernen sobre el sistema. Y llegado
ese punto el papel de Estados Unidos hoy por hoy es
irreemplazable. Además, para nosotros lo que puede ser
una declinación global no necesariamente significa que
Estados Unidos vaya a dejar de tener una influencia
decisiva en América Latina. Es más, muy probablemente
mientras más declinen en el escenario global más se
aferrarán a América Latina como salvaguarda final de
sus prerrogativas y privilegios. 

- ¿Esa es la razón por la que el Partido Republicano
presiona porque haya tratados de libre comercio con
los países latinoamericanos? 

- Exactamente, porque a ellos les interesa asegurar
esta área como una periferia integrada no sólo
comercial y políticamente sino también desde el punto
de vista jurídico, y a la cual puedan exigirle
obediencia y respeto a los acuerdos y tratados
internacionales oportunamente firmados. En caso de
negarse a "respetar la legislación internacional" se
abriría la puerta a intervenciones militares
justificadas por la violación del derecho
internacional, lo cual configura un escenario mucho
más propicio que el de antaño, cuando era pura fuerza.
Creo que con estas medidas la dirigencia de Estados
Unidos está preparándose para enfrentar la
configuración de un escenario en donde la lenta
declinación de su hegemonía imperial los enfrente a
una América Latina totalmente controlada y maniatada
por una multiplicidad de lazos, incluyendo el
jurídico. 

PERIODO POSDEMOCRÁTICO 
- ¿Por qué usted afirma que estamos viviendo una época
posdemocrática?

- Porque coincido mucho con el análisis que hizo el
experto británico Colin Crouch en un libro muy
persuasivo que se llama "Posdemocracia" , en donde
este autor sin ser un pensador marxista como yo llega
a conclusiones completamente convergentes con las
mías. Su diagnóstico podría sintetizarse así: la "era
de la democracia" llegó a su fin en los países
desarrollados. Fue un momento en la historia del
desarrollo capitalista que ya cumplió su ciclo dado
que las fuerzas del mercado y las grandes empresas
adquirieron una preponderancia extraordinaria
desvirtuando por completo el proceso democrático. Por
otro lado, el público se ha ido alejando de la vida
política en la medida en que las políticas de los
gobiernos democráticos no respondían a sus
necesidades. Además, el avance ideológico del
neoliberalismo impuso una cultura de la privatización
y el individualismo que ha erosionado irreparablemente
la soberanía popular, base de cualquier ordenamiento
democrático. Hoy esa
soberanía reside en los grandes actores económicos,
sobre todo las transnacionales, y no en la ciudadanía.
Todavía quedan, como testigos de aquellas épocas,
algunas libertades públicas muy importantes, pero
definitivamente se vive en una era "pos-democrática. "
Y si esto es así para los capitalismos desarrollados,
fácil es imaginar la debilidad de nuestras (mal
llamadas) democracias latinoamericanas, que jamás
llegaron a tener el desarrollo de sus contrapartes
europeas. 


COLOMBIA Y SU SISTEMA POLÍTICO DECIMONÓNICO 
- En América Latina dos países como Colombia y México
son los más firmes socios políticos de Washington.
¿Cómo percibe la realidad colombiana? 

- Me sorprende la enorme vitalidad que tiene la
sociedad civil en Colombia, en el mundo urbano, porque
desconozco su realidad rural. De todos modos, este es
un país eminentemente urbano. Me parece que hay una
sociedad civil muy vibrante, muy activa que sin
embargo no encuentra canales de expresión en un
sistema partidario que es absolutamente anacrónico y
que pertenece al siglo XIX. Es uno de los poquísimos
países en donde todavía sigue habiendo un bipartidismo
liberal-conservador , que se remonta a la segunda
mitad decimonónica. Lo que pasa es que las condiciones
para la emergencia de un nuevo sistema requieren la
aparición de una izquierda unida muy fuerte, que en
Colombia se ha visto demorada por las condiciones
peculiares que ha tenido la lucha de clases en este
país, la feroz represión de que fueran objeto quienes
lo intentaron en el pasado (recordar la experiencia de
la Unión Patriótica, ahogada en un baño de sangre) y
la persistencia de una guerrilla que no intenta
tomar el poder (porque me parece que no lo tiene como
proyecto en este momento) sino estabilizarse como un
factor de presión permanente, cosa que dificulta
enormemente que la izquierda no armada pueda
constituirse como una alternativa real de poder y,
además, sea así visualizada por la ciudadanía
colombiana. Creo que ahí esta el quid de la cuestión
que provoca la parálisis política de este país y
explica la supervivencia del bipartidismo
decimonónico. 

- Si bien su análisis es válido, en Colombia ha
irrumpido con fuerza un proyecto de izquierda como el
Polo Democrático Alternativo que congrega a todos los
sectores progresistas y democráticos del país. ¿Cómo
observa el avance que está teniendo este partido de
izquierda? 

- La aparición del Polo Democrático me parece un
avance enorme, pero es un fenómeno muy reciente. Yo
creo que si no hubiera una guerrilla que arroje
sombras sobre la confiabilidad política del Polo y
complique el diseño de su estrategia y su táctica para
conquistar las grandes mayorías de Colombia, las
perspectivas de su consolidación serían mucho más
promisorias. El problema es que la guerrilla, sobre
cuya legitimidad original no tengo duda alguna, es un
factor que hoy le brinda un magnífico pretexto a los
sectores de derecha para descalificar cualquier
propuesta de la izquierda. Esto la obliga a un muy
difícil equilibrio, sobre todo en el contexto de la
violencia que impera en Colombia: por una parte, a
tomar distancia del grupo insurgente, cuyos objetivos
y estrategia de lucha no comparte; por la otra, a
rechazar el argumento de la derecha que equipara la
guerrilla al bandolerismo rural, y afirmar, en cambio,
la necesidad de una comprensión de las razones de
fondo que
dieron origen a la insurgencia guerrillera. Esto es,
denunciar que su génesis encuentra su plena
justificación en el anacronismo y el inmovilismo
resultantes de las políticas del Frente Nacional y que
la persistencia de la lucha armada en Colombia es el
reverso de la medalla del fracaso de la democracia en
este país. 

LA VIGENCIA DE MARX 
- Según usted, el mundo hoy es mucho más marxista que
el que existía en los tiempos de Marx. Por lo tanto,
¿El Manifiesto Comunista y el marxismo siguen teniendo
vigencia? 

- Mucho más vigencia que antes, porque como pregunto
en el primer capítulo de mi libro "Tras el búho de
Minerva" en el que hago un análisis del Manifiesto
Comunista, ¿cómo se imaginaban el mundo Marx, Engels,
sus compañeros y los liberales a mediados del siglo
XIX? Los liberales en esa época pronosticaban un mundo
en donde la riqueza generada por el capitalismo iría a
ser distribuida más o menos armoniosamente entre todas
las naciones y, dentro de cada una de ellas, entre
todas las clases sociales. Marx y Engels, en cambio,
plantean en el Manifiesto que la dinámica del
capitalismo inexorablemente conduce a la polarización
económica y social tanto en lo nacional como en lo
internacional. Hoy en día la evidencia empírica,
histórica, cuantitativa y cualitativa, demuestra que
el mundo actual se adecua perfectamente bien a las
especificaciones y previsiones históricas de Marx y no
tiene nada que ver, en cambio, con las predicciones
que hacían autores contemporáneos suyos sobre
el futuro de lo que llamaban la "sociedad industrial"
y que creían que iba a ser una sociedad de clases
medias en donde los sectores trabajadores estarían muy
bien remunerados y las desigualdades de clase iban a
desaparecer. ¿Pero qué ha pasado? Exactamente lo
contrario, por eso (y no sólo por eso) el Manifiesto
es hoy más vigente que hace 150 años atrás. 

- ¿Usted, entonces, es optimista?

- Yo sí soy optimista, porque todas estas
contradicciones en que se debate el capitalismo van
lentamente abriendo una puerta para nuevos desarrollos
sociales y políticos. Pensemos que hace apenas diez
años Cuba estaba aislada y hoy ya no lo está; nadie
hablaba de socialismo y hoy tenemos a Chávez, y detrás
de él a muchos más hablando de socialismo. El
imperialismo, por su parte, no sabe cómo detener la
marea ascendente de las resistencias a su dominación:
pueblos enteros que se movilizan y recuperan su
autodeterminació n como en Bolivia y Ecuador; y en
parte con los Zapatistas en México. Otros pueblos que
haciendo lo mismo fueron traicionados por sus
dirigencias, porque lo que querían en Brasil no es lo
que está haciendo Lula. A Lula lo votaron para hacer
una cosa y está haciendo otra; lo que querían en
Argentina no es lo que está haciendo Kirchner; lo que
querían en Uruguay no es lo que está haciendo Tabaré.
O sea que ha habido un cambio muy notable y mi
esperanza es que
en los próximos años los pueblos latinoamericanos
logren o bien conquistar el poder o, en su defecto,
forzar a sus gobiernos a ejecutar las políticas
"posneoliberales" para las cuales fueron elegidos. 

www.rebelion. org



  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





      Los referentes más importantes en compra/ venta de autos se juntaron:
Demotores y Yahoo!
Ahora comprar o vender tu auto es más fácil. Vistá ar.autos.yahoo.com/




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular