[R-P] [CUPV] La historia no los absolverá
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Sep 13 15:00:56 MDT 2007
La filtración de un informe de la Cruz Roja considera
que el equipo de Bush debe comparecer ante un tribunal
por crímenes de guerra
La historia no los absolverá
Nat Hentoff
Village Voicet
Jane Mayer, del New Yorker, posee fuentes que han
tenido acceso a montones de entrevistas llevadas a
cabo por la Cruz Roja con presos retenidos en cárceles
secretas de la CIA. Sin embargo, pocos ciudadanos
estadounidenses medios se han sentido inquietos por lo
que la CIA hace en nuestro nombre.
Si se llegara a crear un tribunal semejante al de
Nuremberg para quienes han perpetrado crímenes contra
la humanidad en Guantánamo, Iraq, Afganistán y en las
cárceles secretas de la CIA, habría montones de
pruebas disponibles procedentes de informes elaborados
por organizaciones de defensa de los derechos humanos,
entre ellos el de una parte del Parlamento europeo, y
de libros muy documentados como el de Stephen Grey,
Ghost Plane: The True Story of the CIA Torture Program
[Aviones fantasma: La verdadera historia del programa
de torturas de la CIA], (St. Martin’s Press) y el de
Charlie Savage, de reciente aparición, Takeover: The
Return of the Imperial Presidency and the Subversión
of American Democracy [Toma de posesión: El retorno de
la presidencia imperial y la subversión de la
democracia estadounidense] (Little, Brown).
Mientras el Congreso de mayoría demócrata tiene
todavía pendiente una investigación seria sobre lo que
muchos legisladores europeos ya saben respecto a los
crímenes de guerra estadounidenses, se ha filtrado un
informe especialmente revelador del Comité
Internacional de la Cruz Roja que desempeñaría un
papel fundamental en ese potencial Tribunal de
Nuremberg. La propia Cruza Roja se ha visto obligada a
guardar silencio preocupada por los resultados de sus
investigaciones sobre el respeto a los derechos
humanos en cárceles de todo el mundo o exponerse a que
los gobiernos no les permitan visitar las prisiones.
Pero Jane Mayer, del New Yorker, tiene fuentes que han
tenido acceso a montones de entrevistas llevadas a
cabo por la Cruz Roja con presos retenidos en cárceles
secretas de la CIA. En su artículo “Black Sites” (13
de agosto, The New Yorker), Mayer revela asimismo los
efectos en nuestros torturadores de sus acciones (a
las órdenes del presidente) para “proteger los valores
estadounidenses”.
Mayer cita a un ex agente de la CIA: “Cuando se cruza
esa línea oscura, resulta difícil volverse atrás. Se
pierde la sensibilidad y se puede hacer todo lo
posible para justificarlo, pero... resulta im posible
regresar de ese lugar tenebroso sin sentirse
cambiado”.
Sin embargo, pocos ciudadanos estadounidenses medios
se han sentido inquietos por lo que la CIA hace en
nuestro nombre. Se responsabiliza al secreto oficial
que sigue existiendo sobre los métodos que utiliza la
CIA para obtener información. El 20 de julio, el
gobierno Bush publicó una nueva orden ejecutiva por la
que autorizaba a la CIA a continuar con esas técnicas,
sin revelar nada sobre ellas.
Si un tribunal internacional finalmente nos condena a
nosotros, el pueblo, por nuestra complicidad y
silencio antes esos crímenes de guerra, siempre
podremos intentar imitar a los alemanes que afirmaban
no saber lo que Hitler y sus fuerzas de seguridad
estaban haciendo. Pero en la Alemania nazi, la gente
no tenía medios para insistir en que se investigara
qué había ocurrido con sus vecinos desaparecidos.
Nosotros, sin embargo, tenemos el derecho y la fuerza
para insistir en que el Congreso investigue y revele
los detalles de las torturas y demás brutalidades que
la CIA, en nuestro nombre, ha estado infligiendo a
sospechosos de terrorismo.
Sólo un congresista, Ron Wyden, senador demócrata por
Oregón, ha insistido en investigar la legalidad de las
técnicas utilizadas por la CIA (hasta el punto de
bloquear el nombramiento de John Rizzo, candidato de
Bush, como jefe de los servicios jurídicos de la CIA).
Rizzo, agente de la CIA desde 2002, ha dicho
públicamente que no se opuso a los memoranda sobre la
“tortura” del Departamento de Justicia de 2002, que
permitían el maltrato salvo que provocara daños como
“el fallo orgánico... o incluso la muerte”. (Cualquier
maltrato que llegara a ese punto se consideraba
comportamiento profundamente no-estadounidense). Rizzo
sería un testigo clave en cualquier Tribunal de
Nuremberg en el futuro.
El 6 de agosto, Jane Mayer declaró a la Radio Nacional
Pública que había encontrado en el desvelado informe
de la Cruz Roja, y en su amplia investigación sobre
nuestros interrogadores (alentados por nuestro
comandante en jefe) la existencia de “un programa
detallado de maltratos, controlado de arriba abajo,
autorizado por la Casa Blanca y desarrollado después
por la CIA desde los niveles superiores hasta los
agentes de base... que mantenían a las personas
desnudas hasta 40 días en celdas donde se les privaba
de cualquier tipo de luz. Les quitaban el sentido del
tiempo en el que vivían o... de cualquier indicio que
les indicara dónde se encontraban”.
Habló también del interrogatorio al que sometió la CIA
a Abu Zubaydah, quien no sólo fue sometido al
waterboarded (una técnica en la que se le hizo sentir
que estaba a punto de ser ahogado) sino al que también
“se le mantuvo... en una pequeña jaula, de
aproximadamente un metro por un metro, en la que no
podía estar de pie durante mucho tiempo. [La CIA] la
denominaba la caseta del perro”.
Haya o no otro juicio de Nuremberg- y mientras el
Congreso sigue durmiendo- los historiadores futuros
del gobierno Bush se referirán seguramente a Leave No
Marks: Enhanced Interrogation Techniques and the Risk
of Criminality [No dejar señales: Técnicas de
Interrogatorio Autorizadas y el Riesgo de Delitos], un
informe de julio elaborado por Human Rights Firts y
Physicians for Social Responsability.
El informe resalta que la orden ejecutiva presidencial
del mes de julio sobre los interrogatorios de la CIA,
que aún siendo confidencial ha sido ampliamente
ensalzada como si se tratara de una prohibición de la
“tortura y el trato cruel e inhumano”, “ no excluye
explícitamente el empleo de técnicas “refinadas”
autorizadas a la CIA en marzo de 2002” con la
aprobación del presidente (la cursiva es del autor).
En 2002, el entonces Secretario de Estado, Colin
Powell denunció los memoranda sobre la tortura y demás
técnicas de interrogatorio en informes internos que
llegaron a la Casa Blanca. Es una pena que Powell no
nos los presentara también a nosotros. Sin embargo,
las objeciones de Powell podrían mantenerlo fuera del
banquillo de los acusados en cualquier juicio
internacional futuro.
A continuación se detallan algunas de las normas
estadounidenses, recogidas en el informe Leave No
Marks, violadas en su totalidad por la CIA y los
Departamentos de Justicia y Defensa:
En la Torture Convention Implementation Act de 1994,
que convierte en ley estadounidense el artículo 5 de
la Convención de la ONU contra la tortura, definida
como “acción ‘cometida’ por un individuo oficialmente
autorizado’... específicamente dirigida a infligir
graves daños físicos o mentales o sufrimientos...
contra otra persona bajo su custodia o control
físico.”
La ley estadounidense sobre crímenes de guerra de
1997: “considera delito... los crímenes de guerra
específicamente enumerados a los que las leyes
denominan ‘violaciones graves’ del artículo 3 de las
Convenciones de Ginebra, entre los que se consideran
crímenes de guerra la tortura y ‘el trato cruel e
inhumano’”.
El muy valioso informe Leave Not Marks llevó al
Tribunal Supremo -antes de que se apoderara de él el
presidente del Tribunal John Roberts- a enfrentarse al
historial de crímenes de guerra de este gobierno. Yo
sugiero con entusiasmo que Human Rights First y
Physicians for Social Responsability envíen su informe
( con los párrafos siguientes subrayados) a todos los
miembros del actual Tribunal Supremo y del Congreso:
“El Tribunal Supremo durante mucho tiempo ha
considerado que el trato a los prisioneros viola los
procedimientos debidos si ‘atenta contra la
conciencia’, supera los límites de sensibilidades
incluso endurecidas, o quebranta ‘un principio de
justicia tan enraizado en las tradiciones y conciencia
de nuestro pueblo hasta el punto de ser considerado
como fundamental.”
Entre esos derechos fundamentales citados por
anteriores Tribunales Supremos, continúa el informe,
están “los derechos a la integridad física y el
derecho a tener cubiertas las necesidades básicas de
la persona; y el derecho a la dignidad humana básica
(cursiva añadida por el autor).
Si la conciencia de la mayoría de los miembros del
Tribunal de Roberts no se siente conmocionada por lo
que hemos hecho a nuestros prisioneros, entonces
corresponderá al próximo presidente y al próximo
Congreso ( y en consecuencia, a todos nosotros) el
cambiar, en algunos aspectos el juicio de la Historia
respecto a nosotros. Pero ¿se ven señales
significativas entre los estadounidenses medios de
tener su conciencia intranquila? ¿Y qué decir de los
candidatos presidenciales de ambos partidos?
Traducido del inglés para La Haine por Felisa Sastr
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
Seguí de cerca a la Selección Argentina de Rugby en el Mundial de Francia 2007.
http://ar.sports.yahoo.com/mundialderugby
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