[R-P] Bardini, un pavo y un cuchillo

carola chavez tongorocho en gmail.com
Lun Sep 3 21:28:04 MDT 2007


Bardini,

Una vez me levanté hambrienta en medio de la madrugada. Habíamos
celebrado la navidad comiendo un pavo que parecía un hipopótamo. Era
un pavo gordo, jugoso y doradito.

Me levanté porque no podía esperar hasta la mañana para volver a comer
un poco de aquella pechugota metida en un pedazo de pan, con salsa y
mermelada. Uno de esos antojos psicodélicos que padezco de vez en
cuando.

Mi papá solía cortar el pavo con un cuchillo que teníamos prohibido
tocar, pero estaba allí juntito a mi antojo, afiladito, con su mango
de madera pulido por el uso.

Yo tomé el cuchillo y, fascinada por estar rompiendo todas las reglas,
corté, corté como poseída por el alma de difunto rostizado.

La blanca pechuga se manchó de rojo fresco, yo pensé que estaba crudo
mi manjar, seguí cortando, buscando carne blanca, bien cocida, pero en
la medida que cortaba mas crudo, mas rojo parecía.

Yo me detuve un momento, como tratando de comprender, miré el cuchillo
y chorreaba sangre su hoja, miré mi dedo indice y chorreaba sangre
sobre mi.

No dolía, por eso no creía que me había rebanado el dedo cual
salchicha, no dolía, no sentí nada, solo un hilito de sudor frío en la
espalda y luego el silencio.

Un silencio que fue estruendoso al golpear mi cabeza contra el suelo.

Así me encontró mi papá: bañada en sangre de su sangre, con su
cuchillo favorito convertido en arma homicida, y una tirita de carne
de pavo colgando aún de mis labios lívidos.

No se siente cuando un buen cuchillo te corta.

¿Que por qué te cuento esto?

Porque podemos los seres humanos parecernos tanto a mi dedo incauto...

Me voy a dormir.

Besos y dulces sueños.

Carola



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