[R-P] [CUPV] Una reunión con el Chávez de verdad

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Lun Sep 3 20:03:54 MDT 2007


Una reunión con el Chávez de verdad

María Jimena Duzán. Columnista de EL TIEMPO. 

Todo lo que ocurrió la noche del viernes pasado fue
impactante. Desde el despliegue singular de seguridad,
que atascó por horas la carrera 7a. a la altura de la
85, hasta el grupo variopinto de colombianos que
esperamos al presidente Chávez en el gran salón de la
embajada, sentados en unas sillas como si estuviéramos
en el set de Aló, Presidente. El grupo era por lo
menos ecléctico: al lado de varios de los 'cacaos' más
importantes del país, había un nutrido número de
familiares de los presos de las Farc, seguido de un
reducido grupo de periodistas. Los primeros en ser
llamados fueron los 'cacaos'. El segundo turno fue
para el Polo. El tercero, para nosotros. La reunión se
llevó a cabo en un comedor, presidido por un cuadro
del Libertador, cuatro horas después de la hora
acordada por la senadora Piedad Córdoba, quien, a
pedido del presidente Chávez, fue sentada a su lado.
El mandatario entró seguido de su séquito, vestido con
una chaqueta verde oscura y una camisa roja. No creo
que supiera bien quiénes éramos. Lo único que sabía
era que no se trataba de un auditorio propiamente
chavista. Muchos queríamos constatar hasta qué punto
el Chávez que nos han pintado en ciertos círculos
políticos bogotanos -aquel que es presentado como una
especie de Lucifer caribe, del que los colombianos de
bien tenemos que defendernos- tenía algo que ver con
el Chávez real de carne y hueso.

La tensión se fue evaporando desde que entró y saludó
a uno por uno. Ni siquiera la enconada mirada de los
militares que integran su guardia pretoriana nos
alteró el ambiente de cordialidad que inmediatamente
se instaló en esa sala. A todos nos fue desarmando con
argumentos locuaces, hasta el punto de que, al final
de la reunión, el presidente venezolano, en un acto de
coquetería, le dedicó una copla de una canción llanera
-La catira- a María Isabel Rueda, ante lo cual ella
tuvo que aceptar que había quedado irremediablemente
seducida.

En la charla no hubo 'chivas'. En cambio, nos
sorprendió el tremendo voltaje de su carisma político,
capaz de doblegar al más enconado de sus enemigos.
Según el flemático Félix de Bedout, Chávez es de esos
personajes capaces de hacer que la gente mate por él.
Lo cierto es que, ante semejante voltaje, el liderazgo
de Uribe se ve pequeño, acartonado, a pesar de que se
trata de dos personalidades muy similares.

Nos quedó claro, por ejemplo, que lo que realmente le
interesa al presidente Chávez, más allá de lograr la
liberación de los secuestrados, es hacer la paz de
Colombia. Para ello, nos confesó, estaba dispuesto a
ir hasta el quinto infierno. Cuando le preguntamos si
era cierto lo que decían algunos periodistas
venezolanos sobre la posibilidad de que él estuviera
dando abrigo a las Farc en su territorio, Chávez se
rió y, sin inmutarse, nos dijo que era el único de esa
mesa que se había dado de tiros con las Farc, lo cual
era cierto. Nos recordó que, de soldado, le tocó
recorrer la frontera desde Arauca hasta Cravo-Norte
cien mil veces y que se la conocía mejor que todos
nosotros. También tenía razón. "Acuérdense de que yo
soy de la frontera y que de pequeño escuchaba Radio
Sutatenza." Y, como para despejar cualquier duda, nos
aclaró que, por esas épocas, el representante de la
ley era él, y los guerrilleros otros. (Cuando dijo
"otros" señaló a su embajador Pavel, ex guerrillero
desmovilizado del Mas.)

Nos hizo reír cuando afirmó que la receta para las
buenas relaciones que tiene con el presidente Uribe se
la debe a un amigo de izquierda que tuvo en la
adolescencia y quien tenía por costumbre la absurda
tesis de no bailar con las mujeres hasta saber si
pertenecían a su misma ideología. Él, por eso,
prefiere hablar con gente de derecha que con
izquierdistas que se avergüenzan de serlo. (¿Pulla
dirigida a un alcalde de por acá?) Una pregunta se
abstuvo de responder. La de su opinión sobre la
posibilidad de una segunda reelección del presidente
Uribe. "En esa me declaro impedido", remató con
diplomacia y humor a flor de piel. Antes de despedirse
nos dijo que la razón para no dormir en Bogotá no era
el temor a una noche septembrina, sino la necesidad de
ir a explicar la nueva Constitución, la misma que le
permite la reelección indefinida. Oh sorpresa cuando
sacó de su bolsillo un librito rojo pero espeso. Lo
aprisionó entre sus grandes manos y nos dijo: "Esta es
la nueva Constitución". Así de diminuta, la guardó en
su bolsillo y se fue.


María Jimena Duzán 



  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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