[R-P] BOLIVARISMO Y MARXISMO, LA CLAVE DE UNA DECISIÓN
Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Dom Sep 2 17:10:38 MDT 2007
BOLIVARISMO Y MARXISMO, LA CLAVE DE UNA DECISIÓN
Lic. Alberto J. Franzoia
Dice Abelardo Ramos:
"Pero si para hacer de la Rusia bizantina una
nación normal era preciso destruir su imperio y dar a
las nacionalidades que lo integraban el derecho a
separarse, para hacer de América latina una «nación
normal», la fórmula es inversa: es preciso unir sus
Estados. Tanto como para Rusia, en América latina la
resolución de las tareas democráticas y nacionales
sólo pueden lograrse por medio del socialismo. La
burguesía nacional es incapaz de lograr el dominio
político en el interior de cada Estado balcanizado;
con mayor razón, ni sueña con la unidad de todos
ellos. Precisamente por esa causa la tarea de Bolívar
pasa a los discípulos de Marx. Éstos no podrán
realizarla, sin embargo, sin la tradición de Bolívar
ni volviendo las espaldas a los movimientos
nacionales".
Esta es tan sólo una de las certeras frases que se van
engarzando en un estupendo capítulo (Bolivarismo y
Marxismo)de un inigualable texto (Historia de la
Nación Latinoamericana, edición 1968)escrita por el
mejor Ramos que he conocido. El que me deslumbró por
su capacidad intelectual para las síntesis
comprensivas. El mismo que con su oratoria cargada de
sagaz ironía y su incomparable claridad expositiva se
transformó en el exponente más reconocible de la
Izquierda Nacional. Porque como decía ayer en la
última clase de nuestro primer curso de la Escuela
Spilimbergo, muchos llegamos al FIP de La Plata, al
iniciarse el año del regreso a la democracia (1983),
por Ramos.
En lo personal antes había conocido y disfrutado a
personalidades de la Izquierda Nacional: como docentes
a Alberto Belloni, luego a Cristina Fernández,
finalmente a otro docente e historiador uruguayo,
Carlos Machado. Mientras que a Spilimbergo aún no lo
descubría. Pero fue Ramos quién sin saberlo forzó mi
decisión al regreso del exilio en España. La
democracia estaba por comenzar a dar nuevamente sus
primeros pasos después de la siniestra noche que nos
paralizó, aquella que con su oscuridad se llevó tantos
amigos y compañeros. Para muchos jóvenes con deseos de
politizar sus existencias, no era fácil la elección
militante por esos años. Habían pasado días
interminables en los que la posibilidad de hacer
política se redujo a una elite cívico-militar
especializada en arrebatar sueños.
Pero para algunos, ubicados desde mucho antes en el
campo nacional y popular,la lectura de Ramos, un
historiador y teórico que además hacía política,
facilitó enormemente la elección. Cuando lo decidí
sabía que estaba dando un paso trascendente para mi
existencia, había que hacer política en un partido que
luchara sin dobleces por el socialismo
latinoiamericano, porque sólo así conquistaríamos la
dignidad de la Patria. Ese socialismo que Ramos
expresaba en su síntesis magistral como un marxismo
bolivariano. Fue entonces cuando me integré a las
filas del FIP.
Lo que pasó después es una historia que he narrado en
no pocas oportunidades. El Ramos de mi imaginario
personal era otro, distinto al que realmente existía
en 1983. Pero el exilio me había impedido descubrirlo
a tiempo.Afortunadamente estuvo Spilimbergo para
demostrarnos que no todo estaba perdido. Y desde allí
hasta hoy adherí a las banderas que él supo mantener
inalterables pero enriquecidas. Sin embargo, la
decisión primera de incorporarme a la Izquierda
Nacional, fue gestada al calor de la prédica de Ramos.
No manifestarlo con claridad, sería una actitud
desagradecida que sólo puede engrosar el libro de las
mezquindades humanas.
Pues bien, el capítulo enviado por el compañero
Roberto Vera a Reconquista Popular tiene un sabor
especial. Es el regreso a mi vida de un objeto
simbólico muy preciado, perdido en el sinuoso trayecto
de la vida. Si algo me faltaba para saber dónde debía
estar a la hora de dar nuestra pelea por la liberación
nacional en 1983, Bolivarismo y Marxismo (que había
leído por vez primera ocho años antes)fue el capítulo
de la Historia de la Nación Latinoamericana que me dio
el empujón definitivo. Y debo decir que nunca me
arrepentí de ello. Allí encontré la síntesis
comprensiva de la historia latinoamericana más genial.
Y cuando uno ha comenzado a entender la historia,
tiene más claridad para trabajar por el porvenir. Eso
se lo debo al Colorado Ramos.
La Plata, 2 de setiembre de 2007
©Alberto J. Franzoia
Todos los derechos reservados.
Para reproducir citar la fuente.
Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
____________________________________________________________________________________
¡Sé un mejor fotógrafo!
Perfeccioná tu técnica y encontrá las mejores fotos. Visitá http://ar.yahoo.com/promos/mejorfotografo.html
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular