[R-P] Borges, mi vieja, Lopez Rega, el caos urbano y el conflicto de subterráneos
Boletín Bambú
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Dom Sep 2 00:30:48 MDT 2007
BORGES, MI VIEJA, LOPEZ REGA, EL CAOS URBANO Y EL CONFLICTO
DE SUBTERRÁNEOS.
Faustino Eduardo Velasco
Cuando era pibe, allá por los 50, y jugaba a la pelota en
la calle Serrano (hoy Borges) y Paraguay - sí nací en la
misma manzana donde el escritor fijó su fundación mítica de
Buenos Aires - mi vieja me decía, junto a mis amigos, que
tuvieramos cuidado con los autos. Había empedrado, tranvía,
todas casa bajas, yo vivía en un segundo piso por escalera
y la excepción era el 2145; un fastuoso edificio, de
aquéllos, de 5 pisos, ascensor y hasta entrada
independeinte de servicio ¡qué lujo para aquella época!.
Sí, jugábamos a la pelota los fines de semana, las tardes
primaverales y otoñales, todo el verano (más de un vecino
se quejaba a la hora de la siesta); pero no había peligro;
no sólo casi no había tránsito sino que las puertas de
calle quedaban abiertas de par en par y eso que vivía en un
edificio de departamentos. Nunca hubo problemas. A veces el
botón de la esquina nos daba una indicación de que no
molestáramos tanto y otras veces directamente nos rajaba a
nuestras casas; en realidad éramos nosotros que rajábamos
cuando aparecía su uniformada figura. Aquí me desvío un
poco del tema; con el tiempo me asaltó una gran duda
sarcástica: alguna vez, o varias, o quizás muchas, ese
agente podría haber sido José Lopez Rega de quien años más
tarde, al conocerse su trayectoria en la Federal, me enteré
que por esa época había prestado servicios en la 23, la
seccional de mi barrio.
No voy a hablar ni de la seguridad ni, como hacen los
ancianos a los que sólo les queda como expectativa de vida
los recuerdos, mis andanzas por las calles de aquél
Palermo. Ya no hay pibes pateando una pelota de goma ni
tampoco pelota de goma, ya no hay empedrado ni tranvías, y
la mayoría de las veces, casi todas, tampoco hay vigilante.
No. Voy a hablar del tránsito y de nuestra ciudad de hoy.
Es una obviedad referirse a su caótico presente. Voy a
limitarme a mencionar varios riesgos que veo a diario y
potenciales catástrofes previsibles y evitables.
Los colectivos, hoy enormes ómnibus, que a altas
velocidades circulan por las estrechas calles del
Microcentro (Suipacha, Tucumán, Sarmiento, Maipú, etc.) son
verdaderas bestias desenfrenadas. Ojalá nunca algún
conductor pierda el control, se meta en un negocio y en su
loca carrera arrase autos y maté a una veintena de personas
(algo de eso sucedió el lunes pasado - 27 de agosto - en
Bartolomé Mitre y Callao con el trágico saldo de un
inocente peatón muerto).
Las autopistas, esos engendros que desde el proceso cruzan
nuestra ciudad, sólo sirven para complicar el tránsito. Ya
en esos años en el Primer Mundo, el verdadero, se estaban
dejando de construir e incluso demoliendo (Japón, por
ejemplo) pués se tomó conciencia que sólo servían para
saturar los cascos urbanos de automores. Hoy encierran un
siniestro peligro: la caída de un automor desde lo alto.
Con la evidente reactivación - más allá de cuestionamientos
ideológicos, ópticas políticas y análisis coyuntarales -
esas vías están colmadas de, además de autos, ómnibus de
larga distancia de dos pisos, combis, camiones de todo
porte, incluso con acoplado y lo que más miedo me da:
contenedores; ¿estarán todos, pero todos, todos, bien
amarrados?. Tres veces a la semana cruzo, como peatón por
Entre Ríos, por debajo de la 25 de Mayo y, en honor a la
verdad, es de temer (en los últimos tiempos han sucedido
varios accidentes: el 13 de mayo de 2007se cayó, explotó e
incendió una combi que transportaba músicos peruanos por la
autopista 25 de Mayo cayendo en una cancha de padel en
Pichincha al 1300; fue a las 3.30 de la madrugada; qué
hubiera pasado en horario de juego en dicho lugar? - El mes
pasado (agosto) un camión se cayó de la autopista Buenos
Aires - La Plata a la altura de Avellaneda; milagrosamente
abajo no había nadie pese a haber caído muy cerca de una
canchita barrial y el conductor resultó ileso. Finalmente,
la semana pasada se desenganchó un contenedor (ese no
estaba bien amarrado) y aunque no fue en una autopista fue
embestido por un colectivo con varios heridos).
El subterráneo ¡qué desastre! que me motivó a escribir
estas líneas, lo he dejado para el postre. Jueves pasado,
30 de agosto, 18 horas, línea C, estación Diagonal Norte
con destino a Constitución: andén repleto, desde el borde
hasta la pared y el tren ya varios largos minutos ausente.
La cantidad de personas me hizo recordar cuando Lavalle era
la calle de los cines y todos salían en el mismo instante,
pero mientras aquéllo era grato, al aire libre y se
dispersaba brevemente por las calles laterales; esta
multitud se encontraba encerrada, acalorada, con poco aire
y lo pavoroso seguía aumentando en forma descontrolada por
las personas que descendían por las escaleras y se sumaban
por otros túneles. En síntesis, cada ves más gente; nadie
se iba porque la salida natural de ascender a los trenes no
se daba y continuaban ingresando personas. Tenía que
cumplir con una obligación laboral; como pude llegué a la
escalera y, grande fue mi asombro, cuando cataratas de
gente, con mucho apuro, venían en mi contra descendiendo y,
obviamente, allí se quedaban porque no podían seguir más
adelante. Conseguí salir, tomar un colectivo como pude y
llegué a dar clase con 35 minutos de atraso; la hora
cátedra tiene 40 minutos. Los alumnos perdieron la hora.
Nobleza obliga; esta situación, desde hace ya un tiempo, se
viene dando casi todos los días independientemente del
conflicto gremial que afecta a la empresa; no voy a caer en
el disparate de echarle la culpa a los compañeros
trabajadores más allá de ciertas diferencias con su
vehemente proceder.
Quién controla este caos. NADIE. ¿Quién se preocupa por
hacer peatonal el Microcentro como es en la ciudad de
Córdoba capital? NADIE. ¿quién se preocupa por erradicar el
transporte individual (el auto) del Centro y zonas
principales de los barrios? NADIE. ¿quién se preocupa en
ordenar el transporte público mediante calles exclusivas,
sistemas de premetros, replanteo de los recorridos,
sistemas evolucionados como monorrieles y trenes aéreos.?
NADIE. ¿quién controla en las autopistas, el peso máximo de
los camiones, la seguridad de los contenedores, el respeto
por los andariveles de tránsito? NADIE. Los organismos de
control y la policía no ven nada ni controlan nada; se
suman a la decadencia del desguace que sufrió el Estado.
Mi objetivo es alertar sobre un tema cotidiano que nos
atañe a todos, del que todos somos partícipes, que nos
enferma mentalmente y hasta nos mata pero que no nos
detemos a meditar hasta que nos sacude alguna tragedia. Que
no nos sorprenda un nuevo Cromañón en un incendio o una
avalancha en el subterráneo, que no se caiga un contenedor
sobre un colectivo o cualquier otro desaguisado en nuestra
destartalada ciudad.
PLANIFICAR, CONTROLAR y PREVENIR antes que LAMENTAR.
PD: Se me quedó algo en el tintero, no supe dónde
incluirlo: con todo este tránsito harto pesado de camiones
cargados y contenedores ¿Cuál es la respuesta de la
sobrecarga de las autopistas? (!)
Roberto Bardini
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