[R-P] "Es la resistencia, estúpido"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Vie Oct 19 11:37:14 MDT 2007


[Para poder vencer al enemigo imperialista, en Iraq se empieza a
reconstituir, desde las bases mismas de la resistencia al invasor, la
lucha por un régimen multiconfesional, lo cual, más tarde o más
temprano llevará a reimplantar el laicismo temporalmente perdido.

Se repite una vez más aquello de que no hay modo de entrar al futuro
cuando la mirada se ha clavado en el pasado. La historia del Iraq, por
motivos específicos que abajo comento, es la mejor demostración de que
solo la Nación entendida como apuesta al futuro, y no como
determinación del pasado, puede amalgamar al pueblo entero en la lucha
por la liberación: parándose sobre el pensamiento más avanzado, y no
sobre las desinencias más arcaicas de su lenguaje colectivo.

En el caso de Iraq, la marcha misma de los acontecimientos demuestra
que la existencia del país depende de que su gobierno no sea sunní ni
tampoco shií, sino iraquí sin compromiso religioso alguno. El énfasis
en la religión como fundamento de la nacionalidad suele servir a los
sectores conservadores de una sociedad, pero lo más grave es que en un
país semicolonial, tarde o temprano demuestra servir básicamente al
invasor. Esta verdad general se hace nítida e indiscutible en países
como Iraq, donde hay una paridad demográfica entre dos o más cultos,
entre dos o más pertenencias étnicas, etc.

De allí, y no de una trasnochada "modernidad cipaya e imitativa",
brotó el laicismo del Ba'ath que además, claro, optaba por la
modernidad debido a que le parecía razonable extender a los árabes de
la Media Luna Fértil algunos beneficios tales como la vacuna
antivariólica, la atención cardiológica, la instrucción pública, el
desarrollo científico, etc., base, condición y producto a su vez del
desarrollo de la industria...

Este laicismo fue desde el fin del siglo XIX la peor pesadilla de
todos los dominadores de la cuna de la civilización occidental... y de
todas sus religiones monoteístas. Y tras un período en el cual ciertos
extravíos propios y la ingerencia externa parecían haberlo liquidado,
vuelve por sus fueros en Iraq, al demostrarse única herramienta válida
para el combate del conjunto del pueblo contra el divisionismo
religioso exógeno.

Aquello que la burocracia de Estado del Ba'ath no pudo imponer por la
fuerza y desde arriba lo imponen desde abajo los militantes de la
resistencia nacional iraquí. Aquellos mismos religiosos que
protestaban contra el carácter laico -"dictadura" laica desde el punto
de vista de los imanes shiíes- ahora establecen un laicismo
imprescindible bajo la forma de la renuncia a la pretensión
hegemonista de su propia interpretación de los dichos de Mahoma. Iraq,
bajo la soldadesca pirática, ha librado en cinco años la misma batalla
que libraron los pueblos germánicos entre la proclama de Lutero y la
Paz de Westfalia. La guerra de religión no pudo prevalecer por sobre
la guerra nacional, y allí está el secreto del éxito militar y
político que espera a estos dirigentes iraquíes.

Es que la baza triunfal de toda causa nacional antiimperialista
radica, justamente, en la supremacía incontestable de la nación por
encima de toda diferencia, por la cooptación y no por el rechazo, por
el ascenso a un nivel superior y no por el retroceso al status previo
a la ocupación "moderna".

El motivo es muy simple: los "civilizados" cierran el paso a los que
quieren civilizarse. Doble motivo para no seguir reivindicando el
pasado bárbaro -y las sectarizaciones religiosas forman parte de ese
pasado bárbaro- como marca identitaria. En Iraq este tipo de división
sirvió antes a los otomanos, luego a los ingleses y finalmente, por un
brevísimo instante histórico tras la caída de Saddam Hussein, a los
anglo-yanquis.

Mas los pueblos son tozudos y pertinaces, y el combate mismo contra el
enemigo colonial los lleva, una y otra vez, a replantearse las tareas
más avanzadas de su propia revolución para poder adueñarse, tarea
elemental y mínima que es precondición de cualquier otra, de su propio
Estado.

Traducción personal de Néstor Gorojovsky. Original en inglés, al pie.
Del Asia Times, recogido en la lista Marxmail.]


Fuente: http://www.atimes.com

¡Es la resistencia, estúpido!
Por Pepe Escobar

Al final, resulta que la peor pesadilla para los planes de la Casa
Blanca y el Pentágono para los recursos energéticos del Medio Oriente
no es Irán, sino una resistencia iraquí unificada que incluya a
sunníes y shiíes.

"¡Es la resistencia, estúpido!"... junto a "¡es el petróleo,
estúpido!". La íntima conexión entre ambos significa que Wáshington no
tiene manera de controlar el subsuelo iraquí si no es protegiéndolo
con una red de extensas "súperbases" militares.

El tabú más oculto y jamás expresado de la tragedia iraquí es que los
EEUU jamás dejarán el país, a no ser, claro, que los saquen a patadas.
Y éso, exactamente, es lo que está decidida a obtener la resistencia
unificada sunní-shií que se está organizando.

Papá trajo un bolso nuevo

Estamos en un momento crítico, y todo sucede como si la mayoría
abrumadora de los shunnís y shiís estuvieran gimiendo colectivamente
"tenemos una bronca del demonio, y no nos lo bancamos más". El senado
de EEUU "sugiere" que la solución pasa por partir el país. Blackwater
y un surtido de otros mercenarios matan civiles iraquíes impunemente.
Acuerdos oscuros -como el de Hunt Oil (Ray Hunt es un amigo íntimo de
George W. Bush) con el gobierno regional del Kurdistán- están
privatizando el petróleo iraquí.

Los acuerdos políticos a que se llega en la Zona Verde no son más que
un detalle del gran cuadro. Lo que dice, en la superficie, la nueva
configuración, es que la coalición shií-kurda que está en el poder con
apoyo de EEUU enfrenta el desafío de un bloque nacionalista iraquí.
Este nuevo bloque reúne a los sadristas, al partido shií Fadhila, a
todos los partidos sunníes, a los partidarios del antiguo primer
ministro Iyad Allwi, y a los partidarios del antiguo primer ministro
Ibrahím al-Yafari. Este bloque podría llegar a tener suficientes votos
como para destronar al bamboleante gobierno actual de Maliki.

Pero lo más importante es que se está llegando a un verdadero pacto
nacional iraquí, coordinado por el vicepresidente Tariq al-Jashimi, un
sunní; cuenta con la bendición del mismísimo Gran Ayatola Alí
al-Sistani. Los puntos centrales son: basta de división por sectas
(con lo cual se desfonda la estrategia de dividir y reinar que
practican los EEUU), nada de interferencia exterior (por lo tanto nada
de seguir planes estadounidenses, iraníes o saudíes), nada de apoyo a
al-Qaeda en el país de los Dos Ríos, y el derecho a la resistencia
armada a la ocupación.

El viernes pasado, el Gran Ayatola Sistani terminó por repudiar la
ocupación en términos que no dejan lugar a dudas. Llamó al parlamento
iraquí a sofrenar a Blackwater y similares, así como a la mayoría de
las "fuerzas de ocupación", desde la ciudad santa de Karbala y por
medio de su representante allí, Abdul Majdi al-Karbalaí. Nuna antes
había hablado en un lenguaje tan directo.

A su vez, Abdul Azíz al Jakím, líder del Consejo Supremo Islámico
Iaquí (CSII) que junto con otro partido shií es la clave del actual
gobierno apoyado por EEUU, acaba de regresar de cuatro meses de
quimioterapia en Teherán. Pero su hijo, el afable Ammar al Jakím
-quien encabezó el CSII mientras su padre estuvo fuera del país- se
robó el escenario al prometer que su partido hará cuanto esté en su
poder para impedir que las súperbases de EEUU se instalen en Iraq.
Hasta ahora, la posición oficial del CSII había sido la de apoyar la
presencia militar estadounidense.

Ammar al Jakím llegó a dirigirse el domingo a Ramadi para tener
conversaciones con el Sheij Ahmed Abu Risha, hermano del difunto Abdul
Sattar Abu Risha. Éste, que era el dirigente de la coalición tribal
Concejo del Despertar Anbar, murió en un atentado con bombas el mes
pasado. Fue la primera vez desde la invasión y ocupación que un
dirigente del CSII ingresaba a la provincia de Anbar, Sunní hasta la
médula. Allí, Ammar al Jakím describió al jeque muerto como un "héroe
nacional".
Lo más interesante es que Ammar al Jakím tenía a su lado a nada menos
que el temido Jadi al-Amrí, el dirigente de las Brigadas Badr (la
milicia del CSII que enternaron los Guardias Revolucionarios iraníes):
las brigadas de hecho constituyen la gran masa de los escuadrones de
la muerte involucrados en la avalancha de asesinatos religiosos.

 national hero".Most interesting is that Ammar al-Hakim was flanked
Ammar al Jakím puede estar ahora contra las bases permanentes de EEUU
y a favor de la unión sunní-shií. Pero aunque dice que está en contra
del federalismo, de hecho está a favor de las "regiones con
autogobierno". Para muchos iraquíes se convierte así en un partidario
de la "partición blanda"... al igual que los congresistas de EEUU.
Define al gobierno central de Bagdad como "tiránico".

Por su parte, los jeques árabes sunníes de Anbar están completamente
en contra de lo que sería un gobierno provincial de Iraq Occidental
que uniría quizás tres provincias de mayoría sunní: Anbar, Salahudín y
Nínive.

Si del lado shií tenemos a Ammar al Jakím del CSII, del otro lado, y
literalmente, tenemos a Muqtada al-Sadr. Este panislámico, el mismo
día que Ammar al Jakím intentaba seducir a los jeques tribales, se
declaraba en contra de todo gobierno de partición blanda o provincial.
Es exactamente lo que quiere oir los jeques.

Así que ahora, en teoría, todos los componentes de la galaxia shií
parecen querer (aproximadamente) lo mismo. Teherán trabajó muy duro
hasta obtener el reciente acuerdo de paz entre la familia al Jakím y
los sadristas. Ahora, el CSII y Sistani están diciendo abiertamente
que un Iraq unificado tiene que ponerle freno al Pentágono, y expulsar
a los ocupantes, que es lo que Muqtada vino diciendo desde el
principio. Teherán y el CSII que apoya Teherán han visto, obviamente,
hacia donde soplaba el viento de los shiíes, así que ahora tenemos un
nuevo CSII que se opone al divisionismo religioso y a la ocupación.
Para que los sunníes olviden que las Brigadas Badr tienen la culpa de
la mayor parte de la limpieza étnica de Bagdad, que han colaborado
cínicamente tanto con los EEUU como con Irán, y se han concentrado en
la construcción de un "Shiístán" virtualmente independiente en Iraq
meridional harán falta varios halos concéntricos de perdón.

But it will require concentric halos of forgiveness for Sunnis to
forgetthat the Badr Brigades have been responsible for a great deal of
the ethniccleansing of Baghdad, have cynically collaborated in synch
with both the USand Iran, and have been focused on building a
virtually independent"Shi'iteistan" in southern Iraq.

"A ustedes los queremos afuera"

También el frente sunní, aparte de los jeques de Anbar, se está
moviendo a gran velocidad. La semana pasada, en un video y por
al-Yazira, seis grupos clave de la resistencia yijadista no salafista
anunciaron oficialmente su unión como "Concejo Político de la
Resistencia Iraquí". Son el Ejército Islámico en Iraq, el Ejército
Muyahidín, Ansar al-Sunna, el Ejército al-Fatijín, el Frente Islámico
para la Resistencia Iraquí (FIRI) y el Hamas Iraquí.

El proceso se inició a principios del verano boreal. El concejo tiene
un programa de 14 puntos. El principal es la guerra de guerrillas
hasta la expulsión de los ocupantes, por supuesto. Un punto de gran
importancia -si dejamos de lado la retórica pentagonista habitual- es
que el concejo se opone con fiereza a la presencia de al-Qaeda en la
Tierra de los Dos Ríos. El concejo rechaza también todas las leyes y
la constitución aprobadas bajo la coupación, llama a un gobierno
interino, defiende la integridad territorial de Iraq y repudia el
divisionismo religioso.

Son las guerrillas árabes sunníes las que virtualmente han derrotado a
EEUU en Iraq. Y lo más notable es que, a diferencia de lo ocurrido en
Viet Nam, no se trató de una resistencia unificada sunní-shií.

Un asunto de la mayor importancia corresponde a un grupo que decidió
no integrarse al concejo: las Brigadas de la Revolución de 1920. Son
básicamente nacionalistas iraquíes, anticapitalistas y
antiimperialistas. Rechazan por completo cualquier tipo de
colaboración con EEUU.

Pero en el futuro cercano podrían unirse al concejo. En una
declaración emitida a prinicipios de setiembre, subrayaron aquello en
lo que coincide una mayoría abrumadora de sunníes: "Los Demócratas
tienen una oportunidad de terminar con este conflicto de tal modo que
salven la ropa de los EEUU: lo primero que tienen que hacer es
declarar que consideran a las facciones de la resistencia iraquí los
representantes del pueblo y la república de Iraq. Tras lo cual se
acordaría un equipo de negociadores para discutir el retiro de
vuestras tropas, la compensación debida a Iraq y asuntos de interés
futuro. Solo a través de la resistencia iraquí se puede dar vida a una
solución."

De lo contrario, será "la guerra asimétrica, variable, adaptable y
reversible, que será la norma de años y años por venir".

Y todavía hay más: el frente coordinado "Nuevo Ba'ath": 22 grupos de
resistencia al mando de Izaát al Duri, antigua gran personalidad de
tiempos de Saddam, que ya está teniendo conversaciones serias con el
bloque de Iyad Allawi (y por lo tanto forma parte del frente
nacionalista) con condiciones propias, que incluyen un cese de fuego
de la resistencia a cambio de un cronograma exacto para el retiro de
EEUU.

En lo que concierne a todas las facciones clave de shiíes y sunníes en
Iraq, hay acuerdo en las cuestiones básicas. Iraq no será ocupado.
Iraq no tendrá bases militares permanentes de EEUU. Iraq no entregará
su riqueza petrolera. Iraq no tendrá un gobierno títere, proisraelí y
desdentado.

En lo que hace a la resistencia coordinada de los iraquíes, solo hay
un camino: hacia adelante. ¡Qué ironía histórica sería que el gobierno
de Bush, antes de ceder finalmente a su tentación de atacar a Irán, se
vea enfrentando en Iraq una verdadera prueba definitiva!

(Copyright 2007 Asia Times Online Ltd. All rights reserved.)

Original completo en inglés:

It's the resistance, stupid
By Pepe Escobar

The ultimate nightmare for White House/Pentagon designs on Middle East
energy resources is not Iran after all: it's a unified Iraqi resistance,
comprising not only Sunnis but also Shi'ites.

"It's the resistance, stupid" - along with "it's the oil, stupid". The
intimate connection means there's no way for Washington to control Iraq's
oil without protecting it with a string of sprawling military "super-bases".


The ultimate, unspoken taboo of the Iraq tragedy is that the US will never
leave Iraq, unless, of course, it is kicked out. And that's exactly what the
makings of a unified Sunni-Shi'ite resistance is set to accomplish.

Papa's got a brand new bag
At this critical juncture, it's as if the overwhelming majority of Sunnis
and Shi'ites are uttering a collective cry of "we're mad as hell, and we
won't take it anymore". The US Senate "suggests" that the solution is to
break up the country. Blackwater and assorted mercenaries kill Iraqi
civilians with impunity. Iraqi oil is being privatized via shady deals -
like Hunt Oil with the Kurdistan regional government; Ray Hunt is a close
pal of George W Bush.

Political deals in the Green Zone are just a detail in the big picture. On
the surface the new configuration spells that the US-supported
Shi'ite/Kurdish coalition in power is now challenged by an Iraqi nationalist
bloc. This new bloc groups the Sadrists, the (Shi'ite) Fadhila party, all
Sunni parties, the partisans of former interim prime minister Iyad Allawi,
and the partisans of former prime minister Ibrahim al-Jaafari. This bloc
might even summon enough votes to dethrone the current, wobbly Maliki
government.

But what's more important is that a true Iraqi national pact is in the
making - coordinated by Vice President Tariq al-Hashimi, a Sunni, and
blessed by Grand Ayatollah Ali al-Sistani himself. The key points of this
pact are, no more sectarianism (thus undermining US strategy of divide and
rule); no foreign interference (thus no following of US, Iran, or Saudi
agendas); no support for al-Qaeda in the Land of the Two Rivers; and the
right to armed resistance against the occupation.

Last Friday Grand Ayatollah Sistani finally confronted the occupation in no
uncertain terms. Via Abdul Mahdi al-Karbala'i, his representative in the
holy city of Karbala, Sistani called for the Iraqi parliament to rein in
Blackwater et al, and most of all the "occupation forces". He has never
spoken out in such blunt language before.

For his part Abdul Aziz al-Hakim, the leader of the Supreme Islamic Iraqi
Council (SIIC), one of the two key, US-supported Shi'ite parties in
government, is back in Baghdad after four months of chemotherapy in Tehran.
But it's his son, the affable Ammar al-Hakim - who was the acting SIIC
leader while his father was away - who's been stealing the limelight,
promising that the party will do everything in its power to prevent those US
super-bases being set up in Iraq. Up to now SIIC's official position has
been to support the US military presence.

Ammar al-Hakim even went to Ramadi on Sunday to talk to Sheikh Ahmed Abu
Risha, brother of the late Abdul Sattar Abu Risha, the former leader of the
tribal coalition Anbar Awakening Council who was killed by a bomb last
month. It was the first time since the invasion and occupation that a SIIC
leader went to hardcore Sunni Anbar province. Ammar al-Hakim glowingly
described the dead sheikh as "a national hero".

Most interesting is that Ammar al-Hakim was flanked by none other than
feared Hadi al-Amri, the leader of the Badr Brigades - the SIIC militia
trained by Iran's Revolutionary Guards, that in fact comprises the bulk of
death squads involved in the avalanche of sectarian killings.

Ammar al-Hakim may now be against permanent US bases and in favor of
Sunni-Shi'ite union. But although he now says he is against federalism, he's
actually in favor of "self-governing regions". That makes him for many
Iraqis a partisan of "soft partition" -- just like US congressmen. He
qualifies the central government in Baghdad as "tyrannical".

For their part the Sunni Arab sheikhs in Anbar are totally against what
would be a Western Iraq provincial government - possibly encompassing three,
majority-Sunni provinces, Anbar, Salahuddin and Nineveh.

If on one Shi'ite side we have Ammar al-Hakim from SIIC, on the other side -
literally - we have Muqtada al-Sadr. The same day Ammar al-Hakim was
courting the tribal sheikhs, pan-Islamic Muqtada was saying he was against
any soft partition or provincial governments. That's exactly what the
sheikhs like to hear.

So now, in theory, everyone in the Shi'ite galaxy seems to want (more or
less) the same thing. Tehran worked very hard to forge the recent peace pact
between the al-Hakim family and the Sadrists. SIIC and Sistani are now
explicitly saying that a unified Iraq must rein in the Pentagon and throw
out the occupation - that's what Muqtada had been saying all along. Tehran
and Tehran-supported SIIC must obviously have seen which way the Shi'ite
street wind was blowing, so now we have a new, anti-sectarian,
anti-occupation SIIC.

But it will require concentric halos of forgiveness for Sunnis to forget
that the Badr Brigades have been responsible for a great deal of the ethnic
cleansing of Baghdad, have cynically collaborated in synch with both the US
and Iran, and have been focused on building a virtually independent
"Shi'iteistan" in southern Iraq.

'We want you out'
Away from the Anbar sheikhs, the Sunni front is also moving fast. Last week
six key, non-Salafi jihadist resistance groups, on a video on al-Jazeera,
officially announced their union under the "Political Council of the Iraqi
Resistance". They are the Islamic Army in Iraq, the al-Mujahideen Army,
Ansar al-Sunna, al-Fatiheen Army, the Islamic Front for the Iraqi Resistance
(JAMI), and Iraqi Hamas.

The whole process has been on the move since early summer. The council has a
14-point program. The key point is of course guerrilla warfare as the means
to throw the occupiers out. A very important point - deriding the usual
Pentagon rhetoric - is that the council is fiercely against al-Qaeda in the
Land of the Two Rivers. The council also rejects all laws and the
constitution passed under the occupation; calls for an interim government;
defends Iraq's territorial integrity and rejects sectarianism.

It has been the Sunni Arab guerrillas that have virtually defeated the US in
Iraq. And what's even more remarkable is that, unlike Vietnam, this has not
been a unified resistance of Sunnis and Shi'ites.

A very important issue concerns a group that decided not to be part of the
council: the 1920 Revolution Brigades. The brigades are basically Iraqi
nationalist, anti-capitalist and anti-imperialist. They totally reject any
sort of collaboration with the US.

But they may join the council in the near future. In a statement released in
early September, the brigades stressed what an overwhelming majority of
Sunnis agree on: "The democrats have a chance to end this conflict in a
face-saving solution for the US, by first declaring that they recognize the
factions of the Iraqi resistance as the representatives of the Iraqi people
and the Iraqi Republic. After which a negotiating team would be arranged to
negotiate your troop withdrawal, compensation for Iraq, and matters of
future interest. It is only through the Iraqi resistance that a solution may
be born."

Or else, it's "variable, adaptable and reversible asymmetric warfare that
will set the standard for years and years to come".

And there's still more - the coordinated, "new Ba'ath" front: 22 resistance
groups, under the command of former Saddam star Izaat al-Douri, already
seriously talking with the Iyad Allawi bloc - thus part of the nationalist
front - and dictating their conditions, which include a resistance ceasefire
in exchange for a precise US timetable for withdrawal.

As far as all the key Sunni and Shi'ite factions in Iraq are concerned, they
all agree on the basics. Iraq won't be occupied. Iraq won't hold permanent
US military bases. Iraq won't give up its oil wealth. And Iraq won't be a
toothless pro-Israel puppet regime.

As far as a concerted Iraqi resistance is concerned, the only way is up.
What a historic irony that would be - before the Bush administration is
finally tempted to attack Iran, it may have to face a true benchmark imposed
on it in Iraq.

(Copyright 2007 Asia Times Online Ltd. All rights reserved.)


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