[R-P] Dos artículos de Spilimbergo: Uno sobre el 17 de Octubre del 45 y otro sobre el Golpe de 1955
Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Mie Oct 17 18:00:58 MDT 2007
En este sintético pero muy buen artículo de
Spilimbergo sobre la caída de Perón en 1955 hay un
final que considero clave:
"El poder económico de la oligarquía terrateniente,
aunque acotado, permanecía intacto, así como el de la
burguesía trasnacionalizada. Pero los límites
estructurales del bonapartismo impedían irrumpir
ideológica, política y prácticamente hacia una
perspectiva revolucionaria socializante, lo cual, a su
vez, generaba retrocesos respecto al propio programa
del 45.
Pero el general Perón no podía renegar de ese
programa. Impedido de avanzar, tampoco podía
convertirse en un Menem de sí mismo. Para no
traicionar sus banderas, tuvo que ceder el poder y
refugiarse en la cañonera condenándose a 18 años de
exilio."
Da la casualidad que en la conferencia de Esquel se
generó un intercambio de ideas justamente en torno a
esta cuestión que señala Spilimbergo. Yo había
respondido a un pregunta que me formularon haciendo
referencia a que la conducción de los trabajadores era
condición esencial para que el frente nacional pudiera
avanzar y consolidarse después de haber alcanzado el
gobierno. Un dirigente sindical de la zona, me
respondió que aún sin conducir los trabajadores pueden
resolver sus problemas en tanto luchen por una mejor
distribución de la riqueza. Entonces el vasco de La
Plata volvió a la carga (qué raro no?)y sostuve que la
conducción del frente nacional hace a una diferencia
cualitativa sobre todo en momentos críticos. Por lo
que en el 55 la única repuesta posible para consolidar
las conquistas obtenidas era avanzar en dirección
socialista, para lo cual se requería ya no
bonapartismo sino que los trabajadores dejasen de ser
columna vertebral y se transformaran en cabeza del
frente nacional. Perón no podía retroceder como bien
señala Spilimbergo, pero tampoco avanzó en esa
circunstancia crucial y, por lo tanto, el único final
posible era la caída. Claro que en última instancia,
si bien no retrocedió Perón, fueron sus verdugos los
que se encargarían de conducir el retroceso, volviendo
el país a su condición semicolonial.
Lo sorprendente para mí, que lo veía al dirigente
sindical con cara de pocos amigos ante dicha
respuesta, fue que al finalizar el debate se acercó
con una sonrisa, me felicitó y charlamos por espacio
de varios minutos porque estaba muy interesado en eso
de "la conducción de los trabajadores". Es evidente
que durante los años de neoliberalismo hemos
retrocedido no sólo material sino culturalmente (en el
campo de las ideas), sin embargo en ciertos ámbitos
observo que la necesidad de salir de la oscuridad es
tan urgente que si gestamos espacios para la
construcción plural, el avance puede ser mucho más
veloz de los que algunos imaginan. Entre los jóvenes y
trabajadores las cabezas están muy abiertas
precisamente porque el desconcierto y las necesidades
son enormes. Pero no se trata de ir con un manual, ni
con discursos autoritarios, sí con convicciones porque
tampoco vamos a promover el pensamiento débil de la
posmodernidad. A partir de esa certeza es fundamental
saber escuchar, aportando todo lo que se pueda e
incorporando todo aquello que otros compañeros
transmiten desde sus experiencias cotidianas. El oído
debe estar atento, debemos ser respetuosos de la idea
del otro; pero por otra parte nuestra palabra debe ser
sincera, frontal, perdiendo ese miedo que nos conduce
a creer que debemos repetir lo que el otro desea
escuchar. El mejor compañero no es el más obsecuente
sino el que dice lo que piensa y hace lo que dice.
Aunque ese decir y hacer a veces duela. Pero ya se
sabe, sin dolor no se crece.
Un fraternal saludo en este día tan caro a los
intereses de los trabajadores.
Alberto J. Franzoia
--- Roberto Vera <robertoverasigloxxi en yahoo.com.ar>
escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a
> recpopmod en gmail.com.]
>
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> 17 DE OCTUBRE DEL '45 ABRIO LA RUTA DE UNA
> ARGENTINA QUE QUISO DEJAR DE
> SER COLONIA
> Por Jorge Enea Spilimbergo (Revista
> Izquierda Nacional Nº 14, octubre.1998)
>
> 1945 fue un año caliente. El gobierno militar
> instaurado el 4 de junio del 43 había perdido vuelo
> y
> sobrellevaba el cerco implacable de sus enemigos.
> Alemania capituló a principios de mayo y Japón, en
> agosto. Este derrumbe —se pensaba— arrastraría
> inexorablemente a la dictadura Argentina, a la que
> se
> consideraba una prolongación de la potencia del Eje.
> No había sido así al comienzo, cuando un importante
> sector vio caer al gobierno del doctor Castillo,
> identificado con los conservadores, el fraude y la
> corrupción escandalosa de la Década Infame. Pero la
> vasta clase media democrática (que incluso esperaba
> de
> los militares una ruptura con el Eje y la
> incorporación a la guerra junto a las potencias
> Aliadas) pronto se vio defraudada. Los militares, al
> igual que Castillo, eran “neutralistas”, y no pocos
> comulgaban con las ideas del fascismo. El carácter
> autoritario del régimen era notorio, su
> reaccionarismo
> ideológico en el campo de la educación, el
> protagonismo de los nacionalistas de derecha y el
> apoyo de una iglesia “preconciliar” contribuían a
> enajenar al grueso del estudiantado, convertido en
> fuerza de choque de la vasta clase media
> democrática.
> Esta vivía en términos ajenos la política
> nacional, como un capítulo de la lucha mundial entre
> la “democracia” y el “fascismo”, quería al país en
> la
> guerra. Sólo unos pocos, como el socialista Manuel
> Ugarte y los hombres de FORJA, repudiando al
> fascismo,
> veían en el aflojamiento de los lazos de dominación
> imperialista a consecuencia de la guerra, la
> oportunidad de crear márgenes de autodeterminación,
> para lo cual era imprescindible mantener la
> neutralidad. Esto provocaba la feroz ofensiva de las
> potencias “democráticas”, casualmente, las
> explotadoras directas de la Argentina.
> La vieja Argentina cierra filas
>
> El frente belicista y antidictatorial se
> componía
> de los notorios representantes del imperialismo
> “democrático”, sus agentes internos, los estudiantes
> y
> las clases medias, la oligarquía terrateniente,
> sectores burgueses temerosos de las “represalias”.
> Era
> un formidable vendaval que aislaba y ponía al borde
> del precipicio al régimen militar. Un Nuremberg
> vernáculo se diseñaba en el horizonte. Virtualmente,
> todos los prestigios de la Argentina tradicional
> confluían en la lucha: los grandes diarios —“La
> Nación”, “La Prensa”, “Crítica”—, leídos como
> oráculos; la Universidad y las Academia; la vieja
> SADE
> y la revista “Sur”; grueso de los artistas e
> intelectuales; la Sociedad Rural y la Unión
> Industrial
> Argentina; los partidos políticos.
> Estos últimos ya prefiguraba la Unión
> Democrática
> y, mientras tanto, desde el exilio montevideano,
> pedían la intervención militar de los Aliados contra
> la Argentina, “último bastión del Eje”. Los
> firmantes
> eran los dirigentes de la “izquierda” comunista y
> socialista, los radicales alvearistas, los
> demócratas
> progresistas y un sector de los conservadores. Todos
> ellos encabezaron la multitudinaria Marcha de la
> Constitución y la Libertad —Rodolfo Ghioldi del
> brazo
> del conservador Santamarina— que parecía anticipar
> el
> derrumbe del régimen militar.
> Esta tremenda presión política y social que
> movilizaba a “toda la Argentina visible” penetró en
> Campo de Mayo, la principal base militar, a las
> puertas de Buenos Aires, fracturando la unidad
> interna
> del Ejército. El general Avalos se colocó al frente
> de
> los conspiradores e impuso al presidente Farrell la
> renuncia y detención de Perón, entonces
> vicepresidente
> y secretario de Trabajo y Previsión. El coronel fue
> trasladado a
> Martín García, la prisión militar.
> La irrupción de los trabajadores
>
> Todo parecía concluido a satisfacción de la
> “democracia” cuando lo imprevisto irrumpió en la
> historia. Una reacción en gran medida espontánea,
> incontenible y contagiosa puso de pie a la periferia
> urbana y a los barrios populares. Ciento de miles de
> trabajadores se volcaron hacia Plaza de Mayo, en
> marchas infatigables de columnas cuadra a cuadra
> incrementadas. No eran los proletarios “conscientes”
> de la literatura de izquierda...cipaya. Era el real
> pueblo trabajador que estallaba con su presencia en
> apoyo de un gobierno que, por primera vez en la
> historia argentina, se pronunciaba por el derecho de
> los oprimidos, y no lo hacía desde el texto inocuo
> de
> la ley, sino en la práctica cotidiana. El carácter
> espontáneo y contagioso de la movilización
> respondía,
> precisamente, a ese hecho.
> En cuanto a la vieja CGT, aunque tardíamente
> (cuando los acontecimientos ya se habían desatado)
> declaró la huelga general (sin duda un giro
> histórico)
> en votación dividida que desempató el secretario
> general de ATE, Libertario Ferrari.
> Para el Partido Comunista, en memorable
> caricatura, una pareja formada por un rufián y una
> `puta seguían un caro cuyo caballo era azuzado por
> una
> zanahoria. Para Rodolfo Ghioldi la movilización se
> componía de obrero de origen campesino, sin
> experiencia política, atraídos por la reciente
> industrialización, cuya ingenuidad era explotada por
> la “demagogia”. Esta tesis sería luego elevada a
> categoría académica por el sociólogo italiano Gino
> Germani. Ocurrió todo lo contrario: el 17 de octubre
> fusionó en formidable unidad al viejo proletariado
> de
> origen migratorio con los “cabecitas negras”
> procedentes del interior. El anuario “socialista” de
> ese año calificó la jornada de Octubre como “día
> funesto para la democracia”.
> Por su parte, Jorge Luis Borges describió la
> movilización presentando en “La fiesta del monstruo”
> a
> un grupo de malvivientes y lumpens que suben a un
> camión de Berisso, avanzan entre improperios y un
> lunfardo canallesco y, al entrar en Buenos Aires,
> interceptan a un estudiante de
>
> anteojos, por añadidura judío, y lo matan a patadas
> y
> puñetazos. Así vio a sus compatriotas la “elite”
> intelectual de la época, la que se burló de la
> “barbarie” de las patas en la fuente donde se
> refrescaban quienes habían caminado 30 kilómetros
> para
> irrumpir en la vida nacional. Así vivenciaban a los
> portadores de lo que (un cuarto de siglo antes)
> llamara Yrigoyen los “dolores inescuchados”.
> La tremenda movilización del 17, produjo un
> impacto inverso en Campo de Mayo, y los mandos
> democráticos y nacionalistas retomaron la
> iniciativa.
> Perón habló al pueblo desde los balcones de la
> Rosada
> y se iniciaba la marcha hacia las elecciones del 24
> de
> febrero de 1946.
> En la Argentina actual, donde el trabajo y la
> falta de trabajo sobrevienen como un castigo
> insoportable, la reacción de nuestros compañeros del
> 45 nos es particularmente afín y comprensible —mucho
> más que en los años de bonanza que sobrevinieron—,
> aunque las soluciones se establecerán en otro nivel.
>
> La Izquierda Nacional entra en escena
>
> Para el socialismo de la Izquierda Nacional, es
> un
> orgullo haber saludado, contemporáneamente a los
> acontecimientos, la gran movilización del 17 de
> Octubre como un triunfo político de la clase
> trabajadora argentina. A fines de ese mismo mes, con
> los hechos aún calientes, el periódico Frente Obrero
> así lo consignaba, rompiendo resueltamente con la
> vieja izquierda antiyrigoyenista, primero, y, ahora,
> antiperonista. Para Frente Obrero, el movimiento que
> emergía no era la prolongación rioplatense del
> nazifascismo, como pensaban los Codovilla, Rodolfo
> Ghioldi, Repetto y Américo Ghioldi.
> Por el contrario, era la continuidad superadora
> de nuestros grandes procesos populares (la
> Independencia, el federalismo, el yrigoyenismo) y
>
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Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Seguí de cerca a la Selección Argentina de Rugby en el Mundial de Francia 2007.
http://ar.sports.yahoo.com/mundialderugby
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