[R-P] [Juan Manuel Avellaneda] El Gran Buenos Aires

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Mar Oct 16 12:49:26 MDT 2007


[Una pequeña aclaración de la aclaración para no argentinos, y porqué no?, a los 
que viven y se sienten como tales]

Don Néstor. No conocía sus dotes de psicoanalista o grafólogo, pero me pa que se 
equivocó en esta vuelta. Que concuerde o nó con su interpretación de lo actuado 
en la historia argentina por el Brigadier General- Encargado de las Relaciones 
Exteriores- Dn. Juan Manuel Ortiz de Rosas no viene al caso. Pero mencionar mi 
apellido al lado del co-listero Smith o Piccotto es, por lo menos, un exabrupto. 
La enjundia, la tarea investigativa y  conocimientos del primero me eximen de 
comentarios, y la habilidad fotográfica, persistecia inquisidora del segundo, 
también.
Si bien suena como actual, no entendí lo de "...un General San Martín 
transformado en Kani Kama de su propia verdad"

[Pequeña aclaración para no argentinos.

Llamarse Juan Manuel y haberse criado en La Matanza, en los deslindes
del Suroeste de la Ciudad de Buenos Aires, era por los años 50 y 60
una definitiva marca identitaria.

Apuntaba elípticamente -todo debía ser elíptico para los nacionales en
esos tiempos de "democracia" vigilanteada- a una concepción general de
la política que entroncaba al entonces depuesto e interdicto peronismo
con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Rosas era un despótico
-pero patriótico en tanto no se afectaran intereses cruciales de la
Provincia bajo su comando- gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Su mérito fundamental, desde el punto de vista de las clases
dominantes de la ciudad balcanizadora y su entorno rural, estuvo en
saber desvirtuar por largas décadas el mensaje del federalismo
artiguista e interior en beneficio de los intereses portuarios y de
los exportadores de tasajo.

Un respiro después de las sangrientas mandonerías unitarias crudas,
resultado final del hartazgo bonaerense con quienes ordenaron el
asesinato de Manuel Dorrego (mucho más federal que el propio Rosas: su
raigal defensa de la democracia de masas, típicamente artiguista, lo
demuestra), su gobierno se caracterizó por mantener al país
inconstituido pese a los constantes reclamos del Interior para
convocar un Congreso Constituyente.  Y a la Provincia sometida a un
duro autoritarismo, que le permitía mantener vivos a los unitarios,
aunque temblando de terror ante sus fríos y calculados raptos de
furia.

El rosismo se transformó así, por obra y gracia de las necesidades del
régimen burocrático peronista y de la monstruosa administración que
siguió, con altibajos, por casi veinte años, a la caída de 1955, en
una especie de forma tolerada -mínimamente tolerada- de declaración de
pertenencia al campo nacional. Especialmente, en la Provincia de
Buenos Aires y los deslindes del Sud Oeste y Oeste de la Capital
Federal, tan vinculados a la actividad ganadera (una actividad
típicamente bonaerense, a su vez).

Esta corriente histórico-política, que sabe curtir refinadas formas de
brutalidad para hacerlas pasar por cuero bueno, entronca a Rosas, a su
vez, con un General San Martín transformado en Kani Kama de su propia
verdad. Despojado de todo rasgo liberal, iluminista y revolucionario
(es decir de sí mismo), después intentan explicarlo como "el noble en
el seminario de nobles", y no siempre les sale mal porque en general
se trata de gente de mucha labia.  Para decirlo con palabras de uno de
los suyos, el padre Castellani, "qué gente que sabe cosas la gente de
este albardón, qué gente que sabe cosas, pero cosas que no son".

Como bien hace notar Alfredo Terzaga en alguna nota, rosismo y
mitrismo eran dos alas de un mismo partido. Y Jorge Abelardo Ramos, en
su fundamental "Revolución y Contrarrevolución en la Argentina",
plantea que la historiografía oficial y oficiosa de la Argentina
oligárquica (es decir, el mitrismo y el rosismo historiográficos) se
compensan mutuamente en que ambos ensalzan como personaje creador y
fundacional de la argentinidad a sendos porteños, con lo cual el
Interior es aniquilado en tanto fuente explicativa de nuestra
peripecia.

Esto, esta parcial coincidencia con el mitrismo, no significa que en
el momento crucial algunos rosistas, los más permeables a los vientos
que llegan desde bien hondo en la sociead, no puedan sumarse a las
filas de las masas populares, así como en su momento Rosas supo en
Obligado ponerse del lado del país. Muchos no lo han logrado nunca,
pero otros sí, y han pagado caro esa osadía. El peronismo, que a su
vez necesitaba una justificación ideológica de sus evidentes rasgos
burocráticos y autoritarios, la encontró en el rosismo bonaerense y
por eso muchísimos peronistas (la inmensa mayoría) tienen de Rosas una
visión mucho más benévola que la que tenemos los integrantes de la
Izquierda Nacional.

Exponentes de esa visión de las cosas en esta lista son los
suscriptores Piccotto, Smith, Lazor, etc.]

Gentileza de RecuPerón

EL GRAN BUENOS AIRES



para MI VIEJO, ni falta que hace decirlo

Juan Manuel Avellaneda



Hace tiempo que me debo fijar en papel dos experiencias infantiles
cuyo tiempo la historia me permite ubicar con más o menos precisión
durante la presidencia del Dr. Frondizi, aunque la primera de las
anécdotas, 





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular