[R-P] [CUPV] "Esta SÍ que es patriota bolivariana y socialista" (Una zuliana en el infierno iraquí)
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Oct 12 20:33:47 MDT 2007
Una zuliana en el infierno iraquí
Por Raúl Semprún el 12 Oct, 2007 en Exclusivas
Silvia Martínez narra sus vivencias como parte del
Ejército estadounidense en Iraq (1)
En agosto de 2005 llegó a Mosul. Estuvo asentada
además en una base en Tikrit, donde nació Hussein.
Allí fue la responsable de la purificación del agua
para consumo de las tropas. “Los niños iraquíes
apuntan a los militares con palos, como si fueran a
disparar un rifle”. Versión Final les ofrece su
testimonio.
“Yo pertenecí a la 305th Quartermaster Company, unidad
del US Army que en 2005 se movilizó a Iraq para
fortalecer el área de soporte logístico para las
tropas. Antes, serví dos años en Corea del Sur, y
gracias al Ejército conocí Hawaii, España, Alemania,
Holanda, Bahamas, los Emiratos Árabes, Kuwait, y
numerosos estados de los Estados Unidos.
Me avisaron que iría a Iraq en los primeros días de
agosto. Yo era sargento y estaba en Corea. Me molesté
un poco. Creía que sólo eran rumores y me preparaba
para ir a una base de Virginia, en Estados Unidos,
para ser instructora de reclutas nuevos. Tenía todo
empacado cuando me dijeron que me preparara…
Salimos de una base de la Fuerza Aérea. Hubo una larga
espera antes de montarnos en el avión, pero luego nos
hicieron una ceremonia, generales y coroneles, con una
banda y todo. Yo tenía a cargo la contabilidad de las
armas y los equipos especiales que iban en el avión,
pero al montarnos bajaron la escalera y todos los
jefes se pararon en línea, a lo largo de la alfombra
roja que daba al principio de las escaleras.
A medida que cada uno pasaba nos daba la mano y nos
deseaba suerte. Yo fui una de las últimas en montarme
porque estaba guardando los equipos, y cuando me
dieron la mano para despedirse, uno de los generales
tenía una moneda de apreciación y me la dio. Esas
monedas son como premios. Yo me alegré.
El viaje fue muy pesado. Hicimos escala en Kuwait,
allí esperamos varios días y partimos después. En el
trayecto me decía: ¿me irán a disparar apenas llegue?
El primer lugar de Iraq que pisé fue Mosul, a 350
kilómetros al noroeste de Bagdad, a orillas del río
Tigris. Allí se comercian granos, frutas, ganado y
lana. Todo era plano y rara vez veías vegetación. La
neblina de arena era muy común (sin lentes no podías
ver por la tierra en los ojos). Me llamó la atención
que una mezquita está dedicada al profeta Jonás, que,
según se dice, fue sepultado allí.
Cuando llegamos había gente esperándonos (los que
íbamos a reemplazar). Tenían todo listo para irse. Al
principio, algunos dormían en un edificio con forma de
huevo gigante, pero sin paredes ni nada. Los demás
dormíamos en “cots” (camitas de tela). Eso fue sólo
los dos primeros meses, después nos dieron cuarticos
para tres. Fue incómodo, nos bañábamos en una ducha
portátil. Había que caminar en la oscuridad en
chancletas para bañarse, temerosos de que nos picara
un animal. En Mosul nunca nos atacaron.
**********
Siempre estuve de arriba a abajo, yendo en
helicópteros o en convoys para las misiones. Yo era la
especialista en el proceso de “Reverse Osmosis”, es
decir, velaba porque las fuentes de agua para el
consumo fueran purificadas. Y como era experta en
armamento, también estaba a cargo del mantenimiento de
las armas de la compañía. Tenía seis soldados de los
que era responsable, de entrenarlos y enseñarles todo.
Cuatro meses estuve asentada en Mosul, luego en
diciembre me enviaron a una base en Tikrit, el pueblo
natal de Hussein, que queda a 140 kilómetros al
noroeste de Bagdad sobre el Tigris, río al que debe su
nombre. Tiene unos cien mil habitantes. Ahí estuve a
cargo de un equipo pequeño para proveerle agua a un
batallón.
Cuentan que en los más de 30 años en los que Sadam
mantuvo el control efectivo del país, Tikrit prosperó
hasta el punto de disponer de los mejores hospitales,
carreteras y mezquitas, además de un parque de
atracciones. Tikrit fue el último reducto de Sadam en
ser tomado, y eso nos llenó de mucha expectativa.
La base en la que estábamos tenía muchos árboles y
monte, la tierra era hasta diferente. En diciembre
hacía tanto frío que de noche teníamos que vaciar el
agua de todos los equipos (de purificar) porque si no
en la mañana estarían congelados y no podríamos
trabajar. Allí llovía mucho, era barro por todos
lados.
A mí me tocaba montarme en helicópteros de vez en
cuando para ir donde estaban los otros equipos
haciendo misiones. Cuando se les dañaban las máquinas
acudía para ver qué tenían y arreglarlas. Gracias a
Dios nunca me atacaron.
Un día, de repente oigo un desastre, y llega uno de
mis amigos latinos a decirme que estaban por ir a la
ciudad a buscar a un iraquí que puso una bomba en una
de las calles, y el comandante de ellos le pasó por
encima con su Hummer y le explotó en toda la puerta.
Salió todo el batallón a la ciudad para buscar al
hombre en todas las casas hasta que lo encontraron. Vi
como pusieron al comandante en una camilla con la
bolsa cerrada, lo montaron en el helicóptero y se lo
llevaron…
Ese fue el episodio más duro que viví. Mi comandante
era una mujer y nos protegía mucho. A mí prácticamente
no me dejaba salir con la infantería. En mi unidad, en
el año que estuve en Iraq, nadie murió. Una imagen que
no logro sacarme de la mente tiene que ver con los
niños iraquíes. Afortunadamente no vi morir ninguno,
pero me llamó la atención su mirada. Vi a varios
apuntándome con palos de madera, como si fueran
rifles, cuando manejábamos entre ciudades con los
convoys…
Tras marcharme, luego de un año, salí del US Army.
Fueron cuatro años intensos, pero felices. En el
Ejército me formé y siempre le sacaré provecho. Hoy,
un año después sigo en Iraq. Trabajo para la
subcontratista KBR. Aquí gano más y me dedico a la
purificación de agua para las bases militares. Cerca
de donde estoy atacan a cada rato, pero no he estado
en contacto directo con algún incidente.
Por acá siempre caen bombas. Yo estoy en un cuarto
tipo tráiler, y están organizados en filas y columnas.
Hay un montón de columnas. Yo vivo en la 29, y una vez
cayó una bomba en la 58 y destruyó como tres tráilers
donde vivía gente. Sé que muchos deben pensar que
muero de miedo, pero no. Me gustan las cosas extremas.
Aquí vemos las cosas así: el día final te va a llegar
estés donde estés, hagas lo que hagas. Es cuando Dios
lo decida”.
Continuará…
HOJA DE VIDA
Nombre: Silvia Martínez Nesti.
Fecha de nacimiento: 26 de Agosto, 1984.
Nombre de sus padres: José Miguel Martínez y Betty
Nesti.
Hermanos: Javier y David Martínez.
Lugar de nacimiento: Maracaibo, Zulia. Venezuela.
Lugar de residencia en Venezuela: Edificio Iana, calle
71 entre avenidas 12 y 13 (al lado del Colegio San
Francisco de Asis), Maracaibo.
Mudanza a los Estados Unidos: 31 de Julio, 2001.
Estado Civil: Soltera.
Educación: Colegio San Francisco de Asis. Terminó
cuarto año antes de mudarse.
ANÉCDOTA
“La arquitectura de Bagdad me impresionó”
“Bagdad era muy diferente a lo que me imaginaba, su
arquitectura… Había matas de palmas por todos lados y
tierra (parecía la playa sin agua), y muchos caminitos
de río por todos lados. La ciudad que había construido
Saddam era muy interesante (o lo que queda de ella).
Él construyó un lago grande con varias islitas dentro,
con toda la tierra que sacó de ahí hizo una montaña,
desde donde si te paras en el pico puedes ver toda la
ciudad (impresionante, cuando me monté vi algo a lo
lejos incendiado y todo el humo, como que era una
bomba) y todo lo que construyó alrededor del lago
(todo esto está ahora habitado y controlado por el
Ejército).
Alrededor del lago levantó un montón de palacios y
edificios arrechos y raros, por ejemplo, uno de los
palacios lo llamamos el “Flinstones Palace” que hizo
únicamente para que sus nietos o hijos jugaran, parece
sacado de la caricatura de los Picapiedras
(literalmente). Era una construcción grande. Desde el
tope había una fuente que sacaba agua del lago y la
hacía correr por su estructura constantemente. La
estructura tenía como cinco niveles y laberintos de
agua y alfombra, con cuartos reales escondidos y
toboganes de agua y matas de palma por todos lados. Es
impresionante, yo me subí hasta la parte más alta y me
acosté mirando hacia al lago a sentir la brisa con los
ojos cerrados…
Del otro lado del lago, en frente de mí, había un
palacio gigante que Sadam supuestamente construyó por
la guerra contra los US (como que él construía un
palacio por cada guerra que ganaba contra otro país,
por ejemplo, tiene uno por la guerra con Kuwait). El
palacio estaba sin terminar. Todavía tenía los
tractores ahí parados. Fue el primer edificio
bombardeado. Tiene una de las esquinas de arriba con
tremendo hueco. También había otro palacio en la
orilla del lago que lo llaman el “Perfume Palace”,
donde tenía a todas sus esposas y mujeres, frente a
ese palacio en una islita dentro del lago había una
casita que de vaina cabía en la isla, donde
supuestamente él ponía a las mujeres que no
“performaban bien” y las dejaba ahí a morir (bueno así
cuentan los soldados). Y bueno, muchas estructuras
impresionantes y tierra fértil con frutas creciendo
por todos lados, todo esto en una ciudad que puedes
caminar a pie, ocupada por el Ejército ahora…”.
"Cuando maduró y se reconoció en motivos, en guías desconocidas de su propia vida, en su escasa propia libertad, gastó su adolescente madurez en conocerse, trató con analistas y psiquiatras, tarotistas y decidores de la ventura, habló con amigos no sin cierta desconfianza, leyó, preguntó a sus padres y a algún profesor de su exquisito aprecio, abrió una ventana, se recostó, cerró los ojos, acordonó su pasado largo, tachó razones, y recordó un pasaje de un cuento que decía que el hombre tenía motivos desde antes de escribir historia y que por eso, tal vez no era preciso el intentar reconocerlos. Esa noche durmió bien y a la otra noche, después de dar a luz, murió. "
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