[R-P] Preguntas sobre Von Wernich
hugopresman en yahoo.com.ar
hugopresman en yahoo.com.ar
Jue Oct 11 09:34:12 MDT 2007
Preguntas sobre Von Wernich
Por Rolando Concatti *
Ahora que Christian von Wernich ha sido juzgado y condenado, un poco sobran
las palabras. Es reiterativo expresar la repugnancia ante un tipo que se
valía de su misión presuntamente espiritual para extorsionar a los
condenados, o la indignante complicidad de la jerarquía católica -una parte
al menos- que lo ha protegido o disimulado de todas las maneras posibles. La
condena, sin dudas, es una justa respuesta de la sociedad. Pero quedan en el
aire, terribles, numerosas preguntas.
La primera: ¿cómo es posible que individuos de esta catadura lleguen a ser
sacerdotes católicos, ministros de Jesucristo?
Porque no es asunto de que Von Wernich de golpe se convirtiera en un
monstruo. La cosa venía de siempre. La simulación, el travestismo, la
ferocidad fascista y la manipulación de lo cristiano son su historia.
No conozco a este hombre personalmente. Pero en el Movimiento de Sacerdotes
para el Tercer Mundo del que fui miembro se hablaba bastante de él. No era
cura todavía, pero había transitado por muchos seminarios, siempre
expulsado. Hasta el obispo Tortolo, jefe de los ultras, lo había echado de
Paraná. Cuando esto pasa en el mundo clerical se prenden luces de alarma,
muchas sospechas. Pero aquí se agregaban otras razones. En sus repetidas
vacaciones forzadas Christian se dedicaba a la buena vida. Y al desparpajo.
Contaban de una vez en que deslumbró a sus amigotes en Río de Janeiro,
exhibiendo para el asombro y la envidia de todos media docena de documentos
"alternativos", uno de ellos con credenciales de comisario de la provincia
de Buenos Aires. Mostrando incluso un traje de comisario; también una
impecable sotana. Merecía sus sobrenombres: "El Duque", "El Conde", "El
cura".
A los tercermundistas nos inquietaba porque era un incondicional de la
extrema derecha clerical, los enemigos jurados del Movimiento: los curas
Meinvielle, Sánchez Abelenda, el obispo de La Plata Antonio Plaza. Fue este
último quien lo ordenó sacerdote. Recuerdo el feroz comentario de Miguel
Ramondetti: "¿Y por qué no lo va a ordenar Plaza?, si Plaza nunca ha creído
en Dios...".
Otras preguntas, también, si no caemos en el maniqueísmo de suponer que
estos hombres son feroces hienas insaciables. No es preciso creerse
Dostoievski para saber que en todo criminal anida un corazón retorcido y
contradictorio. ¿Qué pudo llevar a Von Wernich, de familia pudiente y estilo
disoluto, a elegir el corset clerical, la vida oscura, la perpetua mirada
vigilante que siempre soporta un cura? ¿Buscaba una expiación, aunque
después su naturaleza ambigua siempre se impusiera por el peor camino?
¿Descargaba en los otros, en el cuerpo de las víctimas, algún odio a sí
mismo, a su destino? ¿Aceptaba la "salvación por la tortura" porque él
necesita redimirse? ¿O todo fue siempre más cínico, más vulgar, más
insignificante?
Otra cuestión, aunque resulte incómoda a nuestro racionalismo, a nuestra
desenvoltura posmoderna. Es la cuestión del mal, del mal ejercido contra los
inocentes, de la maldad implacable contra la criatura humana. Una
interpelación para este tiempo, este país, teatro de horrores que no podemos
soportar. Porque hermanos nuestros han sido las víctimas, pero también medio
hermanos nuestros han sido los victimarios. Gente nacida en esta cultura,
vecina nuestra por muchas avenidas.
Ya sé que el mal no se explica. Que contra el mal se actúa. Pero igual nos
estremece. Y es una bocanada de aire puro el que la justicia llegue, aunque
sea lerda y de mano vacilante.
Ante lo irremediable, la Conferencia Episcopal, más que una condena, ha
emitido una de sus declaraciones de doble rostro. Un "sí, pero...". Apenas
salva la ropa. Suena como el clásico: "es un primo raro, familiar lejano, la
oveja negra de nuestra familia tan decente...".
De allí la última pregunta: ¿creerá en serio la Jerarquía que con esta
declaración basta, que es suficiente para la sociedad? ¿Creerá que puede
seguir siendo "custodio moral" de la sociedad, advirtiendo y enseñando a
gobiernos y políticos, a médicos, a militantes sociales? (Perdonen el
escepticismo: ¡sí!, lo seguirá creyendo...).
También es injusto, pese a todo, que resaltemos sólo las amarguras. Lo que
pasó en el juicio es una pequeña pero espléndida reivindicación de la
dignidad humana, de la vapuleada justicia humana. Lo entendieron los
familiares de las víctimas que recibieron la sentencia con aplausos, cantos,
lágrimas y abrazos. Las cuentas pendientes no pueden opacar este triunfo de
la vida. Las rabias que siguen no nos arruinarán este día conmovedor e
histórico.
* Ex integrante del Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo. Ensayista y
novelista.
__________________________________________________
Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
¡Probalo ya!
http://www.yahoo.com.ar/respuestas
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular