[R-P] LA "PATAGONIZACIÓN" DE LA ARGENTINA

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Mar Oct 2 06:31:12 MDT 2007



LA "PATAGONIZACIÓN" DE LA ARGENTINA
UNA DENUNCIA PATRIÓTICA EN MEDIO DE TANTA MEDIANÍA Y COMPLICIDAD

Pino Solanas: una denuncia patriótica

La reciente denuncia efectuada por el candidato a la presidencia Pino Solanas 
contra Kirchner a quien acusa abiertamente de "traidor a la Patria" (ver La 
Nación 29-9-07) representa un hecho de singular importancia, no solamente por 
provenir de alguien del espectro político de la izquierda a la cual pertenece 
también el actual presidente, sino por las razones específicas sobre las que 
versan sus imputaciones. Solanas denuncia a Kirchner, no solamente por continuar 
la política de su antecesor Menem de enajenación de nuestras riquezas 
petrolíferas por la suma de 150.000 millones de dólares a cambio de nada para 
nuestro país, sino de ser uno de los principales beneficiarios personales de la 
misma. Pero va mucho más lejos en sus afirmaciones. Manifiesta que el saqueo al 
cual fue sometida nuestra patria, y frente al cual las sonadas bolsas y valijas 
de la ex ministro Miceli y del chavista Antonini son apenas juegos de niños 
insignificantes, se lo ha hecho de manera silenciosa y levantando falsas 
consignas que hasta en algunos casos han contado con el aval cómplice de algunos 
autoproclamados "nacionalistas" que han trabajado como verdaderos idiotas 
útiles. Nos referimos específicamente al tema que nosotros, desde la revista 
Cabildo en primer término y luego desde El Fortín, hemos venido señalando en 
prácticamente total soledad durante casi 25 años y es el relativo a un 
pretendido "federalismo", fetiche ideológico que fuera utilizado para que la 
nación argentina, a través del accionar de una clase política corrupta, 
delincuente e inescrupulosa, entre cuyos principales exponentes se encuentran 
justamente el actual presidente Kirchner y su antecesor Menem, renunciaba y 
entregaba a las provincias todos sus recursos petrolíferos y gasíferos. De 
manera tal que, a través de un cambio jurídico imperceptible acontecido en 
nuestra principal legislación y que consistiera en la profundización del 
"federalismo", a cambio de una serie de concesiones políticas, tales como la 
reelección presidencial o el tercer senador para la oposición, de la noche a la 
mañana ciertas provincias patagónicas, que son las que principalmente poseen 
tales recursos y que también "casualmente" tienen en la actualidad a un 
presidente de la república en ejercicio y a otro que, si bien carece de 
cualquier chance de éxito, puede pagarse una costosísima campaña electoral, 
pasaron a tener la propiedad de la mayoría de los recursos energéticos de la 
Argentina, con la excusa peregrina de que éstos se encuentran "en su subsuelo". 
Sucede así que gracias al "federalismo" que se profundizara con nuestra última 
reforma constitucional de 1994 la provincia de Neuquén, por ejemplo, con el 1,5 
% de los habitantes de la Argentina ha pasado a ser la propietaria del 80% de 
nuestro gas y del 23% de nuestro petróleo. A su vez Santa Cruz con 200.000 
habitantes, es decir con menos del 1% de nuestra población, ha pasado a ser la 
dueña del 32% del petróleo de la Argentina. Aunque por otro lado es dable 
señalar también que, gracias a la conocida opacidad de nuestros sistema 
político, no son tampoco necesariamente los habitantes  de tales provincias en 
su totalidad los que han gozado de tales beneficios, sino apenas una oligarquía 
de ricachones, lo cual resulta muy fácil de comprobar debido al hecho de que no 
casualmente haya sido desde estas provincias que han salido dos de los 
principales candidatos presidenciales poseedores del privilegio casi único de 
poder abonarse opíparas campañas electorales.
Celebramos que haya habido al fin un candidato que haya efectuado esta denuncia 
por primera vez y que haya sido capaz de no entretenerse en pequeños detalles de 
corrupción, que los hay y muchos, pero ninguno de ellos de las proporciones que 
estamos señalando aquí. Quizás la demora en haberse efectuado tal denuncia en la 
sociedad argentina pueda haber sido porque hacerlo significaba dirigir una 
acusación colectiva que abarcaba a la totalidad de la clase política que 
incluyera a sus principales partidos, especialmente el peronista desde cuyo 
seno, con Menem y Kirchner, se produjo esta verdadera confiscación de nuestras 
riquezas. Al respecto quiero resaltar con tristeza, y como un testimonio más de 
la soledad casi absoluta de nuestra denuncia, que el director de nuestro medio 
tiempo atrás, cuando Adrián Salbuchi presentó una denuncia judicial por la 
exacción que por 500 millones de dólares realizara el actual presidente Kirchner 
relativos a fondos correspondientes a regalías petroleras recibidas por el 
Estado nacional hasta el año 1994, es decir hasta la época en que el petróleo 
era aun argentino, en una carta personal lo invitó a que hiciera pública y 
extensiva la otra denuncia mucho más vasta e importante relativa a todas las 
otras regalías que su provincia había cobrado desde esa fecha hasta nuestros 
días y respecto de cuyo destino hoy ignoramos hasta las cifras puntuales porque, 
gracias a la última reforma constitucional, como muy bien nos hace notar Pino 
Solanas, las provincias hoy en día pactan directamente con las empresas 
multinacionales la explotación de nuestro petróleo sin que podamos enterarnos de 
lo que embolsan por dicho concepto. Lamentablemente no solamente el aludido no 
se hizo eco de tal denuncia sino que tampoco contestó nuestra carta, 
representando ello un testimonio más del lamentable silencio con que se ha 
convidado este problema en nuestra sociedad. Al respecto nosotros podemos decir, 
sin posibilidad a equivocarnos, que a las empresas multinacionales les resulta 
mucho más conveniente pactar con provincias de casi nula densidad demográfica y 
con sus gobernantes corruptos pues es  mucho menos lo que deben desembolsar. El 
director de El Fortín, Marcos Ghio, periódico que, lo repetimos una vez más, en 
exclusividad desde la Patagonia argentina denunciara tal exacción y a quien 
"casualmente" se obligara a renunciar a la enseñanza en la provincia de Neuquén 
luego de una campaña política y periodística efectuada en su contra con la 
excusa siempre funcional relativa a la violación de "derechos humanos", viajó en 
una oportunidad en un mismo avión con el gobernador Sobish. Lo notó exultante y 
ello era, por sus mismos dichos, por haber firmado un contrato por 20 años con 
Repsol quien le liquidaba regalías anticipadamente, cuando el barril de petróleo 
costaba menos de 50 dólares, pero lo importante era para él que la "caja 
provincial" pasaba a contar con una suma sustancial de dinero cash, beneficio 
éste que en cambio no era para la Argentina, menos aun ahora que el barril ya 
supera los 80 dólares.
Pero el tema es mucho más vasto y merece, especialmente para los que lo 
desconocen hacer un breve repaso.

De la derrota de Puerto Argentino a la República Patagónica del ingeniero San 
Martín.

No hay duda alguna de que la derrota de Puerto Argentino, que fuera precedida 
por unos meses de euforia patriótica generada por la reconquista de las Islas 
Malvinas, generó un gran movimiento de reacción contraria por el que entró en 
crisis nuestro concepto de patria comprendida como comunidad histórica, para ser 
sustituido por el más crematista relativo a aquella organización jurídica que 
satisface mejor nuestros intereses. Junto a la democracia fue instalándose cada 
vez más la idea de que la patria no era una entidad espiritual y trascendente, 
sino simplemente aquel lugar que mejor nos permitía vivir "felices" y con la 
panza llena. Fue así que, junto a la consigna de entregar las islas del Beagle 
"para evitar la guerra", en la Patagonia se fue acuñando la idea de que si lo 
esencial era la "felicidad" era conveniente saber si ello se lo alcanzaba 
perteneciendo a la Argentina. En una circunstancia el gobernador de Río Negro, 
Horacio Massacessi, tras volver de un viaje del emirato de Kuwait, explicó que 
lo que él había visto era el modelo ideal para las provincias patagónicas. "Si 
el petróleo, el gas, y otros recursos, fueran para nosotros exclusivamente, 
manifestó exultante, con la escasez de habitantes que tenemos y con el aumento 
que se produce en el mundo de tal recurso, bien podríamos llegar a tener unos de 
los ingresos per cápita más alto del planeta, tal como sucede en el emirato 
recientemente visitado". De allí que el gobernador, junto a sus pares de 
Neuquén, Chubut y Santa Cruz, propuso generar un movimiento cada vez más 
avanzado de autonomía regional, que pasaba por la constitución de un "Parlamento 
Patagónico", el que funcionaba como una instancia intermedia a fin de negociar 
con el gobierno central, es decir, con la Argentina. Tiempo atrás en el diario 
Río Negro se había publicado de manera capciosa un "cuento fantástico" que se 
titulaba "El día en que la Argentina perdió la Patagonia". Su autor, el 
ingeniero San Martín, que demás está decir no tiene nada que ver con nuestro 
padre fundador de la Patria, hacía un relato en el cual manifestaba que los 
patagones, cansados de que los argentinos no atendían sus reclamos y que los 
explotaban en tanto se quedaban con sus recursos, un buen día organizaron una 
acción comando por la cual ocuparon todas las represas hidroeléctricas y los 
pozos de gas y petróleo amenazando con hacerlos estallar si la Argentina no les 
reconocía la independencia. Agregaba que de manera inmediata, Chile los apoyó, 
Inglaterra le entregó las Malvinas a los patagones y la ONU reconoció 
prontamente al nuevo Estado. El cuento finalizaba con el siguiente aserto. "Y 
así la Argentina perdió la Patagonia". El suscripto efectuó una denuncia pública 
de este hecho y difundió la existencia de un grupo separatista, cuyo nombre era 
PAÍS que promovía abiertamente la secesión. Esa denuncia fue publicada por 
primera vez en 1984 en la revista Cabildo y es dable señalar que el diario La 
Prensa, a través del periodista Patricio Randle, se hizo eco de la misma, 
obligando al aludido ingeniero a dar una explicación. En una carta de lectores 
el mismo llegó a decir que muchas personas se le ofrecieron como voluntarios 
para integrar los "comandos suicidas" que iban a dinamitar los aludidos bienes 
de la Argentina. Lo increíble es que nadie lo enjuició en ese entonces como 
traidor a la Patria. En nuestras notas sucesivas denunciamos también como, 
acorde con tal espíritu dirigido hacia la disolución de la Argentina, se 
insistiera en la provincialización de los recursos energéticos, cosa que no 
estaba formulada en la Constitución del 53 en la medida que no se señalaba allí 
que también el subsuelo tenía que pertenecer a las provincias, del mismo modo 
que tampoco el espacio aéreo. Recuerdo que entre los colaboradores de la revista 
Cabildo hubo una persona de Mendoza, llamada Díaz Araujo, que me refutó en una 
nota diciendo que el federalismo era un principio propio de nuestro acervo 
histórico y rosista y que por lo tanto era lícito sostener que los hidrocarburos 
fueran provinciales. Yo le contesté que el federalismo no era lo esencial del 
rosismo, sino apenas una posición circunstancial asumida en una época en la cual 
la idiosincrasia del país era tradicional y antiliberal, por lo cual en ese 
entonces los liberales debían ser centralistas. Pero ahora en una época en que 
la misma se encuentra menoscabada y la nación en el límite propio de su 
disolución tras la dura derrota de Puerto Argentino, sostenerlo y profundizarlo 
representa incrementar aun más nuestro abismo. Que no por casualidad hoy en día 
los liberales eran también federalistas. Y que, tal como manifestara lúcidamente 
Silenzi de Stagni, el petróleo era un bien indispensable para el desarrollo del 
país, productor de grandes ganancias y que no era lícito que el mismo 
perteneciera a un grupo de particulares, aunque éstos se titularan a sí mismos 
como  "las provincias", en tanto que además iban a ser sus oligarquías las que 
los usufructuarían, tal como sucede hoy en día. Que debía mantenerse hasta las 
últimas consecuencias la legislación vigente relativa al petróleo, dándole a la 
empresa estatal el rol hegemónico en su explotación y que las riquezas que a 
través del mismo se recabaran debían ser para la comunidad toda y no para un 
pequeño grupo minoritario, tal como acontece ahora.

De la independencia de la Patagonia a la patagonización de la Argentina

Durante muchos años las provincias patagónicas estuvieron bregando por la 
propiedad de sus recursos y atacando al "Estado centralista", de la misma manera 
que en Italia la Liga Lombarda nos habla de "Roma ladrona". Se acusaba a Buenos 
Aires de "quedarse  con todo". Por supuesto que quienes en la misma Patagonia 
nos oponíamos a tal tendencia separatista para defender los intereses de la 
Argentina debíamos ser mal vistos y perseguidos por estas personas vinculadas 
todas ellas a los partidos políticos. Tal tarea de defensa de lo nacional fue 
llevada a cabo por la publicación El Fortín, la que por muchos años se 
autotitulaba como "Publicación nacionalista del sur argentino" y la idea de El 
Fortín era porque ahora el malón al que había que combatir estaba compuesto por 
el separatismo, actuando ello como un verdadero desafío a los "patagones" en sus 
sueños de independencia. Pero esta situación tuvo un vuelco decisivo en la 
década del 90 con el peronismo menemista. Todo cambió cuando, tras privatizarse 
YPF, el petróleo dejó de ser argentino y consecuentemente a ello las provincias 
patagónicas dejaron de ser "explotadas". De aquí en más lo fuimos todos los 
argentinos, tal como muy bien nos señala Solana cuando se refiere a la profunda 
estafa que ha significado la pérdida de nuestro petróleo, la que fue confirmada 
luego por la Constitución de 1994 de Menem y Alfonsín, por la que el mismo pasó 
definitivamente a ser propiedad de las provincias, es decir de sus oligarquías, 
las que pactan directamente con las empresas multinacionales su explotación. 
Pero reconozcamos que esta situación ha hecho cambiar las cosas. Ya no se 
protesta más contra Buenos Aires, la que ha dejado de ser la metrópolis 
centralista y explotadora para en cambio convertirse en un coto adecuado para 
conquistar gracias a los petrodólares que tales oligarquías hoy poseen en 
abundancia. Por ello no es de extrañar ahora que hemos perdido nuestro petróleo, 
que sus nuevos dueños se hagan también de nuestro gobierno. Hemos pasado así de 
la República de la Patagonia a la patagonización de la Argentina, consigna ésta 
que ni siquiera imaginara la frondosa imaginación del ingeniero San Martín quien 
no tuvo necesidad de "comandos suicidas" para obtener sus metas. Los argentinos 
se encargaron de hacerlo.

Lucas Baffi
Buenos Aires, 1-10-07



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