[R-P] Los apoyaparedes de Argel y el sueño de emigrar a España
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Lun Oct 1 19:06:47 MDT 2007
Los apoyaparedes de Argel y el sueño de emigrar a
España
En una Argelia con un altísimo desempleo, que afecta
especialmente a los jóvenes, los sueños de Kamel, como
los de muchos otros que se las rebuscan malamente para
sobrevivir, están depositados en la posibilidad de
emigrar a España. Aunque allí lo espere una realidad
muy dura, prefiere la pobreza a la que pueda
condenarlo Europa que la pobreza que tiene asegurada
en su país.
Por Fernando Casares
El Mediterráneo desde Argel.
Kamel es uno más de los miles de jóvenes que aparcan
coches en Argel. Pero no en aparcamientos privados,
no. La curiosidad de esta actividad es que lo hacen en
el espacio público, es decir, donde legalmente uno
puede dejar su coche de manera “gratuita”... vamos, en
la común y ordinaria calle. “Tampoco es que lo
aparcan, más bien te buscan un lugar para estacionar,
te van guiando en la maniobra, y terminan cuidándote
el coche (sobre todo porque cuidan de “sus calles”, ya
que son ellos los que luego vienen a extender su mano
por unos 20 o 30 dinares, equivalentes a 20 o 30
céntimos de euro)”, dice Nazim. Son los que podríamos
llamar neo-hitistas. En los años socialistas el
término hitista –hit, en árabe, significa muro, pared-
era utilizado para definir a los jóvenes que sin
empleo y sin futuro aparente se pasaban la jornada en
las esquinas haciendo “nada”... sosteniendo los muros.
En este caso, el término hitista marcaría una época.
Esos mismos jóvenes que antes sostenían los muros de
las esquinas, son los mismos que hoy aparcan los
coches y se ganan la vida. Lo que antes subsidiaba el
Estado, hoy lo exige el mercado.
La Argelia de Bouteflika, del posterrorismo (término,
éste, un tanto relativo, teniendo en cuenta que tanto
en Kabilya como en otras regiones de Argelia sigue
habiendo atentados mortales) abre las puertas de par
en par a la globalización y al libre mercado, y deja
atrás años de socialismo del Frente de Liberación
Nacional (FLN) y nacionalismo argelino-arabizante. En
esta nueva Argelia coexisten muchas realidades.
Realidades complejas que se entremezclan y dan fruto a
verdaderas curiosidades. Una de ellas es la de estos
neo-hitistas que como buscavidas van abriéndose camino
con ingenio y dureza entre una Argelia desigual y una
Europa de alambrado de púa, patera y cayuco.
Según estudios de Naciones Unidas, Argel es una de las
ciudades más difíciles en lo tocante a calidad de
vida. Es una bellísima ciudad mediterránea construida
en altura y mirando al mar, pero con altos niveles de
polución y un tráfico vehicular tremendamente caótico
y de atascos cotidianos kilométricos. El transporte
público -si bien va mejorando lentamente- todavía es
ineficiente y multitudinario. El metro -que había
empezado a construirse a fines de los años 80 y se
abandonó con el terrorismo- recién ahora vuelve a
reconstruirse y reanudar sus obras de la mano de una
empresa francesa. Existen dos tipos de taxis: los
comunes, que se paran donde solicite el cliente, y los
colectivos, que solo lo hacen en lugares determinados
y pueden viajar en él varias personas. Ambos pueden
tener la misma reacción: si quieren te llevan y si no
quieren (o no les viene bien el trayecto) no te
llevan. De esta forma es que el coche propio se
transforma en imprescindible para poder movilizarse.
Como resultado tenemos una ciudad tapizada de
automóviles y sin suficiente lugar para aparcar,
carreteras, avenidas y puentes que no cumplen con los
estándares y la demanda. De aquí que esta curiosa
actividad tenga éxito entre los jóvenes -y no tan
jóvenes-. Hace años, y probablemente algunas personas
siguen usándolo, los saludos entre conocidos o amigos
que no se veían hacía tiempo incluian, además de las
consabidas preguntas por la familia, el interés por la
voiture.
- ¿Et la famille, ça va? (¿Y la familia, está bien?)
- Ça va, saha. (Está bien, gracias)
- ¿La voiture, ça va? (¿El coche está bien?)
- Ça va, merci. (Está bien, gracias)
- Hamdulilá. (Gracias a Dios)
Otra de las realidades argelinas de hoy es la
extranjerización gradual de su economía. En una
realidad de apertura en la que Argelia solo puede
competir con sus únicas -aunque redituables- ventajas
diferenciales: gas y petróleo (y, en un futuro, el
turismo llamado “exótico” en el Sahara argelino y la
Kabilya rebelde), le queda, de momento, la importación
de productos -resultado de su desindustrialización y
su herencia socialista/estatista- y la paulatina y
cada vez más enérgica implantación de empresas
extranjeras en el país. Y es que la realidad argelina
de hoy parece apurar su posición en el mercado global
y reestructurar su estancada y obsoleta economía a la
medida de la actual división internacional del
trabajo. Las consecuencias son las que ya todos
conocemos en otros países subdesarrollados:
desigualdad social, marginación, miseria y altos
índices de desempleo.
Y en el mientras tanto, un Bouteflika que negocia y
acuerda entre militares de herencia golpista que
siguen teniendo su cuota de poder, islamistas que
miran con mayor admiración al Irán de Ahmadinejad y a
la cada vez más numerosa población con velo, barba y
kamis, y a una Europa -con Francia a la cabeza- que
presiona, exige y pretende dirigir. “Esta perla del
Magreb es demasiado valiosa como para dejarla en manos
de argelinos”, decía un antiguo colonialista francés.
Sin embargo, entre concordia y reconciliación,
Bouteflika va moldeando, para bien o para mal, la
nueva Argelia y sus nuevas paradojas. Kamel, en esta
realidad laberíntica, también. Mientras mantiene
intactas sus expectativas y esperanzas de un visado
español, que le abra un horizonte de estabilidad y
progreso.
-¿Por qué a España, Kamel?
- Tengo amigos en España que están trabajando bien y
ganando buen dinero. Aquí o no hay trabajo o te
ofrecen miseria.
Es preciso aclarar que según estadísticas oficiales,
casi el 70% de los jóvenes argelinos están
desempleados, lo que indicaría el grado de
desesperación a la hora de buscar un mejor destino y
futuro. Por otro lado, el salario mínimo está en el
orden de los 12.000 dinares (aproximadamente 120
euros) y no hace falta ser economista para percatarse
de que en la realidad económica actual de Argelia,
12.000 dinares es un salario indigente, razón por la
cual cada miembro de la familia, así sean menores de
edad, tienen alguna actividad susceptible de ser
retribuida (y digo actividad porque no podría
considerarse trabajo desde el punto de vista
económico, aunque sí es un ingreso familiar que ayuda
a sobrellevar la dura jornada y llegar a fin de mes
con las necesidades básicas cubiertas pero con escasez
desde la perspectiva europea consumista y
materialista). Del otro lado de la balanza tenemos a
argelinos -probablemente el 10% de su sociedad- que
viven el estilo de vida europeo y que en esta
desigualdad que se abre camino en Argelia no se
ruborizan ni un poco a la hora de ostentar y mostrarse
como argelinos de “primera” en los barrios de Hydra y
su chic Sidi Yahia, El Biar, Ben Aknoun y Dely
Ibrahim. Y es que la ostentación parece ser habitual
entre países árabes; desde sus majestuosas mezquitas,
sus herméticos y petulantes edificios gubernamentales
(política y religión parecen ir de la mano y formar
parte de un mismo tronco) hasta sus estridentes y
exageradas fiestas de casamiento y enormes 4X4. Así,
el árabe parece querer mostrar a Occidente (o a sí
mismo) que sigue siendo relevante e imprescindible en
este ordenamiento social global de consumo, estética y
Kapital. Y lo más probable es que nunca haya dejado de
ser relevante desde una perspectiva histórica.
-¿Sabes, Kamel, que España tiene cerca de 10 millones
de pobres?
- Aquí todos somos pobres. La pobreza en Europa es
otra cosa. Pobreza es la de aquí y la de toda África.
- Sin embargo, he visto aquí gente que vive muy bien.
- Los extranjeros como tú viven bien; éste sigue
siendo un país de extranjeros, haría falta otra
independencia.
- Pero han tenido la suya y fue muy duro conseguirla.
¿Independizarse de quién?
- De los políticos, son todos iguales.
- ¿Y los religiosos?
- Esos no molestan.
- ¿Te importaría perteneceer a una república islámica?
- No creo que sea peor que lo que tenemos.
- ¿Sabes quién es Zapatero?
- No.
- En España dicen algunos que las políticas de
Zapatero hacen que gente como tú se largue en una
patera o cayuco a cruzar el mediterráneo y alcanzar
las costas españolas.
- En Argelia decimos que son los argelinos de Europa.
- ¿Cuándo te irás a España?
- Cuando me den el visado, si me lo dan... ¿Podrías tú
darme un visado?
- No puedo, Kamel. ¿Y si no te dan el visado?
- Me cruzo a Marruecos. Allí hay gente que te lleva a
España.
- Pero ésa es una opción arriesgada, peligrosa y
costosa. ¿Lo sabes, no?
- Aparcar coches hasta que construyan aparcamientos
privados también lo es. Ganar 10.000 dinares por mes
no lo es menos.
- ¿Y tu familia?
- Siempre estarán mejor aquí mientras les envío dinero
desde España. Con enviarles 200 euros ellos estarán
bien y a mí me alcanzará para vivir allí y ahorrar.
- ¿Cuánto crees que ganarás en España?
- Mis amigos ganan 600 euros y otros cerca de 1000.
Eso es flouz (dinero) en Argelia. Entre 60.000 y
100.000 dinares.
- ¿Pero sabes que actualmente las autoridades europeas
están cerrando fronteras y repatriando a los
inmigrantes sin papeles?
- Ese es el riesgo que corremos todos. Es peor si no
lo intento. Si me sale bien puedo estar como mis
hermanos (en referencia a los amigos), pero si no lo
intento podría arrepentirme por muchos años.
- Salama aleikum et shukram.
- Aleikum salam et Saha, mon frere.
Lo vi alejarse con cierta incomodidad, con cierta
timidez, hacia algún rincón de “su calle” entre
coches, cláxones, gritos y saludos que invocan
continuamente a Dios. Kamel apenas sabe de España, ni
siquiera conoce a su presidente, menos al tan
cacareado -desde las filas populares- "efecto llamada"
(ante la pasada regularización de inmigrantes sin
papeles -cerca de 700.000- que efectuó el actual
gobierno socialista de José Luís Rodríguez Zapatero,
sus adversarios políticos del Partido Popular lo
tildaron de “efecto llamada”. Durante un tiempo los
medios saturaron las pantallas y las páginas de los
periódicos cotidianamente mostrándonos cientos de
inmigrantes nigerianos que llegaban a las costas
canarias españolas a bordo de cayucos). Pero Kamel
solo sabe que allí viven bien sus amigos y que alguna
vez fue tierra del Islam. “Vale la pena el riesgo”, me
diría sin vacilación.
La fuente: El autor es un periodista argentino
residente en Argel.
"El lado oscuro, busca una víctima, lo sé, se siente, se sabe y se calla. Víctima, o victimario cómo saber de qué lado estamos. El lado oscuro de la luna no brilla pero atrae. En él podría ofrecerme y ser víctima de cada pensamiento impuro, ser poseída, penetrada, obligada, sometida, arrasada, quemada, hundida, destruida, humillada, irreal, o tal vez ganadora, domadora, desgraciada, malvada, perversa, morbosa, oscura, absurda, real. A cuántos amantes he arrancado desde las entrañas los más impuros pensamientos, vaciado el alma, perdido los sentidos, por cuántos yo he sentido eso? Será que soy un infinito vacío que llora desde el lado oscuro de la Luna, será que necesito una víctima, será que necesito un victimario...es como recordar un sueño incontable..."
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