[R-P] Otra vez la satanización de las clases medias? Re: Editorial de Jorge Rulli

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Oct 1 08:01:10 MDT 2007


Ante todo: este correo es muy duro con muchas apreciaciones de Rulli.
Pero es necesario aclarar que esta dureza se debe, esencialmente, a
nuestro inmenso respeto por ese combatiente y luchador. Nuestra
intención, simplemente, es construir sobre lo que él plantea, y en
modo alguno destruir nada. Va, entonces, alguna reflexión inmediata,
sin mucho tiempo de trabajo, sobre la nota de Rulli. Son meros apuntes
provisorios, que no medito en mayor detalle, porque me parece que el
tema planteado merece que lo lancemos a la discusión.

Es muy válido lo que dice Rulli sobre el pensamiento de quienes
mataron a Rucci. Pero lo más dramático de todo esto es que nadie puede
ignorar, tampoco, que quizás J.I. Rucci hubiera considerado el eje
Cuba-Caracas-Bolivia-Ecuador una especie de conspiración
masónico-comunista. Felipe Romeo, como muchos recordarán, asesinaba el
idioma en estrecha vinculación con la CGT. Desvaríos que debemos
analizar desde el campo popular, pero en su completa concreción. Y con
esto en modo alguno pretendo exculpar a nadie ni expurgar culpa
propia, ya que en esos tiempos el que esto escribe formaba parte de un
grupo político para el cual el asesinato de Rucci fue una tragedia tan
grande como para todo el pueblo argentino: el FIP.

El 30/09/07, Boletín Bambú <bambuprensa en yahoo.com.mx> escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a recpopmod en gmail.com.]
>
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> Sobre el asesinato de Rucci, los mesiánicos de los 70 y
> algunas pestes más actuales, como Cargil, Monsanto,
> Syngenta, Barrick Gold, Grobocopatel, el grupo Clarín,
> Aceitera Dehesa, Arcor y los innumerables Mazzoni en
> Santiago del Estero, Tinellis en la Patagonia y Forestal
> Andina en la Provincia de Corrientes...
>
>
> EDITORIAL DEL DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE DE 2007
>
> La muerte de
> Rucci fue y continúa siendo un crimen inconfeso, un crimen
> acerca del que aún resulta difícil hablar. Treinta y tres
> años después, sigue siendo un tema que se elude, uno de
> esos temas a los que resulta políticamente incorrecto
> mencionar en una Argentina que presume de progresista y
> democrática.
>
> Sí, cuesta hablar de la muerte de Rucci, todavía, en la
> Argentina. No porque sus responsables renieguen de lo
> actuado, sino justamente porque son todavía, incapaces de
> asumir la escala gigantesca de la tragedia que desataron y
> porque cada vez que el recuerdo se impone a pesar de todos
> los esfuerzos por evitarlo, apelan a encubrimientos y
> mentiras para empañar u ocultar los hechos históricos que
> los condenan.

Yo lo vi a Carlos Kunkel, personalmente, deplorando ese acto horrible
en el salón Felipe Vallese de la CGT. Lo que sigue,

> hemos sentado en el banquillo de
> la justicia a muchos de los responsables, y en cambio no
> ocurre lo mismo con nuestros propios crímenes, que no sólo
> continúan impunes, sino que lo que es peor, aún siguen con
> su absoluta insensatez, atormentando nuestras conciencias,
> en especial porque muchos de sus responsables continúan
> ocupando funciones de gobierno y se postulan sin vergüenza
> alguna para nuevos cargos electivos.

no se nos aplica, por cierto, a quienes siempre denunciamos esa
táctica siniestra y profundamente antipopular del sustitutismo armado.
Que éramos mayoría, pero amordazados por el modo en que el movimiento
nacional dirimía sus reyertas. Dejemos de lado la obvia intervención
de los servicios. Preguntémonos en cambio, porque nos toca
directamente, hasta qué punto este método de resolver disyuntivas
estratégicas estaba vinculado -o no- a los límites nacional-burgueses
del peronismo... Spilimbergo temía que si la nacionalización de la
pequeño burguesía se procesaba dentro del peronismo todos quedaríamos
prisioneros de la impotencia global de un proyecto que ya tenía
problemas en el 55. Fue peor que la peor de las previsiones. Pero la
matriz, era la misma. No se trata de...

>  Hijos monstruos
> productos de nuestra incapacidad colectiva de asumir las
> honduras de nuestras propias ambigüedades y lo imprevisible
> de nuestro territorio emocional. Sí, la teoría de los
> propios monstruos, manifestaciones de una racionalidad
> exacerbada, monstruos que debemos revelar y exorcisar para
> reencontrarnos como americanos y poder alguna vez hallar
> nuestro destino…. Estamos hablando del campo popular,
> estamos hablando de momentos y de situaciones en que desde
> supuestos ideales de izquierda, un grupo mesiánico ensayó
> una violencia extrema con alevosía, una violencia para la
> cual ni las organizaciones populares ni el Estado, tenían
> en aquel momento la capacidad de procesar o de resistir, y
> estamos refiriendo a Estados que vivían la tensión y la
> natural confusión entre los viejos gestos represivos y los
> nuevos discursos democráticos  y emancipatorios.

La irracionalidad inexplicada retorna. Y seguirá retornando hasta que
la expliquemos, es decir, hasta que entendamos su significación
social, a qué clases sociales sirvió objetivamente, hasta que no
comprendamos en términos claros y sencillos si se trata, o no, de un
mero "rasgo pequeñoburgués", si es válido culpar a las clases medias
por todo lo que sucedió.

Insisto: ¿hasta dónde anida -o no- esa irracionalidad, que tanta
sangre de argentinos derramó y que luego se repite sistemáticamente
como farsa cuando no (Menem) como grand guignol, en los límites
burgueses del peronismo? Qué tiene que ver la actual disolución de
toda representatividad en miles y miles de pequeños dirigentes
locales, algunos mejores, otros peores, con ese gigantesco despelote
que siempre fue el peronismo, condición previa a la imposición de un
liderazgo duro e indiscutible en vida de Perón y condición previa a la
discusión por "vías de hecho" antes de su muerte y ya antes, incluso
contra el mismo Perón?

Rulli no nos permite avanzar mucho con su salto a Monsanto y Syngenta.
Pero tiene el inmenso coraje de plantear el punto de partida de las
preguntas clave.

Yo, personalmente, creo que todas esas preguntas se resuelven en una
problemática que hace poco se vino planteando también en la lista, la
de "movimiento" y "partido". Creo que la irracionalidad es un
componente necesario, y no accesorio, del peronismo como movimiento
SIN partido real. Los resultados de su adaptación a las normas de la
vida "democrática" (menemismo, cafierismo, duhaldismo...) parecen
corroborar esta idea. Creo que solo con una perspectiva socialista
(que en la práctica se traduce en la decisión de avanzar contra TODO
LO QUE SE OPONGA AL INTERÉS NACIONAL, INCLUSO LA PROPIEDAD PRIVADA
CUANDO SIRVA AL ENEMIGO) se pueden eyectar los "monstruos" a los que
Rulli hace mención.

No se trata de demonizar a los "sectores medios", se trata de saber
qué es lo que pueden aportar al movimiento nacional. Y lo que pueden
aportar, esencialmente, es la Revolución Francesa y todas sus
derivaciones. Mientras sigamos excluyéndola por "liberal", por
"eurocéntrica", o por cualquier motivo (que todos sirven) tendremos
que vérnoslas con estos monstruos, sea en su versión más horrenda (los
70) sea en su versión más abyecta (los 90), sea en su versión más
liviana (el post-2001). No se trata de

>
> los desvaríos revolucionarios de aquellos años,

ni de

> patologías políticas, y desencuentros de identidades y de
> prácticas culturales,

sino de asuntos perfectamente comprensibles que, en efecto, como bien
dice Rulli,

> merecerían investigaciones serias
> y profundas, y que lamentablemente, y tal vez por una
> profunda complicidad de clase de los intelectuales que
> deberían cumplir esa tarea, todavía continúan pendientes.

Quizás no sean solo los intelectuales (es decir los sectores de clases
medias) los que tienen "complicidad de clase". Acaso dichos sectores
actuaron solitos? El empresariado argentino, nada hizo? Los sectores
decadentes de la vieja oligarquía, nada tuvieron que ver? Y la
fracción más dura del movimiento obrero transigente con la dictadura
de Ongania y Lanusse, los Coria, por ejemplo, nada tuvieron que ver
con el clima propicio al asesinato político que se instaló en la
Argentina después del Cordobazo? Y, finalmente, no tuvo nada que ver
con este clima la necesidad _objetiva_ del régimen capitalista de
desviar toda la inmensa energía social que se había desplegado en las
calles a los caminos cerrados del sustitutismo armado?

Sería bueno partir de la valiente nota de Rulli, para empezar a
responderse éstas (y otras) preguntas... Es cierto que

> esos desvaríos y  patologías se repitieron en Chile y en
> Bolivia, en situaciones semejantes, pero en la Argentina,
> tomaron una
> fuerza tan descomunal, que sometieron y disciplinaron a
> buena parte de la juventud de los sectores pobres de la
> ciudad y del campo, lograron desorbitar al proceso
> emancipador, además de sacarlo de su cauce, y  abrieron el
> camino definitivo para el golpe militar y el genocidio.

Pero es válido afirmar que esta "fuerza tan descomunal" es el producto
"tal vez"

> del peso incomparable de los sectores medios y
> por ese resorte desatado de su voluntad de poder que como
> sectores medios desarrollaran en aquellos años,

Dicho de otro modo: ¿El resultado de la indagación, tiene que ser una
satanización de los sectores medios? O, más bien, una reflexión sobre
los límites que tuvo el movimiento nacional (e incluyo al FIP del que
yo formaba parte) para incorporar a esos sectores medios Y SUS PROPIAS
Y MUY JUSTAS Y REIVINDICABLES BANDERAS NACIONAL-DEMOCRÁTICAS? La
respuesta a la pregunta no es menor, ya que como -nuevamente- muy bien
dice Jorge Rulli


> esos sectores medios hoy nos gobiernan, y
> además nos gobiernan sin haber revisado en absoluto como
> clase aquellos hechos trágicos en los que
> institucionalizaron su divorcio profundo con el Pueblo.
> Hoy comprobamos además, con pena y con creciente espanto,
> que carecen de todo proyecto de país. Apenas si gobiernan
> el día a día, administrando en medio de un terremoto social
> cronificado, políticas públicas heredadas de empresarios
> prebendarios del Estado y subsidiarios de las
> multinacionales, tales como los Grobo y como Urquía.

¿Cree acaso Rulli que solo los sectores medios tienen que entender su
responsabilidad, como precondición para "tener un proyecto de país"?
Seamos francos, y no preguntemos por el empresariado para no caer en
el ridículo: ¿tiene la mejor expresión política de la Argentina, la
representación de la clase trabajadora, la CGT, un proyecto de país
para ofrecerle al conjunto de la sociedad? Y esto, acaso, ¿está
desvinculado de su dificultad para integrar las consignas de los
sectores medios sin perder su esencia nacional? Qué, sino, representa
el "ultraperonismo" prepotente de tantas conducciones elogiabilísimas
por muchos otros motivos, pero que no perciben con toda claridad que
los trabajadores y el pueblo van dejando de ser peronistas en la
medida que el peronismo se convierte, como muchos gustan decir, en un
"hecho cultural"? El propio Rulli, prisionero de sus propias cadenas,
cae en el mismo error, aunque desde el lado de las ideas más que del
lado de la acción concreta, cuando afirma que

> Políticamente, son expresión de buena parte de los sectores
> medios y como tales y como continuadores de una tradición
> que se remonta a los sesenta y a los setenta y que disputó
> con el Peronismo el territorio de lo popular, de la Cultura
> y de los imaginarios populares, han priorizado políticas de
> derechos humanos que implican no tan solo mirar hacia el
> pasado para resolver sus antiguas disputas de clase, sino
> también renunciar a cualquier otro proyecto político que no
> sea el de perdurar en el mero ejercicio del poder.

E inmediatamente, desactivando precisamente la renovación doctrinaria
que también requieren los sectores obreros, empresariales, etc., se
eleva a la concecpción general del imperialismo (reducida, eso sí, a
una cruzada ecológica contra la incorporación de la tecnología de
punta -buena o mala, es otro tema- en el campo argentino):

>
> En realidad, el actual proyecto de país pertenece a las
> Corporaciones internacionales, a Cargil, a Monsanto, a
> Syngenta, a la Barrick y también a sus socios nativos como
> Grobocopatel, el grupo Clarín, Aceitera Dehesa, Arcor y los
> innumerables Mazzoni en Santiago del Estero, Tinellis en la
> Patagonia y Forestal Andina en la Provincia de Corrientes,
> corsarios que en cada rincón del país desatan su propia
> devastación de los ecosistemas, acompañadas siempre de la
> misma expulsión de poblaciones, poblaciones a su vez
> entontecidas por los medios cómplices, y dominadas y
> domesticadas desde el corazón de los propios hábitos
> alimentarios y desde las mesas familiares que fueran
> conquistadas en los años noventa por las cadenas
> agroalimentarias, cadenas que son parte inherente del
> modelo de los agronegocios, y que ahora se intenta
> obcecadamente exportar a Bolivia, a Venezuela y a la
> República hermana del Ecuador.

La satanización de los sectores medios obra el milagro de obliterar
los grandes dilemas del movimiento nacional, acusando a los sectores
medios de imponerle al país sus propios dilemas, con lo cual, es
claro, se termina de cerrar todo espacio a la esperanza concreta y
práctica de una salida política:

>
>  Al igual que en aquellos años dramáticos cuyo recuerdo
> traemos a la memoria a propósito de la muerte de Rucci, los
> grandes dilemas argentinos, continúan siendo los propios de
> los sectores medios, sus propias confusiones, sus opciones
> vergonzantes, sus senderos que se bifurcan, sus extravíos,
> sus terrores inconfesos, sus esperanzas frustradas de
> progreso, el no poder asumirse en sus mejores hijos lo que
> fueron y lo que podrían llegar a ser. Los falsos profetas
> continúan proponiéndo caminos de travestismo,
> campesinización, proletarización, indigenización, cuando
> aún no podemos siquiera rescatarnos nosotros. Cuando aún no
> somos capaces de escapar a los espejismos del progreso y
> del crecimiento de una posmodernidad que continuamos
> viviendo como una modernidad tardía y no como un territorio
> inexplorado que tenemos que descubrir. No vivimos los
> aspectos positivos de aquella modernidad que terminó y de
> la que sufrimos tan solo su lado oscuro, el costado oscuro
> de la dependencia colonial. Sin embargo, aún no parecemos
> preparados para el destino ineludible que Rodolfo Kusch nos
> anticipara y que nos emociona recordar hoy, día en que se
> cumple un nuevo aniversario de su muerte, ocurrida en el
> año 1978.
>
> No el destino del mero mestizaje cultural, sino el de una
> identidad infinitamente más compleja y capaz de aunar y de
> comprender ambas vertientes de nuestra profunda
> americanidad, la de los pueblos originarios y
> afroamericanos marcados por la conquista y por la
> servidumbre, así como la de los propios europeos que fueron
> asimismo nuestros ancestros y cuyos extravíos en América
> continuamos hoy replicando en versión revolucionaria o
> progresista.
>
> Jorge Eduardo Rulli
> www.grr.org.ar
>
>
>
> Roberto Bardini
> http://bambupress.wordpress.com/
> http://boletinbambu.wordpress.com/
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