[R-P] Hans Dietrich, con la brújula extraviada

Boletín Bambú bambuprensa en yahoo.com.mx
Vie Nov 30 10:46:43 MST 2007


Hans Dietrich, un cientista 
político con la brújula extraviada

Hernán Montecinos / Rodelú

Yo no sé que tipo de relación incestuosa tendrá Hans
Dietrich con el general Baduel. Me hago esta pregunta por
ese empeño suyo de hacerle un lavado de imagen, en lo que
respecta a su nueva postura y posición, que muchos no
trepidan en considerar de traición al proceso
revolucionario que se está viviendo en Venezuela. 

Entre los recursos para defender la nueva postura de
Baduel, no ha creído más pertinente que recomendarle a Hugo
Chávez, poco menos que corra hacia Baduel para hacer un
pacto con él. ¿Desde cuando los procesos revolucionarios
tienen que hacer pactos con los traidores? Sobre esto,
incluso, en mi opinión, en determinados momentos, se puede
llegar hacer un tipo de pacto hasta con el enemigo, pero
con los traidores nunca jamás. Estimo que Dietrich no ha
sabido apreciar las diferencias que existen entre un
referente y otro, y es desde este punto en donde se origina
toda su confusión. Es como si, por ejemplo, en su momento,
Fidel hubiera tenido que correr hacia Huber Matus para
solicitarle hacer un pacto con él. O los sandinistas
tuvieran que haberle pedido un pacto al Comandante Cero,
aquel carismático guerrillero que fue protagonista de las
acciones revolucionarias más osadas, pero que finalmente
terminó por pasarse a los “contras”. Dietrich se muestra
muy ingenuo al pretender establecer un pacto, por decirlo
de algún modo, entre Dios y el Diablo.

Dietrich es cientista, y como tal, vanidosamente, se
permite teóricamente pontificar sobre todos los atisbos de
avance progresista de nuestros pueblos, y con mayor razón
de aquellos en donde se están empezando a vivir procesos
transformadores con un claro decurso de ser procesos
auténticamente revolucionarios, como sin duda lo es lo que
se está viviendo en Venezuela. Entonces, para insistir en
su ensimismada posición, no ha creído nada más pertinente
que recubrir su proposición (pactar Con Baduel) con un
cierto hálito de cientificismo, para otorgarle al mismo
mayor credibilidad. En su respuesta a Celia Hart le
recrimina de que su visión respecto al problema es
demasiado binaria. Reclama él que no todos los procesos se
pueden ver en blanco y negro, y que sobre ello se deben
hacer varias miradas con todos sus matices. Así es como se
examina la realidad, sentencia Dietrich, so pena de
ideologizarla reduciéndola exclusivamente a dos bandos. La
contraposición entre lo blanco y lo negro no parece
gustarle mucho a Dietrich.

Ahora bien como cientista Dietrich tiene toda la razón de
que, de un modo general, la realidad tiene diversos
matices, nunca la realidad es una sola o dos, ni tampoco
tres. Pero, también, Dietrich debe saber, como cuentista
político, de que en toda ciencia, por más exacta que ella
pretenda ser, su norma general en determinadas
circunstancias y situaciones suele romperse. Y es en este
punto en donde teóricamente, a mi juicio, Dietrich
demuestra toda su debilidad argumental. Sí, porque la
ciencia social ha comprobado, hasta la sociedad, que esa
norma general, de los diferentes matices que nos presenta
la realidad social en nuestros pueblos, desde el punto de
vista político-ideológico, se rompe y se radicaliza cuando
en nuestros pueblos empiezan ha sucederse verdaderos
procesos transformadores, con un claro norte de convertirse
en procesos revolucionarios.

Eso bien lo sabemos aquí en Chile cuando vivimos el proceso
transformador encarnado en el proyecto político y social
llevado adelante por el compañero Salvador Allende.
Paulatinamente, y cada vez más aceleradamente, el proceso
se fue radicalizando por las condiciones objetivas y
propias inherentes al carácter mismo que llevaba en sus
entrañas el proceso. Llegó su momento en que se era, o bien
de aquí o bien de allá. No podía, ni menos se permitían,
los tintes intermedios. La realidad en ese momento era así
y punto. Incluso, la democracia cristiana que siempre
pretendió ser el colchón amortiguador de la radicalización
de nuestro proceso, terminó finalmente por dar luz verde a
los golpistas para que derrocaran al presidente Salvador
Allende, y con ello, desahuciar el proceso transformador
que estábamos viviendo.

Muchas otras experiencias históricas transformadoras o
revolucionarios ha vivido la humanidad, que a su solo
examen podemos comprobar la repetición de este esquema
político ideológico: su compresión y radicalización. Es
decir, que en todo proceso revolucionario, cualquiera sea
su especie, política e ideológicamente su radicalización de
todos modos se nos viene. El blanco y negro, que parece no
gustarle a Dietrich, desafortunadamente para él, es una
realidad que le es cosustancial a dichos procesos. No verlo
así es de una miopía más grande que el porte de una
catedral. A menos que Dietrich pretenda no creer que en
Venezuela hoy se está llevando a cabo un proceso
auténticamente transformador y que va muy en serio en la
dirección de aquello (lo revolucionario). De ser así
tendría que recomendarle que lea el excelente trabajo de su
colega Allan Wood titulado “Los marxistas y la revolución
venezolana” para ilustrarse un tanto mejor del carácter y
particularidades que se está dando en el proceso
venezolano.

Por último, recordarle a Dietrich, que todo proceso
auténticamente transformador, tiene su negra historia de
traiciones. Venezuela no ha estado exento de ello Y no lo
seguirá estando. Se vendrán muchos Badueles, eso así
también lo enseña la ciencia política, así como también, el
de que las revoluciones o los procesos que se encaminan a
aquello, no pueden ni podrían, bajo ninguna circunstancia y
a ningún título, estar pactando, ni menos conciliando con
los traidores a dichos procesos.



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