[R-P] DESAPARECIERON CABEZAS NUCLEARES QUE IBAN A SER ARROJADAS SOBRE IRAN

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Vie Nov 23 07:00:28 MST 2007


Vientos de Fronda
DESAPARECIERON CABEZAS NUCLEARES QUE IBAN A SER ARROJADAS SOBRE IRAN

El 30 de agosto pasado, seis cabezas nucleares W80-1, armadas en sendos 
misiles de crucero avanzados AGM-129, partieron a bordo de un bombardero 
B-52 de la base Minot de North Dakota a la base Barksdale en Louisiana y “se 
perdieron” durante 36 horas (The Times, 21-10-07). Raro, raro. Ningún arma 
nuclear puede ser trasladada de un lugar a otro sin autorización de los 
altos mandos y la orden y los permisos del caso fueron debidamente 
otorgados.

(Por Juan Gelman) Lo levantan más de veinte generales retirados que rebasan 
la disciplina militar a la que están sujetos todavía y critican públicamente 
la guerra desatada por W. Bush. Una historia nada habitual en EE.UU.: 
pareciera que, en razón de los desastres de Irak y Afganistán, agoniza la 
antigua tradición de no cuestionar abiertamente al comandante en jefe. En 
columnas de opinión, entrevistas en los medios y hasta avisos en TV, altos 
jefes rompen con la cultura de lavar la ropa sucia en casa y no sólo 
enjuician al mando superior: tampoco olvidan a los dirigentes políticos que 
han hundido al país en el pantano iraquí. Esto no pasó ni con la guerra de 
Vietnam, lo cual habla de exasperación ante el desastre.

Muchos de los comandantes son republicanos, votaron a Bush y aplaudieron el 
nombramiento de Donald Rumsfeld al frente del Pentágono. No se piense que 
estuvieron o están contra la ocupación de Irak: se sienten traicionados por 
lo que estiman una pésima conducción de la guerra. El mayor general (R) John 
Batiste participó activamente en las primeras etapas de planeamiento de la 
invasión y en diciembre de 2003 aterrizó en el país ya ocupado al frente de 
la 1ª División de Infantería estadounidense. Hoy piensa que tiene “la 
obligación moral y el deber” de criticar las estrategias de la Casa Blanca y 
algo más: “Sostener a un zar guerrero es arropar a la burocracia con otra 
manta. Tenemos una cadena de mandos y es hora de que nuestros líderes tomen 
nota y se hagan cargo” (Friday, 13-4-07). Pesadito, ¿no?

El mayor general (R) Paul Eaton estuvo a cargo del entrenamiento del nuevo 
ejército iraquí en los años 2003/04. A quienes le reprocharon la falta de 
ética por sus comentarios posteriores contra la Casa Blanca, respondió: “Lo 
ético es esto: dar las propias opiniones a los que están en posición de 
hacer cambios, no a los medios. Pero este gobierno es inmune a los buenos 
consejos” (www.signonsandiego.com, 23-9-07). No se quedó ahí: declaró que el 
gobierno Bush y sus aliados en el Congreso “han sido absolutamente lo peor 
que le ocurrió al ejército y al cuerpo de marines de EE.UU.” 
(thinkprogress.org, 3-10-07). Porta diez condecoraciones además de esa 
opinión.

Las amenazas de Bush de arrojar bombas atómicas sobre Irán y comenzar “la 
tercera guerra mundial” si Teherán insiste en desarrollar tecnología nuclear 
está despertando una resistencia notoria en la fuerza aérea y aun en los 
servicios de Inteligencia estadounidenses. “La oposición a un ataque (contra 
Irán) tiene más consenso en Washington de lo que la mayoría se imagina”, 
informó el semanario Newsweek (1-10-07) con base en informaciones de agentes 
de los servicios secretos. El analista militar Eric Margolis señaló a su vez 
que “fuentes próximas al gobierno de EE.UU. señalan que existe una fuerte 
oposición a la guerra entre oficiales superiores del Pentágono y 
funcionarios de alto rango de la CIA y de los ministerios de Finanzas y de 
Relaciones Exteriores” (The Sunday Times, 22-9-07). Un episodio reciente así 
lo demostraría.

El 30 de agosto pasado, seis cabezas nucleares W80-1, armadas en sendos 
misiles de crucero avanzados AGM-129, partieron a bordo de un bombardero 
B-52 de la base Minot de North Dakota a la base Barksdale en Louisiana y “se 
perdieron” durante 36 horas (The Times, 21-10-07). Raro, raro. Ningún arma 
nuclear puede ser trasladada de un lugar a otro sin autorización de los 
altos mandos y la orden y los permisos del caso fueron debidamente 
otorgados. Se ignora qué nivel de la alta jerarquía castrense aprobó la 
operación y cuál era su objetivo declarado. El subjefe de Operaciones del 
Estado Mayor, general Richard Newton III, habló de errores de procedimiento 
y de “una erosión del cumplimiento de las normas atinentes al manejo de las 
armas” (The Sheveport Times, 27-8-07). Quién sabe. No “desaparecen” seis 
misiles nucleares durante un día y medio como si fueran cartón pintado.

La “desaparición” fue causada por la resistencia de oficiales aviadores que, 
con el auxilio de los servicios secretos, investigaron y descubrieron que 
los misiles estaban destinados al Medio Oriente, es decir, a ser arrojados 
sobre Irán. “La misión fracasó gracias a la oposición interna de la fuerza 
aérea y de los servicios de Inteligencia”, señaló el notable periodista 
Wayne Madsen (www.waynemadsonreport.com, 24-9-07), a quien no le faltan 
conexiones con agentes de la CIA. Lo que medios como el Washington Post 
calificaron de “falla” del sistema de mandos fue -agrega Madson- una 
rebelión “contra un ataque estadounidense a Irán, para el cual se había 
previsto el uso de armas nucleares y de armas clásicas”. Esto explicaría que 
el B-52 no levantara vuelo hacia el Este. Se trata de imputaciones no 
verificadas todavía, pero es indudable que un viento de fronda recorre filas 
de las fuerzas armadas estadounidenses. Es de esperar que sople bien fuerte.


FeTERA ha considerado importante publicar este artículo, que si bien fuera 
publicado ha inicios de noviembre/07, consideramos que es importante su 
lectura.

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