[R-P] sobre ministros de economía
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en gmail.com
Mar Nov 20 10:07:08 MST 2007
Un artículo interesante de Abel Fernández, que da algunos elementos para la
reflexión.
Julio Fernández Baraibar
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Estimados y estimadas:
Tengo claro que esto es un abuso; no hace una semana que mandé el último
mail colectivo. Sucede que, de los "posts" que subo con alguna frecuencia a
mi blog, hay algunos que me impulsan a gritarlos por mail. Este caso, pese a
la aparente diferencia de temas, tiene que ver con las reacciones a mi
penúltimo comentario "Lo Cortés no quita lo Cuahtémoc". Muchos de Uds.
sintieron que faltaba en mi análisis solidaridad con Chávez, un
latinoamericano ninguneado con insolencia por el Rey (por supuesto, otra
parte de Uds. se había hecho monárquica, pero la mayoría estaba claramente
del otro lado).
Frente a eso, aclaro: No veo ninguna necesidad de defenderlo a Chávez; de
eso se encarga hoy, por ejemplo, el compañero Lula, probablemente con mayor
elocuencia y seguramente con un poquito más de peso que el que tendría yo.
(En cuanto a mi opinión, para el que le pueda interesar: pienso que el
proceso venezolano actual, con todas las diferencias en el tiempo, en el
país y en el petróleo, es lo más parecido al primer peronismo, del `45 al
´55, que se da hoy en Iberoamérica. También recuerdo que ese proceso, en
Argentina, fue seguido por una guerra civil que - con sus mutaciones - duró
unos 28 años).
Pero sobre eso tengo pensado en escribir en los próximos días en "El blog de
Abel", y, cuando tenga más material y mejor organizado, en "El hijo de
Reco". Por ahora, lo que quiero decirles es que me parece que una obligación
nuestra - de todos los que nos damos tiempo y ganas para interesarnos en la
política - es tratar de ver la realidad con ojos lúcidos y forzarnos a
pensar en los medios más válidos para ayudar a cambiarla en la dirección que
nuestro cerebro y nuestro corazón - en ese orden - nos digan que
corresponde. El sumarse a la "hinchada de los buenos", y sentirse bien
porque uno es parte de - por ejemplo - la gran lucha de los pueblos contra
los malos anglosajones y sionistas, a mí - no se por qué - me produce
siempre la misma imagen mental: las tropas del Inca en Cajamarca, coreando
"Pizarro, fascista, vos sos el terrorista". No me parece que esos gallegos
se habrían impresionado.
Volviendo a este mail, y frente a la lucha de lobbys que hemos visto en
estos días, me parece oportuno enviarles - en el Día de la Soberanía, para
dar un toque retro - esta reflexión que subí al blog el jueves sobre lo qué
es y lo qué hace, en principio, un ministro de economía, algunas tareas
pendientes, y una tarea que necesita de nuestra participación si se va a
hacer. Por demanda de una minoría pequeña pero vocal, copio abajo la nota,
aunque - claro - eso elimina los links a las páginas que se mencionan en el
texto (ustedes se lo pierden: hay una generación para la que es ya una forma
natural de leer).
Un abrazo,
Abel
sobre ministros de economía
"Si Lavagna hubiese ganado las elecciones, el ministro de Economía habría
sido Javier González Fraga. Si hubiera triunfado Carrió, ese cargo estaba
reservado para Alfonso Prat Gay, que fue presidente del Banco Central
durante la gestión de Lavagna y que también había trabajado a los órdenes de
González Fraga en su consultora, antes de rumbear hacia una opulenta carrera
en el JP Morgan. Finalmente ganó Cristina Fernández de Kirchner y el elegido
es Martín Lousteau, que en su currículum exhibe haber trabajado en la
consultora de Prat Gay, haber sido su asesor en el Banco Central, y haber
sido coautor con González Fraga del libro Sin atajos, publicado en 2005".
Esto lo dice Marcelo Zlotogwiazda en el Página 12 de hoy, en un artículo que
se llama "Consenso básico" y que vale la pena leer.
Pero Marcelo Z. especula ahí sobre lo que va a hacer Lousteau, a partir de
lo que dijo antes. Es lo mismo que hace, en su edición del 15, Ámbito
Financiero ¿necesito decir que se maneja con peor onda, y seleccionando las
declaraciones que enfrentan su pensamiento con políticas que Kirchner
impulsó o avaló? Para terminar (con los ejemplos que yo doy; pueden
encontrar muchos más) Artemio López, un kirchnerista orgánico si los hay,
selecciona en su blog opiniones de Lousteau sobre el gasto público y las
AFJP, que muestran que tiene un corazón puro y progre.
Se me ocurre que todo esto lo que refleja en realidad es una cierta
ignorancia sobre lo que éste "consenso" significa, y - más a fondo - sobre
qué es lo que puede y lo que no puede hacer un ministro de Economía. Por un
lado, gente inteligente y bien informada, pero sin formación profesional en
economía; por el otro, la gran mayoría de los economistas profesionales -
especialmente los jóvenes - que escriben solamente para que los lean otros
economistas (anche en los blogs). Mi formación en economía es muuy básica, y
a lo mejor por eso es que me preocupa acercar el lenguaje de los
economistas, el de los políticos y el de la gente de a pie.
Entonces, en palabras simples: esa gran mayoría de economistas profesionales
jóvenes que mencioné estaría de acuerdo con lo que piensa Lousteau, y por
qué no? Han estudiado en las mismas escuelas, con la misma bibliografía (No
hay otra; un Silvio Gesell, por ejemplo, puede ser muy interesante, para los
historiadores de la economía; no le sirve al que tiene que preparar un
informe hoy). Por supuesto, hay diferencias, de acuerdo al temperamento, al
cliente o al empleador del economista en cuestión (igual como con los
encuestadores, no es así, Artemio?), pero se ven en las recomendaciones
concretas, no en los análisis teóricos. Ningún economista serio, aunque sea
discípulo de Hayek, diría que el gasto público es siempre malo en sí mismo.
Por supuesto, en la evaluación que haga sobre si un determinado nivel de
gasto público es bajo o alto, es muy posible que influya el que trabaje para
el gobierno o en el sector privado.
No estoy diciendo - por favor - que el ministro de economía es "sólo" un
técnico. Desde hace mucho que afirmo que - después de 1945 y el final de la
Segunda Guerra - la suerte de la mayoría de las naciones no se decide en los
campos de batalla sino en el acierto o el error de sus políticas económicas.
Vean la vecina potencia emergente, Brasil. Lousteau tendrá un rol clave,
técnico - esperemos que para bien - en la política económica que decidirá(n)
(los) Kirchner (también podrá tener un rol político, pero ahí pesarán más
Moyano, los gobernadores, bastantes otros). Eso es cierto con todos los
presidentes, exceptuando a los que abandonan la decisión en manos de sus
ministros.
Entonces, mi discusión es con la mentalidad que cree que hay economistas
buenos - keynesianos - y economistas malos - ortodoxos - o viceversa. Los
buenos son los competentes (en la gestión, porque pueden ser economistas de
un alto nivel intelectual - como Ferrer - y no saber manejarse en el Estado)
que trabajan para la Argentina y su pueblo; los que trabajan para otros
intereses son neutros, son datos de la realidad, en tanto el gobernante no
se confunda; los realmente malos son los incompetentes de nuestro lado,
según esa evaluación que nos recuerda que es peor un bruto que un malo.
Esto no contradice la advertencia que hice meses atrás sobre el peligro que
al gobierno le vendiesen la tradicional receta del ajuste, frente a la
crisis en los mercados internacionales que se venía, combinado con el
tropezón interno con la "piedra" Skanska. Es evidente que hay todo un
discurso internacional - profundamente instalado - que sostiene siempre y en
todo lugar la necesidad del ajuste, para "recuperar la confianza de los
inversores" (en todo lugar menos en los Estados Unidos, claro). Es un mérito
que debe ser reconocido a Néstor Kirchner que durante cuatro años hizo oídos
sordos a este discurso, sin derrapar. Por supuesto, el peligro opuesto es el
que se envuelve en un keynesianismo berreta para justificar cualquier nivel
de gasto "para estimular la economía". Pero a este peligro, el legendario
cocodrilo del bolsillo del Sr. K ha sido un buen antídoto, por lo menos
hasta hace poco.
Martín Lousteau tiene, en mi opinión y en la de otros, la muy difícil tarea
de introducir políticas precisas y complejas para contener la inflación que
existe y - más peligrosa - la que puede venir, si se produce una espiral de
precios y salarios. Debe contar con el poder político del oficialismo, sin
el cual nada sería posible, pero que por sí solo no alcanza. Es necesario
entonces que logre convencer a la Presidenta, y a su marido, que el modelo
hoy requiere un nivel de sofisticación mayor que el que Moreno ha aplicado
(y que, reconozcamos, sirvió en el 2006); en realidad, mucho mayor que el
que Lavagna necesitó usar en su momento. De paso, sería elogiable que
pudiera reconstruir el INDEC que las políticas K destruyeron. Atención: el
freno a la inflación es algo necesario, pero sería un grave error -
equivalente al que se cometió con la convertibilidad - creer que es
suficiente.
Porque todavía Argentina no tiene una política industrial, a pesar de todos
los avances, que son reales. Todavía los recursos naturales son el factor
fundamental en nuestras exportaciones. Aún si consideramos a la agricultura
moderna como una industria - que lo es - debe incorporar más tecnología
argentina y mucho más empleo de buena calidad (Y, lo que se exige a toda
industria moderna, respetar el medio ambiente). Se debe articular el
decisivo mercado interno con el mercado internacional.
Y a un hombre que viene del BAPRO no le resultará difícil comprender que
nuestro país no tiene - y necesita - mecanismos de financiación adecuados
para el desarrollo industrial (que incluye, lo dije, el agrario). La red de
fideicomisos y subsidios con que contamos ahora es más burda - y
potencialmente más desastrosa - que los dibujos de Moreno. Indudablemente,
la tarea técnica no es para aburrirse. Buena suerte, Martín.
Siento necesario agregar algo: importante como es el plano técnico, el
decisivo es el político. Un ministro de economía con bolas puede jugar un
rol ahí; en nuestro sistema, el Presidente es el jugador principal. Pero,
siempre, él o ella está acotado en sus decisiones por las realidades de
poder existentes, y las realidades de opinión y voluntad que construimos
entre todos, por nuestra acción o nuestra abulia. Si yo pienso, como muchos
compatriotas - entre los cuales se cuenta una buena parte de la comunidad
blogguera - que el desarrollo económico real es el desarrollo social, que su
símbolo y su realidad es el desempleado o el excluido que se transforma en
un trabajador con un buen sueldo y atención médica para su familia,. bueno,
no es la tarea del ministro de economía. Es la tarea de nosotros. Buena
suerte a todos.
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