[R-P] "Ayer, Japón envidiaba a la Argentina; hoy ocurre lo contrario", Hiroshi Matsushita

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Lun Nov 19 20:48:43 MST 2007


"Ayer, Japón envidiaba a la Argentina; hoy ocurre lo
contrario" 

http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=961987

 
Lo dice el historiador Hiroshi Matsushita
 
Hasta hace unos 40 años los japoneses envidiaban a la
Argentina. Después, los dos países tomaron caminos
inversos en casi todos los planos, con los resultados
conocidos. Y terminó la envidia o, en todo caso,
cambió de sentido, dice el historiador japonés Hiroshi
Matsushita, que ha visitado la Argentina unas 30
veces. 

Nunca olvidará la primera. Fue en junio de 1966, una
semana después de que el general Juan Carlos Onganía
derrocara a Arturo Illia. La Universidad de Buenos
Aires estaba cerrada e intervenida. Matsushita siguió,
no sin temor, su camino a Mendoza, donde lo esperaba
una beca en la Facultad de Ciencias Políticas de la
Universidad Nacional de Cuyo. 

Hoy, a los 66 años, el profesor Matsushita es un
referente en el estudio de los orígenes sindicales del
peronismo y en la relación entre Estado, trabajo y
gremios en la Argentina moderna. Estas investigaciones
dieron lugar a su libro Movimiento obrero argentino
1930-1945 . También ha escrito Peronismo,
autoritarismo y dependencia y El populismo clásico y
el neopopulismo en América latina , editado por el
Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad
de Nanzan. 

Matsushita es licenciado en Relaciones Internacionales
por la Universidad Nacional de Tokio, y doctor en
Historia por la Universidad Nacional de Cuyo. Es
miembro del comité directivo de la Asociación de
Amistad Japón-Argentina. Está casado desde hace 40
años con la mendocina Marta Elena Pena Bustos, una
intelectual de vasta producción. 

"En 1966, al poco tiempo de mi llegada a Mendoza, me
visitó un profesor de mi universidad en Japón. Yo lo
guié por la ciudad y luego fuimos a almorzar. Recuerdo
que me dijo: «Envidio a los profesores universitarios
argentinos, porque todos pueden tener su propio
coche». Ahora es al revés: es en Japón donde los
profesores podemos tener un coche con relativamente
poco sacrificio..." 

-¿En qué se basó el llamado milagro japonés? 

-Fue más esfuerzo que milagro. Diría que se debió a la
reforma económica y educativa propuesta, o mejor dicho
impuesta, por los Estados Unidos en la posguerra. Creo
que si Japón no hubiera perdido la guerra no se habría
dado una reforma tan estructural. Se aplicó una
política de ajuste muy severa. En la década del 60 el
gobierno lanzó un programa de incremento del ingreso
per cápita. La promesa fue aumentarlo un ciento por
ciento en diez años, pero resultó que al cabo de ese
tiempo... ¡se había triplicado! 

-¿Qué diferencias sustanciales podría señalar entre el
sindicalismo japonés y el argentino? 

-En Japón, el 90 por ciento de los sindicatos se forma
dentro de cada empresa. No están agrupados por
sectores industriales, como acá. Allá los
sindicalistas tienen que preocuparse por los problemas
cotidianos de la gente, por sus salarios, por su
calidad de vida, no por luchar contra el gobierno ni
por hacer política. Lo que ocurrió en la Argentina fue
que mientras la torta, el producto bruto nacional, se
achicó, especialmente a partir de 1960, las demandas
del sector laboral se incrementaron. Entonces,
lógicamente, la puja distributiva se agudizó, y con
ella el conflicto político. Recuerdo que cuando vine
por primera vez, para los japoneses éste era un país
envidiable. Todos vivían relativamente bien aquí con
poco esfuerzo. Si entonces la Argentina hubiera
lanzado una política de industrialización acelerada y
de fomento de las exportaciones, como ocurrió con
algunos países asiáticos, seguramente la Argentina
estaría viviendo otra realidad. 

-¿Cómo llegó a interesarse un japonés por el estudio
de la realidad sindical argentina? 

-Siempre me atrajo el aspecto ideológico del
peronismo. Yo percibí que la influencia del
sindicalismo preexistente al peronismo no había sido
adecuadamente estudiada. La adhesión obrera al
peronismo estaba claramente ligada al desarrollo de
una conciencia nacional previa en las organizaciones
obreras.Ya en la década del 30 había una fuerte
ideología sindical, que proponía alcanzar las metas
obreras a través de la negociación directa con la
patronal, sin recurrir a la ayuda de los partidos. Los
dirigentes de entonces reconocían la importancia de
dialogar con los gobiernos de turno, pero no querían
que los partidos intervinieran en los asuntos
sindicales. Esa ideología se me presentó distinta del
socialismo, del comunismo, del anarquismo. De todos
modos, la llegada de Perón fue muy importante para el
mundo sindical, porque el movimiento obrero se declaró
maduro para hacer política. 

-¿Qué pasó después de la caída de Perón, en 1955? 

-La desindustrialización debilitó la base de
sustentación del movimiento obrero. Otro factor
importante fue la represión militar: el 30 por ciento
de los desaparecidos pertenecieron al movimiento
obrero. Los sindicatos desarrollaron una estructura
rígida, como de fortalezas. Eso debilitó mucho su
poder. 

-¿Hoy los movimientos de resistencia cívica han
reemplazado a los sindicatos? 

-Son nuevas corrientes del movimiento obrero en el
mundo. Hoy esos movimientos están bien organizados,
pero tienen escaso apoyo de los sindicatos. En
realidad, son asociaciones que intentan actuar en
forma diferente de como actuaron los sindicatos. No
sabemos aún si ese fenómeno terminará pronto o se
transformará en una nueva tendencia dentro del
movimiento obrero argentino y latinoamericano. 

Por Carmen María Ramos 
Para LA NACION 
 




"Cuando maduró y se reconoció en motivos, en guías desconocidas de su propia vida, en su escasa propia libertad, gastó su adolescente madurez en conocerse, trató con analistas y psiquiatras, tarotistas y decidores de la ventura, habló con amigos no sin cierta desconfianza, leyó, preguntó a sus padres y a algún profesor de su exquisito aprecio, abrió una ventana, se recostó, cerró los ojos, acordonó su pasado largo, tachó razones, y recordó un pasaje de un cuento que decía que el hombre tenía motivos desde antes de escribir historia y que por eso, tal vez no era preciso el intentar reconocerlos. Esa noche durmió bien y a la otra noche, después de dar a luz, murió. "



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