[R-P] "La Nación" sobre las retenciones a los hidrocarburos
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Nov 19 05:46:57 MST 2007
[No es lo que deseamos, ni lo que hace falta. Pero el diario de los
Mitre editorializa según se muestra a continuación. Quizás alguien
debería pensar dos veces antes de calificar al kirchnerismo de "nuevo
menemismo". Las medidas que hacen falta requieren de una capacidad de
movilización y una organización que aún están por construirse. Por
eso, Kirchner. Y por eso, también, La Nación dice:]
Más impuestos a la energía
A pocos días de aplicar un importante aumento de los impuestos a las
exportaciones de cereales y oleaginosas, el gobierno nacional anunció
otro incremento de gran magnitud en las retenciones a las ventas al
exterior de petróleo y todos sus derivados. La medida, desacertada e
inoportuna, apunta a contener la suba de los precios internos y a
cubrir necesidades fiscales.
El petróleo representó tradicionalmente un importante rubro de las
importaciones nacionales, incluso hasta mucho después de su
descubrimiento en nuestro suelo en 1913. El monopolio estatal de la
actividad de exploración, perforación y extracción no pudo abastecer
al mercado local, hasta que prevaleció la convicción de la necesidad
de incorporar a la actividad privada esas actividades, algo que cobró
fuerza a partir de los años 80. Sus favorables resultados le abrieron
paso al abastecimiento de los requerimientos propios, lo cual dio
comienzo a las exportaciones que a principios de la década actual
representaron nada menos que el 18 por ciento del total de las ventas
del país al exterior.
No sólo del líquido negro se trata, sino también del gas y de
productos diversos obtenidos con el concurso de las destilerías. Las
importaciones continuaron, dada la necesidad de cubrir requerimientos
específicos, pero el saldo neto de ambas corrientes fue extremadamente
favorable.
Recientemente, a partir de la gran devaluación producida en 2002, se
adoptaron dos decisiones en la materia, consistentes en la congelación
de los precios internos de la energía, incluidos los combustibles, y
en la aplicación de impuestos a sus exportaciones. Se lo hizo sobre la
base de una escala que, con motivo del crecimiento sostenido de los
precios internacionales del petróleo se situó en el 45 por ciento de
su valor.
El extenso período de vigencia de este congelamiento en un contexto de
crecimiento de los costos de producción, sumado a la aplicación de los
mencionados impuestos a las exportaciones, tuvo como resultado una
merma de las inversiones en el sector con las consecuencias conocidas.
Vivimos así una crisis energética a todas luces que, aun ante la
evidencia, el Gobierno se niega a reconocer.
En el sector externo viene produciéndose una disminución sistemática
del valor obtenido por las exportaciones de petróleo y gas, que hoy
representan no ya el 18 sino el 12 por ciento del total, hecho tanto
más significativo si se tiene en cuenta que tal reducción se da en un
contexto de altísimos precios internacionales del petróleo y sus
derivados. Mientras ello ocurre, las importaciones registran aumentos
y achican el saldo neto del comercio externo del sector.
Dadas las proyecciones decrecientes de la producción petrolífera,
puede pronosticarse en un horizonte cercano el retorno a la
importación de petróleo, lo cual anularía este poderoso pilar de
nuestro comercio exterior. De presentarse este escenario, sería ya
imposible utilizar los actuales mecanismos de contención de los
precios, los cuales serían la expresión lisa y llana de las
cotizaciones internacionales. Sólo con abundantes recursos fiscales,
inexistentes por cierto, se podría contener el crecimiento de los
referidos precios.
Con un precio de 95 dólares por barril, el Estado retendrá a partir de
ahora cerca del 60 por ciento del embarque, por lo que quedará
alrededor del 40 por ciento para el exportador. Adicionalmente, las
retenciones a las exportaciones de los productos derivados, naftas y
otros, pasarán del 5 por ciento a un mínimo del 34 por ciento.
Un dato no poco inquietante es que este abrupto cambio en las reglas
del juego llega en momentos en que dos compañías petroleras
internacionales, Repsol YPF y Esso, se hallan en negociaciones para
vender parcial o totalmente sus activos en la Argentina. Esto ha
generado lógicas especulaciones sobre la posibilidad de que, desde el
gobierno nacional, se esté buscando favorecer a potenciales
compradores con una baja del precio de aquellas empresas a partir de
la muy probable disminución de sus ganancias.
Un abanico de opiniones sectoriales ha puesto de manifiesto que, en el
corto plazo, la medida podrá ser efectiva para contener los precios en
el orden doméstico. Sin embargo, resulta indispensable tener en cuenta
que las grandes inversiones requeridas para revertir la grave crisis
energética preferirán escenarios más amigables que el que aquí les
ofrecemos. Además, la sola participación del secretario Guillermo
Moreno en la instrumentación del sistema es un mensaje en sí mismo. En
suma, pan para hoy y hambre para mañana.
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