[R-P] El Estado se mete en Aerolíneas

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Dom Nov 18 13:11:03 MST 2007


[Ya cuando se supo que Aerolíneas "Argentinas" retomaba, por presión
oficial, algunos vuelos a las provincias, podía esperarse algo como lo
que sigue. Nuevamente, un pasito muy chiquito, en la buena dirección.]

Ver nota en www.pagina12.com.ar
Economía  |  Domingo, 18 de Noviembre de 2007
El Estado aterriza en Aerolíneas para que la empresa levante vuelo
El Gobierno enviará esta semana una nota a la compañía para hacer uso
de la opción de compra del 15 por ciento de las acciones. Busca tener
más peso en la gestión, frente a los graves problemas con los vuelos.
Se abre una negociación ríspida con Marsans.

El Gobierno está disconforme con la forma en que el grupo Marsans está
manejando la empresa.
Por David Cufré

La interna entre Julio De Vido y Alberto Fernández se convirtió en un
clásico del gobierno de Néstor Kirchner. Pero estos dos funcionarios
acostumbrados a la confrontación hicieron un recorrido similar frente
a un tema en el que a ambos les ha tocado intervenir: la situación de
Aerolíneas Argentinas. Hasta hace unos tres meses, ninguno de ellos
recomendaba ampliar la participación del Estado en la compañía, porque
entendían que la empresa debía encontrar de una buena vez un esquema
de estabilidad bajo la gestión del grupo español Marsans. Esa opinión
se fue modificando a partir de la agudización de conflictos en la
empresa y ahora los encumbrados funcionarios postulan que el Gobierno
debe asumir mayores responsabilidades dentro de Aerolíneas. Según
fuentes oficiales, esta semana –posiblemente el miércoles– el
Ejecutivo enviará una nota a la empresa para hacer uso de la opción de
compra de un 15 por ciento del paquete accionario, para llevar la
participación del Estado del 5 al 20 por ciento.

En junio del año pasado, el Gobierno y el grupo Marsans firmaron un
acuerdo por el cual el Estado pasó a tener ese 5 por ciento de las
acciones. A cambio, los auditores del Estado en la empresa levantaron
la objeción sobre los balances de los tres años anteriores, que de ese
modo finalmente pudieron ser aprobados. En esa oportunidad, se incluyó
una cláusula en el convenio que otorgaba al Gobierno un largo plazo,
hasta el 23 de noviembre de 2007, para definir si quería aumentar
todavía más su participación en la compañía. La comunicación oficial
que remitirá el Ejecutivo esta semana confirmará esa voluntad, dando
paso a una ríspida negociación sobre el precio y la forma de pago de
esas acciones.

El Gobierno está disconforme con la forma en que Marsans está
manejando la empresa. La suspensión, reprogramación y cancelación de
vuelos se convirtió en una constante del último mes, detonada por una
pelea con el gremio de los pilotos, y las perspectivas no son mucho
mejores. A Aerolíneas le cuesta estabilizar su situación. La relación
con los distintos gremios que representan a sus trabajadores –siete en
total– es tirante y hay una amenaza latente de nuevos conflictos con
los pilotos y el personal de tierra. El Gobierno viene amagando con
imponer sanciones por los problemas con los vuelos.

Gonzalo Pascual, uno de los dueños de Marsans, llegó a Buenos Aires la
semana pasada para preparar el terreno a la negociación que se viene.
El viernes pasado mantuvo reuniones con los distintos gerentes de la
compañía. Y el próximo martes estará presente en la reunión de
directorio de Aerolíneas. En el orden del día de ese encuentro figura
la convocatoria a una asamblea de accionistas, en la que se debatirá
cómo responder a las pérdidas que la empresa acumuló en los últimos
años. Existen distintas opciones: que los socios mayoritarios integren
capital, que incorporen a Austral –propiedad ciento por ciento de
Marsans– al paquete accionario de Aerolíneas o que el Estado amplíe su
participación al 20 por ciento.

El Gobierno está dispuesto a asumir su parte, pero sólo capitalizando
las deudas que dice que la empresa tiene con el fisco y la banca
pública. Se trata de aproximadamente 60 millones de pesos, cifra que
el Ministerio de Economía está revisando en este momento. Ese es un
primer punto de discusión con Marsans. La compañía niega tener deudas
por esa cifra y reclama que el Estado aporte dinero fresco para
quedarse con el 20 por ciento de las acciones.

También existe una distancia sideral entre el valor que para el Estado
tiene la empresa, que calcula en torno de los 250 millones de pesos, y
el que postulan sus accionistas mayoritarios, en el orden de los 1000
millones de pesos. Esa diferencia se traslada al costo que las
acciones tienen para uno y otro. Todos estos puntos se debatirán
después del 23 de noviembre. El Gobierno lo que hará ahora es
reservarse el derecho a tomar el 15 por ciento de acciones disponibles
y dejará para después los otros puntos.

Con el 5 por ciento de participación actual, el rol del Estado dentro
de Aerolíneas es meramente fiscalizador. Tiene poder de veto para
decisiones estratégicas que no comparta, pero no dispone de fuerza
para intervenir en la gestión. De pasar al 20 por ciento, el Gobierno
supone que tendrá mayor peso para plantear un cambio en el equipo
gerencial que se encarga del día a día de las operaciones. Marsans por
ahora se resiste a cambiarlo y atribuye casi todos los problemas a la
rebeldía sindical. Como los gremios se niegan a firmar un acuerdo que
los comprometa a no tomar medidas de fuerza por un plazo de cinco
años, la empresa aduce no estar tranquila para concretar las
inversiones prometidas. Desde los sindicatos afirman que ese pacto es
poco menos que una cargada, porque la empresa no se caracterizó en los
últimos años por su flexibilidad para negociar con los gremios.

Algunos hombres del Gobierno no descartan que ese bloqueo en las
negociaciones entre la empresa y los sindicatos sea una excusa y que,
en realidad, Marsans lo que quiere sea alejarse de Aerolíneas. Se
basan en dos hechos. El primero es que en los últimos dos años,
Marsans fue trasladando a Austral la mayoría de los vuelos de cabotaje
que antes operaba la empresa. El 75 por ciento de los vuelos
domésticos ahora los realiza Austral, cuando anteriormente Aerolíneas
tenía el 70 por ciento del mercado. Austral es una empresa con menor
conflictividad gremial y condiciones laborales más flexibles.

En segundo lugar, los funcionarios que siguen de cerca el manejo de la
empresa ven con preocupación el crecimiento de la aerolínea Air Comet,
también del grupo Marsans. Es una compañía que tomó las rutas de la
caída Air Madrid y se convirtió en la mayor competencia para
Aerolíneas en los vuelos a Madrid. También le saca pasajeros al resto
de Europa, en operaciones manejadas desde Chile. Air Comet está
radicada en España. Marsans estaría invirtiendo fuertes sumas para
consolidar esta empresa, lo que despierta sospechas de que su objetivo
sea manejarse con ella en el plano internacional y con Austral en el
de cabotaje, abandonando a Aerolíneas a su suerte. Marsans rechaza
todas estas especulaciones e insiste en que si el Gobierno quiere
ampliar su participación accionaria, tendrá que poner plata fresca.



(c) 2000-2007 www.pagina12.com.ar  |  República Argentina  |  Todos
los Derechos Reservados


Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular