[R-P] Omar Hallar La prórroga por 40 años

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Dom Nov 18 03:14:49 MST 2007


La prórroga por 40 años
  por Omar Hallar

    Resumen: El diputado provincial recientemente reelecto
por la UCR de Santa Cruz, Omar Hallar, contestó a Bulgheroni
-quien actúa  como presidente de la empresa petrolera
anglonorteamericana PAE-, respecto a la conveniencia
que la provincia  haya prorrogado hasta 2047 la concesión
del mayor yacimiento de petróleo de la Argentina,
sin ninguna licitación desde el año 1958.
La nota original la publicó la agencia “Organización
Periodística Independiente” (OPI de) Santa Cruz.
Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, miércoles 14 de noviembre de 2007

Ante las recientes declaraciones realizadas por el titular de la empresa Pan 
American Energy, que fueran publicadas en ese prestigioso medio, me veo en 
la obligación de explicarle a todos los ciudadanos del país que la 
renegociación de los contratos petroleros firmada por las Provincias de 
Santa Cruz y Chubut con dicha empresa no es más que una prórroga de los 
actuales por otros cuarenta años, y que la misma se hizo diez años antes de 
que concluya el contrato originalmente otorgado por la administración Menem.

Esto no es más que una réplica –agravada por la adjudicación directa– del 
modelo de los 90, donde los recursos y las empresas del Estado fueron 
entregados al capital privado sin los resguardos necesarios que protegieran 
el interés general. Tampoco existe concurso que justifique haber cedido a 
PAE ─por parte de ambas provincias─ la exploración, y eventual 
explotación, de la plataforma marina del Golfo San Jorge.

Quiero resaltar que lo firmado oportunamente por las provincias de Chubut y 
Santa Cruz no es sólo una prórroga hasta 2027, como quiere hacer creer el 
titular de la empresa Pan American Energy, sino que se trata de una 
extensión de su condición de beneficiario de la explotación –ya sea como 
concesionario u operador– hasta el año 2047, lo que además coincide según 
los informes de reservas elaborados con el agotamiento del recurso 
hidrocarburífero. Cabe destacar además que las declaraciones de Bulgheroni 
no hacen más que confirmar lo que nosotros planteamos, ya que el empresario 
reconoce que luego del 2027 será la empresa quien decida sobre su 
continuidad o no por otros veinte años más a partir del 14 de noviembre de 
ese año, según lo establecido en el anexo de los contratos.

Bulgheroni afirmó que esta extensión "está expresamente prevista en la ley 
nacional de hidrocarburos Nº 17319", omitiendo que dicha norma prevé una 
extensión de los contratos sólo cuando se encuentren a seis meses de su 
vencimiento, y no como en este caso, cuando faltan diez años para la 
finalización del mismo. Además, la ley determina, en su artículo 35, que el 
plazo máximo de adjudicación a una empresa es de 25 años. Por lo tanto lo 
que se hizo en este caso es enmascarar la situación para que luego del 2027, 
la titularidad de las áreas pase a manos de las empresas estatales tanto de 
Chubut como de Santa Cruz, pero otorgándole a Pan American Energy la 
posibilidad de seguir manejando las áreas como operadora.

El empresario sostiene que es necesario renegociar los contratos para 
otorgarles un horizonte previsible a las empresas que les permita realizar 
las inversiones necesarias: "Creo que se tienen que extender los contratos 
de todos los operadores. Este es un negocio en donde se invierte mucho y 
para eso se necesita tener un horizonte de previsibilidad. Si quedan diez 
años de concesión es muy difícil que las empresas inviertan porque el 
problema de los plazos es que la ley no te obliga a invertir. Si se estiran 
los plazos todos ganamos y es un principio para ir resolviendo la crisis 
energética local".

Esto es claramente violatorio de lo expresado en la ley Nº 17319 que deja 
perfectamente claro que "… todo concesionario está obligado a efectuar las 
inversiones que sean necesarias para asegurar la máxima producción de 
hidrocarburos compatible con la explotación adecuada y económica del 
yacimiento...". Es decir que la empresa está obligada a realizar las 
inversiones.

Este acuerdo además de prorrogar las actuales concesiones por cuarenta años 
no representa beneficios considerables para las provincias, ya que no tiene 
previsto un aumento significativo de las regalías, sino que por el contrario 
prácticamente mantiene los mismos niveles que se registran hasta hoy. Por 
eso es que rechazamos enfáticamente lo declarado por Bulgheroni en el 
sentido de que este contrato debería transformarse en un modelo para las 
futuras renegociaciones con el resto de las empresas del sector.

Aspiramos a mejorar sustancialmente las condiciones obtenidas por nuestra 
Provincia con PAE –de allí la opinión contraria que mantenemos en relación a 
ratificar este acuerdo– y reclamamos una mayor participación de la comunidad 
y de sus representantes cuando se discutan las restantes concesiones, a 
efectos de asegurar transparencia y los mayores logros económicos y 
sociales.


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  NOTAS Y DOCUMENTOS
  Argentina-Chile: la renovada fiebra por los diques y las minas
  por Hernán Scandizzo y Marcelo Maggio*

Resumen: la insaciable expansión de las grandes empresas
mineras en Chile y Argentina, ha desencadenado
una ola de proyectos hidroeléctricos en el sur de ambos países que,
con el argumento de proveer energía a la población,
alimentarán las enormes necesidades de agua y electricidad
de la megaminería, invadiendo zonas protegidas y poniendo en riesgo
las actividades agropecuarias y el medio ambiente en general.
La industria minera en Chile, sector en expansión, consume el 40% de la 
electricidad que se genera en el país. La actual crisis energética que 
atraviesa y las perspectivas de profundización del modelo extractivo 
requieren miles de megavatios. En ese contexto, la construcción de más de 
una veintena de centrales hidroeléctricas en los caudalosos ríos sureños 
aparece como alternativa. En Argentina, el desembarco minero a lo largo de 
los Andes -iniciado en la década del '90- también exige una ampliación de la 
torta energética, y represar el sur aparece como una opción en los despachos 
gubernamentales. El impacto en las poblaciones locales, valles productivos e 
incluso áreas protegidas de la Patagonia, así como la unilateralidad de los 
beneficios económicos, quedan fuera de la agenda de ambos Estados.

"Se ha dado una imagen colectiva de necesidad de energía. Preguntemos quién 
necesita la energía, si realmente la población, la gente que está en las 
casas o la gran minería", plantearon Álvaro Gianinni y Magdalena Pavez. 
Ellos viven en Palena, X Región de Chile, y se oponen al avance minero en su 
provincia y a la construcción de la represa La Elena en Corcovado (Chubut, 
Argentina), que afectaría la cuenca binacional del río 
Corcovado-Carrenleufú. "En la provincia de Palena no hay energía suficiente 
para llevar a cabo proyectos mineros, así que los diques que tienen pensados 
tanto para Aysén como para Corcovado [dique La Elena] tienen ese objetivo, 
la minería . Específicamente en la provincia de Palena, sobre Futaleufú 
[población de Chile] y los sectores fronterizos con Argentina, hay más de 90 
mil hectáreas solicitadas para exploración y explotación minera. Por eso 
estamos alertas y la idea es poder trabajar en conjunto con gente de Esquel 
[Argentina] y Corcovado", señalaron.

En la comuna de Palena, fundada en terrenos "extremadamente fértiles" para 
el desarrollo de la agricultura y la ganadería, viven unas 1600 personas 
distribuidas en partes iguales entre el sector rural y el urbano. "En el año 
'95 el Estado chileno, a través del Servicio Nacional de Geología y Minería, 
hizo un estudio geoquímico donde se detectó la presencia de oro, zinc, 
plata, entre otros minerales. A partir de ese estudio empresas extranjeras, 
principalmente canadienses, francesas y norteamericanas, profundizaron las 
investigaciones en la zona", relataron. "Respecto a la cantidad de 
superficie solicitada, se trata de una información reciente y no publicada 
aún, ya que no dicen dónde están las concesiones", aclararon. “Sí sabemos 
que han otorgado derechos de explotación dentro de la Reserva Nacional Lago 
Palena, cuyo lago es binacional y es conocido como lago Vinter, en Chubut. 
Ya hay una gravedad en el hecho de que es una reserva nacional protegida por 
el Estado, por eso queremos saber quiénes están atrás de estas concesiones", 
enfatizaron.

Pavez y Gianinni también destacaron que en cercanías del lago Espolón, en 
Futaleufú, han sido asignadas para exploración más de 3.800 has. Las 
empresas que están trabajando en el área principalmente son la 
norteamericana Geocom y la canadiense Kinross, las que, según advirtieron, 
"están abiertas a lanzar nuevas solicitudes, por lo tanto la superficie 
puede aumentar".
"También está lo que sucede más al sur con el río El Tranquilo, en la Región 
XI, Aysén, que es toda una cuenca que implica 60 mil has", agregaron. "En 
términos ambientales es una zona inexplorada; hay allí alrededor de 50 
familias que trabajan la agricultura y que no han tenido ningún tipo de 
información sobre lo que se viene y a las que ya les solicitaron el 
subsuelo, porque el Estado es el dueño de acuerdo a la Ley de Minería 
firmada por [el dictador Augusto] Pinochet".

Respecto al proyecto La Elena advirtieron sobre los riesgos a los que se 
expone la población aguas abajo de la represa. "El área afectada por 
inundación serían más de 15 mil has de valle río abajo, en donde hay 
escuelas rurales, casas, población asentada. Nosotros vamos a hacer todo lo 
posible por defender esta zona. Se trata de un trayecto de 70 Km. de río 
afectado". Ellos marcaron la diferencia con la represa de Futaleufú, 
construida en los años '70 sobre el río del mismo nombre. Esta central 
cercana a la localidad chubutense de Trevelin tuvo -y tiene- por finalidad 
abastecer a la fábrica de aluminio Aluar, ubicada en Puerto Madryn. Pavez y 
Gianinni remarcaron: "Por un tema técnico de pendiente [la central de 
Futaleufú] no ha tenido gran impacto en el lado chileno [Valle del Yelcho]. 
En el caso de Palena es distinto, ya que las diferencias de cota son 
mínimas. En el sector de Palena el río está a 270 mts. y 70 Km. más abajo, 
la diferencia de cota es de tan sólo 50 mts. Con cualquier crecida brusca el 
área inundable es mayor cuando hay pendientes leves. En nuestro caso se 
estarían inundando los valles más productivos".

Más allá de la necesidad energética de las empresas mineras con miras a 
asentarse en Palena, cuando en 2003 se reflotó el proyecto La Elena -del que 
comenzó a hablarse en 1989- se mencionó que la electricidad allí generada 
tendría como destino principal nuevamente a la fábrica Aluar, que amplió su 
capacidad productiva.

AYSÉN: EL COMPLEMENTO NECESARIO

El sur de Chile aparece en el ojo de un huracán 'energético'. Según la 
agrupación Jóvenes Tehuelches, en la X Región se proyectan 4 represas -entre 
ellas El Portón y Steffen, planeadas por Endesa Chile, que afectarían las 
cuencas binacionales de los ríos Puelo y Manso-; 11 más en la XI Región y 
otras 7 en la XIV Región. Un reciente informe que difundió Radio Mundo Real 
de Uruguay dio cuenta de la resistencia ciudadana lanzada contra estos 
proyectos hidroeléctricos. Allí se reafirma que al ser "tan descomunal la 
demanda de agua y energía que las corporaciones mineras necesitan para su 
funcionamiento en la cordillera, los gobiernos no dudan en crear presas 
hidroeléctricas argumentando la necesidad de energía para el país, energía 
que es exclusivamente para las mineras multinacionales"


Las represas que afectarían a los ríos Baker y Pascua, en Aysén, serían 
construidas por un consorcio constituido por Endesa -que es filial de la 
corporación Endesa España y posee derechos sobre cerca del 80% de las aguas 
chilenas- y por la local Colbún -perteneciente al grupo Matte, el segundo 
holding más importante del país-, que formaron la sociedad HidroAysén. En 
declaraciones a RMR el periodista Patricio Segura Ortiz, integrante de la 
coalición ciudadana "Aysén Reserva de Vida", afirmó: "HidroAysén tiene la 
finalidad de represar el río Baker en dos tramos y el río Pascua en tres 
tramos para generar 2.750 megavatios, inundar 5.900 has de bosque nativo y 
transmitir y vender esa energía al norte del país. (...) La Región de Aysén 
tiene 100 mil habitantes, que basan su economía en el turismo y el sector 
agropecuario, en ninguna parte aparecen las represas. Eso es lo que hemos 
decidido como Región y no pueden venir a imponernos un proyecto que no es 
para Chile sino para las mineras transnacionales. Sólo un 15% de la energía 
la consumen los ciudadanos, es consumo domiciliario". Significativemente, 
ese mismo porcentaje de la torta energética requiere la estatal Corporación 
Nacional del Cobre -pilar de las arcas públicas- para funcionar; y más 
significativo aún es que en los próximos 9 años esta empresa duplicará su 
demanda.


Según Aysén Reserva de Vida, en la zona costera de esa Región "la empresa 
canadiense Noranda ha propuesto desarrollar un proyecto de reducción de 
aluminio". Para que esta factoría -conocida como Alumysa- pueda ser 
impulsada se requiere "la generación de enormes cantidades de energía 
eléctrica, lo que haría necesario la construcción de tres centrales 
hidroeléctricas de embalse con la consiguiente destrucción de miles de 
hectáreas de bosques vírgenes, lagos y ríos, flora y fauna".


También en la Décima, la empresa suiza Xstrata Copper impulsa el proyecto 
"Energía Austral 2007-2010", de construcción de tres centrales 
hidroeléctricas sobre los ríos Cuervo, Blanco y Cóndor, para "crear fuentes 
de abastecimiento eléctrico para aprovisionar a la explotación de cobre de 
yacimientos de la División Norte de Chile, sociedad que administra y 
controla sus activos". Un informe publicado por la agencia ANRed sostiene: 
"El primer proyecto se desarrollaría en el Río Cuervo, ubicado en las 
cercanías de la localidad de Puerto Aysén y Puerto Chacabuco, por lo que 
vecinos de esas comunas comenzaron una serie de protestas para evitar la 
construcción de la represa no sólo por potenciar un daño ecológico en una de 
las reservas naturales más apreciables de esa región, sino también porque la 
edificación de la hidroeléctrica generaría presión magmática submarina, 
incrementando riesgos sísmicos futuros".

En estos territorios se están jugando cartas definitivas en estos años y de 
lo que allí suceda depende el futuro de miles de personas y de un complejo 
ecosistema. En la recientemente constituida XIV Región de Los Ríos están 
proyectadas las centrales San Pedro, a cargo de Colbún; Choshuenco y 
Neltume, de Endesa; Pellaifa y Liquiñe, de la noruega SN Power; y la nueva 
captación de la existente Pullinque, de la transnacional italiana Enel. En 
aquellas latitudes, comunidades mapuche, organizaciones ambientalistas y 
prestadores turísticos encabezan la oposición a los proyectos. En octubre 
pasado las comunidades José Neculfilo y Vicente Pitrillán, del sector de 
Karvrvgi, expulsaron de sus territorios a SN Power, que había comenzado a 
desplegar sus maquinarias para hacer estudios de factibilidad.

ARGENTINA: ES TAMBIÉN UNA CUESTIÓN DE ENERGÍA

Desde la década del ´90 en Argentina se vive un vertiginoso avance de la 
industria minera, principalmente yacimientos metalíferos que son explotados 
a cielo abierto. Este modelo, que tiene su correlato con el implementado en 
Chile, ha trasformado la Cordillera de Los Andes -según Javier Rodríguez 
Pardo (Movimiento Antinuclear Chubutense, RENACE-UAC)- en un tercer país 
cedido a las multinacionales. Y en ese 'tercer país' también se establecen 
las corporaciones energéticas, que afectan cuencas hídricas binacionales, a 
fin de saciar la necesidad de agua y megavatios para profundizar el proyecto 
extractivo.

Así como Codelco consume el equivalente a toda la población de Chile, al 
este de la Cordillera la explotación de la mina de Bajo La Alumbrera, en 
Catamarca, insume el equivalente a lo producido por la central nuclear de 
Atucha, según estima Rodríguez Pardo. "Alguna vez refiriéndonos a Futaleufú, 
la represa que da energía a Aluar, dijimos que el 75% de un lingote de 
aluminio lo compone la energía, el resto mano de obra, insumos y alúmina. 
¿Qué exportamos señores? No exportamos aluminio, exportamos energía", 
enfatizó.

Lucas Chiappe, de la ONG Proyecto Lemu - Epuyén, Chubut -, resumió lo que 
sucede en la Patagonia argentino-chilena como "la fiebre de los diques”. 
Según el activista, "en toda la zona de Aysén, y de Lago Puelo para abajo, 
aparecen las 16 represas que están imaginando construir en Chile, el dique 
Los Monos (en Río Senguerr, Chubut), el dique La Elena, los diques [Cóndor 
Cliff y La Barrancoa] que acaba de anunciar [el presidente Néstor] Kirchner 
en el río más grande de la Patagonia del lado argentino, el río Santa Cruz. 
Nos han engañado durante mucho tiempo, sobre todo a través de las diferentes 
crisis de las que se ha hablado mucho en la Argentina, sobre la gran demanda 
de energía que supuestamente necesitamos. Y hoy es lo mismo que le están 
vendiendo a los chilenos".

El dique Los Monos es un proyecto que genera gran controversia entre los 
pobladores de Chubut y Santa Cruz, ya que afecta la zona limítrofe entre 
ambas provincias. El objetivo de este dique no sería abastecer de agua a la 
población del noreste santacruceño -como propagandizan las autoridades 
provinciales- sino a las petroleras. Al respecto Chiappe informó: "Uno de 
los motivos por los cuales se va a hacer el dique Los Monos es, justamente, 
para el rebombeo de los pozos secundarios que ya prácticamente están 
agotados y que necesitan una ingente cantidad de agua para volver a sacar lo 
poco del fondo que les queda a esos pozos petroleros". El agua también se va 
como energía, siguiendo el planteo de Rodríguez Pardo.

Esta "fiebre de los diques" aparece como un problema serio y concreto en el 
corto plazo, y en respuesta a ello diferentes organizaciones y asambleas de 
la Patagonia han comenzado a reunirse y poner el tema en discusión. Es lo 
que cuenta Daniel Otal, de FM Alas: "Cerca del mes de noviembre del año 
pasado empezó a haber una fuerte reacción de las comunidades de la región de 
Aysén, en Chile, que se sumó a lo que se venía conociendo como el complejo 
La Elena, en la zona de Corcovado, y a la resonada represa Los Monos, en 
Alto Río Senguerr. Hubo una confluencia de pobladores en un encuentro a 
principios de este año en Lago Puelo , donde se informó de la totalidad de 
los proyectos que había en Patagonia para producir energía eléctrica, que 
iban a servir como estructura estratégica a la explotación minera tanto en 
Argentina como en Chile. Allí pudimos enterarnos y se pudo socializar la 
información sobre 23 represas, con la característica que tienen de ser 
proyectos transfronterizos”. La cancha está marcada y la pelota empezó a 
rodar, hace rato.

*Publicado en www.biodiversidadla.org

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