[R-P] La opinión de un fervoroso católico sobre Chávez

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en gmail.com
Mie Nov 14 10:02:35 MST 2007


Obviamente no comparto sus opiniones.
Pero no me parece mal que conozcamos la hez moral e intelectual sobre la que 
se asienta la contrarrevolución.
Cosme Béccar Varela, de él se trata, dice en voz alta lo que los más 
circunspectos círculos del privilegio piensan sin animarse a hacerlo 
público.
Eso sí, es muy católico.
Esto último lo digo simplemente para empatar todas las veces que a uno le 
enjaretan las locuras de tanto marxista que anda por ahí o los errores del 
propio mago de Treveris.

Julio Fernández Baraibar
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LA PAYASADA COMO ESTRATEGIA POLÍTICA


El tirano de Venezuela ha inaugurado una estrategia política con base en la 
payasada. Ha descubierto -o cree haber descubierto- que la mejor manera de 
ocultar la siniestra fisonomía de la tiranía es haciendo payasadas. Eso 
tiene seis efectos políticamente útiles para la consolidación de su perverso 
poder:

1) Un payaso es un hombre que se disfraza y hace gestos inesperados para 
entretener a los niños. Es inofensivo por definición y, por ende, 
"desdramatiza" la situación y desarma la oposición.

2) Un payaso no es un interlocutor válido para un hombre serio. Nadie habla 
de filosofía ni de política con un payaso. Luego, nadie se toma el trabajo 
de responder con lógica a sus disparatados discursos. Quedan, por lo tanto, 
instalados como verdades en la imaginación popular.

3) Un payaso actúa como un número dentro del programa de un circo en el que 
también actúa el domador de leones, los trapecistas, el mago y otros. Nadie 
supone que su número ocupará todo el tiempo del espectáculo, por más que el 
payaso diga que se quedará 31 años en escena haciendo sus payasadas. Nadie 
puede puede creer que lo diga en serio, porque un payaso nunca habla en 
serio.

4) Un payaso puede ser cruel y hasta asesino sin que lo noten sino sus 
víctimas. La sonrisa, el chiste fácil, la pirueta, la carcajada estruendosa, 
silencian los ayes del sufridor y ocultan la sangre del caído.

5) El payaso carece de oposición. ¿Quién se puede tomar el trabajo de 
oponerse a un payaso? Si uno prueba que dijo o hizo una animalada, 
responderá con una sonrisa de estafador que aquello era una broma y el 
opositor que intentó denunciarlo quedará en ridículo.

6) Cuando el payaso llora, conmueve hasta las piedras y el que hace llorar a 
un payaso es odiado hasta por las flores. ¿Quien se atreva a hacer llorar (o 
a derrocar) a un payaso?

* * *

El episodio protagonizado por el rey de España y el vulgar jefe venezolano 
ha tornado esto evidente. Como a mi no me conmueven ninguno de los 6 
postulados de la politica payasesca de ese tirano asesino, lo digo con todas 
las letras: Chavez es un payaso que debe ser exonerado legítimamente cuanto 
antes, entre otras razones, porque es un usurpador. No ganó el "referendum" 
revocatorio del 2004 ni la elección presidencial del 2006. En ambas hizo un 
fraude escandaloso y descarado, usando el poder para trucar los comicios y 
el cómputo de los resultados, ayudado por el "voto electrónico" que es el 
último descubrimiento de las tiranías para "ganar" siempre las elecciones. 
(¿Macri no lo sabe cuando propone que aquí también se instaure ese sistema 
perverso?)

Durante la "cumbre" latinoarmericana el indecente tirano se ocupaba de 
insultar a quien se le diera la gana, incluyendo a varios españoles. El 
amanerado Zapatero hacía una tibia defensa a su estilo. El rey de 
España -que no es santo de mi devoción ni mucho menos-, sentía su sangre 
noble bullir en las venas. Hasta que no pudo más y supliendo la energía que 
le faltaba al Presidente de su gobierno le espetó al zambo: "¡¿Por qué no te 
callas?!"

Era una orden del sentido común universal y en ese momento el rey se 
convirtió en el representante de todos los hombres de bien de España y del 
mundo. Aquel insolente debía ser silenciado.

Pero el rey no tenía tropas para engrillarlo y mandarlo a prisión; sólo 
tenía la superioridad del honor sobre lo abyecto. Y eso no es suficiente. 
Llega un momento en que la insolencia de los canallas sólo permite una 
respuesta, y es la fuerza, las armas, el poder físico de cerrar la boca de 
quien no deja de vomitar mentiras. El rey de España no la tenía y los que la 
tienen, entre ellos el farsante que usurpa la presidencia argentina  desde 
el 25 de Mayo de este año (por lo menos) y la presidente de Chile, dueña de 
casa que no debió permitir las insolencias del zambo, resolvieron acatar la 
política de la payasada y nada dijeron.

En el caso de Kirchner, no dijo nada porque no estaba presente en ese 
momento -no cumplía, como es habitual en él, con sus obligaciones de Estado- 
y posteriormente apoyó al tirano de Venezuela por complicidad ideológica y 
deshonestidad intelectual. Otros funcionarios de los gobiernos de 
Hispanoamérica se solidarizaron con el tirano por resentimiento contra el 
superior y porque son marxistas. Entre ellos el terrorista de Nicaragua, 
Ortega, que ahora es "presidente democrático" de ese país.

El payaso, lejos de quedar acoquinado por haber sido llamado al orden, se 
sintió fortalecido por la lógica de su estrategia de la payasada y siguió 
profiriendo insolencias y despropósitos en medio de la sonrisa general de 
los imbéciles -que son legión-. Tres días después, el incidente se va 
diluyendo en ventaja del tirano.

* * *

La estrategia de la payasada es útil para un tirano al cual hay muchas 
razones para derrocar sin que haya un lider capaz de unir con inteligencia a 
todos los opositores. Con esa estrategia el payaso gana tiempo y el tiempo 
pudre las cosas que se pueden podrir, que son todas las cosas humanas, entre 
ellas las buenas intenciones. El tiempo corre a favor del tirano que cada 
día que pasa compra más conciencias, anula más opositores y desespera más a 
quienes le resisten.

Esa estrategia exige también que el personaje tenga dotes payasescas, que 
sea capaz de matar sonriendo, de mentir sin embarazo, de cambiar de tono 
pasando de la amenaza a la broma intrascendente sin transición, que no 
parezca fingir sino que realmente sea un payaso de aspecto ridículo, pero 
con una cabeza fría y capaz de concebir las peores maldades.

Todo eso es Chavez. ¡Pobre Venezuela! ¡Pobre Hispanoamérica! ¡Pobre 
Argentina, atada por nuestro payaso local al carro vencedor del payaso de 
América!

Cosme Beccar Varela 




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