[R-P] Monarquicos españoles valencianos
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en gmail.com
Mar Nov 13 14:36:58 MST 2007
En materia de españoles prefiero a estos que a los que tienen coronita.
Y en materia de venezolanos me quedo con los Chávez, Carola y Hugo, y en ese
orden.
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Dijeron en Venezuela: "Somos extranjeros, y además, somos republicanos"
Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat respondieron a neomonárquicos de
Carabobo
Por: Omar Roa Véliz
aporrea - Fecha de publicación: 13/11/07
En el concierto ofrecido por Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina el pasado
domingo 11 de noviembre, en la ciudad de Valencia, estado Carabobo, un grupo
residual de monárquicos de esta ciudad venezolana, ubicado en la zona de los
privilegios del Forum, levantó dos carteles con las siguientes
inscripciones: "Dios Salve al Rey" y "Viva el Rey". Ese gesto arrancó
algunos aplausos, principalmente de las personas sentadas en las áreas más
caras; y, siendo honestos, menos rechiflas, venidas principalmente de las
áreas más económicas. Mientras se producía esa breve perturbación del
espectáculo musical, Joan Manuel Serrat se alejó del borde del escenario
caminando hacia sus músicos, pero, por el contrario, acercándose a ese borde
y, dirigiéndose al público, Joaquín Sabina expresó "Somos extranjeros, y
además, somos republicanos".
Fue esa una contundente, cortante y lapidaria respuesta a esos faramalleros
que creen que todos los españoles le rinden pleitesía a un monarca que fue
impuesto por el franquismo (versión española del fascismo); y que todo
nacido en el Reino de España es monárquico y español; pero que, además, en
su ignorancia real o supina, no tomaron en cuenta las historias que llevan a
cuestas estos dos irreverentes (uno más que otro, ciertamente, pero
irreverentes al fin). Uno de ellos, andaluz, confeso de atacar (cuidado, no
atracar) una antigua agencia del BBVA con bombas molotov en 1970, en la
época de Francisco Franco, y por ello perseguido y exilado hasta 1977. El
otro, catalán, primero censurado por defender su derecho a cantar en su
idioma natal (el catalán, claro) en la época en la que el dictador Franco
(padre político de Juan Carlos de Borbón y abuelo político de José María
Aznar), había prohibido el uso de ese idioma, y luego, otra vez, censurado y
exilado en 1975 por criticar el fusilamiento de cinco jóvenes libertarios
por órdenes del "Caudillo de España por la Gracia de Dios" (así llamaban al
dictador).
Además, estos frasquiteros valencianos no tuvieron la capacidad de asociar
las imágenes que acompañaban las interpretaciones de "Cantares" y "Para la
Libertad", sobre poemas de Antonio Machado y Miguel Hernández
respectivamente, con las penurias que pasaron estos poetas (uno muerto en el
exilio y el otro en cárcel franquista) y millones de españoles republicanos
que debieron exilarse huyendo de la represión desatada por el ejército del
padre político de Juan y abuelo político de José. Seguramente, entre esos
neomonárquicos se encontraban descendientes de algunos soldados franquistas
emigrados, en virtud de la pobreza que asolaba a la España de Franco, y de
allí que se entienda que levanten las banderas a favor de un monarca que es
extranjero, incluso para ellos, que son venezolanos y considerados,
despectivamente, indianos por los peninsulares.
Tal vez entre esos safricos dominicales había descendientes de emigrados
republicanos que llegaron a nuestro país huyendo de la persecución
franquista, pero, ello se explica en que los hijos y nietos no
necesariamente heredan las dignidades de sus ancestros. Incluso, tal vez
había venezolanos y venezolanas de familias de antigua estirpe, que se
sienten descendientes de españoles e ignoran por interés propio, algún cruce
étnico habido por conveniencia, amor, lascivia o sadismo, que los ha medio
salvado de discapacidades intelectuales; pero que quieren reclamar ante el
Reino de España, que se reconozca la nacionalidad hasta la decimosexta
generación de españoles, para optar a ella y poder obtener el pasaporte. No
se crean, hay ilusos, por algo hay tantas estafas a diario.
Ahora bien, llama la atención que los neomonárquicos valencianos pudieran
meter al Forum, los dos carteles, habida cuenta de la rigurosidad de la
revisión que hicieron los encargados de la seguridad a las personas que
accedían al lugar. Ello evidencia cierta complicidad de autoridades (del
Forum, de la empresa de seguridad o de la empresa promotora del evento) con
estos nostálgicos de Fernando VII, Monteverde y Morillo; complicidad que
pareciera reiterarse en el hecho de que, de manera coordinada con quienes
manejaban las luces, esos carteles pudieron hacerse visibles cuando
precisamente la iluminación se proyectó sobre la zona donde estaban los
neomonárquicos, sentados todos en las primeras filas de la zona más cara,
como una reminiscencia de los antiguos privilegios de clase de la Colonia,
cuando las familias aristocráticas tenían reservados los primeros puestos de
las iglesias.
Pero, les salió mal el cálculo, creyeron que esos dos trovadores harían lo
que ha hecho otro cantante para ganarse la aceptación floridiana (mayamera,
pues), gracias a sus declaraciones políticas. Ciertamente Sabina y Serrat no
expresaron apoyo a Chávez, ni tienen por qué hacerlo; pero, lo que si quedó
claro es que son republicanos, y como la antítesis de los republicanos son
los monárquicos, ya ustedes pueden sacar cuenta de quiénes sí fueron
rechazados.
Mejor se los digo con claridad a esos criollos parejeros (igualados con los
españoles peninsulares que, en todo caso, tendrían mejor derecho a defender
a su rey) que se hicieron presentes en el Forum de Valencia, y a sus
cómplices de ese local, de la empresa promotora y de la empresa de
seguridad. Lean bien. Eso se debe interpretar como que Joaquín Sabina los
mandó bien lejos con sus carteles y con sus estupideces ilustradas, porque
él aspira, de pensamiento y espíritu, a la desaparición de la monarquía en
España y establecer una República, algo que, por cierto, nosotros heredamos
de nuestros ancestros hace casi 200 años, expulsando a los funcionarios
coloniales españoles.
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