[R-P] De mi amigo Martín Guedez
carola chavez
tongorocho en gmail.com
Lun Nov 5 14:53:22 MST 2007
Sobre Baduel.
El trapiche de la Historia
En todos los casos duele...en este mucho más
Por: Martín Guédez
Fecha de publicación: 05/11/07
Como eterno aprendiz de revolucionario sé que lo sustantivo es hacer
la revolución. No me dejo sorprender por posiciones luminosas o
proféticas vengan de donde vengan, uso lentes oscuros para
contrarrestar tanta lumbrera cuando las tengo cerca. La formación
revolucionaria debe ser firme como para saber cuando las aguas
permiten un respiro y cuando se tornan procelosas y hay que ser
"sagaces como serpientes" o correr el riego de zozobrar. La fidelidad
al proceso no puede pasar por personas sino por la misión
revolucionaria: conquistar una patria de paz, justicia y equidad,
hacerlo con diligencia, con el menor ruido posible y hacerlo bien.
Tener un solo proyecto.
Véase como la radicalización del proceso revolucionario, aún en
estadios muy incipientes, fue dejando cadáveres insepultos en el
camino, como quedó la ruta minada por deserciones y odios mellizales,
que son los más consecuentes y terribles por cierto. Al modo de
quinceañera provinciana se fue alcanzando cierta madurez ideológica al
costo de dolorosas desgarraduras en el alma. Esas desgarraduras
siempre estarán ahí, no podemos erradicarlas, del mismo modo que hay
gente que se ama mucho y luego se divorcia. No por eso la gente deja
de enamorarse y casarse.
El verdadero revolucionario tiene que saber esto. Tiene que saber que
hay gente que nos acompañará sólo una parte del camino. No
necesariamente porque sean traidores genéticos -que muchos lo son-
sino, especialmente, porque la idea del proceso revolucionario que
albergan tiene unos límites, sus compromisos con el estatus
capitalista también, y de estos límites ni pasan ni se devuelven. Como
decía Mao: "tienen su corazoncito burgués". No es bueno negar al
compañero de trochas porque en un momento dado no vuela. Hay que
entender que nunca fue pájaro. Demos gracias a la vida que nos brindó
esa compañía en algunas etapas del camino, y agradezcamos que a otros
les concedió unos muñoncitos en lo omóplatos donde pujan por brotar,
indoblegables, unas alitas. ¿Habría el Comandante en su laberinto
alcanzado la madurez revolucionaria que hoy posee y la que atesora el
movimiento popular sin el concurso de estos traidores de ocasión? No
se, creo que el látigo de sus traiciones, en algún sentido, purificó
el verdadero espíritu revolucionario del pueblo organizado. Lo que no
puede la revolución, es aprender estas lecciones de desencanto en
desencanto, de desilusión en desilusión. O caer en la crítica
desmoralizante cuando se otean posibles traiciones en el horizonte.
Nos podría pasar como el chiste aquel del hombre en la carretera y el
gato.
Se necesita mucha claridad para no salir mal herido de estas
situaciones. Se supera, sin heridas, si se dispone de una base
ideológica sólida, capaz de trabajar con el compañero para que
continúe la ruta, pero inflexible para no permitir que haga daño si,
por sus limitaciones, pone en peligro el objetivo revolucionario. El
Libertador, a pesar de que muchos lo engañaron, decía tener en el
corazón, para los compañeros y amigos, un altar y un tribunal.
Como historiador comprometido con el pensamiento revolucionario,
siempre me han parecido igualmente deletéreas las devociones
entusiastas o las condenas apresuradas. Si nos detenemos a otear un
instante desde el balcón de la sindéresis, veremos como fueron útiles,
hermosamente útiles, los Mariño, los Páez, etc., fueron patriotas
valiosos, pero mientras Mariño sentía que su "pueblo" (el de oriente)
había sido emancipado, y Páez que su "nación" (Venezuela) había sido
liberada y ambos, que la Revolución tenía una deuda con ellos por su
sacrificio personal, el americano universal: Simón Bolívar, sentía
entre sus piernas el costillar de Rocinante y la urgencia de salir a
combatir por la patria grande. Una patria grande y bonita que es
Oriente, que son los llanos, que es Venezuela con sus costas y sus
mares, pero que es, además, la Nueva Granada , Ecuador, Perú y la
América toda con sus pueblos irredentos. Es claro que las diferencias
traerían divorcios. ¿No fueron útiles por eso?
En los años en que el Che, otro "majadero" soñador, le decía a un
intoxicado mercenario: "Mírame a los ojos coño, que vas a matar un
hombre" sonaba una letra de canción revolucionaria que al referirse a
Bolívar decía: "Primero fue caraqueño, y después venezolano, para
luego darse cuenta que era latinoamericano"…Ese es el problema, la
revolución independentista a muchos les quedó grande. Nuestra
revolución bolivariana también les quedó grande a muchos. En la medida
en que se profundice y el enemigo arrecie, le quedará grande, muy
grande, a muchos más.
Pues bien, o estoy perdiendo el olfato o hay nubarrones y tormentas
inéditos en este año electoral y decisivo. Como el olfato lo conservo
fino, la lectura de las condiciones me dice que se nos viene borrasca.
La Revolución, para ser verdadera, tendrá que pasar por encima de
mucho oportunista. La tormenta ahogará también a un que otro
despistado, pero la tormenta traerá agua abundante y el agua, esperada
y canalizada, es buena, es fecunda, lava de sucio el rostro del
asfalto y hace aflorar la vida. La Revolución deberá tocar intereses y
sectores económicos que hasta hoy sólo han reaccionado ante la posible
amenaza. Cuando esto ocurra, arreciará el ataque del enemigo. Los
primeros en alinearse con estos sectores e intereses serán aquellos
que, habiéndonos acompañado hasta aquí, siempre tuvieron la cabeza, el
corazón y especialmente el bolsillo allá.
No puede una revolución depender de la fidelidad de fulano o de
zutano, ¡arreglados estaríamos!. Hay que ir más allá con paso firme.
¿De donde saltará el siguiente traidor? No lo se, pero las actitudes
agresivas del enemigo proporciona signos inequívocos de sus
marramuncias conspirativas. Las próximas acciones de la reacción
pondrán a prueba al revolucionario de chequera, al revolucionario
cómodo, al conformista, al del acuerdo, el pacto, el arreglo, el medio
compromiso, el de la "revolución perfecta". El agresivo plan
organizado por los EE.UU., y sus cómplices para desalojar del gobierno
a Hugo Chávez está en marcha. Nuevas acciones conspirativas y
terroristas probarán el temple de esta Revolución y la formación
ideológica de sus cuadros. La mejor lectura la proporcionará el
quehacer diario. Si tartufos, aceleraditos y camaleones predominan el
imperio atenuará su ataque, hasta convivirá con la Revolución, será
una revolución (con minúsculas) tolerable y manejable; si se
profundiza, habrá llegado la hora de nuevos judas y saltadores de
talanqueras. Un buen número de "revolucionarios" habrá encontrado su
límite.
No creo necesario, compatriotas, abundar en más detalles que conocen
perfectamente, estamos como las islas en relación con el agua:
rodeados de ella por todas partes. Uds., los ven igual que yo. Al modo
del general Gómez, el hombre de la Mulera, aquí cabe decir: "Ah,
rigorshhh…¡tanta gallina cantando como gallo!" . Hay que templar el
acero o conformarse a perder 500 años de esperanza. Hay que salvar la
Revolución o sentarnos, como el rey Boabdil, a: "llorar como niños lo
que no supimos defender como hombres", hoy habría que añadir: "como
hombres, mujeres, niños y niñas" porque la tarea es de todos.
¡CON CHÁVEZ TODO!
¡SIN CHÁVEZ NADA!
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