[R-P] TRABAJO SERVIL, TRABAJO ASALARIADO Y DESARROLLO INDUSTRIAL.
Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en gmail.com
Vie Nov 2 20:23:04 MDT 2007
El Chino Fernández me ha hecho llegar el siguiente trabajo que creo merece
ser compartido por la lista.
El texto plano ha hecho desaparecer un precioso gráfico lo que, espero, no
perjudica el resultado final.
Su autor se llama Javier González y es lo único que sé de él.
Julio Fernández Baraibar
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TRABAJO SERVIL, TRABAJO ASALARIADO Y DESARROLLO INDUSTRIAL.
Acerca de la emergencia de formas de Trabajo Servil
en la Industria de Confección de Indumentaria Argentina.
"La división del trabajo esta limitada por la extensión del mercado".
Adam
Smith,
"Un Estudio acerca de la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las
Naciones", (1776).
"Toda oferta crea las condiciones de su propia demanda",
Jean Baptiste Say,
"Tratado de Economía Política", (1803).
"Toda nación que pretenda ser próspera y civilizada debe desarrollar sus
propias industrias y capitales financieros".
Friedrich List
"Sistema Nacional de Economía Política", (1840).
En la presente nota[1] intentaremos hacer observable que la reciente
tragedia que enlutó a familias de trabajadores bolivianos reducidos a
"servidumbre" en un taller de costura "clandestino" en el barrio de
Caballito de nuestra Capital lejos de ser un hecho excepcional guarda íntima
relación con los movimientos de las leyes sociales que regulan las
relaciones de producción y trabajo, la distribución social del ingreso y las
políticas que regulan el tráfico de personas, mercancías y capitales; que en
conjunto, constituyen en sí, un modelo de crecimiento y desarrollo
industrial concreto que define a la sociedad argentina misma como formación
económico-social específica.
En la nota "Tecnología y Servidumbre detrás de las Marcas" ("Saber Cómo"
Nº40, mayo 2006) se hizo hincapié en el carácter internacionalizado de la
organización de la producción de la cadena textil e indumentaria a escala
global: empresas de alta capacidad financiera hegemonizando las cadenas de
comercialización y las tendencias de la demanda -a través de la
"marca-logo"- en los centros de consumo de los países centrales "dominan"
los diversos sistemas de producción de productos textiles y confección de
indumentaria extendidos a escala global del planeta; donde regiones enteras
(China, India y el Sudeste Asiático, Turquía, el Medio Oriente y Nor-África
y más recientemente México y Centro-América) juegan un papel específico en
esta "división internacional del trabajo" dentro del mercado mundial
contemporáneo.
En nuestro caso nos centraremos en los determinantes internos y regionales
de la organización de la industria textil y de confección en nuestro país;
pero, sin embargo, nos detendremos a señalar algunos aspectos centrales que
organizan la industria textil y de confección de indumentarias que son
comunes a nivel global.
A lo largo del devenir histórico moderno la industria textil se ha
caracterizado por su protagonismo en la determinación de las instituciones
sociales y relaciones técnicas que organizan la producción de una sociedad
por entero[2]. Esto se debe, en gran parte, a que, observada desde las
relaciones técnicas, la producción textil-indumentaria organiza un extenso
complejo de diversos sistemas productivos, que comienzan desde las
actividades primarias mismas (algodón, lana, seda y otras fibras naturales),
y a que siempre fue altamente demandante de los últimos adelantos de la
ciencia y de la técnica, tanto en la producción de maquinarias (primera en
generalizar la aplicación de la máquina a vapor, la mecanización y luego la
automación en la hilandería, teneduría y bordado) como de los desarrollos
químicos (tinturas y otros) y, posteriormente, de los nuevos materiales
productos de la petroquímica (fibras sintéticas) -y en un futuro cercano,
seguramente, del desarrollo de la biotecnología-. O sea, a través de sus
requerimientos directos e indirectos de Trabajo Manual, Técnico y Científico
y de Capital la rama textil-indumentaria se concatena con casi todas las
actividades productivas e intelectivas y, si, a su vez, tenemos en cuenta el
destino masivo de su producción y, por lo tanto, asociamos las tareas de
servicio necesarias para la distribución y comercialización de sus productos
en el mercado, bien podemos decir que está enlazada orgánicamente a la
economía en su conjunto.
Ahora bien, si observamos como se organiza socialmente la producción,
circulación, distribución y consumo; -o sea, como se desarrolla la "cadena
de producción y apropiación de valor"- en estas industrias, en la
actualidad, podemos señalar la existencia de cuatro grandes estructuras de
relaciones sociales:
1) capital financiero - trabajo asalariado: "grandes corporaciones
financieras de capital asociado", con dirección y gestión profesionalizadas,
enlazan a profesionales asalariados -y sus auxiliares- destacados a la
realización de tareas en el ámbito de la producción y circulación de bienes
intangibles (publicidad, marca-logo), "planeamiento de estrategias de
mercado", "dirección, coordinación y desarrollo de proveedores y canales de
venta", "desarrollo e investigación de nuevos productos", "estrategia y
dirección financiera", etc. La escala de sus negocios (nacional, regional o
internacional) sólo está limitada por la masa de capital que disponen para
poner en circulación.
2) capital comercial - trabajo asalariado: "empresas comerciales de capital
individual o familiar" que emplean trabajadores asalariados en las tareas de
compra-venta de mercancías y logística-transporte-despacho de las mismas.
Pueden ser independientes pero en forma creciente se encuentran subsumidas a
las corporaciones financieras; ya sea a través del enlazamiento directo vía
el mecanismo de franquicias -y el consiguiente pago de regalías-, el pago de
alquileres en los principales centros de venta (shoppings)[3] o a través de
la competencia en el mercado y el creciente dominio de éste por parte de
corporaciones financieras verticalizadas (con sus propios canales de venta)
y la fuerte presencia de sus "marcas-logo".
3) capital industrial - trabajo asalariado de obreros industriales - régimen
fabril: aquí la forma que asume la empresa capitalista guarda relación en
gran parte con la rama industrial específica y la escala de producción. Los
eslabones iniciales de la cadena productiva, hilandería y tejeduría, son
ramas altamente tecnificadas capital-intensivas; aquí son hegemónicas, en
forma creciente, las "grandes corporaciones financieras internacionales"
frente a las "grandes empresas de capital individual o familiar de escala
nacional". Tanto en unas como en otras lo distintivo es que el proceso
productivo está regido por la "máquina y la línea de producción" que enlaza
a los obreros industriales. En el eslabón final de "confección de prendas de
vestir" y sus múltiples tareas la maquinización del trabajo ha sido
relativamente baja en los últimos 150 años; ésta es una rama
trabajo-intensiva con rendimientos constantes a escala por antonomasia,
donde el conjunto de trabajadores y sus oficios y capacidades en una suma
simple de tareas sigue siendo el sujeto central del proceso productivo. Así,
en las diversas ramas del sector de "confecciones de prendas de vestir" es
dominante la presencia de "pequeñas y medianas empresas" que trabajan a
pedido de las empresas comerciales; sean estas grandes o pequeñas. En menor
medida, pueden encontrarse "grandes talleres manufactureros" que trabajan a
pedido pero a escala mundial o propiedad de corporaciones financieras
verticalizadas con sus propios canales de venta.
4) producción mercantil - artesanado - "trabajo a domicilio": el antiguo
artesanado que produce para el mercado fue siendo eliminado paulatinamente
frente al dominio del mercado por la producción capitalista. La modalidad de
los "talleres manufactureros" de delegar parte de las diversas tareas
(corte, estampado, bordado, confección, terminación) y subtareas de la
producción de "prendas de vestir" al trabajo de artesanos (trabajador que
posee el oficio) y sus familias fue construyendo la histórica institución
del "trabajo a domicilio" por subcontrata a pedido y "pago a destajo" y que
en nuestro país esta regulado por la Ley 12.713 que data de 1942.
5) "trabajo asalariado informal, en negro o servil"-: de diferente carácter
es la relación de trabajo cuando el "trabajo a destajo" simplemente esconde
relaciones salariales de subordinación de los trabajadores a "empresas
manufactureras" -que eluden la legislación laboral- u a otros trabajadores o
"subcontratistas" que detentan el "pedido o contrato de la empresa". Estas
"cadenas de explotación" o de "búsqueda de rentas sobre el trabajo de otros"
pueden concatenarse en cascada y, en mayor o menor medida, estar organizadas
hasta reducir a "servidumbre" a un amplio conjunto de trabajadores.
Constituyen las diversas modalidades de "tercerización de la producción y el
trabajo" que mediatizan las relaciones laborales y son asumidas en el ámbito
público (político, empresarial y académico) como "trabajo asalariado no
registrado". En sí constituyen un ejército de "obreros supernumerarios",
flexible a los ajustes y coyunturas del ciclo económico, alimentado
constantemente por la presión de los desempleados urbanos y las poblaciones
rurales emigrantes y desprovistas de sus condiciones de vida según avanza la
producción capitalista y la mecanización de los trabajos agrícolas en el
campo[4].
Este conjunto de estructuras de relaciones sociales en la producción y
circulación de los productos no sólo organizan a la sociedad en su conjunto
en estos ámbitos; sino que, a su vez, determinan la posición de los hombres
en la distribución social del valor agregado producido socialmente. O sea,
las leyes sociales que determinan la distribución y asignación de recursos
para el consumo y el papel de cada sector social en el proceso de
acumulación de capital están determinadas por aquellas que rigen la
organización de los hombres en los momentos de la producción y circulación.
Es de allí que producción y circulación, distribución y consumo se
autodeterminen mutuamente y encuentren mutuamente sus límites. La creciente
segmentación de los mercados entre "productos suntuarios" o de "calidad
diferenciada" y productos de "consumo estándar o básico" tiene su raíz en la
misma estructura social de la distribución del ingreso que brota desde la
estructura social de la producción. Pero, a su vez, la acelerada
organización social de la producción y la circulación tiene como límite la
misma distribución regresiva del ingreso, donde masas crecientes de
trabajadores ven reducido paulatinamente su consumo a lo básico para su
subsistencia y, por momentos, por debajo de este nivel. La concentración de
la riqueza y la centralización del capital tiene su reverso en la extensión
de las condiciones de pobreza entre los trabajadores y sus familias.
De allí, que en la fase contemporánea del capitalismo los obstáculos a la
realización de la ganancia en el mercado, -esto es, la posibilidad de
realizar los volúmenes de ventas planeados a los márgenes de ganancia
estimados previamente-, superan a las dificultades técnicas y de
organización de la producción. En esto se sustenta que el capital financiero
y comercial subordine al otrora dominante capital industrial. La "cadena de
valor" se domina, gobierna, controlando o guiando las tendencias de la
demanda y los canales de comercialización dejando a la extensa y compleja
red de productores industriales y sus trabajadores asalariados,
independientes o "serviles" competir "libremente" por la asignación de la
producción.
En el período histórico que va entre 1945 el primer lustro de la década del
'70, tanto en Argentina como en el mundo, las políticas macroeconómicas
dirigidas al pleno empleo y la extensión de los derechos laborales y
sociales, -conocidas bajo el rótulo de "Estado Benefactor" o "populismo"- y
las políticas proteccionistas que regulaban el movimiento de capitales y
mercancías amortiguaban, en parte y al interior de los estados nacionales,
estas tendencias a la concentración de la riqueza y centralización de los
capitales. La pirámide de la distribución del ingreso era sustancialmente
más equitativa y, por lo tanto, el mercado era hegemonizado por el consumo
masivo de bienes básicos para la masa de trabajadores con salarios
relativamente altos. Bajo este paradigma de mercado la producción en masa y
el régimen fabril eran dominantes y la resolución de sus obstáculos la
prioridad; -de allí que tanto los niveles de inversión productiva como de
crecimiento de productividad del trabajo industrial en ese período casi
duplicaran a las presentes en la actualidad, tanto en Argentina como en las
grandes economías centrales[5]-. La producción de mercancías tenía
preponderancia sobre la circulación de las mismas.
Ya a 30 años de desmantelamiento paulatino de estas regulaciones estatales y
políticas no sólo se han acelerado estas tendencias a la concentración de la
riqueza y centralización del capital al interior de cada una de las
sociedades, sino que, a su vez, se han reordenado internacionalmente los
procesos productivos y establecido la posición de cada país en la
distribución del "valor excedente producido socialmente a escala global" y
las condiciones de vida generales de sus trabajadores. Refuerza este
movimiento el hecho que la mismas políticas de liberalización del trafico
internacional de mercancías y dinero no hayan sido extendidas a la
circulación de personas; sino todo lo contrario, las políticas de migración
y residencia en los países centrales tienden a endurecerse selectivamente en
el presente. El reverso del actual endurecimiento de las políticas
migratorias, tanto en EE.UU. como Europa, está en la extensión y firma de
los Tratados de Libre Comercio (TLC) con áreas como Latinoamérica y África,
donde la industria de la confección de prendas de vestir y otras ramas
trabajo intensivas juegan un papel central. Para que la actual política
estricta de "división internacional del trabajo" tenga condiciones de
reproducción en el tiempo los diferenciales existentes en el nivel de
salarios de unas y otras sociedades deben tender a su perpetuación. Y esto
sólo puede ser logrado instaurando un régimen estricto de migración y
residencia a nivel global que haga cautivas a las masas empobrecidas del
mundo a los límites de sus fronteras y permita a las "corporaciones
financieras" obtener rentas arbitrando entre esos diferenciales de costos y
salarios como forma dominante de acumulación y valorización del capital.
Desde esta perspectiva, puede sostenerse que el "orden mundial" actual
tiende a reducir los espacios de "movilidad social" que caracterizaron al
capitalismo otrora en la historia; tanto a nivel global entre regiones,
naciones y estados como al interior de cada una de las sociedades entre
clases, sectores, etnias y culturas. En sí, el capitalismo contemporáneo
tiende a construir un complejo orden mundial de "sociedades
estamentales" -esto es, con estamentos sociales jerarquizados crecientemente
estáticos-; y, de esta manera, el mismo "descontruye" las condiciones que le
dieron origen a su nacimiento: la "sociedad burguesa" sustentada en la
"propiedad individual" y la "movilidad social".
De allí que, sin atentar y cambiar radicalmente las estructuras mismas que
dan sustento al carácter reaccionario de la alta concentración de la
propiedad y la riqueza en el "Estado Moderno bajo la hegemonía del
Imperialismo", la consigna política dominante actualmente, "Crecimiento con
Equidad", es cuanto menos una fantasía o un instrumento de dominio propio
del "cinismo y oportunismo político".
[1] .- Esta nota constituye la parte introductoria de un documento más
extenso acerca de la cuestión de la "emergencia" de formas de trabajo servil
en la industria de la confección de prendas de vestir en Argentina. En la
segunda parte, a ser publicada en el siguiente número de "Cifras para
Pensar" se expondrán las condiciones particulares de desenvolvimiento de la
industria textil-indumentaria desde 1993 y las causas internas que llevan a
la "involución", "desarticulación" y "desindustrialización" de la cadena
productiva en nuestro país. En la tercera parte, se expondrán las
consecuencias que sobre el sendero de crecimiento económico, el desarrollo
industrial y sobre el modelo de sociedad mismo devienen de la
"desregulación", "flexibilización" e "informalidad" de las instituciones
sociales que regulan el mercado de trabajo argentino.
[2] .- Puede afirmarse que el concepto mismo de "mercado mundial" fue una
construcción histórica entre los siglos XV y XVIII donde el papel central lo
cumplía el intercambio de excedentes de la producción mercantil de textiles
e indumentaria entre las regiones del Norte de Italia, Norte de Francia y
Flandes (Bélgica y Países bajos), Aragón (Barcelona), Medio Oriente y China.
A fines del siglo XVIII, la llamada "Revolución Industrial" se inicia en
Manchester (Inglaterra) al introducir los "husos y telares mecánicos movidos
a vapor"; que, de inmediato, revoluciona las relaciones de la producción
mercantil artesanal dando comienzo al sistema capitalista de producción y al
sistema internacional de división del trabajo (licenciamiento en masa de los
artesanos hilanderos y tejedores en la India Británica y su pasaje a las
confecciones en relación al sistema esclavista de plantaciones algodoneras
en el sur de EE.UU. como proveedor de materias primas). Por otro lado, salta
a la vista que el proceso que construyó a ciudades como París, Milán,
Londres y Barcelona como centros de la moda y el diseño mundial se hunde
profundamente en el pasado, se mide en siglos y está en relación a un
complejo conjunto de capacidades productivas, comerciales y financieras y la
alta capacidad de consumo de sus mercados internos.
[3] .- En la Argentina actual los grandes centros de venta (shoppings) que
concentran la modalidad de consumo de la población de altos ingresos son
propiedad monopólica de la corporación financiera "Inversiones y
Representaciones Sociedad Anónima, IRSA"; la mayor empresa argentina en
bienes raíces y que cotiza parte de su paquete accionario en las Bolsas de
Valores de Buenos Aires y Nueva York.
[4] .- El mundo rural y campesino del Este boliviano, el Chaco paraguayo, el
Matto Grosso brasileño y el Noroeste argentino están sufriendo una
acelerada revolución con la introducción de la producción del cultivo de
soja en grandes extensiones bajo formas tecnificadas modernas -en gran parte
en manos de productores capitalistas argentinos y brasileños,
principalmente-; es la última extensión acelerada de la frontera agrícola a
escala Sudamericana. La expropiación y desalojo de un creciente número masa
de campesinos de estas regiones termina en la emigración y su presión sobre
el mercado de trabajo a las puertas de los suburbios de Buenos Aires y San
Pablo.
[5] .-Ver, "CAMBIOS DE LA ESTRUCTURA INDUSTRIAL 1993-2003, Causas de la
Tendencia Histórica al Estancamiento del Desarrollo Industrial Argentino y
su posible resolución", Documentos de Trabajo N°1, Marzo 2005, Instituto
Nacional de Tecnología Industrial, INTI; por Javier A. González,
http://www.inti.gov.ar/pdf/estructura_ind.pdf
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