[R-P] Por si es de interés...
C J Lazor
clazor en ciudad.com.ar
Jue Mayo 31 11:03:47 MDT 2007
V Conferencia General del CELAM
resumen del documento final
Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe
Aparecida, Brasil, 30 de mayo de 2007
1. Los obispos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de América
Latina y El Caribe quieren impulsar, con el acontecimiento celebrado junto a
Nuestra Señora Aparecida en el espíritu de "un nuevo Pentecostés", y con el
documento final que resume las conclusiones de su diálogo, una renovación de la
acción de la Iglesia. Todos sus miembros están llamados a ser discípulos y
misioneros de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, para que nuestros pueblos
tengan vida en Él. En la senda abierta por el Concilio Vaticano II y en
continuidad creativa con las anteriores Conferencias de Río de Janeiro, 1955;
Medellín, 1968; Puebla, 1979; y Santo Domingo, 1992, han reflexionado sobre el
tema Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él
tengan vida.'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida' (Jn 14,6), y han procurado
trazar en comunión líneas comunes para proseguir la nueva evangelización a nivel
regional.
2. Ellos expresan, junto con el Papa Benedicto XVI, que el patrimonio más
valioso de la cultura de nuestros pueblos es "la fe en Dios Amor". Reconocen con
humildad las luces y las sombras que hay en la vida cristiana y en la tarea
eclesial. Quieren iniciar una nueva etapa pastoral, en las actuales
circunstancias históricas, marcada por un fuerte ardor apostólico y un mayor
compromiso misionero para proponer el Evangelio de Cristo como camino a la
verdadera vida que Dios brinda a los hombres. En diálogo con todos los
cristianos y al servicio de todos los hombres, asumen "la gran tarea de
custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles
de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser
discípulos y misioneros de Jesucristo" (Benedicto XVI, Discurso Inaugural, 3).
Se han propuesto renovar las comunidades eclesiales y estructuras pastorales
para encontrar los cauces de la trasmisión de la fe en Cristo como fuente de una
vida plena y digna para todos, para que la fe, la esperanza y el amor renueven
la existencia de las personas y transformen las culturas de los pueblos.
3. En ese contexto y con ese espíritu ofrecen sus conclusiones abiertas en el
Documento final. El texto tiene tres grandes partes que sigue el método de
reflexión teológicopastoral "ver, juzgar y actuar". Así se mira la realidad con
ojos iluminados por la fe y un corazón lleno de amor, proclama con alegría el
Evangelio de Jesucristo para iluminar la meta y el camino de la vida humana, y
busca, mediante un discernimiento comunitario abierto al soplo del Espíritu
Santo, líneas comunes de una acción realmente misionera, que ponga a todo el
Pueblo de Dios en un estado permanente de misión. Ese esquema tripartito está
hilvanado por un hilo conductor en torno a la vida, en especial la Vida en
Cristo, y está recorrido transversalmente por las palabras de Jesús, el Buen
Pastor: "Yo he venido para que las ovejas tengan vida y la tengan en abundancia"
(Jn 10,10).
4. La primera parte se titula La vida de nuestros pueblos. Allí se considera,
brevemente, al sujeto que mira la realidad y que bendice a Dios por todos los
dones recibidos, en especial, por la gracia de la fe que lo hace seguidor de
Jesús y por el gozo de participar en la misión eclesial. Ese capítulo primero,
que tiene el tono de un himno de alabanza y acción de gracias, se denomina Los
discípulos misioneros. Inmediatamente sigue el capítulo segundo, el más largo de
esta parte, titulado Mirada de los discípulos misioneros hacia la realidad. Con
una mirada teologal y pastoral considera, con cierto detenimiento, los grandes
cambios que están sucediendo en nuestro continente y en el mundo, y que
interpelan a la evangelización. Se analizan varios procesos históricos complejos
y en curso en los niveles sociocultural, económico, sociopolítico, étnico y
ecológico, y se disciernen grandes desafíos como la globalización, la injusticia
estructural, la crisis en la trasmisión de la fe y otros. Allí se plantean
muchas realidades que afectan la vida cotidiana de nuestros pueblos. En ese
contexto, considera la difícil situación de nuestra Iglesia en esta hora de
desafíos, haciendo un balance de signos positivos y negativos.
5. La segunda parte, a partir de la mirada al hoy de América Latina y El Caribe,
ingresa en el núcleo del tema. Su título es La Vida de Jesucristo en los
discípulos misioneros. Indica la belleza de la fe en Jesucristo como fuente de
Vida para los hombres y mujeres que se unen a Él y recorren el camino del
discipulado misionero. Aquí, tomando como eje la Vida que Cristo nos ha traído,
se tratan, en cuatro capítulos sucesivos, grandes dimensiones interrelacionadas
que conciernen a los cristianos en cuanto discípulos misioneros de Cristo: la
alegría de ser llamados a anunciar el Evangelio, con todas sus repercusiones
como "buena noticia" en la persona y en la sociedad (capítulo tercero); la
vocación a la santidad que hemos recibido los que seguimos a Jesús, al ser
configurados con Él y estar animados por el Espíritu Santo (capítulo cuarto); la
comunión de todo el Pueblo de Dios y de todos en el Pueblo de Dios, contemplando
desde la perspectiva discipular y misionera los distintos miembros de la Iglesia
con sus vocaciones específicas, y el diálogo ecuménico, el vínculo con el
judaísmo y el diálogo interreligioso (capítulo cinco); por fin, se plantea un
itinerario para los discípulos misioneros que considera la riqueza espiritual de
la piedad popular católica, una espiritualidad trinitaria, cristocéntrica y
mariana de estilo comunitario y misionero, y variados procesos formativos, con
sus criterios y sus lugares según los diversos fieles cristianos, prestando
especial atención a la iniciación cristiana, la catequesis permanente y la
formación pastoral (capítulo sexto). Aquí está una de las novedades del
Documento que busca revitalizar la vida de los bautizados para que permanezcan y
avancen en el seguimiento de Jesús.
6. La tercera parte ingresa plenamente en la misión actual de la Iglesia
latinoamericana y caribeña. Conforme al tema se la formula con el título La vida
de Jesucristo para nuestros pueblos. Sin perder el discernimiento de la realidad
ni los fundamentos teológicos, aquí se consideran las principales acciones
pastorales con un dinamismo misionero. En un núcleo decisivo del Documento se
presenta La misión de los discípulos misioneros al servicio de la vida plena,
considerando la Vida nueva que Cristo nos comunica en el discipulado y nos llama
a comunicar en la misión, porque el discipulado y la misión son como las dos
caras de una misma medalla. Aquí se desarrolla una gran opción de la
Conferencia: convertir a la Iglesia en una comunidad más misionera. Con este fin
se fomenta la conversión pastoral y la renovación misionera de las iglesias
particulares, las comunidades eclesiales y los organismos pastorales. Aquí se
impulsa una misión continental que tendría por agentes a las diócesis y a los
episcopados (capítulo siete). Luego se analizan algunos ámbitos y algunas
prioridades que se quieren impulsar en la misión de los discípulos entre
nuestros pueblos al alba del tercer milenio. En El Reino de Dios y la promoción
de la dignidad humana se confirma la opción preferencial por los pobres y
excluidos que se remonta a Medellín, a partir del hecho de que en Cristo Dios se
hizo pobre para enriquecernos con su pobreza, se reconocen nuevos rostros de los
pobres (vg., los desempleados, migrantes, abandonados, enfermos, y otros) y se
promueve la justicia y la solidaridad internacional (capítulo ocho). Bajo el
título Familia, personas y vida, a partir del anuncio de la Buena Noticia de la
dignidad infinita de todo ser humano, creado a imagen de Dios y recreado como
hijo de Dios, se promueve una cultura del amor en el matrimonio y en la familia,
y una cultura del respeto a la vida en la sociedad; al mismo tiempo se desea
acompañar pastoralmente a las personas en sus diversas condiciones de niños,
jóvenes y adultos mayores, de mujeres y varones, y se fomenta el cuidado del
medio ambiente como casa común (capítulo nueve). En el último capítulo, titulado
Nuestros pueblos y la cultura, continuando y actualizando las opciones de Puebla
y de Santo Domingo por la evangelización de la cultura y la evangelización
inculturada, se tratan los desafíos pastorales de la educación y la
comunicación, los nuevos areópagos y los centros de decisión, la pastoral de las
grandes ciudades, la presencia de cristianos en la vida pública, especialmente
el compromiso político de los laicos por una ciudadanía plena en la sociedad
democrática, la solidaridad con los pueblos indígenas y afrodescendientes, y una
acción evangelizadora que señale caminos de reconciliación, fraternidad e
integración entre nuestros pueblos, para formar una comunidad regional de
naciones en América Latina y El Caribe (capítulo diez).
7. Con un tono evangélico y pastoral, un lenguaje directo y propositivo, un
espíritu interpelante y alentador, un entusiasmo misionero y esperanzado, una
búsqueda creativa y realista, el Documento quiere renovar en todos los miembros
de la Iglesia, convocados a ser discípulos misioneros de Cristo, "la dulce y
confortadora alegría de evangelizar" (EN 80). Llevando las naves y echando las
redes mar adentro, desea comunicar el amor del Padre que está en el cielo y la
alegría de ser cristianos a todos los bautizados y bautizadas, para que
proclamen con audacia a Jesucristo al servicio de una vida en plenitud para
nuestros pueblos. Con las palabras de los discípulos de Emaús y con la plegaria
del Papa en su Discurso inaugural, el Documento concluye con una oración
dirigida a Jesucristo: "Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha
declinado" (Lc 24,29).
8. Con todos los miembros del Pueblo de Dios que peregrina por América Latina y
El Caribe, los discípulos misioneros encuentran la ternura del amor de Dios
reflejada en el rostro de la Virgen María. Nuestra Madre querida, desde el
santuario de Guadalupe, hace sentir a sus hijos más pequeños que están cobijados
por su manto, y desde aquí, en Aparecida, nos invita a echar las redes para
acercar a todos a su Hijo, Jesús, porque Él es "el Camino, la Verdad y la Vida"
(Jn 14,6), sólo Él tiene "palabras de Vida eterna" (Jn 6,68) y Él vino para que
todos "tengan Vida y la tengan en abundancia" (Jn 10,10).
Fuente AICA
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