[R-P] RECORDATORIO PARA NUESTRO FASCISTA

Prensa Schiavoni prensaschiavoni en arnet.com.ar
Sab Mayo 26 17:10:58 MDT 2007


(Publicado hoy en Agenda de Reflexión)

El 26 de mayo de 1993 -hace hoy 14 años- murió de un cáncer el cura Alberto 
Ignacio Ezcurra Uriburu. Había nacido el 30 de julio de 1937. Todo su 
intenso paso por este mundo estuvo signado por un versículo del Libro de Job 
(7, 1): "Milicia es la vida del hombre sobre la tierra". En sus últimos años 
fue el confesor, capellán y guía espiritual del editor responsable de la 
Agenda de Reflexión, pobre pecador.

Ex seminarista, Ezcurra fue fundador y jefe del Movimiento Nacionalista 
Tacuara, una multitudinaria organización de militancia juvenil hegemónica de 
fines de los '50 y los '60. Por entonces definía a la democracia como "una 
señora gorda, mal vestida, y con acento extranjero".

Tacuara terminó dividiéndose y disolviéndose y entonces Alberto retornó al 
seminario y terminó consagrado al sacerdocio, primero en Paraná, Entre Ríos, 
y luego en San Rafael, Mendoza.

Orador nato, de sabia elocuencia, claridad de estilo, precisión de lenguaje 
y conocimiento de situaciones y personas, tanto en un discurso político como 
en un sermón fogoso. Hombre de convicciones, capaz de contagiar y encender 
voluntades haciendo amar lo que él amaba. Admirado y cuestionado, ya que no 
tenía pelos en la lengua, llamaba a cada cosa por su nombre y no se casaba 
con nadie. Para él la verdad no era sólo un acto de caridad, sino un deber 
de justicia.

Fue el responsable de rezar un responso fenomenal en la repatriación de los 
restos de Juan Manuel de Rosas.

Misionero y predicador, lúcido, fiel e inflexible en la doctrina, de una 
caridad exquisita y un humor extraordinario, su apariencia sencilla y tímida 
bajo su infaltable sotana y su boina, ocultaba una riqueza interior 
simplemente superior.

Opuesto al clericalismo de sacristía desentendido de las tareas del orden 
temporal, tanto como del liberalismo fariseo que reduce la religión al orden 
individual y privado, fue un verdadero maestro. Un maestro a tiempo y a 
destiempo.

Poco antes de su anunciada muerte, en la que siguió siendo maestro, supo 
escribir:

"Todo está bien, me he puesto la sotana. El rosario se anuda entre mis dedos 
Y el viático me alcanza para el viaje. La clase ya fue dada, quedan libros 
Entre estampas, recuerdos y cigarros. Todo está bien, incluso esta madera 
Que bordea mi cuerpo y lo amortaja. Los rezos que sin llanto me despiden. 
Hago memoria: hay pan y un misal viejo. Dejé lista la misa de mañana, Una 
vez más diré que yo no escribo. La homilía y la arenga se improvisan. Como 
el Ave María y el Magnificat. Todo está bien, llegaron camaradas. Conservan 
la bandera o el saludo, esa costumbre de tomar cerveza, discutir en voz 
alta, acalorarse, caminar marcialmente aunque los años crujan como un navío 
a la intemperie. Aquí en San Rafael el sol flamea -parece un estandarte al 
mediodía-, la Ascensión del Señor tuvo su fiesta, Pentecostés me espera, ya 
en la Casa. Todo está bien, amigos, la liturgia, la unción de los enfermos, 
el recaudo de colocar a modo de epitafio la consigna de Job, marechaliana. 
Amé la tierra en su raíz antigua. Serví a los pobres cuando no era moda. 
Canté caudillos en la eneida patria. No me perdonan el responso a Rosas. 
Todo está bien. Sirvieron el pescado Picante con el vino en damajuanas, Ayer 
de Paraná o de Buenos Aires Dos vocaciones nuevas me llamaron. Todo está 
bien. Ya vienen, ya me cargan (no parezco pesado esta mañana) el cementerio 
tiene vista al cielo. He dejado un licor para la vuelta".

(La nota original de la agencia incluye la desgrabación de unos de sus 
sermones -Los arquetipos-, publicado en "Tú reinarás", editorial Kyrios, San 
Rafael, 1994. Por ser muy extensa la cita me limito a alguno de sus 
párrafos).

"Cuando los modelos para la juventud son todos esos personajes de la 
farándula, de la televisión, del triunfo fácil y de la plata fácil, ¿qué 
juventud estamos formando cuando al santo y al héroe lo han reemplazado los 
ídolos? Y cuando puede ser ídolo, hasta un personaje como Michael Jackson, 
que se hace diez operaciones para arreglarse la cara, para conseguir un 
producto que no es ni blanco ni negro, ni varón ni mujer y figurar en las 
remeras de nuestros jóvenes. Cuando, como si no hubiera santos en nuestro 
tiempo, tratan de imponernos los santones. Precisamente, ¿porqué? Porque los 
encuentran fuera de la Iglesia, o al Che Guevara o a Luther King, o al 
Mahatma Gandhi. Pero, ¡silencio! sobre aquellos que heroicamente dan 
testimonio de Cristo en nuestro tiempo y en nuestros días.

"Un ejemplo entre miles, entre millones que se podrían encontrar en nuestro 
tiempo del santo que junta en el martirio la santidad y el heroísmo. Eso es 
lo que precisamos hoy en nuestra Patria Argentina. En esta Patria que nació 
cristiana. Cristiana con la Cruz de Cristo y con la espada de los 
conquistadores.

"Cristiana con aquellos hombres como en los ejércitos de la independencia 
quisieron a la Virgen como Generala y quisieron que los colores nuestra 
bandera fueran los del manto de la Inmaculada. Cristiana con aquellos que 
levantaron la bandera de la "Religión o muerte" como Facundo Quiroga. Pero 
después vinieron los doctorcitos unitarios, los hombres de las logias y las 
masonerías, los que quisieron darnos una escuela laica, una universidad atea 
y una Patria sin Dios. Los de la enseñanza laicista, los del divorcio, los 
del ateísmo, los de la reforma, los del liberalismo y el marxismo y la 
masonería.

"Esa es la herida profunda en el corazón de nuestra Patria. Porque los 
argentinos nos olvidamos de que esta Argentina nació cristiana. Porque nos 
olvidamos de Dios y de los mandamientos y de nuestra herencia cristiana. Esa 
es la raíz profunda de la crisis de nuestra Patria. Es una herida en el 
alma, en el alma de la Patria que han tratado de vaciar y que hoy tratan de 
vaciarla más todavía: en la mentira, en la corrupción, en la prostitución 
cultural, en la falsificación de los medios de comunicación, en la escuela y 
la universidad sin Dios, en la injusticia, en la trampa, y en la mentira en 
la vida económica, en el abandono del patriotismo, en el individualismo 
donde cada uno trata de salir adelante sin que importe nada de nada.

"Hay que volver a las raíces cristianas de nuestra Patria porque solamente 
siendo plenamente cristianos, por el camino de los santos y por el camino de 
Cristo, podremos ser plenamente hombres y argentinos. Porque ese hombre 
vertical, del cual alguna vez hemos hablado, no ese hombre que está doblado 
como el chancho para hundirse en la inmundicia y en el barro y en la miseria 
de la vida de todos los días, sino el hombre de pie; el hombre que sobre sus 
pasiones e instintos tiene una voluntad fuerte y sobre la voluntad fuerte, 
una inteligencia que le muestra la verdad; solamente ese hombre vertical, de 
pie, es capaz de mirar hacia arriba, de mirar hacia Dios. Pero para eso 
necesita la gracia. Porque nuestra naturaleza humana, herida por el pecado 
no puede ponerse de pie, vertical, sin la gracia de Dios.

"Pensemos en nuestra pobre Patria. En esa Patria que si la miramos en su 
derrota y en su entrega podemos llorarla con los versos de Rubén Darío:
"Seremos entregados a los bárbaros fieros, tantos millones de hombres 
hablaremos inglés. Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros. 
Callaremos ahora para llorar después."
Que si la miramos en su interior la podemos llorar con los versos de 
Castellani, cuando dice:
"Pobre Patria en manos de hombres tenderos y charlatanes. ¿Será posible que 
hayan muerto ya todos tus capitanes?".

"Eso es lo que precisa nuestra Patria. El santo y el héroe. Y que el santo 
sea heroico en el testimonio de la fe, en señalar la mentira, la injusticia, 
el anti-Dios. Como el Padre Castañeda, como el Padre Meinvielle, como el 
Padre Castellani y los héroes cristianos, como aquellos pilotos en Malvinas 
que, con el rosario en el cuello sabían, al mismo tiempo que, lejos, en el 
suelo de la Patria, la madre, la novia, la esposa, la hija; tenían en sus 
manos ese mismo rosario y rezaban por el heroísmo, por la victoria 
cristiana. Eso es lo que necesitamos.

"Y para eso: mirar hacía los santos, porque mirarlos a ellos es mirar hacia 
Cristo. Y mirar a Cristo y tomar a Cristo como imagen, como modelo, como 
arquetipo, es encaminarnos nosotros hacia la plenitud, hacia la perfección, 
como cristianos y como hombres".

¡Saludos afectuosos! MINGO 





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