[R-P] Deuda y territorio
C J Lazor
clazor en ciudad.com.ar
Mie Mayo 23 09:04:50 MDT 2007
Cátedra Libre de Deuda Externa - Facultad de Derecho de la UBA
Conferencia pronunciada por Juan Gabriel Labaké, el 16-05-07.
Título: "Implicancias de la deuda externa sobre cuestiones estratégicas de la
Argentina: su territorio".
1.- Nuestra vulnerabilidad territorial.
1.1.- Gran territorio. Poca población y mal distribuida.
La Argentina posee unos 2.800.000 km2 de territorio continental, y menos de
40.000.000 de habitantes, de modo que su densidad poblacional es muy baja: 14
habitantes por km2. El país menos densamente poblado de Europa occidental es
España que posee 51 habitantes por km2, siendo que posee un territorio más árido
y menos rico en otros recursos que el nuestro. Con una densidad de 51, la
Argentina debería tener unos 150 millones de habitantes que, estimo, es la
población óptima para lograr la nación a la que tenemos derecho.
La comparación de nuestra región lacustre patagónica con Suiza (datos del Ing.
Salvador San Martín, para 1980) es más gráfica aún:
Rubro Suiza
Región lacustre patagónica
Extensión total 41.378 km2
32.000 km2
Tierras estériles 29 %
25 %
Tierras aptas para pastoreo 25 % 27
%
Tierras aptas para agricultura 46 % 48
%
Habitantes 6.000.000
200.000
La relación entre la producción de una y otra zona es peor aún para nosotros,
pues Suiza se autoabastece y aún exporta muchos productos agropecuarios,
mientras en nuestra región "gemela" no producimos virtualmente nada. y sólo
vendemos toda la tierra que los extranjeros desean comprar.
1.2.- Además nuestra población está muy mal distribuida, lo que no sólo atenta
contra una buen aprovechamiento del territorio, sino que crea tensiones sociales
y políticas negativas y peligrosas.
1.3.- También nuestra estructura económica es vulnerable, por ser de naturaleza
rentística y cíclica:
1.3.1.- Rentística: Poseemos una pampa húmeda que, sin mayor esfuerzo, nos
da entre 50 y 60 millones de toneladas de granos, y abundante carne vacuna
barata y de excelente calidad. En ambos rubros gozamos de grandes ventajas
competitivas frente al exterior. Mientras que nuestra industria no es
competitiva internacionalmente, y depende en demasiada medida de insumos
importados. Por ello, si se fija una paridad cambiaria baja (dólar barato), que
el agro puede soportar bien, la industria muere por la invasión de productos
extranjeros. Y si se eleva la cotización del dólar, para proteger la industria,
el costo de la canasta alimenticia (vital para los sectores más necesitados)
sube a niveles peligrosos. Nuestra pertenencia a la Organización Mundial de
Comercio-OMC nos impide tomar otras medias protectoras que no sean la paridad
cambiaria y muy poco más.
1.3.2.- Cíclica: Por ello mismo, cada vez que el PBI crece adecuadamente, y
junto con él lo hace el consumo popular y la producción industrial, el país
sufre déficit comercial (importamos más de lo que exportamos) y nos endeudamos
externamente. La recesión casi obligada es el siguiente paso, hasta que el
ahorro de divisas y las penurias de los más necesitados equilibran la situación
y volvemos a crecer cerrando el ciclo, que pronto se reanuda de la misma forma.
1.4.- Por razones históricas y actuales, los argentinos tenemos muy poca
conciencia territorial, es decir, de la importancia de nuestro territorio, su
defensa y su aprovechamiento integral y armónico. Durante la segunda mitad del
siglo XIX, la dirigencia nacional creyó muchas veces en la errónea máxima
sarmientina: "el problema de la Argentina es la excesiva extensión de su
territorio".
1.4.1.- Hasta hace unos años existió una organización privada, OIKOS, que
realizó una gran labor sobre este tema, y difundió la necesidad de una
conciencia territorial adecuada. En ella trabajaron fundamentalmente el Dr.
Patricio Randle, su fundador, y el Dr. Francisco Arias Pellerano. OIKOS
desapareció. Su labor fue continuada muy parcialmente por el Conicet, el cual
dispuso de presupuesto sólo para completar un atlas geográfico.
1.5.- Otro factor de vulnerabilidad, que dificulta la adopción de una buena
política territorial, es la tendencia generalizada de nuestra dirigencia a
despreciar e ignorar los asuntos estratégicos, para dedicarse casi
exclusivamente a la coyuntura, mientras que el tema territorial-poblacional
requiere planes de largo plazo.
2.- El contexto nacional e internacional
2.1.- Salvo raras excepciones, entre ellas la nuestra en primer lugar, el
planeta está sobrepoblado. En determinadas zonas, si bien la densidad de
población no es excesiva, e incluso es escasa, la falta de alimentos y fuentes
de trabajo producen una fuerte presión migratoria hacia regiones más
desarrolladas. Es el caso manifiesto de Latinoamérica en general hacia EE.UU.; y
del norte de África, Europa del Este y algunos países asiáticos hacia Europa. El
fenómeno también se observa desde algunas zonas del Extremo Oriente hacia los
países árabes petroleros y, aún, el Líbano.
En nuestro país, la situación descripta varía según las épocas, dado el carácter
cíclico de nuestra economía. En las etapas de crecimiento y pleno empleo, la
inmigración limítrofe y alguna más de origen sudamericano es considerable.
Cuando baja la actividad económica, se detiene la corriente inmigratoria, pero
es muy raro que revierta.
Esa tendencia mundial aumentará seguramente en el futuro, pues la diferencia de
oportunidades entre países ricos y países pobres aumenta sin cesar, y no se
observan síntomas alentadores al respecto.
Ello ha hecho que distintos organismos de la ONU comiencen a designar con el
sugestivo nombre de "espacios vacíos" a aquellas zonas poco pobladas y aptas
para el desarrollo humano. Es previsible que, a medida que aumente la presión
migratoria sobre los países desarrollados, éstos promuevan (con todos los
resortes de poder que poseen en la actualidad) traslados poblacionales
importantes hacia tales "espacios vacíos", de los cuales la Argentina es
poseedora en abundancia.
2.2.- Por otro lado, nuestro país es rico, no sólo en tierras aprovechables,
sino en los otros tres recursos naturales críticos para la humanidad, y que lo
serán en mayor medida en las próximas décadas: energía, minerales estratégicos y
agua potable.
2.3.- En ese contexto, una deuda externa muy grande, como es la nuestra, se
transforma en una permanente tentación para que propios (deudores) y extraños
(acreedores) piensen que conviene saldarla con bienes apetecibles del país
deudor. En este caso, y sin lugar a dudas, el bien elegido es la tierra, ya sea
por su importancia intrínseca, como por los otros bienes críticos mencionados
que posee en abundancia.
2.4.- Al respecto, vale hacer una comparación de valores:
2.4.1.- Nuestra pampa húmeda tiene unos 30 millones de hectáreas. El
precio promedio de una hectárea en esa zona es aproximadamente, y siendo quizás
generosos, de 3.000 dólares. Se puede afirmar, pues, que el valor total "de
mercado" de la pampa húmeda es de 90.000 millones de dólares.
2.4.2.- El total de ganado vacuno alcanza, también aproximadamente, los
50 millones de cabezas. Aún cuando se le asigne un precio unitario de 500
dólares por vacuno, su valor total no sería superior a los 25.000 millones de
dólares.
2.4.3.- La deuda externa pública argentina, luego de la importante
reducción lograda en 2003/2004, ronda los 150.000 millones de dólares según
estimaciones oficiales. De modo que, sumando el valor de la pampa húmeda y de
todo el ganado bovino que posemos, estamos lejos de igualar el monto de nuestra
deuda pública externa.
2.5.- En épocas de crisis económica severa, como la sufrida entre 1998 y 2002,
la deuda se transforma en un problema serio e, incluso, llega a ser impagable.
Es en ese momento cuando nuestra vulnerabilidad frente a la dupla
deuda-territorio se manifiesta con su mayor gravedad y peligrosidad. La mayoría
de la dirigencia argentina, con tan poca conciencia territorial, y siempre
absorbida por los problemas coyunturales, no ve con malos ojos "sacarse la deuda
de encima", pagándola con territorio.
Ésa fue la delicada situación que vivimos entre 2001 y 2002.
3.- Experiencia de la última crisis
3.1.- En 1982, México se declaró en cesación de pagos ("default"). En agosto de
1983, y a instancias de Henry Kissinger y David Rockefeller, se reunieron en la
ciudad de Vial, Colorado, EE.UU., alrededor de diez grandes banqueros y altos
dirigentes políticos norteamericanos y europeos. La conclusión de ese cónclave
fue que debían convencer a los países deudores sobre la conveniencia de
privatizar sus empresas públicas y, con su producido, saldar la deuda. De ahí
surgieron las privatizaciones masivas, que en nuestro país se intentaron en
1987/1988, y se concretaron masivamente a partir de 1989.
3.2.- En 2001 ya era evidente que tales privatizaciones habían resultado muy
negativas, y producido enormes problemas económicos, sociales y políticos, sin
por ello disminuir la deuda (al contrario, en 1999 el monto de la deuda más que
duplicaba al de 1989).
3.3.- A esa realidad se sumaba el hecho de que en 1995, siendo el Dr. Menem
presidente, y el Dr. Ruckauf ministro del Interior, se dictaron las resoluciones
205/95 y 206/95, por las cuales se liberalizó totalmente la compra de tierras en
zonas de frontera, por parte de empresas comerciales e instituciones
extranjeras. Desde ese momento, se han enajenado a extranjeros millones de
hectáreas, sobre todo en la Patagonia y en los Esteros del Iberá (teóricamente,
dos "espacios vacíos"), sin que tengamos siquiera una idea cabal de su cuantía
pues, por falta de presupuesto, el Ministerio del Interior ha paralizado el
registro de tales operaciones desde enero de 2000.
3.4.- Con esos antecedentes, a mediados de 2001 observamos el comienzo e
inmediata intensificación de una verdadera campaña tendiente a convencer a los
argentinos de que no teníamos las aptitudes necesarias para administrar nuestro
patrimonio nacional y conducir nuestra economía. Así, el entonces secretario
del Tesoro norteamericano Paul O'Neill declaró públicamente que la "culpa de la
crisis era sólo nuestra pues éramos una sociedad desorganizada, y que en 70 años
no habíamos creado una sola industria eficiente". Y los economistas del
Massachuset Institute of Technology"-MIT Rudiger Dornbush (norteamericano) y
Ricardo Caballero (chileno) propusieron que "el FMI designara y monitoreara un
gerente extranjero para que condujera la economía argentina". Si bien hubo
grandes fallas de nuestra dirigencia, que nos llevaron a la situación terminal
de 2001/2002, tanto O'Neill como Dornbush y Caballero nunca mencionaron la
responsabilidad central que el FMI, el BM, varios académicos de EE.UU. y Europa
y aún los gobiernos de ese origen, tuvieron en ella.
Lamentablemente, demasiados periodistas, empresarios, técnicos y políticos
argentinos se plegaron sugestivamente a esas acusaciones de los extranjeros.
3.5.- Simultáneamente, trascendieron extrañas propuestas de grupos privados y
estatales extranjeros para saldar parcial o totalmente la deuda:
3.5.1.- Constituir reservas de tierras con fines ecológicos.
3.5.2.- Efectuar grandes explotaciones en común en importantes
superficies de tierra.
3.5.3.- Privatizar el Banco Nación y el Provincia (permanente exigencia
del FMI y del BM en esa época y hasta mucho después), los cuales tenían más de
15 millones de hectáreas de las mejores tierras hipotecadas a su favor, y casi
todas de deudores en mora.
3.5.4.- Instalación de varias bases militares y científicas
norteamericanas, siempre en zonas de interés estratégico (la propuesta de hacer
una en Tierra del Fuego fue un caso arquetípico, que aún subsiste).
3.5.5.- Emisión de bonos respaldados por un fideicomiso sobre tierras
fiscales. Según la ley de fideicomiso, sancionada en 1995, una vez que el
fiduciante (el Estado Nacional) entregara esos bonos, el agente fiduciario (un
banco privado, siempre) sólo debería rendir cuentas (art. 7 de la ley) a los
beneficiarios (los tenedores de tales bonos), y si los bonos no se pagaban, las
tierras quedarían de propiedad del tenedor de los bonos, pues el fiduciante no
puede recuperar los bienes entregados al fideicomiso.
3.5.6.- Ese año de 2001, la consultora de José Giacobbe efectuó un
sondeo de opinión en Chubut, y debía hacerlo en otras 4 provincias, según él por
encargo de "una empresa privada europea". La pregunta clave fue si se aceptaba
pagar la deuda con territorio. Sólo el 15% de los chubutenses contestó que sí.
Pero en entrevista personal, el señor Giacobbe me reconoció que la misma
pregunta se le formuló a un lote de muestra en la ciudad de Buenos Aires, y el
48% de los encuestados se inclinaron por el sí.
3.5.7.- En enero de 2002, el presidente Dr. Eduardo Duhalde contrató
como asesor presidencial rentado, en asuntos de la deuda, al consultor
norteamericano Norman Bailey, del entorno del presidente Bush y del Partido
Republicano de EE.UU. Bailey aconsejó al Dr. Duhalde emitir los citados bonos
respaldados con un fideicomiso sobre tierras fiscales para saldar la deuda.
3.5.8.- El 22-3-02, por el decreto 532/02, el presidente Duhalde
contrató a tres empresas de Henry Kissinger, con honorarios de 85.000 dólares
mensuales, para que lo asesoraran y condujeran las tratativas de renegociación
de la deuda en EE.UU. En ese momento, Kissinger era el representante del
consorcio ítalo-norteamericano que construyó la represa de Yaciretá, el cual nos
reclamaba 1.500 millones de dólares de indemnización por daños de muy dudosa
existencia y legitimidad. Nuestros técnicos calcularon que a lo sumo debíamos
pagarles 100 millones de dólares. Al ser designado Kissinger en tales funciones
por el Dr. Duhalde, ese conflicto por Yaciretá estaba aún sin resolver. El
conflicto de intereses era evidente.
3.5.9.- En enero de 2002, tuvo lugar una intensa campaña periodística,
en los medios de comunicación (radios, diarios y TV) pertenecientes a la familia
Rodríguez Saá, y por parte de altos funcionarios del gobierno provincial y
dirigentes del partido oficialista, tendiente a lograr la secesión de San Luis,
y su anexión a Chile, junto con Mendoza.
3.5.10.- Ante ese panorama, el 9-4-02 envié una carta documento al
presidente Eduardo Duhalde, informándole lo expuesto, y solicitándole tomara
medidas para prevenir consecuencias muy graves.
3.5.11.- Ante el silencio total del Dr. Duhalde, el 7-5-02 presenté una
denuncia penal contra todos los responsables de haber llegado a ese peligroso
extremo. La denuncia quedó radicada en el Juzgado Criminal y Correccional
Federal Nº 12, a cargo del Dr. Sergio Torres, Secretaría Nº 23. Desde entonces
he aportado numerosas y sólidas pruebas, pero ningún paso procesal importante se
ha dado para investigar tan grave situación.
3.5.12.- En julio de 2002 publiqué un trabajo titulado "Deuda por
territorio", en el que relaté todos estos hechos. Si bien su difusión ha sido
grande (a través de folletos e Internet), ninguna reacción oficial se ha
producido.
3.5.10.- En junio de ese mismo año, el ya candidato presidencial Dr. Alberto
Rodríguez Saá organizó y presidió un Congreso de Educación, como parte de su
campaña electoral, el cual fue clausurado por los Dres. Mariano Grondona y
Carlos Escudé. Este último, hablando desde el estrado oficial, y teniendo a su
lado al candidato presidencial y a Grondona, sostuvo la necesidad de que San
Luis se separara de la Argentina, se uniera con Mendoza, y ambas pidieran su
anexión a Chile. A continuación, aseguró tener "información cierta" de que los
gobernadores de Chubut, Neuquén y Río Negro, pensaban hacer otro tanto, para lo
cual habían enviado emisarios a Madrid, para averiguar si Repsol-YPF seguiría
apoyando a esas provincias en caso de independizarse de la Argentina.
Esta sorprendente y pública prédica a favor de la secesión de cuatro provincias
fue también informada y probada al Juzgado del Dr. Torres, como complemento de
mi denuncia penal, pero tampoco he logrado con ello movilizar dicha causa
judicial.
4.- Panorama de futuro
4.1.- La crisis de la deuda reaparecerá tarde o temprano, por el carácter
cíclico de nuestra economía, y por los vaivenes de la situación internacional.
Ya se observan algunos síntomas de ello. Con el agravamiento de la situación
económica y social regresarán también los intentos de cobrarse la deuda con
territorio. Se torna necesario, pues, prever esa eventualidad.
Por otro lado, han continuado ininterrumpidamente las compras masivas de tierras
por parte de personas y empresas extranjeras, sobre todo en las zonas más
sensibles.
4.2.- Por todo ello, estimo necesario:
4.2.1.- Dictar una ley general de tierras, en la que, entre otras
cosas, se regule la compra y tenencia de tierras por parte de los extranjeros,
sean ellos personas físicas o jurídicas.
. 4.2.2.- Considerar como un objetivo estratégico permanente e
irrenunciable un proyecto de desarrollo económico con pleno empleo, que permita
y promueva el aumento poblacional adecuado.
4.2.3.- Tender al aumento poblacional (tasas no menores al 2,50% ó
3,00% anual), a través de:
4.2.3.1.- Salarios familiares adecuados, planes de vivienda
suficientes, debida atención de la salud, de la niñez, de la mujer embarazada,
de la educación pública, etc. Promoción y fomento de la familia numerosa.
4.2.3.2.- Planes de inmigración seleccionada y orientada,
interna y externa, para poblar y aprovechar integralmente los sectores
disponibles de nuestro territorio, con especial énfasis en las zonas de
frontera.
4.2.3.2.- Planes de difusión oficiales y masivos para
lograr una mayor y más completa conciencia territorial.
Buena parte de estas políticas fueron proyectadas y elaboradas desde el gobierno
nacional entre 1989 y 1991, y luego propuestas a las nuevas autoridades entre
junio de 2003 a julio de 2004. Lamentablemente no se logró siquiera su
aprobación oficial en el primer intento, ni su tratamiento inicial en el
segundo.
Finalmente, en el Congreso de la Nación existe más de una docena de proyectos
parciales sobre el tema, que en general limitan la cantidad de tierras que
podrían poseer los extranjeros en cada provincia, pero ninguno ha tenido el
suficiente apoyo oficial para su aprobación.
Buenos Aires, 16 de mayo de 2007.
Juan Gabriel Labaké
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