[R-P] Comentarios al DW-WORLD

C J Lazor clazor en ciudad.com.ar
Lun Mayo 14 13:53:43 MDT 2007


El discurso de Benedicto XVI ante el CELAM es para muchos el más político que ha 
pronunciado hasta ahora. Peter Hünermann, teólogo de la Universidad de Tubinga, 
lo analizó en conversación con DW-WORLD.



El papa Benedicto XVI concluyó su viaje a Brasil.  Sus inamovibles posturas con 
respecto al aborto, al celibato o al matrimonio llevan al diario danés 
Yyllands-Posten a tildarlo de rígido y a culparlo de la reducción de feligreses 
a la que se enfrenta la Iglesia Católica en América Latina. Su último discurso 
frente a la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM) ha 
sorprendido en cierta manera. Der Spiegel en su versión digital lo describe como 
un llamamiento a la lucha contra el marxismo y contra el capitalismo desmedido. 
De "el más político de sus discursos",  lo denominan en el diario El País de 
Madrid. Se resalta sobre todo la crítica que el sumo pontífice hizo a los 
regímenes autoritarios y a ciertas ideologías que parecían ya desaparecidas. 
DW-WORLD conversó respecto al discurso del Papa con el catedrático Peter 
Hünermann, teólogo emérito de la Universidad de Tubinga.

DW-WORLD: El papa Benedicto XVI ha criticado tanto el capitalismo como el 
marxismo como vías para América Latina. ¿Cómo debe entenderse el discurso del 
papa Benedicto XVI ante los arzobispos latinoamericanos? ¿Es ésta la propuesta 
de un nuevo camino?

Prof. Hünermann: Benedicto XVI ha criticado conscientemente los extremos 
político-económicos por los que se ha optado en América Latina. Para el camino 
positivo no ha hecho propuestas concretas, y eso tiene que ver con la postura 
que adoptó en su encíclica Deus caritas est, queriendo decir que ahí se 
encuentra la tarea del hombre político y del Estado. Lo veo como una advertencia 
a no plegarse a los extremos, pero también como la apertura de una posibilidad 
de configurar el camino libremente, a lo largo de éste la función de la Iglesia 
es apoyar, no dar directivas.

En mi opinión, si uno vive en una región como América Latina, en donde una gran 
cantidad de gente gana menos de 2 dólares al día, el cuestionamiento surge: ¿en 
qué medida debe identificarse la Iglesia con la gente en las favelas? Pues ellos 
son los que sufren y esas condiciones son simplemente inaceptables. El Papa se 
enfrenta aquí a una dificultad: por un lado, deja abierta la posibilidad de 
configurar libremente el camino, evitando extremos que no concuerden con el 
Evangelio. Por otro lado, se enfrenta a la realidad de que en esta región buena 
parte del pueblo de Dios se encuentra en una situación precaria. En ningún lado 
tenemos una acumulación del ingreso en sólo un 10% de la población como en 
América Latina. Las cifras que difunde el Banco Mundial para el Salvador son 
impresionantes: 58% de la población vive en la pobreza. ¿Qué directiva pastoral 
se puede dar allí? Cuando la Iglesia acciona enérgicamente en esas situaciones, 
genera una reacción política y la Iglesia entra en la confrontación.

¿Es éste, de alguna manera, el camino que en su momento propuso  la Teología de 
la Liberación?

La Teología de la Liberación dio en su momento un impulso decisivo; cierto es 
que uno que otro sobrepasó los límites de la Iglesia con su postura. Sin 
embargo, los autores más importantes de la Teología de la Liberación, en 
realidad, fueron gente muy unida a la Iglesia, que tenía puesta la mirada en la 
situación política. La cuestión que se plantea hoy es si, en condiciones 
diferentes, los legítimos postulados deben ser retomados.  Sin embargo, antes 
que nada hay que transcribirla a una situación nueva. No se trata ya de la vieja 
doctrina social, aquella de la teoría de la dependencia como base. Las cosas se 
han vuelto más complicadas. Esta reelaboración de la problemática  está 
pendiente, y es inevitable.

"En una región con tantos cristianos es admirable que no haya más de ellos en 
altas posiciones sociales", aseveró Benedicto XVI ante el CELAM.  ¿Cómo se 
entiende esto?

Tiene que ver con la política de la Iglesia Católica de los años 70 y 80. En los 
60 había en América Latina una gran cantidad de intelectuales y académicos 
católicos. Sobre todo en los años 60 se fundaron muchas Universidades Católicas, 
y las fuerzas que estaban detrás eran intelectuales católicos políticamente 
activos y que también ocupaban posiciones clave en la sociedad. Vinieron los 
años 70 con las grandes dictaduras militares, y en ese tiempo se politizó la 
pastoral académica. Se les quitó, entonces, mucha competencia a los sacerdotes y 
se redujo en mucho las comunidades académicas, porque se tenía miedo de su 
radicalización. Sin embargo, desde ahí, la Iglesia Católica no logró volver a 
formar a esa elite católica. Esa fue una decisión clave que se tomó basándose en 
el miedo al avance de las fuerzas marxistas.

Si uno ve a Argentina, en aquel tiempo había el movimiento Presbíteros para el 
Tercer Mundo. Hubo diócesis en las que los arzobispos mantuvieron relación con 
los sacerdotes que lo integraban.  En estas diócesis menos sacerdotes 
abandonaron la Iglesia, que en las otras diócesis que los enfrentaron duramente; 
era otro clima. La política arzobispal que se siguió en los años 80 y 90 tomó 
una dirección bastante conservadora. Se prefirió gente no tan activa y más bien 
reservada en cuanto a los cuestionamientos sociales. Las consecuencias y los 
efectos de las  decisiones de todos esos años  surgen ahora.

En el CELAM se encuentra representado el 50% de los católicos del mundo, y de 
ahí se espera una directriz. ¿Ésta que ha propuesto Benedicto XVI va de acuerdo 
a los tiempos?

Eso depende de cómo se la ponga en práctica. Los cuestionamientos a enfrentar 
son sumamente graves, no se puede medir con las palabras del Papa: su discurso 
manifiesta una increíble apertura a los responsables políticos. El punto estará 
en el personal que escojan las diócesis. En una gran reunión arzobispal como lo 
es el CELAM siempre hay personas de muchas clases. Y depende mucho de quién sea 
arzobispo en Santiago de Chile, quién en Sao Paulo o en Río o en Belo Horizonte. 
Cardenal en Buenos Aires. porque a ellos se les está dando gran potestad para 
determinar la dirección de su acción pastoral. Lo que quiero decir es que esa 
política concreta será, a partir de ahora, decisiva. 





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