[R-P] Quien mató a Rucci
raul lilloy
rlilloy en telefonica.net
Dom Mayo 13 11:41:53 MDT 2007
UNA MUERTE QUE CAMBIO AL PERONISMO
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ion=1015
Por Ignacio Fidanza
Hay silencios que dicen más que las palabras. La persistente negativa de la
Conducción Nacional de Montoneros por reconocer el asesinato de José Ignacio
Rucci, entonces y hoy, es en si misma una confesión que aturde.
Que hombres curtidos en soportar el juicio de la historia como Mario
Firmenich, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, sigan eludiendo su
responsabilidad en la muerte de quien fuera el secretario General de la CGT,
habla en algún punto de la magnitud del error cometido.
Si es cierto que el paso del hombre por la tierra, eso que entendemos por
historia, sufre la influencia de movimientos profundos, de largo alcance, en
cierta medida inevitables; no parece menos real que existen momentos que
marcan a fuego un antes y un después en la vida de las sociedades. Hechos
que por sí mismos tienen la capacidad de modificar, profundizar o revertir
el curso previsible de las cosas.
El asesinato a sangre fría del más leal soldado de Perón, fue uno de esos
instantes de enorme trascendencia, que seguramente desbordó a sus autores
intelectuales y materiales, por la cadena de sucesos que generó.
Luego de su muerte en una soleada mañana del 25 de septiembre de 1973, el
peronismo -y con él, el país- inició un largo viaje hacia la violencia, cuyo
previsible desenlace fue el golpe militar de 1976.
Fracasaron todos los intentos por frenar el enfrentamiento entre la derecha
y la izquierda peronista y encolumnar al movimiento detrás del sueño
compartido por la inmensa mayoría que celebró el regreso de Perón: la
construcción de una sociedad más justa, o como se decía en aquellos años, la
ansiada liberación nacional.
La expulsión de la Plaza de Mayo de la "juventud gloriosa", el regreso a la
clandestinidad de Montoneros, el fracaso del Pacto Social, la aparición de
la funesta triple A, y el enquistamiento en el poder de la locura de un
personaje menor y miserable como José López Rega, fueron los eslabones de
una lógica destructiva, que tal vez hubiera seguido otro camino de continuar
con vida Rucci.
Como revelan en este trabajo especial dos de las personas más cercanas a
Rucci, sus amigos Osvaldo Agosto y Ricardo Pozo, el líder sindical tenía
pensado emitir un discurso que abogaba por la conciliación y la unidad del
movimiento, detrás de Perón.
Rucci reconocía en el General la conducción del movimiento y a diferencia de
otros sectores no trataba de guiar o influir su política. Incluso, no tuvo
problemas en desnudar esta sumisión, en un famoso diálogo en la sede de la
CGT de Azopardo, con líderes de lo que entonces se conocía como La
Tendencia.
En aquel encuentro en el Salón Azul -que por si mismo revela el intento de
conciliación interna que buscó Rucci-, el sindicalista le dice a
sorprendidos dirigentes de la JP, que entonces funcionaba como organización
de "superficie" de Montoneros: "Si Perón da un paso adelante, yo doy un paso
adelante, si va a la derecha, voy a la derecha, y si va a la izquierda, voy
a la izquierda".
El credo político de Rucci era simple: seguir al líder. "No los invito a
deliberar, porque ustedes tienen una capacidad intelectual que yo, un simple
metalúrgico, no tengo", recuerda Pozo que le dice Rucci a los entonces
jovenes Jorge Obeid y Juan Carlos Dante Gullo. La chicana y la definición
ideológica escondían en rigor una orden política: encuadrarse con Perón.
Montoneros eligió otro camino: la confrontación, y las consecuencias ya son
conocidas.
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