[R-P] ¡UNA BRÚJULA PARA LOS VARGAS LLOSA!

Alberto J. Franzoia albertofranzoia en yahoo.com.ar
Mar Mar 20 17:28:24 MDT 2007


¡UNA BRÚJULA PARA LOS VARGAS LLOSA!
Alberto J. Franzoia



En junio del 2006, después de presenciar frente a mi
pantalla el reportaje que Jesús Quintero le realizara
a Mario Vargas Llosa en Televisión Española, dije que
este buen escritor de ficciones se despista con
facilidad cada vez que desde su saber literario decide
incursionar en política (1). Fracasado su intento de
acceder a la presidencia de Perú, ese país tan exótico
para su conciencia situada en Europa, retoza ahora en
la arena de los análisis de política nacional e
internacional, con no menos éxito que cuando quiso
vestir las ropas de protagonista. El nivel de
confusión teórica e histórica que acredita Don Mario
resulta por momentos hilarante, como cuando habla de
Fidel Castro o Hugo Chávez, acusándolos de un
populismo que ha llevado a la “miseria” a sus
conciudadanos. Qué decir cuando intenta demostrar que
las dictaduras cívico-militares que se dieron en los
setenta en nuestra América del Sur, recurrieron a la
guía de la “teoría de la dependencia”, con lo cual
demuestra no tener la menor idea de qué se trata esta
teoría ni en qué consistieron esas experiencias
dictatoriales tan consustanciadas con el liberalismo
que él mismo pregona.

Pero como si no nos bastará con Mario Vargas Llosa, al
cabo de unos años tuvimos que acostumbrarnos a ver,
escuchar y leer a otro integrante de la familia, su
hijo Álvaro, quien es responsable de un manual sobre
“idiotas” y otro texto que nos llevaría “rumbo a la
libertad”. Claro que Álvaro, nombre que en Argentina
predispone mal antes de conocerlo, tiene demasiados
parecidos con papá Mario, por lo que cuando grita
¡fiesta!, resulta aconsejable preparar ropa de luto
para asistir al funeral o, inversamente, conviene
agitar las maracas si lo vemos vistiendo rigurosamente
de negro. Fiel a esta característica familiar, y
dejando de lado la polémica entre genetistas y
cientistas sociales sobre cuánto hay de herencia y
cuánto de culturalmente adquirido, publicó un reciente
artículo titulado “Un viaje al sur” (2), en el que
intenta analizar con la “objetividad” propia de un
intelectual orgánico de la burguesía imperialista y,
por lo tanto, también de las oligarquías nativas
latinoamericanas, las consecuencias que podía generar
la reciente gira que Bush estaba a punto de realizar
por algunos países de América Latina.

De entrada Álvaro se despacha con una advertencia para
latinoamericanos un poco “tontos”:
“Los latinoamericanos que consideran que el mundo se
ocupa demasiado de Medio Oriente. China e India no
deben buscar culpas ajenas. A menos que uno amenace la
paz mundial la forma de ser “alguien”, en este mundo
competitivo, es prosperando”. 
Este consejo que probablemente haya mamado desde su
cuna de niño socialmente acomodado, para ser alguien
en la vida hay que competir y prosperar, lo lleva a
dividir el mundo entre chicos buenos, lindos y aseados
que incorporaron ese mandato paterno por un lado, y
otros malos, feos y sucios que sólo aspiran a
reproducir la mediocridad de la que provienen:
“Como América Latina parece contentarse con su
colocación a mitad de la tabla, no debe sorprender que
capte apenas un sexta parte de la inversión directa
que fluye hoy hacia los países atrasados”. 
El concepto “atrasados”, por otra parte, es habitual
en discursos tanto liberales como desarrollistas, ya
que están indicando con su utilización que quienes
sufren esa situación son responsables de ella por sus
propios errores o limitaciones, nunca por haber sido
dominados, explotados y subdesarrollados por el
imperialismo. Es decir, el atraso es una situación
anterior al desarrollo que han alcanzado los países
que se decidieron a competir y prosperar, y en esa
categoría continúan inscriptos los que se quedaron en
la queja crónica por los males “supuestamente”
causados por otros.

Entre los chicos malos, sucios y feos Hugo Chávez se
lleva todas las palmas, sin embargo cuenta con un
prestigio que sólo puede provenir, según Álvaro, de
nuestra propia incapacidad:
“En cuanto a Cháves, la culpa una vez más, de que el
ínclito pelagatos proyecte una imagen descomunal la
tienen los propios latinoamericanos”.

Cuando el vástago de Don Mario pasa a considerar a
otros mandatarios de América Latina, establece una no
explícita graduación entre el barrio de los chicos
buenos, lindos y aseados liderado por un personaje
ajeno al subcontinente, nada menos que el actor
principal de la gira analizada, J. W. Bush, y el
barrio de los chicos malos que, en realidad están
siendo pervertidos por el siniestro Hugo Chávez. Así
nos encontramos con Lula:
“La pobreza del liderazgo latinoamericano incluye hoy
al presidente brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva,
quien se ha despojado de un pasado marxista pero
consiente todos los caprichos de su amigo venezolano”.
Y qué nos dice de Kirchner.
“...genio y figura hasta la sepultura ha invitado a
Chávez a visitarlo durante la estancia de Bush en
Uruguay para celebrar un mitin antiamericano en Buenos
Aires”.

Tabaré Vázquez, en cambio, representa según Álvaro
Vargas Llosa una izquierda que se moderniza
volviéndose políticamente democrática y económicamente
liberal. El proceso que se puede extender al resto de
la región es gradual pero auspicioso, y lo será mucho
más si se libran “de ciertos complejos de cara a los
dinosaurios”. Y siguiendo con la lógica de su
argumentación agrega que lo mejor que podría hacer
Lula (que no estaría tan lejos de Tabaré) es “librase
de su amigo Chávez”. 
El resto de los países visitados por el presidente
estadounidense se ubica en el espectro político de la
“centroderecha” (por lo que habitan en el barrio de
los insospechados chicos buenos, lindos y aseados).
Esta se sentía entre la espada y la pared por el
avance de la izquierda en la región, “pero el triunfo
de Felipe Calderón en Méjico, y su enérgico lenguaje a
favor de la globalización, le han infundido nueva
confianza”. 
Desde ya, este analista tan identificado con la
“democracia” liberal, no dice una sola palabra acerca
del escandaloso fraude que le permitió a Calderón
alzarse con el triunfo en las elecciones mejicanas.

Más allá del inequívoco interés de Vargas Llosa por
calificar a los procesos políticos de nuestra América
Latina por la mayor o menor cercanía con el proyecto
norteño de generar un área absolutamente dominada por
EE.UU. para que pueda revalidar su histórica tesis
“América para los americanos”, es decir para los
yanqui-americanos, se da en el artículo que comento
una absurda paradoja, y es que el propio intelectual
del imperialismo reconoce que Bush no tiene nada para
ofrecernos. Veamos como en principio, con una
abstracción teórica, expresa en un lenguaje digno del
mejor exorcista su intencionalidad política:
“La presencia de Bush reforzará la idea de que la
izquierda carnívora no se ha apoderado aun del “alma”
de América Latina”.

Pero luego, cuando baja a la realidad concreta y pasa
a considerar caso por caso, hilvana una sucesión de
frases que terminan admitiendo lo evidente:
“En el caso de Brasil, pese a los discursos a favor de
una revolución del etanol, el visitante no tiene la
intención de derogar el arancel del 54% sobre las
importaciones de ese producto...”
“ En cuanto a las aspiraciones comerciales de Uruguay,
la administración Bush tiene problemas para convencer
al Congreso de que sancione los TLC recientemente
suscriptos con Panamá, Colombia y Perú”.
“En el caso de Colombia, además del TLC, a Uribe le
gustaría que el Congreso estadounidense le otorgara
más asistencia para su guerra con la narcoguerrilla.
Sin embargo, la existencia de un Congreso
proteccionista, y el reciente escándalo en el que
Uribe ha sido (injustamente) responsabilizado por los
vínculos entre los paramilitares y el “establishment”
político le han restado fuerza a Colombia en
Washington últimamente”.
“Finalmente en Guatemala, y especialmente en México,
hay una sola cosa que Bush podría hacer para alegrar
la vida de sus anfitriones: la reforma migratoria...
Y, sin embargo, Bush, que tiene un instinto correcto
en materia de inmigración, ha sido hasta ahora incapaz
de movilizar a su partido en esa materia”.

Es decir, Bush realiza una gira por varios países de
América Latina tratando de mantener a sus gobiernos
dentro del área de influencia de EE.UU., si es posible
recuperando y/o afianzando su dominio. Pero
curiosamente, Vargas Llosa, que actúa como vocero de
esa política imperialista, reconoce con una ingenuidad
asombrosa que el visitante no tiene nada concreto para
ofrecerle a los latinoamericanos, tanto que cierra su
artículo sumido en la impotencia de no encontrar un
solo argumento convincente para justificar su
anacrónica ideología:
“En resumen: será un viaje de buena voluntad, que
acaso ayude a recuperar la imagen de que Chávez juega
sólo en la región, y nada más que eso. Lo cual no está
mal, pues va siendo hora de que América Latina asuma
sus propias responsabilidades”.

Es evidente que, al igual que su padre, Álvaro
presenta un descomunal despiste a la hora de
interpretar la lógica de los procesos políticos de
América Latina. Quien como Bush, no puede ofrecernos
nada que realmente modifique la vida de esta
significativa fracción de los condenados de la tierra
(y dejando de lado lo mucho que tuvo que ver con la
situación de la que intentamos salir), debe
constituirse en nuestro referente político. Mientras
que quien expresa un nuevo liderazgo independiente de
los habituales dominadores y con apoyos materiales
constatables hacia América Latina para iniciar un
camino de independencia económica y justicia social,
debe ser considerado como el chico malo de la
película. Pero la conciencia popular se desarrolla a
través de su propia práctica cotidiana, por lo que
cada vez más nuestros pueblos resuelven acertadamente
la contradicción de la hora: Bush o Chávez. 

Nuevamente los Vargas Llosa dan sobradas muestras de
su desorientación cada vez que intentan desempeñar el
rol de analistas políticos. Uno puede ser un
intelectual de la burguesía imperialista y de las
oligarquías latinoamericanas, entonces necesita
falsear la realidad para que las minorías beneficiadas
con el funcionamiento del capitalismo mundial logren
perpetuar la farsa. Pero para lograr dicho objetivo,
las clases dominantes suelen recurrir a intelectuales
que desempeñen una labor cultural convincente para la
mayoría. Esta claro que Álvaro Vargas Llosa no logra
justificar el sueldo que cobra por su abnegada tarea.
Si recordamos sus antecedentes familiares, seguimos su
desopilante análisis y somos memoriosos de aquel
“manual” que escribió este inconfundible miembro de la
familia Vargas Llosa, cabe preguntarle con inocultable
sorna:
¿Quién es el verdadero idiota de esta historia?


	La Plata, 20 marzo de 2007


(1)Alberto J. Franzoia, “Vargas Llosa: cuando la
literatura conduce al despiste”, publicado en Junio
del 2006 en “Reconquista popular” y en Julio de 2006
en “Investigaciones Rodolfo Walsh”.

(2)Publicado en diario “El Día” de La Plata, página2,
9 de marzo de 2007



©Alberto J. Franzoia
Todos los derechos reservados.
Para reproducir citar la fuente.


    Alberto J. Franzoia
  albertofranzoia en yahoo.com.ar





	

	
		
__________________________________________________ 
Preguntá. Respondé. Descubrí. 
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas, 
está en Yahoo! Respuestas (Beta). 
¡Probalo ya! 
http://www.yahoo.com.ar/respuestas 





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular