[R-P] Discurso de Mariano rajoy al término de la manifestación del sábado dia 10
jota jota
jota2016 en gmail.com
Jue Mar 15 09:45:46 MDT 2007
"Somos una voluntad en marcha. No nos vamos a resignar. No nos
cansaremos de combatir por nuestros principios. No renunciaremos a
conquistar lo que es justo. No nos rendiremos jamás. Volved a vuestras
casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis
hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y
fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan".
Como hace mucho que dejé la lista RP y no sé cual es vuestra
información respecto a los sucesos más importantes de la historia de
España, os pongo en antecedentes.
Tras los atentados del 11 de marzo, que llevaron a Zapatero a la
Moncloa tras convencer a una población en estado de shock que los
atentados eran obra de Al Quaeda en represalia por la política
exterior de Aznar, se han puesto de relieve tres elementos clave:
Primero: la tésis oficial de los atentados no sólo es insostenible aún
poniendo la mejor de las volunatdes, sino que encubre la colocación de
pruebas falsas por parte de miembros de las Fuerzas de Seguridad e
Inteligencia ligados al Psoe. Todos ellos han sido ascendidos en sus
cargos y/o recibido medallas y pensiones extra tras la victoria
electoral de Zapatero.
Segundo: Zapatero ha puesto en marcha un proceso independentista
inconstitucional, disfuncional a los intereses de la nación y
contrario a su historia, que no responde a la voluntad popular, sino a
los intereses de oligarquías regionales.
Tercero: En 2003, antes de llegar al poder, Zapatero ya había
negociado con ETA que si alcanzaba la presidencia, iniciaría con ellos
un proceso de "paz". Dicho y hecho. Con una ETA debilitada, arruinada
y fuera de la política, Zapatero ha iniciado un proceso de cesiones
que han culminado con la "libertad vigilada" a un asesino de 25
personas, y eso después de los atentados de diciembre.
ETA, a cambio no ha dado nada (como lo demuestran los atentados). No
ha renunciado a la violencia, ni a la extorsión, ni ha entregado
armas, ni se ha sometido a la Constitución, nada de nada de nada.
La libertad vigilada del sanguinario etarra fue la gota que colmó el
vaso de la paciencia de los españoles, que el sábado salieron a la
calle. Cada vez somos más los que pensamos que ETA tiene a Zapatero
agarrado por los "vagones" .
Os dejo con un discurso cuyas palabras podrían ser suscritas por
cualquier líder de la Izquierda Nacional, si en España la hubiese.
Abrazo
Discurso de Mariano rajoy al término de la manifestación del sábado dia 10:
Gracias por creer que las cosas no se arreglan solas, que sois
necesarios y que España es responsabilidad de todos y de cada uno de
nosotros.
Nos ha movilizado la torpeza de un Gobierno que se ha dejado
coaccionar por un asesino y ha cedido. Nos ha traído aquí la
injusticia cometida —contra todos los españoles— con un terrorista que
no pide perdón, que no se arrepiente, que nos desprecia y, para colmo,
se ríe de nosotros con sus parodias de hospital.
Nos ha traído aquí la falta de gallardía de un Gobierno que pretende
disfrazar la humillación con razones de política inteligente y la
indignidad con excusas humanitarias. Hemos venido para proclamar que
la mayoría de los españoles no estamos conformes; para que nadie pueda
beneficiarse de nuestro silencio; para que nadie cuente con nuestra
resignación. Hemos venido a decir NO a esa burla de la ambulancia y NO
a todo lo que se oculta tras esta claudicación.
Porque este gesto ha desenmascarado todos los disimulos. Ha dejado
todas las intenciones a la vista. Ya no es posible ocultar lo que
resulta evidente. Ahora sabemos por qué se nos humilla ante los
terroristas; por qué el Gobierno es tan complaciente con sus
portavoces; por qué Batasuna —que es ilegal— recibe mejor trato que
quienes respetamos las leyes. Ahora sabemos por qué había que retorcer
las normas, trampear los procedimientos y engañar a los españoles para
excarcelar a un terrorista insaciable.
Son compromisos previos, son exigencias que los terroristas imponen
para que el Gobierno demuestre su buena voluntad hacia ellos. Es el
peaje que paga el Gobierno para poder negociar. Se ha pretendido
embaucarnos con el pretexto de una paz engañosa. Esa paz que lleva
escrita en el rostro De Juana Chaos. La paz de Otegui. La paz de los
canallas que colocaron la bomba en Barajas.
ETA no nos dejará en paz. No se arrepiente de nada. No renuncia a
nada. Quiere Navarra, quiere la amnistía, quiere la independencia.
Nunca se conformará con menos. Mientras se le consienta, seguirá y
seguirá hasta lograr su propósito, hasta que renunciemos a la razón, a
la justicia, a la dignidad, en definitiva, hasta que nos rindamos.
Tampoco renunciará jamás a su capacidad de coacción, de chantaje, de
intimidación.
Todo esto lo sabe el Gobierno. Pese a ello, siendo evidente que ETA no
pensaba dejar las armas, buscó su trato. Siendo evidente que ETA
pretendía obtener con el alto el fuego los mismos beneficios que
reclamaba con las armas, buscó su trato. Siendo evidente que ETA se
reservaba el derecho de dialogar con bombas, buscó su trato.
Un trato delirante porque pretender que los criminales se apacigüen
mediante concesiones es tan absurdo como apagar un incendio con leña.
Cuanto más echemos, más nos pedirá. Cuanto más obtengan, más querrán.
No se detendrán hasta obtener todo lo que piden.
ETA no quiere la paz. Busca la victoria. Ha descubierto un Gobierno
débil y quiere aprovechar la ocasión.
Quien cede una vez ante ellos se condena a seguir cediendo o a tener
que combatirlos cuando sea demasiado tarde. Por eso es preferible
tener el coraje de hacerles frente desde el principio, sin debilitar
nuestra fuerza, sin fortalecer al principal enemigo de nuestra
libertad.
El Gobierno está cogido en una trampa en la que él mismo se ha metido
y de la que no sabe salir. Por eso se asusta cuando un terrorista no
come. Y se asusta cuando se le piden explicaciones. Y se asusta cuando
los españoles sacamos nuestra indignación, serena y democrática, a la
calle.
Se ha equivocado. Está en un callejón sin salida y debe rectificar,
pero no se atreve porque lo que más le asusta es tener que reconocer
su error. Millones de personas le han pedido en la calle que
rectifique, pero no hace caso. Le hemos tendido la mano muchas veces y
se nos ha rechazado siempre. Hemos querido ayudar y se ha despreciado
nuestra ayuda.
Por eso estamos aquí. Es hora de que los españoles hablen. Tenemos que
impedir que las cosas continúen por este camino delirante. Necesitamos
una política antiterrorista seria. Una política diseñada para
perseguir a los terroristas, no para poner zancadillas a los españoles
que no aplauden al Gobierno.
Quiero que este acto quede como testimonio de un pueblo que sabe que
sólo siendo fiel a sus valores podrá construir el mejor futuro. De un
pueblo que sabe que entre el terrorismo y la democracia no hay caminos
de encuentro y que uno de los dos debe prevalecer a costa del otro. Y
que, desde luego, quiere que prevalezca la democracia. De un pueblo
que no quiere tener que contar un día que el terrorismo ganó una
batalla en su país.
Este es un acto de afirmación y de esperanza. De afirmación de lo que
nos une a todos los que aquí estamos y a muchos que no han podido
estar: la democracia, la convivencia pacífica, el aislamiento de los
violentos, las ganas de construir juntos el futuro. Todo el mundo sabe
que hay otra manera de hacer las cosas, más digna, más justa, más
eficaz. Hemos conocido mejores días en la lucha contra el terror.
Queremos recuperar la España que no se rendía ante los terroristas,
que no se humillaba ante el chantaje, que no premiaba a los asesinos,
que no menospreciaba a las víctimas. La España que consiguió que ETA
no matara porque no podía matar, porque la estábamos derrotando. La
España que acabó con el terrorismo callejero. ¡Claro que hay otra
manera de hacer las cosas! Y tenemos derecho a reclamarla. Queremos
que la democracia gane y que ETA pierda.
Queremos que Batasuna desaparezca de nuestras calles, de nuestros
telediarios y que ni sueñe con volver a los ayuntamientos. Queremos
que los terroristas sepan que no tienen nada que reclamarnos, que su
único destino es la cárcel y que nosotros todavía sabemos distinguir
con nitidez quiénes son las personas decentes y quiénes son los
indeseables. Los distinguimos muy bien. Por eso no nos olvidamos de
las víctimas. A nosotros no nos estorban. Al contrario:
Son el mejor estandarte de nuestros valores; el testimonio vivo de
nuestra fe en la democracia; representan el precio que hemos pagado
por nuestra libertad; expresan nuestra respuesta al terrorismo; hacen
saber que, ni con uno ni con mil muertos, logrará nadie doblegar
nuestros principios. Dos personas, entre tantas otras que permanecen
en nuestro recuerdo, simbolizan de forma eminente la voluntad de este
pueblo de decir que NO al chantaje y al terror.
Una de ellas, Miguel Ángel Blanco, no puede estar hoy con nosotros.
Pero aún esta plaza de Colón se estremece con el recuerdo del grito de
más de un millón de gargantas que clamaron "¡Basta ya!" tras su cruel
asesinato. Y aún nos estremece a todos el coraje cívico de sus
familiares ofreciendo su sacrificio por la derrota final del
terrorismo. La otra persona, José Antonio Ortega Lara, sí está hoy
entre nosotros y su ejemplo de valor y sacrificio siguen siendo el
mejor estímulo para la resistencia cívica de un pueblo.
El mejor camino para honrar a las víctimas es que volvamos a hacer las
cosas como se hacían cuando se hacían bien. Las flores y los aplausos
nunca sobran, pero como de verdad se les honra es defendiendo la razón
que da sentido a su muerte. Se les honra defendiendo las ideas que sus
asesinos condenan. Se les honra persiguiendo a sus perseguidores. Se
les honra haciendo justicia. Nosotros les haremos justicia. Esto es lo
que queremos y esto es lo que nos ha traído aquí: que el Gobierno
rectifique, que se imponga la razón, que se aplique la ley y que sea
el Gobierno el primero en respetarla.
No se si se nos escuchará o nos responderán con la arrogancia habitual
, pero esta es nuestra posición y a ella convocamos a los españoles.
Esta es nuestra tarea. Un empeño que está por encima de diferencias
ideológicas; por encima de partidos, por encima de rivalidades
políticas, porque afecta al interés común. Una tarea que exige el
esfuerzo de todos y merece el apoyo de todos. Porque no estamos
hablando solamente del terrorismo. Ni siquiera principalmente. Estamos
hablando de España, que es lo que nos ocultan detrás de eso que llaman
negociaciones.
¿Con quién discute el Gobierno el futuro de Navarra, del País Vasco,
de España? ¿Con los Navarros? No. ¿Con los españoles? No. ¡Lo discute
con Batasuna, a escondidas, en secreto! ¿Con qué derecho? No lo vamos
a consentir. España nos pertenece a todos y nadie tiene derecho a
modificarla para dar gusto a ETA. No lo vamos a consentir.
Hasta hace tres años, esto era impensable porque las cosas importantes
para todos los españoles estaban amparadas por un consenso. Esas cosas
no se tocaban. Ese consenso que el señor Rodríguez Zapatero se
apresuró a quebrar para tener las manos libres. Necesitamos recuperar
el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero
establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco
solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España a
poner fin a esta situación. Les convoco a defender la nación española
y a sumar esfuerzos para recuperar nuestra autoestima como un pueblo
que ha sabido dar ejemplo al mundo con su entereza frente al
terrorismo.
Si alguien piensa que esta es una empresa que requiere mucho esfuerzo
y mucha constancia y mucha voluntad, piensa bien. Pero si alguien
piensa que vamos a cansarnos, se equivoca. Se equivoca de medio a
medio y basta con venir aquí para comprobarlo.
Somos una voluntad en marcha. No nos vamos a resignar. No nos
cansaremos de combatir por nuestros principios. No renunciaremos a
conquistar lo que es justo. No nos rendiremos jamás. Volved a vuestras
casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis
hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y
fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan.
Decid que estamos reclamando una deuda que el Gobierno quiere
cancelar. Decid que reclamamos la libertad que nos han robado y que
solamente podremos recuperar cuando se haga justicia, cuando podamos
respirar hondo, cuando los terroristas no ejerzan ninguna influencia
en nuestra vida, cuando ETA sea derrotada y desaparezca.
Este es nuestro empeño, esto es posible y esto, con la ayuda de todos,
lo haremos realidad. Gracias otra vez por vuestra presencia, por
vuestro calor y por vuestro gran ejemplo de civismo.
Y ahora, gritad conmigo:
¡Viva la libertad!¡Viva España!"
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