[R-P] Samir Amin: la relación entre EEUU y Europa (y otros temas)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Mar 5 13:25:55 MST 2007
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=en
05/03/2007
Entrevista a Samir Amin
Europa no existe: lo único que hay es el costado europeo del proyecto
estadounidense
Giuliano Battiston
Traducido para uso personal por Néstor Gorojovsky a partir de la
versión en inglés de Gianluca Bifolchi revisada por Mary Rizzo para
http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=en
Entrevista a Samir Amin, pocos días antes del Foro Social Mundial.
Giuliano Battiston, para "Il Manifesto", entrevistó cerca del
encuentro de Nairobia al economista Samir Amín, presidente del Foro
Mundial para las Alternativas. Entre los temas discutidos se
encontraba la insubstancialidad del "proyecto europeo". Comenta los
primeros encuentros del Foro Social, incluyendo uno que se llamó
"antiDavos", pequeño pero muy simbólico: participaron los
representantes de las grandes fuerzas sociales que son víctima de las
políticas capitalistas.
¿Capitalismo con rostro humano? "Puras ilusiones".
¿Una tendencia no global moderada? "Ingenuidad".
¿Europa? "Aún no existe".
Está lejos de la cautelosa retórica de la corrección política, es un
promotor incansable de las alternativas políticas y económicas al
dogma neoliberal dominante. El economista egipcio Samir Amin
construyó las herramientas de su lucha de décadas para unir al pueblo
y sus necesidades antes que con la ganancia por medio de un lenguaje
directo unido a la precisión analítica y la militancia apasionada.
Está convencido de que junto a la radicalización de la lucha política
para sumar la multifacética energía de los movimientos
antiglobalización, hay que poner los reclamos por justicia social y
la crítica de las desigualdades inherentes a la globalización
capitalista. Autor muy prolífico, con textos que leen y debaten tanto
quienes desean cambiar la heterogeneidad de los "movimientos" para
construir un jugador político colectivo como por quienes temen que
esa politización los desvíe de su camino.
Es opinión aceptada en los ambientes liberales y conservadores que no
solo los mercados pueden ser la única herramienta para manejar la
sociedad, sino que la promoción y universalización de los derechos
dependen de los procesos de globalización económica ¿Cómo articularía
usted la relación entre la globalización en su forma actual y los
derechos básicos?
El discurso de la ideología dominante establece una igualdad absoluta
entre mercados y democracia: no hay democracia sin mercados, y los
mercados, con las condiciones que generan, llaman a la democracia.
Eso es vulgar, mera propaganda, y no tiene nada que ver con la
realidad histórica ni con el análisis científico de la misma. Existe,
en cambio, una contradicción muy crucial en esta retórica dominante:
si se reduce la democracia a su dimensión política, y se reduce esta
dimensión a las formas de la democracia representativa, se la separa
de la cuestión social; esta última, se sostiene, pueden regularla los
mercados o, más bien, un mercado imaginario. Según la teoría del
capitalismo imaginario que esgrimen los economistas convencionales
(para quienes la generalización de los mercados tendería a encontrar
el equilibrio) la sociedad solo es un agregado simple de individuos,
y no toma en consideración qué clase de organización social,
parentesco, clase social o nacionalidad existen: así olvida lo que
para Marx era una verdad natural, luego tomada por Karl Polanyi: que
los valores económicos están "incrustados" en la realidad social.
Si existe una contradicción básica entre los mercados globales y los
derechos, ¿qué instrumentos hay que construir para superarla?
No tengo fórmulas. Pero opino que sobre algunos asuntos básicos debe
haber discusiones que busquen disparar estrategias compartidas de
combate. El primer tema pivota sobre la idea de que no existe
democracia genuina sin progreso social. Este objetivo se mueve en
dirección opuesta al discurso dominante que, como hemos visto, separa
los dos términos, y está lejos del consenso convencional de los
liberales y socialdemócratas del estáblishment (para quienes se
pueden mitigar los efectos negativos del capitalismo por medio de una
regulación social parcial). Ante todo tenemos que dejar de hablar de
"democracia" y pasar a hablar de "democratización", entendida como
proceso sin fin: tenga en cuenta que unir la democracia y el progreso
social es un objetivo común a todos los países del mundo. La
democracia está en crisis incluso en los así llamados "países
democráticos", porque al separarla de la cuestión social se la reduce
a democracia representativa y se transfiere a los mercados la
solución de los problemas económicos y, por ende, sociales. Es un
camino muy peligroso, tanto en Italia como en cualquier lado: votaste
libremente (o casi, porque los medios condicionan poderosamente el
voto), pero muchos se preguntan con qué objeto, si el parlamento
afirma que ciertas decisiones las toman los mercados y la
globalización. Se deslegitima así la democracia y se corre el riesgo
de llegar a formas nuevas de neofascismo moderado.
En sus análisis, el capitalismo y la globalización han existido
siempre, pero después de la Segunda Guerra Mundial entramos en una
nueva etapa, en la que podemos decir que los EEUU expanden al planeta
entero la Doctrina Monroe. ¿Cuáles son, en su opinión, las
características de esta nueva fase de la globalización, y cuáles son
los objetivos básicos del gobierno de los EEUU?
En esta fase, básicamente, tenemos una modificación en la naturaleza
del imperialismo (digo "imperialismo" y no "imperio", com oprefiere
Toni Negri). Hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial, el
imperialismo era plural y los poderes imperiales se encontraban en
permanente conflicto; luego vimos un cambio que engendró lo que
denomino el imperialismo colectivo de la "Tríada" (EEUU, Europa,
Japón, para decirlo con una leve simplificación). Constituyen el
conjunto de segmentos dominantes del capital con intereses
compartidos en la administración del sistema munmdial. Este sistema,
que para el 85% de la población mundial representa una especie de
nuevo imperialismo, "exige" la guerra. Es aquí donde aparece el
proyecto del estáblishment estadounidense, reflejo de la orientación
de la mayor parte de la clase dominante estadounidense: controlar
militarmente el planeta. EEUU eligió lanzar su primer ataque en el
Oriente Medio por varios motivos, de entre los cuales hay dos
principales: el petróleo y, al controlar militarmente las regiones
ricas en petróleo, ejercer un liderazgo incuestionable, convertirse
en amenaza permanente para los competidores económicos y políticos
potenciales. Es más: en la región tienen lo que yo defino como su
portaaviones permanente, el Estado de Israel, que les ofrece un
instrumento de peresión permanente que se usa para ocupar Palestina
y, como vimos, para agredir al Líbano.
Según usted, el militarismo agresivo de EEUU no es tanto un sinónimo
del poder como una herramienta para equilibrar su vulnerabilidad
económica ¿Podría explicar qué quiere decir?
Para la retórica dominante -que incluye lamentablemente buena parte
de la opinión pública europea- la supremacía militar estadounidense
es la parte visible de un iceberg: la superioridad de EEUU depende de
su eficiencia económica y de su hegemonía cultural. La verdad es la
contraria: EEUU se encuentra en posición de vulnerabilidad extrema,
como lo manifiesta el enorme déficit que le ha provocado el comercio
exterior, y esta fragilidad se traduce en una opción estratégica de
la clase dominante de los EEUU: ejercitar el músculo militar. Hay
documentos del Pentágono que demuestran que EEUU ha llegado a pensar
en una guerra donde las víctimas de una agresión atómica podrían
llegar a ser algo así como seiscientos millones de personas: cien
holocaustos, como hizo notar Daniel Ellsberg.
Frente a la dominación estadounidense, Europa sigue pareciendo
incapaz de articular un proyecto político alternativo real ¿Qué
debería estar haciendo?
Tal como están las cosas, y pese a los muchos europeos que desearían
que lo fuera, no pienso que Europa esté en condiciones de
transformarse en un elemento de alternativa a la hegemonía
estadounidense. Para ello tendría que abandonar la OTAN, romper la
alianza militar con EEUU y quitarse de encima los puntos de vista
neoliberales. Pero en este momento las fuerzas políticas y sociales
de Europa están tan poco interesadas en un proyecto de este tipo que -
como lo muestra el PSI italiano- más bien reforzaron su alianza
atlántica y alinearon la OTAN con el social-liberalismo. No veo por
ahora una Europa diferente en horizonte alguno. Desde este punto de
vista, Europa no existe: el proyecto europeo no es más que la cara
europea del proyecto estadounidense.
Pero deberían existir márgenes para construir una "Europa diferente",
y usted suele resaltarlos, justamente en torno al conflicto de
cultura política europea y estadounidense...
La cultura política europea se forjó durante los últimos siglos en
torno a la polarización del conflicto entre izquierda y derecha: los
que apoyaban la Ilustración, la Revolución Francesa, la clase
trabajadora y la Revolución Rusa estaban a la izquierda; los que se
les oponían, a la derecha. La historia de Europa es una historia de
cultura política de "ausencia de consenso", de llevar el combate
hasta la versión reductora de la guerra de clases. En cambio, la
cultura estadounidense tiene una historia bastante distinta, y se
formó como cultura de consenso: consenso en torno al genocidio de los
indios, a la esclavitud y al racismo. Y en torno al capitalismo dado
que el tema, en los EEUU, está fuera de toda discusión y, si hay
lucha de clases, no se la politiza. El pueblo estadounidense se
construyó a sí mismo por una serie de migraciones sucesivas, y de
este modo el proceso de concientización política fue reemplazado por
un proceso de concientización comunitaria. Hoy vemos un intento de
"Estadounidensizar" Europa y de reemplazar la cultura del conflicto
con una cultura del consenso: insisten en que no hay más izquierda ni
derecha, en que no hay más ciudadanos sino meros consumidores que
están en mejor o peor posición económica.
Una versión superficial que tiene cierto predicamento dice que el
Foro Social Mundial se fundó a partir de la manifestación "No Global"
de Seattle. Pero la historia del Foro es mucho menos "occidental" de
lo que se piensa ¿Qué nos puede contar?
Tan poco occidental fue el origen del Foro Social Mundial que su
primer encuentro fue en Brasil. Los siguientes, y no por casualidad,
tuvieron lugar en Caracas y Karachi, mientras que el Foro que empieza
mañana eligió reunirse en Nairobi. No deberíamos olvidar, además, que
en Seattle no fueron los manifestantes estadounidenses los que le
torcieron el brazo a la Organización Mundial del Comercio, sino los
países en vías de desarrollo. Uno de los primeros encuentros que
pusieron en movimiento el FSM fue el conocido como "antiDavos en
Davos": una manifestación -pequeña pero llena de simbolismo-
organizada en 1999 por el Foro Social de las Alternativas, donde los
representantes de las víctimas de las políticas neoliberales pudieron
discutir la agenda oficial de Davos. Éramos pocos, pero
representábamos grandes fuerzas sociales: sindicatos de Brasil, Corea
e India, organizaciones campesinas y de mujeres, grupos de África
occidental, militantes de los derechos civiles, movimientos
brasileños. Allí surgió la idea de organizar otro encuentro, de mayor
escala...
Oiginal en italiano:
http://www.ilmanifesto.it/g8/dopogenova/45b10845a4ef5.html
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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