[R-P] Hacia la solidaridad comun

jorge tribo jorgetribo en yahoo.com.ar
Dom Mar 4 15:08:22 MST 2007


Diversas fuentes periodisticas son coincidentes en
afirmar que los gobiernos argentino y venezolano
destinaran aproximadamente el 10% de las reservas de
sus respectivos bancos centrales a la provisiñon de
fondos para poner en marcha el Banco del Sur (ver
notas periodisticas al pie).
Los gobiernos de Bolivia y Ecuador ya manifestaron su
intención de incorporarse al Banco del Sur y, si bien
sus reservas son exiguas (entre 2 y 3 mil millones de
dolares cada uno)razones de principios morales,
solidaridad revolucionaria y de interés común hacen
que tanto Argentina como Venezuela deban incorporar
rápidamente a dichos países hermanos.
Si priorizamos nuestros intereses por sobre los
ajenos, perfectamente Bolivia y Ecuador pueden tener
créditos para inversión en infraestructura y
desarrollo productivo, la diferencia con los créditos
otorgados por el FMI y Bco. Mundial debe darse en que
el Banco del Sur no debe practicar la usura y en vez
de exigir que participen empresas del norte, esta vez
debe acordarse prioridad a la participación de las
empresas sudamericanas, y así, los recursos
financieros quedan en casa y no en manos de los
usureros.

Jorge A. Tribó

Publicado en Telesur:
 
En marcha activación del Banco del Sur  
TeleSUR _ 04/03/07 - 13:49 CCS  |   enviar   |  
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El gobierno argentino planea destinar el 10 por ciento
de sus reservas, 3 mil 500 millones de dólares, para
la puesta en marcha del Banco del Sur, impulsado junto
a Venezuela, que aportaría la misma cifra.

Para llevar adelante este proceso, los gobiernos de
Argentina y Venezuela formaron una comisión técnica
que analizará esta posibilidad en los próximos cuatro
meses, según precisaron portavoces oficiales este
domingo.

”La acumulación de reservas en Argentina va en
ascenso, por lo que la cantidad destinada de dinero
puede ser aún mayor”, advirtieron las fuentes.

Esta propuesta surgió en la reunión que mantuvieron en
febrero pasado el presidente argentino, Néstor
Kirchner, con su par venezolano, Hugo Chávez, en
Puerto Ordaz (este de Venezuela).

Durante ese encuentro, ambos mandatarios acordaron el
nacimiento del Banco del Sur para romper la
dependencia de otras entidades de crédito, y confiaron
en que toda Suramérica se sumará a esa iniciativa.

Ecuador y Bolivia manifestaron su interés en
participar en la entidad, cuya sede central se ubicará
en Caracas.

 
Publicado en Pagina12:

EL GOBIERNO ANALIZA DESTINAR PARTE DE LAS RESERVAS
PARA EL BANCO DEL SUR
Un diez por ciento para crear un banco
La idea se habló en Puerto Ordaz durante la última
reunión de Kirchner y Chávez, que decidieron darle
vida al proyecto del banco con la décima parte de sus
reservas. Ecuador y Bolivia quieren participar. Los
fondos se usarán para proyectos de desarrollo. Brasil,
con las mayores reservas de la región, sigue renuente
a la idea.

El entusiasmo por la idea fue palpable en el
encuentro, y hay una comisión preparando el tema
formalmente.

Por David Cufré
“Lo vamos a hacer”, le dijo Néstor Kirchner a Hugo
Chávez en su encuentro de hace diez días en Puerto
Ordaz. El presidente venezolano respondió a esa
definición con una sonrisa amplia, llena de
satisfacción. Quienes presenciaron la escena comentan
que fue palpable la voluntad política de ambas partes
para avanzar con la idea. Y sobre todo el entusiasmo
del bolivariano, empeñado promotor del proyecto desde
hace más de un año. Lo que las máximas autoridades de
Argentina y Venezuela aseguran que van a hacer es
crear el Banco del Sur, una entidad estratégica para
financiar proyectos de desarrollo en el marco de la
integración. En esa reunión ocurrió algo más, un
segundo hecho trascendente, revelado a Página/12 por
importantes funcionarios argentinos: los presidentes
hablaron de invertir el 10 por ciento de las reservas
internacionales para darle vida a la institución. No
se quedaron en palabras, sino que conformaron una
comisión técnica que deberá analizar la cuestión
durante los próximos 120 días.

La cifra que se alcanza con ese aporte es
considerable, suficiente para que el banco arranque
con buenas perspectivas. En este momento serían 7000
millones de dólares, con 3500 millones de dólares –en
números redondos–- atesorados por los bancos centrales
de cada nación. Argentina terminaría este año con unos
10.000 millones más en sus reservas, mientras que
Venezuela también atraviesa un período de rápida
acumulación gracias al masivo ingreso de petrodólares.
Por lo tanto, la suma a integrar para el Banco del Sur
podría ser mayor. “Néstor está muy embalado con el
proyecto”, confió a este diario un hombre del
Gobierno, quien fue testigo de la declaración política
de que los países podrían conformar la entidad
binacional –en su inicio– con una décima parte de sus
reservas.

Rafael Correa, presidente de Ecuador, y Evo Morales,
de Bolivia, acercaron su adhesión y confirmaron su
intención de plegarse. El respaldo político ayuda a
instalar la idea, pero sus aportes monetarios no
podrían ser otra cosa que modestos, dado que las
reservas del primero superan apenas los 2000 millones
de dólares y las de Bolivia trepan a 3000 millones. Lo
que marcaría reales diferencias sería el ingreso de
Brasil, con 100.000 millones de dólares en reservas.
Sin embargo, el gobierno de Lula da Silva por ahora se
muestra renuente y trajina para conseguir apoyo a
otras propuestas de integración regional.

¿Argentina y Venezuela están en condiciones de
“resignar” el 10 por ciento de sus reservas para
constituir el Banco del Sur? Según un miembro del
directorio del Banco Central, un funcionario de
Economía y otro de Cancillería, la respuesta
afirmativa a ese interrogante fue lo que llevó a
Kirchner a dar la orden de avanzar con pasos firmes.
El Presidente mostró por primera vez esa decisión en
la cumbre del Mercosur del 18 y 19 de enero en Río de
Janeiro. Al regreso de ese viaje, Kirchner reunió a
Felisa Miceli y a Jorge Taiana para transmitirles que
pusieran gente a trabajar en el proyecto. La
instrucción fue extendida al Banco Central y al Banco
Nación.

Una semana después, el 25 de enero, Roberto Feletti,
vicepresidente del Nación, viajó a Río de Janeiro como
coordinador de un grupo argentino de análisis de la
iniciativa. En esa ciudad brasileña se celebró un
encuentro con participación de doce países
latinoamericanos, en el marco de la Comunidad
Sudamericana de Naciones. Fue allí cuando Brasil
expuso sus propuestas, que dejan para más adelante el
esfuerzo de crear de la nada un banco de desarrollo
como sería el Banco del Sur.

El país anfitrión planteó discutir un escenario de
integración más diversificado. Sus prioridades son el
plan para reemplazar al dólar por las monedas locales
en las operaciones de comercio exterior, la
constitución de un mercado de capitales regional (algo
así como lo que están haciendo Argentina y Venezuela
para la colocación de títulos de deuda) y la creación
de un “Fondo de estabilización de corto plazo”. Esto
último también demandaría aportes de cada nación
aprovechando sus excedentes de reservas, sólo que el
objetivo no sería promover la inversión productiva,
como se propone el Banco del Sur, sino generar una
masa de recursos que haga más sólida a la región
frente a eventuales shocks externos. El dinero estaría
disponible para asistir a los países que sufran
desequilibrios financieros transitorios.

En la visión de Kirchner y Chávez, en cambio, el Banco
del Sur no debe ser un FMI chiquito, un prestamista de
última instancia, sino un organismo para apuntalar el
desarrollo de la economía real. En particular, de los
sectores productivos. Esa diferencia de enfoque y el
hecho de que Brasil ya cuente con una institución de
esas características, el poderoso Banco Nacional de
Desarrollo (BNDS), que el año pasado otorgó préstamos
por nada menos que 24.000 millones de dólares,
distancia a Lula de sus habituales aliados. En Brasil
creen ver, además, que Venezuela y Argentina
decidieron cortarse solos porque encontraron una
oportunidad de discutirle su liderazgo regional.

El Banco del Sur, de hecho, arrancará con esos dos
países. Así lo dispusieron Kirchner y Chávez en Puerto
Ordaz: firmaron un documento que establece la creación
de una comisión que deberá trabajar los próximos 120
días para redactar los estatutos de la entidad,
diseñar su estructura y ordenar su funcionamiento. La
casa central estará en Caracas, el mejor reflejo de
que fue Chávez quien más insistió con la propuesta.
“El memorándum de entendimiento que firmamos para
poner en marcha el Banco del Sur determina que se
pueden sumar, cuando lo deseen, todos los países de
Sudamérica”, aclaró Kirchner hace diez días. “Es decir
–agregó–, nace bilateralmente, pero sin abandonar la
filosofía multilateral, que es lo que pretendemos, lo
que deseamos y el fin último a lograr”.

El contexto económico y financiero de Argentina y
Venezuela es el que permite a los gobiernos poner en
la agenda la creación del Banco del Sur. Ambos
registran exportaciones record y saldos comerciales
favorables, niveles de reservas también record y una
relación deuda-PBI que es la más baja en décadas.
Venezuela, además, tiene una perspectiva muy favorable
gracias a su producción de hidrocarburos. “¿Dónde
están nuestras reservas? ¡En los bancos y entes
financieros del Norte! Y muchas veces con ese dinero,
que es nuestro, por el que nos pagan un interés
bastante bajo, nos hacen préstamos a nosotros mismos,
a tasas altísimas”, describió Chávez en Puerto Ordaz,
para explicar por qué es necesario darle forma al
Banco del Sur.

Ese día, Kirchner aportó otro argumento: “Lo que
queremos del banco es que apoye todas aquellas
inversiones que tiendan a la reconversión productiva,
a la integración física de nuestros países y al
desarrollo de proyectos estratégicos”. Chávez anunció
que el Gasoducto del Sur será “uno de los primeros en
ser financiados” por la entidad.

Quienes están pensando en el Gobierno argentino en la
fisonomía que tomaría el banco mencionan que el
objetivo es contar con un instrumento financiero que
permita darles un mejor uso a las reservas. La
prioridad serían los proyectos de “conectividad física
y productiva”. Se financiarían empresas binacionales,
que integren cadenas de valor. Por ejemplo, en la
industria metalmecánica, en la producción de bienes de
capital, en maquinaria agrícola y en el sector
energético. “En el caso de la industria de la madera y
el mueble, una compañía argentina puede aportar la
madera y otra venezolana la tecnología para su
tratamiento, y una tercera el diseño para los muebles.
Las cosas que se pueden hacer son innumerables”, se
entusiasmó un funcionario argentino vinculado al
proyecto. Y mencionó que existen varias experiencias
exitosas en el mundo de entidades de ese tipo, como el
Banco Asiático de Desarrollo y el Banco Africano de
Desarrollo.

En América latina ya existe la Corporación Andina de
Fomento (CAF) y hay otras entidades como el Fond Plata
e incluso el BID, pero esas instituciones “están más
volcadas a proyectos de infraestructura y contención
social”, describió el funcionario. El Banco del Sur se
enfocaría en el financiamiento de empresas, para ganar
competitividad en mercados extrarregionales.



	

	
		
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