[R-P] [G. Fernández] Centroizquierda- centroderecha
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Jun 25 12:59:07 MDT 2007
[Ahora Gabriel Fernández no habla sobre Gimnasia y Esgrima. Se
refiere a un partido de más complejidad y envergadura.]
Nación - antinación, industria - renta, distribución - concentración
La canción sigue siendo la misma
La reducción de las opciones electorales al esquema chileno de
centroderecha - centroizquierda dejó fuera de la campaña los temas
centrales de la vida ciudadana y nacional. Se debatieron estilos y
derechos, lo cual nunca está demás, pero se obviaron las propuestas
que
promuevan soluciones.
por Gabriel Fernández
El gobierno argentino optó por construir una fuerza propia, por
asentarse
en un distrito difícil, antes que por vencer en el mismo. Puede no
ser una
mala táctica. Un espacio antimacrista vasto habría dado batalla más
intensa en la segunda vuelta; pero sus componentes hubieran resultado
díscolos y cuestionadores, algo que no parece agradar a las jefaturas
kirchneristas. En esa perspectiva, es posible afirmar que la elección
del
oficialismo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires fue satisfactoria:
una
zona hostil al peronismo, con fuertes racismos cruzados, permitió el
emerger de una fuerza que se planta hacia octubre con un caudal
atractivo
y ciertos enlaces con realidades provinciales. Al mismo tiempo, es
previsible que el macrismo, pese a su desenvoltura capitalina, tenga
un
borde en su capacidad expansiva tierras adentro. En el futuro
mediato,
contará con un presupuesto importante y con los resortes adecuados
para
hacer pingues negociados, pero también con una oposición intensa y
profunda.
Sin embargo no es esto lo que nos preocupa: tal vez lo más grave del
panorama registrado en las elecciones porteñas sea la delineación de
un
perfil bifronte de la política, en el cual se discute cualquier cosa,
menos los temas trascendentes que pueden ofrecer soluciones claras y
contundentes a los problemas populares. Desde el oscuro gabinete
nacional
y desde las usinas de pensamiento que lo rodean, se ha concretado el
primer globo de ensayo hacia la configuración de un panorama
hegemonizado
por dos opciones: la centroizquierda y la centroderecha. En este
plano,
los que se presentan como técnicos eficaces y buenos administradores,
llevan las de ganar, mientras que quienes priorizan la desprestigiada
"política" suelen ser víctimas de las broncas colectivas. Al
pretender
instaurar ese modelo de alternancia comicial, se está echando a la
basura
lo mejor de la tradición política argentina, plasmada históricamente
en
polos más complejos y potentes como el interés nacional - popular
confrontando con las fuerzas antinacionales y antisociales. De esas
disyuntivas históricas --que deben incluir otras, relacionadas con
derechos y garantías, pero que no pueden ser anuladas por estas--
surgen
opciones tales como industria frente a parasitismo financiero,
producción
frente a renta improductiva, distribución justa del ingreso ante la
salvaje concentración económica. Aunque el electorado no lo formule
de ese
modo, al no debatirse en torno de tales asuntos, muchos porteños se
han
sentido (y muchos argentinos se sienten), alejados de un proceso
electoral
en el cual se discuten modos de comportamiento, estilos de
reorganización
ciudadana, salidas para las consecuencias, pero ningún asunto
sustancial
que contemple los desafíos de fondo.
Hubo dos pensadores, entre otros, que plantearon de diferente manera
el
asunto y no fueron escuchados: Carlos Chino Fernández, del Centro de
Estudios Estratétgicos Suramericanos, indicó que "Todo proceso
electoral
es de alguna manera un enfrentamiento. En este caso es de hecho, un
enfrentamiento espurio, no atribuible a un encuentro de fuerzas
sociales
esencialmente antagónicas, sino a una compulsa ideológica teñido de
falsas
antinomias." Por su parte, Julio Godio, el conocido sociólogo que hoy
participa de intentos por rediseñar la vida orgánica del movimiento
obrero, advirtió que el macrismo no es apenas el menemismo, sino una
nueva
derecha surgida de la falta de opciones nacionales posteriores a las
jornadas del 2001.
Y aquí vamos en la misma dirección, pero desde otro perfil. La
elección
porteña del 24 de junio de 2007 ratificó que hay grandes fajas de la
población porteña que prefieren seguir siendo oprimidas o desplazadas
antes que respaldar cualquier cosa que tenga aroma peronista,
involucrando
en ese olorcito a dirigentes populares, militantes sociales,
piqueteros y
sindicalistas. Padecen como negros, piensan como el diario La Nación.
Bueno, en esa dimensión vale recordar a don Arturo Jauretche: no vale
de
nada hacerles caras lindas. De hecho, y temiendo una reacción de esa
naturaleza, pero también acentuando su proyecto bifronte
centroizquierda -
centroderecha, el gobierno escondió durante la campaña a la fértil
militancia popular, social, sindical y se abocó a mostrar candidatos
que
pudieran aparecer en TVR --el programa más hipócrita de la televisión
nacional-- sin ser burlados. En su afán civilista, el kirchnerismo
barrió
bajo la alfombra el nacionalismo popular latente en su propia
composición
y puso a la consideración pública a aquellos muñecos que manejan
códigos y
estilos que cuesta identificar con un movimiento popular, se
distancian
del chavismo, se olvidan del peronismo, y no trepidan en alabar las
virtudes de un capitalismo que, en realidad, Macri maneja con más
soltura
y sentido de la oportunidad. Por eso, y finalmente, quizás lo más
preocupante de esta contienda electoral resulten las enrevesadas
interpretaciones de los militantes populares pensantes: ellos
también, a
la hora de analizar, hablan de cualquier cosa como factor de
"contrucción
de la derrota" en lugar de meter el dedo en la llaga, tornarse
incómodos y
profundos, y poner sobre la mesa una verdad directa pero complicada.
Las
viejas antinomias, renovadas, mantienen vigor en la estructura
profunda
del país. No habrá derechos ni garantías en un país sin industria,
sin
justicia social, sin soberanía integral en lo político y en lo
económico.
Si esto no lo plantean los candidatos populares ¿quién lo hará?
GF/ Director Periodístico Revista Question Latinoamérica
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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