[R-P] ¿COMENZÓ EL CRACK EN USA?
Prensa Schiavoni
prensaschiavoni en arnet.com.ar
Dom Jun 24 09:43:24 MDT 2007
Es oficial: comenzó la quiebra de la economía de EE.UU
Por: Richard C. Cook (*)
Es oficial. Anótalo en tu calendario. Ha comenzado la quiebra de la economía
de EE.UU. Fue anunciada el miércoles por la mañana, el 13 de junio de 2007,
por los escritores de economía Steven Pearlstein y Robert Samuelson en las
páginas del Washington Post, uno de los medios más destacados y preferidos
de la elite monetaria de EE.UU.
La columna de Pearlstein tenía por título: "El boom de la captura de
empresas a punto de quebrar", relacionada con la extraordinaria cantidad de
deuda incurrida comparada con los beneficios reales de las compañías
"capturadas" .
En lenguaje notablemente alarmista para las páginas usualmente
ultra-insulsas del Post, Pearlstein escribió: "Es imposible predecir con
exactitud cuándo de llegará el momento de la verdad y todos terminen por
darse cuenta de que los precios que son pagados por esas compañías, y la
deuda incurrida para apoyar las adquisiciones, son insostenibles. Cuando eso
ocurra, no será nada bonito. En general, caerán los precios de las acciones
y las valoraciones de las compañías. Los bancos anunciarán dolorosas pasos a
pérdida, algunos fondos de alto riesgo cerrarán sus puertas, y los fondos de
inversión informarán de rentabilidades decepcionantes. Algunas compañías se
verán forzadas a la bancarrota o a la reestructuración."
Además, "la caída de los precios de las acciones llevará a las compañías a
reducir sus contrataciones y sus inversiones, mientras los gobiernos se
verán obligados a aumentar los impuestos o a reducir los servicios, ya que
disminuirá el ingreso en concepto de impuestos sobre las ganancias de
capital. Y la combinación de la reducción de la riqueza y de las mayores
tasas de interés terminará por llevar a los consumidores a dar marcha atrás
en su consumo financiado con deudas. Sucedió después de los colapsos de los
bonos basura y los "ahorros y préstamos" a fines de los años ochenta.
Sucedió después del descalabro de la burbuja de la tecnología y de las
telecomunicaciones a fines de los años noventa. Y sucederá esta vez."
La columna de Samuelson: "El fin del crédito barato," dejó la puerta
ligeramente abierta en caso de que el colapso no sea tan severo. Escribió
sobre el tema de los aumentos de las tasas de interés: "A medida que aumenta
el precio del dinero, la toma de préstamos y la economía podrían
debilitarse. La profunda caída inmobiliaria podría empeorar... Podríamos
también descubrir que el prolongado período de crédito barato ha dejado una
resaca desagradable."
Otros escritores que escriben desde plataformas menos prestigiosas que el
Post han estado hablando también de la aproximación de una quiebra
financiera hace un par de años. Entre ellos ha estado el economista Michael
Hudson, autor de un artículo sobre la burbuja inmobiliaria con el título:
"El nuevo camino a la servidumbre" en la edición de mayo de 2006 de
Harper's.
Hudson ha estado hablando en esa entrevista de una "ruptura de la cadena" de
pagos que conducirían a un "crac económico prolongado, largo" con "deflación
de los activos," "incumplimientos masivos de pagos de hipotecas," y una
"inmensa apropiación de activos" por los ricos que puedan proteger su
efectivo mediante el lavado de dinero y la protección con bonos en divisas
extranjeras.
Entre los que están listos para beneficiarse con el crac está el Grupo
Carlyle, el fondo de alto riesgo que incluye a la familia Bush y a otros
inversionistas de alto perfil con conexiones gubernamentales que dan acceso
a informaciones confidenciales. Un memorando de enero de 2007 a los gerentes
de la compañía del socio fundador William E. Conway, Jr., apareció
recientemente que señalaba que, cuando termine el actual "entorno de
liquidez" -es decir el crédito barato-, la "oportunidad de comprar será una
ocasión que sucede una vez en una vida."
El hecho de que el crac esté siendo anunciado en las páginas del Washington
Post muestra que es cosa hecha. Los Bilderbergers, o quienquiera que sea al
que responde el Post, ya lo han decidido. Deja saber a todos para que no
queda duda que es hora de cerrar las escotillas, ponerse a cubierto,
acumular dos años de comida en latas, blindar sus activos, lo que sea.
Los que pagarán las consecuencias será la gente de a pie cuyos activos están
cargados de deudas, tales como decenas de millones de deudores hipotecarios,
millones de jóvenes que adeudan préstamos estudiantiles que según la nueva
ley de bancarrota "reformada" en el año 2005 nunca podrán ser cancelados, o
vastas cantidades de trabajadores con planes 401(k), cuentas de jubilación
patrocinadas por sus empleadores, u otros planes de pensión que están
combinados con el mercado de valores.
En otras palabras, suena como si estuviéramos en 2000-2002, pero tal vez en
una escala mucho mayor. Entonces fue "sólo" el décimo peor mercado de caída
de acciones en la historia. Ese entonces se desvaneció un billón de
dólares.. Lo que convierte la situación actual en particularmente injusta es
que la recuperación precedente que ahora llega a su fin -la de los
"desocupados"- fue tan anémica.
Ni Perlstein ni Samuelson llegan al fondo de la crisis, aunque ellos, como
Conway del Grupo Carlyle, subrayan el fin del crédito barato. Pero las tasas
de interés son fijadas por gente que dirige bancos centrales e instituciones
financieras. Podrán ser influenciados por "el mercado", pero el mercado es
controlado por gente con dinero que quieren incrementar al máximo sus
beneficios.
La clave para lo que está sucediendo es que la Reserva Federal se niega a
seguir el modelo establecido durante el prolongado reino del presidente de
la Fed , Alan Greenspan, reaccionando ante tendencias económicas
tambaleantes con grandes infusiones de crédito como lo hizo durante la
burbuja de las "punto.com de los años noventa y la burbuja inmobiliaria de
2001-2005.
Esta vez, el sucesor de Greenspan, Ben Bernanke, se queda tranquilo.
Mientras la economía se balancea sobre el abismo, la Fed permite que las
tasas se mantengan firmes. La Fed afirma que su política de tasas firmes se
debe al peligro de aumentar "la inflación básica." Pero eso no puede ser
verdad. El mayor ítem de consumo, casas y bienes inmobiliarios, está
sobreviviendo artificialmente. Oficialmente, el desempleo es bajo, pero
sobre todo gracias a puestos de trabajo mal pagados en el área de servicios.
Las materias primas han subido, incluyendo los alimentos y la gasolina, pero
no es un motivo suficiente para permitir que se sumerja toda la economía
nacional.
¿Así que qué sucede en realidad? En realidad, es simple. La diferencia en la
actualidad es que China y otros grandes inversionistas del extranjero,
incluyendo a magnates petroleros de Oriente Próximo, están diciendo a EE.UU.
que si las tasas de intereses bajan, no seguirán llevando su dinero a EEUU.
El tan necesario dinero para financiar los tremendos déficit comerciales y
fiscal de EE.UU.
Desde luego nos metimos en este aprieto al transferir nuestras fábricas de
manufacturas a China y otros mercados de mano de obra barata durante la
última generación. La "hegemonía del dólar" está teniendo un efecto
contraproducente. En los hechos, China está utilizando sus dólares
estadounidenses para reemplazar al Fondo Monetario Internacional como
prestamista a las naciones en desarrollo en África y otros sitios.
Como un insulto adicional, China ahora podría estar dictando una nueva
generación de decadencia para los estadounidenses que se ven obligados a
comprar sus productos en Wal-Mart llevando al máximo lo que queda de nuestra
deuda disponible en tarjetas de crédito.
Hace cerca de un año, un antiguo funcionario del Tesoro de Reagan, que es
ahora un conocido comentarista de la televisión por cable, dijo que China se
había convertido en el "banco de EE.UU." y comentó que "ahora es más barato
imprimir dinero que producir coches." Ja ja.
Es verdaderamente asombroso que ninguno de los candidatos políticos de la
"línea dominante" de cualquiera de los partidos haya tratado este tema en su
campaña. Lo que pasa es que todos están considerablemente financiados por la
élite financiera que se beneficiará no importa cuánto vaya a sufrir la
economía de EE.UU. Todos los candidatos, con la excepción de Ron Paul y
Dennis Kucinich tratan a la Reserva Federal como si se tratara de la quinta
imagen grabada en el Monte Rushmore. E incluso los así llamados progresistas
guardan silencio. El fin de semana antes de que aparecieran los artículos de
Perlstein/ Samuelson, hubo una inmensa conferencia progresista en
Washington, llamada "Taming the Corporate Giant" (Domando al gigante
corporativo). Ni una sola sesión fue dedicada a temas financieros.
¿Qué es probable que ocurra? Yo sugeriría cuatro guiones posibles.
1. Aceptación por la población de EE.UU. de una prosperidad disminuida y de
un rol en decadencia en el mundo. Sonríe y aguanta. Vive con tus padres
hasta que tengas cuarenta años en lugar de treinta. Trabaja dos o tres
trabajos en tiempo parcial, si puedes encontrarlos. Muere joven si pierdes
tu atención sanitaria. Declara bancarrota si puedes, o simplemente escápate
de tus deudas hasta que vuelvan a imponer la prisión para deudores como lo
han hecho en Dubai. Mientras tanto, China compra más y más propiedades,
casas y negocios en EE.UU., como han sugerido economistas cercanos a la
Reserva Federal. Si eres un inmigrante ilegal emprendedor, diviértete
aumentando la economía clandestina, evita las licencias y los impuestos para
negocios, y alquila grupos de casas a tus amigos.
2. Los tiempos de crisis económica producen tensión internacional y los
políticos tienden a ir a la guerra en vez de tener que escuchar la fea
melodía de la economía. El ejemplo clásico es la depresión mundial de los
años treinta que condujo a la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones en los
próximos años deberían ser tan malas como entonces. Podríamos tener una
guerra verdaderamente grande si EE.UU. decide de una vez por todas armarse
de valor y arremeter contra China, o quien sea. Si ya no quieren nuestros
dólares o nuestros Bonos de deuda, ¿qué tal si les tiramos unas buenas
bombas nucleares?
3. Tal vez terminemos por tener finalmente una revolución sea de la derecha
o del centro involucrando ley marcial, suspensión de la Declaración de
Derechos, etc., combinada con alguna especie de dictadura militar o de
trabajo forzado. En todo caso ya vamos a mitad de camino en esa dirección.
Olvídate de una revolución de la izquierda. No les gustaría que alguien se
enojara con ellos por ser demasiado radicales.
4. ¿Podría haber un verdadero intento de reforma, tal vez incluso un
intento, aunque sea, sólo de volver al Nuevo Trato? Ya que las causas de la
crisis son monetarias, así lo serían las soluciones. El primer paso sería
que el Sistema de la Reserva Federal fuera abolido como un banco de emisión
y una transformación del sistema de crédito de la nación en un servicio
público genuino por el gobierno federal. De esta manera podríamos
reconstruir nuestra infraestructura manufacturera y pública y desarrollar
una política de garantía de los ingresos que beneficiaría a todos.
Esta última es la única solución sensata. Existen reformadores monetarios
que saben cómo hacerlo si alguien les da una pequeña oportunidad.
(*) Richard C. Cook es autor de "Challenger Revealed: An Insider's Account
of How the Reagan Administration Caused the Greatest Tragedy of the Space
Age." Analista federal en retiro, su carrera incluyó trabajo con la Comisión
del Servicio Civil de EE.UU., la Administración de Alimentos y Drogas, la
Casa Blanca de Carter, y la NASA , seguidos por veintiún años con el
Departamento del Tesoro de EE.UU. Ahora es un escritor y consultor basado en
Washington. Su libro "We Hold These Truths: The Hope of Monetary Reform,"
será publicado más adelante durante este año. Su sitio en la Red se
encuentra en www.richardccook.com
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