[R-P] El vóleibol, las nieblas y la civilización china
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Jun 22 07:16:21 MDT 2007
[Un ejemplo de cómo el periodismo puede formar, además de informar.
Lo que cuenta el cronista de La Nación es cierto. En Chengdu se ve
muy poco sol. Toda la Cuenca Roja (no es una alusión política, así se
llama la región por motivos edáfico-geológicos) está cubierta,
permanentemente, por una espesa garúa muy finita que solo
ocasionalmente permite conocer el rostro del Dios Invicto.
Es que Chengdu está a sotavento del Tibet y los Himalaya, que
provocan enormes disturbios en la circulación general de la atmósfera
(dividen estacionalmente el curso de la corriente en chorro del
Norte, por ejemplo). Las turbulencias provocadas por el inmenso
macizo engendran las condiciones atmosféricas que hacen de ese trozo
del aire terrestre una especie de aerosol de gotitas de agua. Y de
ese modo permiten transformar a ese inmenso hoyo del corazón de Asia
en la cuna de la civilización china.
La neblina de Londres (y la de Irlanda, que es mayor) se debe a que
la ciudad está a sotavento de la Corriente del Golfo. La civilización
puede florecer en cualquier entorno. Lo que tiene que hacer es
sacarse de encima las cáscaras viejas que va creando a medida que se
despliega en su potencial.
Alguna vez, de paso, les contaré cómo la cáscara vieja asfixió el
mejor esfuerzo de la dirigencia deportiva argentina para impulsar al
vóleibol a un sitio de prestigio. Pero ése es otro tema]
Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/EdicionImpresa/deportiva/nota.asp?nota_id=9
19422&pid=2745884&toi=5327
Voleibol | La Liga Mundial
Una ciudad donde no se ve el sol, pero sí los Juegos
En Chengdu, donde mañana y pasado la Argentina se enfrentará con
China, ya se vive Pekín 2008
Viernes 22 de junio de 2007 | Publicado en la Edición impresa
CHENGDU, China.- En comparación con esta ciudad, Londres es un
paraíso para los amantes del sol. La estadística dice que Chengdu
("convertirse en capital", tal su traducción al español) tiene menos
días soleados que aquella urbe montada sobre los márgenes del
Támesis. Y eso es mucho decir. Una nube extraña, espesa, parece
cubrirlo todo, todo el tiempo. Hay una permanente sensación de que
está por llover, aunque no sea así. El cielo tiene un homogéneo color
gris. A pesar, incluso, de que ayer comenzó el verano en esta parte
del planeta. Pero no hubo caso: el sol no se mostró.
De todos modos, la cuestión del clima no fue una preocupación para el
seleccionado argentino de voleibol. El plantel llegó a esta ciudad 32
horas después de haber partido de Ezeiza, con escalas en París y
Amsterdam, con tipos que rondan los 2 metros en busca de una posición
que les haga menos tortuoso el viaje. Por eso, entre el sueño
cambiado y algunas lógicas molestias físicas por la incomodidad de la
clase Turista, nadie se percató del estilo londinense de Chengdu.
Sea como fuere, la Argentina arribó con ganas de lograr lo que hasta
aquí no pudo en la Liga Mundial: ganar. Es cierto que en los ocho
partidos previos le tocó enfrentar a dos de los mejores equipos del
mundo (Polonia y Bulgaria), pero los jugadores dirigidos por Jon
Uriarte sienten que ya es hora de demostrar el crecimiento de las
últimas semanas ante un equipo más a mano.
Claro que no hay demasiada expectativa en la ciudad para los dos
partidos que se jugarán mañana y pasado mañana, en el Estadio
Provincial de Sichuan; sería insensato esperar otra cosa. Lo que sí
sorprendió es el clima que aquí se vive de cara a los Juegos
Olímpicos de 2008. Pekín, la sede oficial, está a más de 1500
kilómetros de Chengdu, y por estas tierras no habrá ningún tipo de
actividad durante los 17 días de los Juegos.
Sin embargo, en la entrada del escenario donde se harán los partidos
el fin de semana, aparece bien grande el logotipo de Pekín 2008 y una
cuenta regresiva: 414 días. "Acá todos están muy pendientes de lo que
pasará en los Juegos el año que viene", comenta Victor, el asistente
chino que acompaña a la selección argentina en todo momento, en busca
de facilitar las tareas. "El Comité Organizador hizo muy bien,
involucró a todo el país en los Juegos, no sólo a Pekín. Todos
estamos muy orgullosos."
Pero eso no es todo: hay paredes pintadas con el símbolo oficial,
sponsors que ya hacen uso de su privilegio y hasta souvenirs (que se
parecen a los originales, pero no lo son) made in... China. Claro.
La cuestión olímpica está instalada en el aire. Y a este equipo
argentino también se le presenta en el horizonte Pekín 2008. Pero no
quieren desviar la mirada. La obligación está aquí y ahora. Para
seguir creciendo. En todo caso, el objetivo central de esta parte del
ciclo no está puesta más allá de enero de 2008. "Tenemos que ganar un
partido; ése es el que importa", advierte Guillermo Orduna, asistente
del entrenador Uriarte, en una frase de cabecera del cuerpo técnico
argentino. El partido será contra Venezuela, por la única plaza
sudamericana para los Juegos (se descuenta que Brasil obtendrá la
suya en la Copa del Mundo, a fines de 2007).
En aquel encuentro se medirá buena parte del crecimiento que tuvo
este equipo en este ciclo. Una victoria le permitirá continuar la
evolución; una derrota, lo haría esperar hasta 2012, en la cita de
Londres, esa ciudad casi tan gris como Chengdu. Pero la última es una
hipótesis que más vale no contemplar. Mejor pensar en China y en cómo
hacer para ganar el primer partido de la Liga Mundial.
Por Diego Quinteros
Enviado especial
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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