[R-P] Methol Ferré La integración de América...

José María Cavalleri ingcavalleri en hotmail.com
Lun Jun 18 09:12:06 MDT 2007


La integración de América
en el pensamiento de Perón”

por Prof. Alberto Methol Ferré

Para mí este ha sido uno de los temas esenciales, si no el esencial de mi 
vida intelectual y personal. Y tengo un vínculo personal con un discurso de 
Perón del año 1953 que definió todas mis perspectivas 
político-intelectuales. Por eso para mí el tema de la integración no es una 
mera reflexión académica, sino que involucra mi percepción y mi comprensión 
de mi propio país. En el fondo uno es hijo de sus primeros amores; los 
primeros amores no se dejan nunca y en la vida política, ocurre lo mismo. 
Mis primeros amores fueron dos: el Dr. Luis Alberto Herrera en Uruguay y el 
Coronel Juan Domingo Perón en la Argentina, allí por el año 1945 cuando me 
empezaba a asomar a la vida pública. Y fue allí donde comencé el aprendizaje 
de la historia rioplatense, más que del Uruguay solo o de la Argentina sola.

En octubre de 1995 en el cincuenta aniversario tuve el honor que se me 
invitara a dar una conferencia sobre ese discurso de Perón de noviembre del 
53 donde él definía a las ideas fundamentales de su política exterior y de 
su comprensión de la Argentina y Brasil, en relación a su importancia en 
América Latina. Esa conferencia, que es una conferencia hecha desde un Perón 
con una enorme angustia, una conferencia atravesada por una sensación de 
fracaso, en una tarea esencial que él se había propuesto y que era la unidad 
argentino-brasilera, como condición de la dinámica unificadora de América 
del Sur. Esta ha sido para mí la originalidad fundamental de Perón, al punto 
que he escrito sobre este aspecto: con Perón se ha iniciado la política 
latinoamericana. Es decir, es el primer creador de lo que se podría llamar 
una política latinoamericana.

Pocas veces hubo una política latinoamericana. América Latina está dividida 
en dos ámbitos:
1º - el extremo norte que es México, Caribe y Centro América. Allí está la 
potencia hispanoamericana más importante: México, con una población actual 
de casi cien millones de habitantes. Y era ya lo más importante desde los 
comienzos de la conquista y en la génesis de América Latina;
2º - el núcleo básico de América Latina es la Isla Sudamericana, el enorme 
bloque de la Isla Sudamericana. Esta isla es lo más importante de América 
Latina. Y México, en consecuencia, está relativamente excéntrico de la zona 
de decisión de América Latina. Esta unidad se juega en América del Sur, no 
en el conjunto. Sólo en América del Sur donde hay dos componentes básicos; 
el luso americano y el hispanoamericano. Cuando hablo de América Latina 
estoy integrando los dos componentes: el luso americano o brasilero y el 
hispanoamericano. Son los dos constituyentes principales de América Latina.

Hubo intentos de política hispanoamericana. Por ejemplo, San Martín y 
Bolívar no hicieron política latinoamericana por las circunstancias 
históricas, es decir no incluían en sus perspectivas unificadoras a Brasil.

El único antecedente de política latinoamericana en América del Sur fue el 
lapso de la monarquía de los Habsburgo de 1580 a 1640. Hubo 60 años de un 
solo rey para toda la América Latina o hispano-lusitana. Felipe II de España 
fue Felipe I de Portugal. Hubo tres Felipes que gobernaron en las coronas de 
Portugal y de Castilla y en las Indias Occidentales en su conjunto. Fue un 
momento fugaz de 60 años, en él existió una política latinoamericana de la 
monarquía, unificadora de todo el conjunto. Hubo un momento en que todos 
estuvimos envueltos en una política común.

El eje del Imperio Español en América del Sur era el mundo peruano, que iba 
por el Océano Pacífico y se orientaba a través de Panamá al Caribe y el 
Atlántico Norte, mientras que Brasil nace ocupando casi todo el litoral 
Atlántico, en el Atlántico Sur.

Buenos Aires era la única puerta Atlántica española que se fundó en 1580, el 
mismo año de la unidad castellano-lusitana. Buenos Aires, nació con una 
altísima proporción de portugueses. Era una ciudad casi portuguesa, porque 
el Atlántico estaba dominado por el asentamiento litoral de los portugueses.

La línea divisoria de Tordesillas fue una línea astronómica, abstracta 
anterior a saber que diablos realmente iba a dividir. Existió antes la 
frontera ideal que el mundo real. Esa línea abstracta no pasaba por las 
bocas del Amazonas y llegaba un poco más abajo de Santos y es donde se 
instala Portugal. Pero para defender las bocas del Amazonas, de los 
franceses, los holandeses, etc., la monarquía unificada le dió la 
jurisdicción al Portugal. Era imposible ir a defender toda la Amazonia que 
pertenecía a Castilla, desde Quito o desde Lima o desde Potosí, ni siquiera 
desde Asunción o Buenos Aires. Era infinitamente más accesible hacerlo desde 
los puertos portugueses y es así que naturalmente sobre los espacios vacíos 
del interior, se generó la expansión de los puertos Atlánticos portugueses y 
con esto el proceso de expansión de Brasil inicial, con el consentimiento de 
la monarquía unificada que actuó simplemente con sentido común. No tuvo nada 
de genial ni de perverso; fue una expansión que geopolíticamente era 
inevitable y necesaria. La flota española por ejemplo recuperó a Bahía, y 
Lope de Vega escribió una de sus célebres obras Brasil liberado, todo el 
imperio festejó la recuperación de Bahía porque era toda parte de una gran 
unidad. Esa unidad se rompe desde 1640 y comienza una era conflictiva, donde 
de alguna forma España y Portugal son secundarias y se ajustan éste a la 
política inglesa y aquél al pacto de familia borbónico francés.

Pasan a ser potencias en distintas formas y grados ya secundarios. Pero hubo 
antes una alianza peninsular que es la gestora de la América Latina inicial 
y que culmina en esa unidad de la monarquía que tanto hemos olvidado.

La segunda instancia en que se empieza a recuperar esa política de unidad es 
en el siglo XX con Perón. De alguna forma se retoma la vieja alianza 
peninsular de los “Trastamara” y los “Habsburgo”, entre Castilla y Portugal 
y se intenta recrear en una alianza continental sudamericana, desde la 
Argentina y Brasil. Es el recomienzo verdadero de una política 
latinoamericana. En el intermedio hubo hostilidad, indiferencia, 
acercamientos. No más, y hubo idealidades latinoamericanas, nostalgias, 
recuperaciones históricas culturales, pero no políticas. Políticas reales 
que discernieron lo principal de lo secundario, que señalaran cual era el 
camino efectivo de una unidad de América Latina, no la hubo hasta los 
planteos de Perón a la altura de los años 51, que es cuando él lo hace, en 
forma pública y oficial.

Habría que interrogarse cómo y por qué llega Perón a esta situación. Porque 
no era un intelectual, era un político intelectual. Los políticos de épocas 
difíciles son siempre políticos intelectuales como Lenin, Napoleón, Haya de 
la Torre. Tienen que ser intelectuales y políticos para poder inventar 
grandes novedades. Los políticos del Statu Quo conformados por lo habitual, 
no tienen necesidades de invención intelectual.

Veamos la historia argentina desde su organización institucional con la 
Constitución de 1853. Al iniciarse la última mitad del siglo pasado, nace la 
primera Argentina Liberal agroexportadora y de recepción inmigratoria. Es la 
Argentina del gran impacto inmigratorio, que coincide con la revolución del 
ferrocarril en tierra y la revolución de los barcos a vapor en el mar, que 
permitieron por primera vez que países transoceánicos pudieran enviar en 
gran escala alimentos a los centros industriales metropolitanos europeos, en 
especial Inglaterra.

Jamás había existido un comercio de alimentación en masa, sino que durante 
milenios hubo fundamentalmente un comercio de grandes distancias sólo 
suntuario. Transportaba poco y sólo podía hacerlo con pequeñas cantidades 
muy valoradas. Solamente la revolución de las comunicaciones que implica el 
barco a vapor permite el nacimiento de los grandes exportadores de cereales 
y de carne oceánicos. Es el enriquecimiento agro-exportador del Canadá, de 
los Estados Unidos, de Australia, de Nueva Zelandia, de la Argentina y el 
Uruguay. Es un gran ciclo que va a terminar a poco de la Segunda Guerra 
Mundial, y luego vienen cuarenta años de precios deprimidos a las materias 
primas, salvo el petróleo. Desde hace unos tres o cuatro años comienza a 
notarse un repunte general de los precios de las materias primas de 
alimentación con la irrupción de los grandes mercados asiáticos. Muchos 
aseguran que vendrá otra onda de expansión de las explotaciones de 
alimentos. Canadá, exportador rural de maderas y trigo, en los años 20 
aplicaba un gravamen de 25% a las importaciones para estimular las 
industrias internas, mientras que la Argentina agro-exportadora, no hizo 
ninguna política industrial, ponía un gravamen del 6%.
No habrá preocupación de amparo a su desarrollo industrial. Solamente la 
crisis del año 29/30 va a obligar al mundo liberal agro-exportador argentino 
a cambiar abruptamente sus perspectivas. También comienza a detenerse la 
fase de las emigraciones a la Argentina, hecho muy importante, ya que su 
mercado interno no será ampliado por un flujo poblacional creciente.

Es allí donde los pensadores liberales, los economistas liberales empiezan a 
ser, a pesar suyo, proteccionistas. No tienen más remedio, porque no pueden 
colocar los cuatro o cinco productos que la Argentina exportaba. Bajan las 
exportaciones, no hay divisas y eso estimula la generación de la industria 
de sustitución de importaciones.

La Argentina tuvo la originalidad de haber inventado en la historia un 
socialismo librecambista. Así acaeció que Pinedo, ante la parálisis de las 
exportaciones a los mercados tradicionales tanto de Inglaterra y Europa como 
de Estados Unidos pensó hacer una unión aduanera con los otros países de 
América Latina y así lo formuló en una conferencia durante el año 1931.

La necesidad inicial de un desarrollo industrial al amparo del mercado 
ampliado de una unión aduanera que comprendiera los países vecinos de 
América Latina, era todavía una visión de emergencia y economicista. Este 
pensamiento lo va a retomar en otra forma en el Plan Pinedo de los años 
cuarenta, con la Segunda Guerra Mundial, cuando las dificultades de importar 
de los centros en conflictos, obliga a una mayor expansión industrial.

En esas circunstancias va a nacer el Peronismo. Una serie de autores 
competentes y contemporáneos argentinos, como Juan José Llach, sostienen 
que, el rasgo de la irrupción del peronismo fue un llevar a sus límites un 
modelo de sustitución de importaciones, sacrificando las exportaciones. Un 
“mercado internismo”. Ese reproche que se ha ido gestando en los últimos 
años. De modo sorprendente, no toman en cuenta, en absoluto, la política 
exterior de Perón relacionada con este punto. El desarrollo interno y el 
boicot de Estados Unidos subsidiando producciones de exportación 
agropecuaria competitivas con la Argentina para abatirle los precios, hizo 
que fuera necesaria, ante la disminución del precio de las exportaciones 
argentinas, una expansión del mercado interno para sostener el desarrollo 
industrial. Esto esta ligado a la política de justicia social y 
redistribución de ingresos internos que el peronismo emprendió.
La verdad es que la Argentina en el año 1946 era un pequeño país, era un 
país de dieciséis millones de habitantes. Un último impacto inmigratorio de 
italianos doppo guerra. La ampliación del mercado interno no fue alimentada 
aquí con una masiva inmigración incesante como en el proceso industrial 
norteamericano.
Uno de los rasgos del desarrollo norteamericano no solamente fue el 
proteccionismo industrial, que nace desde los padres de la patria, con 
Hamilton, sino que además de eso fue realimentado necesariamente por un 
flujo de millones de inmigrantes en una escala sin igual en la historia 
mundial durante todo el siglo XIX, hizo una ampliación incesante del mercado 
interno, en su marcha hacia el oeste, permitiéndole generar industrias de 
escala.

Al comienzo esas industrias fueron también financiadas por las exportaciones 
agropecuarias. En Estados Unidos uno de los conflictos entre el norte y el 
sur no fue solo el de la esclavitud, sino, fundamentalmente, el de las 
tarifas proteccionistas. El sur era librecambista porque quería mandarle el 
algodón a las fábricas inglesas y comprarle a Inglaterra, en cambio, los 
fabricantes del norte querían la protección. La gran batalla del norte y del 
sur fue entre los agro-exportadores del sur contra los proteccionistas 
industriales del norte. Un aspecto generalmente ocultado, pero que está en 
la esencia de esa lucha, de la que los negros no se beneficiaron demasiado. 
Recién en los años 60 de este siglo se produjo una gran reivindicación de la 
igualdad de los derechos de las minorías negras en los Estados Unidos, 
simbolizada por Luther King.

Perón en el año 1947 ya intenta los acuerdos de la unión aduanera con el 
Presidente de Chile, González Videla. Perón nunca creyó en un mercado 
internista, puro, era consciente que había que estimular a aquellas 
industrias que pudieran ser económicas. Pensaba la protección a la industria 
con: 1º salarios altos y gran número de empleados, 2º el uso de la materia 
prima nacional. El despliegue industrial argentino estaba condenado a 
toparse con límites muy estrechos, porque no surge ninguna potencia 
industrial sobre una sustitución de importaciones apoyándose en un mercado 
de 16 o 20 millones de habitantes.

Tempranamente en la política de Perón se plantea el dilema de la 
imposibilidad de un mercado internismo puro. El tenía una expresión que 
repitió continuamente “No somos una economía completa”. No disponemos de 
toda la gama de recursos posibles para fundar una sustitución de 
importaciones total. Perón nunca creyó en el “mercado-internismo”. Esto fue 
el resultado de su fracaso en la política exterior. Sabía que era 
indispensable generar una ampliación de mercado que permita ser 
competitivos. Por esto nace el planteo de la unión Nuevo A.B.C. en el año 
1951.

El Nuevo A.B.C. del año 1951 Perón lo plantea en forma pública el 22 de 
setiembre de ese año, fecha del aniversario de la Independencia del Brasil 
en la que ofrece un gran banquete en honor al Embajador Lusardo, que era su 
amigo y enviado especial del presidente Getulio Vargas.

Nada influyó más en Perón que su percepción de la experiencia varguista de 
los años 30. Generalmente piensan muchos en ejemplos transoceánicos, yo creo 
que Perón tuvo un modelo en Vargas, quien produjo una irrupción de un 
nacional popularismo industrializador en Brasil. Incluso funda el Ministerio 
de Trabajo. Vienen asesores brasileros pedidos especialmente por Perón a 
Vargas. Así como luego la política de planificación y de metas que inicia 
Perón va a repercutir en el Vargas de la Presidencia de 1951. Hay una 
interacción mutua primero de Vargas sobre Perón, luego de Perón sobre Vargas 
y es allí, en el aniversario del Grito de Ipiranga que Perón propone y así 
lo registra la prensa: la unión argentino brasilera.

Realmente un salto audaz, impresionante, porque la conciencia histórica de 
la Argentina y la conciencia histórica del Brasil no tenían aún ninguna 
preparación. Estaban predispuestas para lo contrario. Esa fue una de las 
enormes dificultades que tuvo Perón. El mismo peronismo no comprendió bien 
en su época, esta dimensión de Perón. Pensó que era como una cosa lateral, 
cuando en realidad estaba jugándose el destino de la industrialización 
argentina, de la posibilidad de no quedar atrapado y sin salida. El fracaso 
del nuevo A.B.C. va a llevar a la Argentina a cuarenta años en una noria 
incesante que se va a romper con el derrumbe de la Argentina en los años 80. 
Martínez de Hoz viendo que todo el aparato industrial argentino en su 
conjunto, no era competitivo, suponía revertir tal situación bajando los 
aranceles y poniéndolo a la intemperie de una competición con industrias 
mucho más elaboradas. Sólo podía pasar el arrasamiento de la industria 
argentina, sin ninguna posibilidad. Distinto es la rebaja de aranceles 
cuando se abre simultáneamente un mercado preferencial interno mucho más 
amplio como el caso del Mercosur.

En el Mercosur se abren las posibilidades de un mercado gigantesco que la 
Argentina no tuvo nunca, con relativa seguridad, pero mucho más competitivo. 
Ahora, si Argentina no compite ni con Chile ni con Brasil es porque no 
compite con nadie, entonces que se jubile. Me parece que el derrumbe del 
sueño de la Argentina Industrial sola, que definitivamente el futuro de la 
Argentina potencia sola no era el de Perón, pero se conservó en la Argentina 
y lo conservaron en parte sectores del peronismo.

En los años 80 se liquidó. Una Argentina con deuda externa creciente, una 
Argentina que cae en la hiperinflación absoluta, en la liquidación y el 
desfonde definitivo de una estructura relativamente cerrada, constituida 
sobre la sustitución de importaciones, en círculo cada vez más incompetente.
En Brasil también se produjo el derrumbe del modelo de sustitución de 
importaciones, bajo otras modalidades.

Pero digamos claramente: si no hubiera existido tal modelo de sustitución de 
importaciones hubiera sido mucho peor. Nuestras sociedades alcanzaron una 
multiplicidad de capacidades y posibilidades, del que el modelo liberal 
agro-exportador era ya mucho más incapaz.

Por suerte que hubo entonces sustitución de importaciones y se dio una 
diversificación interna extraordinaria, que no era la normal en una sociedad 
agraria de gran simplicidad. Aparecieron ingenieros, técnicos de toda 
índole, empresarios nuevos es decir, hubo un enriquecimiento extraordinario 
de todas las sociedades dependientes, tanto en la Argentina como en Brasil. 
Hubo una cualificación del capital humano y oportunidades que la sociedad 
agro-exportadora ya no daba.

En 1951 Perón ya responde inequívocamente que el modelo de sustitución de 
importaciones necesitaba una ampliación gigantesca del mercado interno, 
relativamente amparada por una nueva unión aduanera para que, logrando 
economías de escalas, pudiera alcanzarse una verdadera competitividad. Por 
eso su respuesta es el Nuevo A.B.C.

El hablador es Perón, Vargas es el silencioso. Brasil todavía no había 
llegado al agotamiento de ese camino, pues tenía justamente un mercado 
interno virtual mucho más amplio, Vargas no estaba tan urgido como Perón. 
Perón sí estaba acorralado, y la paradoja va a ser que el que se tenga que 
pegar un tiro sea Vargas.

La campaña contra Vargas fue desencadenada por Lacerda y por el ex canciller 
Neves a raíz de la alianza con la Argentina de Perón. En la caída y suicidio 
de Vargas el mayor énfasis fue la campaña contra la alianza argentina de 
Vargas. Se querrá evitar la alianza Argentina-Brasil.

Perón no piensa en América Latina, sino en América del Sur. Ese es el 
horizonte principal. Creo que de alguna forma refleja la influencia de un 
gran geopolítico brasilero Mario Travassos, que fue editado por el Ejército 
Argentino allá por el 40. Hubo dos ediciones en la época. Perón conoció 
seguramente muy bien a Mario Travassos.

A Mario Travassos como brasilero le era fácil hacer, lo que era difícil a un 
hispanoamericano. En su obra Proyección Continental de Brasil, breve libro 
que es una joya de inteligencia y de sobriedad, dice: nos importa sólo 
América del Sur, más arriba es área norteamericana, no nos metamos. Meter el 
hocico allí es quedar electrocutado. Para un hispanoamericano esto era más 
difícil porque había una solidaridad histórica con todo el conjunto, que no 
sentía el Brasil de la época de Mario Travassos. Creo que Perón se da cuenta 
que lo primero es plantear la posibilidad de unificar a América del Sur, no 
América Latina. América del Sur, si lo logra, quizá sea América Latina. 
Quizás Perón sin América del Sur, nada. Por eso continuamente usa 
“Sudamérica”, “Conferencia Sudamericana”. Continuamente usa la palabra 
sudamericana más que unidad de América Latina. Se da cuenta que es mejor 
acotar el espacio. Su pensamiento eje es que hay sólo un camino principal 
para la unidad Sudamericana, que es la alianza argentino-brasilera. Brasil 
solo no puede generar la unidad de América del Sur, por su diferencia.

No tendría asentaderos históricos suficientes para llevar al resto sino 
imperialísticamente como un extraño. Argentina sola tampoco, no tiene 
capacidad de generar la unidad. Entonces solo la alianza del poder central 
en América del Sur, que es Argentina, era una alianza creíble y confiable 
para todos los sudamericanos. No había exclusión hegemónica de ninguna de 
las dos dimensiones de América Latina. En cambio la alianza de Brasil con 
Uruguay o con Paraguay o con Bolivia sería como anexión, no es alianza. La 
alianza de Brasil con países pequeños sudamericanos, de suyo no tiene 
significación sino imperial. Alianza sólo podía empezar y ser con la 
Argentina, que tenía una entidad suficiente como para asumir una 
representación de lo más fuerte y poderoso de lo hispanoamericano. Perón 
intenta comenzar antes su alianza con Chile. La intentó con González Videla 
y la hizo con Ibáñez, o sea que él la hacía con los radicales y después con 
los no radicales. La alianza Argentina-Chile era un interlocutor más válido, 
más importante ante Brasil. El entendimiento con Chile fue una constante de 
Perón, tan constante como el entendimiento con Brasil. Lo que pasó es que 
Perón no tenía el respaldo de una conciencia histórica colectiva ni en la 
Argentina ni en Brasil.

La acción y pensamiento de Perón contribuyó a formarla, pero en su tiempo 
era más fuerte la herencia de rivalidad que la del ensamble común.

Tenía dos preocupaciones, cuenta Lusardo, dos obstáculos básicos para la 
unidad argentino-brasilera: uno la hegemonía norteamericana, y otro la 
herencia de la rivalidad entre España y Portugal. El segundo es el más 
importante, es el más esencial, el otro puede ser coyuntural. Era tal el 
obstáculo que un historiador muy ecuánime y muy nacional pero digamos, no 
enemigo del Brasil como Scenna escribe un libro en el año 1973, titulado: 
Argentina-Brasil, Cuatro siglos de rivalidad.
Hace todo un estudio desde ese ángulo. El asunto no es así. Es mucho más 
complejo que eso. Hay vaivén tanto en la historia de Castilla y Portugal 
como acá, un vaivén incesante de acuerdos y conflictos, pero no un conflicto 
uniformemente acelerado. No podemos hacer aquí la historia de nuestras 
relaciones con Portugal y Brasil. Pero pueden sintetizarse así:
1º - La Alianza Peninsular de Portugal y Castilla, que culmina en la unidad 
de 1580 a 1640. Luego viene la decadencia común.
2º - Ciclo de la rivalidad: desde 1640 a1870, fin de la guerra de la Triple 
Alianza
3º - Desde 1870 hasta 1985, donde hay un Statu Quo pacífico, que va 
preparando la Nueva Alianza.
4º - Desde 1986 (?) y 1991 (?) al iniciar la Alianza Sudamericana de 
Argentina y Brasil, sus raíces y el futuro se reencuentran.

En una palabra, solo hay política latinoamericana real a partir de la 
alianza argentina-brasilera. Y si no, sólo habrá cháchara.Y esa comprensión 
hizo de Perón el re-fundador de la política latinoamericana en el siglo XX. 
Planteó el único camino real, modernización e industrialización 
latinoamericana de bases indígenas dinámicas.
Esta percepción que tuvo en el discurso de Perón del año 1953 ante los 
mandatos del ejército para explicar las razones y la importancia del nuevo 
A.B.C. aquí llegó a decir que concordaba con Vargas en que si hacía falta 
borrar las fronteras, pues las borraban. Llega a decir nada más importante 
que la cuestión de esta unidad, y que el éxito de su política será sólo 
cuando logre el empalme con Brasil. Brasil tiene una “unidad económica 
incompleta” y la Argentina también. Hay momentos del discurso en los que 
está verdaderamente angustiado pues presiente el fracaso, tiene como 
explosiones en las que llega a decir "no quiero pasar a la historia como un 
cretino y participar de una danza de cretinos". Cretinismo es no saber la 
importancia decisiva de esta unidad.

Este discurso fundamental fue denunciado enseguida y se publicó en el 
Uruguay en enero del 54, bajo el título El Imperialismo Argentino. Fue allí 
donde lo conocí.

Cuando lo leí, vi que era todo lo contrario de ese título infame. El 
discurso de Perón me llegó en un momento crucial. En el Uruguay asomaban 
también los síntomas de la crisis de la retirada del Imperio Británico. 
Cuando nuestras bases transoceánicas tambaleaban. ¿Dónde y cómo 
reinsertarnos para tener un nuevo camino viable?

El fundamento histórico de Uruguay había sido Inglaterra y los ingleses se 
nos estaban yendo, entonces Uruguay ¿en qué se iba a sostener?, ¿hacia 
dónde?. Fue ese discurso de Perón que me hizo percibir que el destino de la 
Argentina era su alianza con Brasil, que el destino de Brasil era su alianza 
con la Argentina, que el destino del pequeño Uruguay era no intentar ser ni 
Banda Oriental que era la solución argentina, ni Provincia Rioplatina que 
era la solución brasilera, ni el Uruguay solo que era la solución inglesa, 
sino asumir a la vez la doble condición de la frontera, que era ser 
simultáneamente Banda Oriental y Provincia Rioplatina. Eso lo aprendí en el 
discurso de Perón del año 1953 y fue el impulso que tuve para fundar con 
unos amigos una revistita Nexo al comenzar el año 1955. El nuevo destino 
uruguayo era ser “nexo” argentino-brasilero.

Ese discurso de Perón no circuló en la Argentina pues se trataba de un 
documento secreto, publicado en Uruguay por algún infidente. Al ser 
publicado en Montevideo en enero de 1954 fue recogido por la oposición 
brasilera. Entonces se desarrolló la terrible campaña contra Vargas, que 
culminó con su suicidio. La violencia en el ataque contra el Nuevo A.B.C., y 
la difícil situación de Vargas, obligó a la Argentina a desmentir la 
autenticidad de ese discurso de Perón.

Yo no lo supe, porque el desmentido fue en Brasil. No supe que lo habían 
desmentido, para mí fue siempre el discurso básico de Perón, pero en la 
Argentina no circuló porque había sido desautorizado. A tal punto que en mis 
vínculos con Don Arturo Jauretche en su exilio en el Uruguay en el año 1956, 
(época en la que era yo aprendiz incesante con Don Arturo, pensé en hacer un 
libro en común, pero al final, por diversas vicisitudes, tuvo que hacerlo 
solo: Ejército y Política donde comenta: íbamos a hacer el libro con un 
joven uruguayo). Me asombré cuando lo
leí, porque para mí era obvio que Don Arturo estudiando el Brasil, no 
consideraba el enfoque de Perón. No lo conocía, yo lo interrogué y él quedó 
sorprendido. Para mí era obvio que los peronistas lo tenían que conocer, 
entonces ni les preguntaba, pero fui descubriendo que no lo conocían, a tal 
punto que le habló de ese discurso a Abelardo Ramos, y él hizo la primera 
publicación argentina, creo que por el año 1964. En el año 1968 Perón 
reconoce que es de su autoría.

Dijo algo así como:

Han pasado ya tantos años y reconozco que es un discurso auténtico, 
verdadero. No dije antes esto por respeto a las distintas personalidades que 
estaban involucradas.

Había sido un discurso secreto ante los altos mandos y lo más secreto es lo 
que los enemigos hacen más rápidamente público.

La etapa actual de la Argentina no es más Argentina sola. Es la Argentina en 
el Mercosur. La Argentina sola ya no tiene destino. Perón lo sabía hace 
cuarenta y tantos años, lo sabía perfectamente. En diciembre del 51 luego 
del discurso donde proclama la necesidad de una unión entre Argentina y 
Brasil, dice que esa unión no es sólo por sí misma, sino porque es el punto 
de apoyo para el conjunto de América Latina. Lo reitera poco después, en un 
artículo firmado por Descartes, titulado “Confederaciones Continentales”, 
donde se plantea en esencia todo su enfoque y pronuncia una sola frase:
La unidad comienza por la unión y ésta por la unificación de un núcleo 
básico de aglutinación.

Para él la alianza argentino-brasilera no era una unidad en sí misma, era el 
número básico de aglutinación. Era el único centro que hacía posible que 
Chile, Uruguay, Bolivia, Perú, en definitiva que todo el resto de América 
del Sur, pudiera integrarse, no hay otra alternativa. Esa es la única 
realidad para una política latinoamericana. Otra cosa sólo será literatura.

A esta perspectiva llega a la Argentina casi cuarenta años después, con una 
Argentina con muchas más dificultades, con más deuda externa, en fin toda 
una historia que ustedes ya saben.

Reafirmo, Perón es el inventor de la política latinoamericana en el sentido 
que, antes de Perón, había un romanticismo latinoamericano, un ansia difusa 
de la unidad de América Latina. Pero política es cuando se señalan los 
caminos reales, se distingue lo principal de lo secundario, porque si no 
diferencio lo principal de lo secundario, cualquier cosa sirve para 
cualquier cosa. Tanto da empezar por Panamá, por Nicaragua, por Brasil, por 
Paraguay, por cualquier lado, y no es donde no se puede caminar o por lo 
menos solamente como prolegómenos del camino principal. Prolegómenos que 
sólo valen cuando se emprende el camino. La gran lección fue retomada por 
Sarney y Alfonsín en el DICAB, firmada y puesta en el gozne más realista por 
Collor y Menem y comenzó esta aventura extraordinaria para todos los 
sudamericanos, que es la Argentina donde ya no hay más Argentina sola, hay 
Argentina en el Mercosur. En el Uruguay podrá ser si es en el Mercosur, 
hasta Brasil ya no podrá ser sin el Mercosur. Y el Mercosur es la piedra 
angular de la Confederación Sudamericana, como decía Perón.

En el motivo de esta reflexión es que se nos ha ido, aunque no parezca, la 
vida.

Conferencia reproducida por el Siese Manuel Ugarte
01 de junio de 2007, Córdoba (Argentina)

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