[R-P] Enrique Lacolla Desmadejando el ovillo
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Dom Jun 3 05:18:41 MDT 2007
Perspectivas
Desmadejando el ovillo
Enrique Lacolla
Periodista
La política, aun la política del Imperio, no suele ser unívoca: tiene
momentos, contradicciones y variantes que pueden desconcertar al espectador
propenso a evaluar todo en blanco y negro. En el caos que la política
norteamericana ha provocado en Medio Oriente, alternativamente escuchamos
voces que hablan de la inexorable derrota de la iniciativa imperialista y
otras que afirman, de manera más creíble, que ésta proseguirá, impertérrita,
hasta dominar al conjunto del área o rematar en un fiasco catastrófico,
capaz de incendiar el mundo.
Y bien, nada puede vaticinarse; tan sólo es posible observar cómo se mueven
las piezas en el tablero y deducir de ello la orientación –circunstancial–
que pueden dar a la coyuntura. Una coyuntura calificada, eso sí, por el
desorden monumental que determina la decadencia del sistema-mundo (o del
capitalismo, a secas), incapaz de autorregularse y moderar su apetito.
En estos días, dos noticias han aflorado que ponen de relieve las
contradicciones a que nos referimos. La primera es ostensible y reflejada
por la primera plana de los diarios y por los medios en general; la segunda,
menos aparente, se disimula entre los despachos que hablan de episodios más
sensacionales.
La apertura de negociaciones en Bagdad, entre el embajador iraní en Irak y
su homólogo norteamericano, es un dato casi sensacional que podría estar
reflejando una inflexión en la política norteamericana respecto del "Estado
delincuente" al que Washington, y Jerusalén, no se cansan de describir como
el deus ex machina de cuanto atentado terrorista se produzca y de cuanta
apropiación de armas de destrucción masiva se columbre en el horizonte.
Aunque el tema del encuentro estuvo reservado a tratar las vías para reducir
la violencia en Irak, es difícil que pueda limitarse ese contacto a una
cuestión local. Ésta no podrá ser resuelta si antes no se arriba a un
entendimiento entre los dos estados en torno del tema que los enfrenta: el
plan atómico iraní.
El otro asunto, que llegó a la prensa, pero que no recibió una atención tan
circunstanciada, fue la denuncia de Teherán en el sentido de que Washington
habría infiltrado espías en ese país para desestabilizar al gobierno.
En este mismo orden de cosas, pero a nivel de trascendidos filtrados por los
medios norteamericanos, se tomó conocimiento de presuntos actos de sabotaje
promovidos por agentes de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA)
contra las instalaciones de enriquecimiento de uranio en Natanz.
Ingenieros rusos e iraníes viviendo en el extranjero habrían participado de
esas acciones, que habrían resultado, según la cadena CBS, en la destrucción
de 50 centrifugadoras. A esto se sumaría la falsificación de documentos
relativos a la utilización de materiales sensibles o a la modificación de
sus componentes. Irán, que depende del mercado negro para adquirir buena
parte de su equipamiento, es vulnerable a este tipo de ataques.
¿Riña en la Casa Blanca? La presunta realización de estos actos supondría,
por un lado, un redimensionamiento a la baja en los ataques previstos contra
las centrales nucleares iraníes: de los bombardeos aéreos se habría
descendido al sabotaje en detalle. Pero por otro lado podría estar indicando
una nueva escenificación de la pelea entre la secretaria de Estado,
Condoleezza Rice, y el equipo del vicepresidente Dick Cheney. La primera
haciendo el papel de "paloma" y el segundo en su bien merecido rol de
"halcón", se enfrentarían ahora a propósito de hacer de Irán una parte de la
negociación para llegar a un acuerdo en torno del desastre iraquí.
Rice estaría a favor y Cheney radicalmente en contra. Cosa comprensible si
se ven sus vínculos con la industria petrolera y las empresas contratadas
para la "reconstrucción" de Irak y su papel como fogonero mayor del impulso
que llevó a la Unión a invadir a ese país.
Un dato significativo que podría inclinar la balanza a favor de Rice es la
actitud de las instituciones armadas, cada vez menos propensas a seguir
hundiéndose en el pantano iraquí y necesitadas de un arreglo que ponga a ese
caos en un marco donde se pueda delimitar mejor dónde se encuentra el
enemigo.
Al revés de lo que sucediera en 2003, el Pentágono parece encontrarse ahora
más cerca del Departamento de Estado que del vicepresidente. El almirante
William Fallon, quien comanda a las fuerzas norteamericanas en Medio
Oriente, expresó días pasados que su país entiende mantener su presencia en
la región, pero que Irán es una potencia importante que hay que tener en
cuenta. "Es necesario que encontremos un medio para llegar a un arreglo con
ella", dijo.
¿Quién prevalecerá? ¿Y por cuánto tiempo? Son preguntas abiertas y siempre
sometidas a los oscilaciones de la coyuntura.
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