[R-P] Radiografía de las dos Marruecos

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 22 22:46:46 MDT 2007


Radiografía de las dos Marruecos

Marruecos, un país caracterizado por la
heterogeneidad, y con importantes transformaciones en
marcha, celebra el 7 de septiembre elecciones
legislativas. ¿Cuáles son sus partidos y proyectos
políticos? ¿A qué aspiran? 

 José Catalán Deus

Tras una visita muy intensa dirante el mes de junio,
en el curso de la cual hemos podido hablar con los
máximos representantes del gobierno y los dirigentes
del islamismo legal, así como visitar la parte más
dinámica del país, la conclusión más importante es que
Marruecos ha elegido unirse a Occidente y busca una
transición política y económica hacia la democracia y
el sistema de libre empresa, de cuyo ritmo y
equilibrios depende su futuro. La botella está medio
llena y medio vacía, según se mire. Pero no sólo hay
que impulsar, también hay que pulsar: hemos visto en
todo el mundo musulmán cómo pseudo-democracias
impuestas sólo generan frustración y descontento. Si
Marruecos lo hiciera bien, puede convertirse en
ejemplo para todo el mundo árabe.

"Hemos ligado nuestro futuro al de Occidente, ése es
nuestro objetivo. Pero tengan en cuenta, ustedes que
vienen de países ricos, nuestras dificultades, sean
indulgentes a la hora de juzgarnos." El primer
ministro, Driss Jetú, contesta en directo a nuestras
preguntas, exponiendo reposadamente la visión del
Marruecos oficial: existiría ya respeto por los
derechos humanos, se llevaría a cabo un combate por
recuperar los déficits sociales y habría logros en
todos los sectores. Una aceleración del cambio, según
su expresión.

El objetivo sería convertirse en la gran y competitiva
plataforma productiva y comercial del norte de África,
con infraestructuras de calidad en base a una serie de
sectores en los que creen gozar de ventajas
competitivas, empezando por la agricultura, pasando
por la pesca y los fosfatos, hasta llegar a los
primeros coches montados a Marruecos que están siendo
exportados ya a Europa, las zonas offshore de
Casablanca y el superpuerto de Tánger. Nunca antes se
había registrado el actual crecimiento económico -dice
el primer ministro-, ensamblado con el fomento del
turismo y los programas sociales. El año pasado el
Producto Internacional Bruto aumentó un 8,5 por
ciento. Pero este año las cosas se han torcido: el
gobierno espera un 4 por ciento; los pesimistas, medio
punto.

Marruecos negocia un estatus especial con la UE, es el
principal beneficiario de los programas de ayuda
mediterráneos, y defiende el Proceso de Barcelona que
a Marruecos le ha venido muy bien. Las inversiones
foráneas nunca han sido mayores. Jetú las enumera con
fruición, empezando por las japonesas, siguiendo por
las procedentes de los Emiratos Árabes. Además, hay
dos grandes proyectos estratégicos: la central nuclear
del sur de Marruecos, que probablemente va a construir
Rusia, y el túnel bajo el estrecho de Gibraltar que
unirá al fin España con Marruecos, África con Europa.

Entre el majzen y los tecnócratas

Driss Jetou es un primer ministro sin afiliación
partidista, que fue impuesto directamente por el rey
al frente del gobierno. Pertenece a esa elite marroquí
todopoderosa que forma el majzen, el entourage real,
el circulo cerrado alrededor del rey y su familia que
es el verdadero poder en Marruecos y que carece hoy
por hoy de cualquier contrapeso. Representa en su
persona los dos sectores del establishment marroquí
condenados a entenderse, el Palacio y el Congreso, el
majzen y la nueva clase política y tecnócrata.

Estos tecnócratas de la nueva clase política marroquí,
esta elite que se codea con sus colegas occidentales,
es el factor novedoso de la última década. Salvando
todas las distancias, Marruecos puede compararse con
la España de los años sesenta, y sus políticos
modernizadores con los del Opus Dei. Si son también
capaces de imitar el meritorio desarrollismo de los
López Bravo, López Rodó, López de Letona y los demás,
los signos de vitalidad y modernización actuales se
generalizarán irreversiblemente. Si el factor tiempo
funcionara de manera similar a como lo hizo en España,
Marruecos tiene aún por delante al menos una década de
semidemocracia hasta que las cosas se afiancen.

El ministro del Interior, Chahib Benmossa, es también
hombre clave del gobierno y hombre de confianza de su
majestad el rey. Es el primero de una serie de
políticos que hemos contactado y que recuerdan el
aspecto, el talante y el patriotismo de los
tecnócratas españoles de los años sesenta. El retrato
de Mohamed VI preside la gran mesa en la que nos
sentamos. Al otro extremo un mapa del país que incluye
el Sahara Occidental y las ciudades españolas de Ceuta
y Melilla.

"Somos un país consciente de su diversidad, un país
musulmán, árabe, africano, con componentes andalusí,
judío, saharauí, que tiene una relación privilegiada
con España, nacida de la historia, de los intereses
comunes, de las relaciones económicas, que puede aún
estrecharse más. Somos una particularidad moderada y
abierta del Islam que queremos proteger. El
responsable de las fuerzas de seguridad marroquíes
reconoce la existencia de corrientes wahabitas,
jihadistas y shiitas, brotes que quieren
desarrollarse, pero somos suníes moderados malaquitas
que rechazan toda forma de extremismo."

Por su parte, el ministro de Comunicaciones, Nabil
Benabdallah, es lo más moderno de este gobierno, un
político impetuoso, único miembro en la coalición del
antiguo partido comunista, que nos dice nada más
sentarnos frente a frente: "Ni todo negro, ni todo
blanco. Así es Marruecos, como la vida misma. Somos un
país en transición".

El régimen marroquí asegura haber iniciado numerosas
reformas, estar inmerso en una dinámica de desarrollo
duradero, y tener un proyecto de futuro basado en la
legalidad y la estabilidad de la monarquía, como
elemento garante de la unidad del país, con un monarca
líder supremo y comandante de los creyentes, garantía
de la libertad espiritual de los marroquíes.

El islamismo colaboracionista

En la sede central del Partido Justicia y Desarrollo
(PJD), su secretario general, Sahad-Eddine Ofhmani,
loa los progresos del país, defiende más que nadie el
nuevo Estatuto de la Mujer, y se muestra defensor de
los Derechos Humanos. 

Fundado inicialmente por un antiguo hombre del régimen
y ministro de Hassan II, Adbelkrim el- Khatib, su
modelo es el partido turco del mismo nombre que ha
llegado al poder con el primer ministro Recep Tayyip
Erdogan. Y para muchos observadores, ya sería,
incluso, la primera fuerza política marroquí en
influencia social. 

Son tan moderados que aceptaron en las pasadas
elecciones limitar sus candidaturas a la mitad de las
circunscripciones para sólo quedar como tercera fuerza
política; y hace equilibrios entre islamismo y
democracia. "Somos el partido político de referencia
en Marruecos, somos el equivalente a los partidos
demócrata cristianos europeos, somos el mayor partido
de oposición. Tenemos 42 escaños, casi los mismos que
los dos partidos que nos superan, y esperamos ser el
primer partido marroquí en las elecciones de
septiembre. Como nuestro nombre indica, queremos
justicia social y desarrollo económico, las dos cosas
juntas en un país con un 40 por ciento de
analfabetismo." 

Ofhmani era cirujano de profesión antes de
protagonizar una meteórica carrera política, un hombre
enjuto y de suaves modales, que se muestra entusiasta
con el modelo turco: "Vemos su experiencia, tenemos
relaciones para la formación de cargos electos,
aprendemos gestión municipal de ellos. Y para calmar
los miedos de los vecinos europeos, vemos en su
ejemplo que un partido islámico puede consolidar la
apertura económica. El PJD lo hará también." 

Quizás ha llegado la hora en el Islam de que el
islamismo moderado intente una modernización con
acento musulmán en la que casi todos los partidos de
inspiración occidental o marxista han fracasado. Ni
wahabistas ni sufíes, una interpretación moderna del
Islam, dice de sí mismo el PJD. "Hay coherencia entre
modernidad e Islam, entre democracia e Islam. Queremos
construir uniendo lo mejor de la tradición con lo
mejor de la modernidad."

La crítica del PJD se basa en estos momentos casi
exclusivamente en la lucha contra la corrupción, la
llave para solucionar los problemas sociales, la forma
de que el dinero de los programas de reforma no
termine en los bolsillos de unos pocos. "Nuestra
Administración está muy corrompida, la elite se
aprovecha y mantiene esta situación porque le
conviene. El PJD les cortará los privilegios y por eso
ellos quieren cortarnos el camino. En cuanto a la
tentación violenta, nosotros estamos jugado un papel
preventivo contra ella, defendemos la democracia,
luchamos pacíficamente contra la corrupción, hemos
alejado a miles de jóvenes de esas ideas."

La sombra del jihadismo internacional

El PJD no mantiene relaciones con su rival, el
Movimiento Justicia y Caridad, o Justicia y
Espiritualidad como prefieren ser denominados. Ambos
hablan de Justicia, pero uno elige acompañarla de
desarrollo y el otro de espiritualidad, un matiz
significativo. Este movimiento Al Adl Wal Ihssane fue
fundado en 1987 -aunque ya actuaba desde 1973-, por
Abdessalam Yasín, que ha permanecido encarcelado o en
arresto domiciliario durante casi tres décadas. 

Aunque ilegal, disfruta de bastante tolerancia,
empeñándose ante todo en labores sociales de
islamización de la sociedad mediante su presencia en
mezquitas, dispensarios, obras caritativas,
asociaciones universitarias, etc. Afirman rechazar
cualquier tipo de terrorismo, asegurando que los
jihadistas no son buenos musulmanes. En cualquier
caso, la reislamización de la sociedad marroquí sería
incomprensible sin el activo papel de este movimiento
polifacético y eminentemente popular. Yasín no
reconoce el título de Amir Al Aumin (Comendador de los
Creyentes) del rey, escollo que impide la legalización
de su movimiento como partido político. Si sus cientos
de miles de seguidores votaran también por el PJD, lo
pondrían en la cresta de la ola. Pero lo más probable
es que se abstengan de votar.

"Nosotros, el PJD, tenemos una línea totalmente
diferente", dice Othmani. "Nos basamos en la
democracia en el interior de las instituciones. Ellos
la rechazan y dicen que nos hemos vendido, pero quizás
sean ellos los vendidos", afirma cerrando por un
momento su sonrisa. Pero dos días después, el director
del diario progubernamental Aujourd'hui le Maroc
escribirá que la mayor parte de los responsables del
PJD mantienen desde hace muchísimo tiempo un comercio,
a menudo lícito, de manera formal e informal con los
servicios del Estado, incluidos los de Seguridad,
calificando al PJD de muy cercano a los americanos.

En el Marruecos idealizado que presenta el
establishment marroquí de cara al exterior, todo son
sonrisas y logros, pero lo cierto es que tres de cada
cuatro marroquíes son partidarios de implantar la más
estricta ley islámica y piensan que Al Qaeda los
defiende, según una encuesta reciente de la
Universidad de Maryland. Hay dos Marruecos, y aún no
se sabe cuál de los dos impondrá su visión del futuro.

Preguntados los marroquíes si están justificados los
atentados suicidas, el 34 por ciento los considera
nada justificados, el 19 poco justificados, otro tanto
los justifica en parte y el 16 los justifica
totalmente. El 71 por ciento se muestra a favor de la
instauración de un Califato, el 67 por ciento cree que
es el objetivo de Al Qaeda, mientras que tres cuartas
partes (76 por ciento) de las personas consultadas)
aboga por la estricta aplicación de la Sharia o Ley
Islámica en su país.

El ministro del Interior minimiza las amenazas de
desestabilización que pueda representar el jihadismo
revolucionario, pero todos los contactos oficiales han
insistido durante este viaje en el peligro potencial
de la región del Sahel, donde los alqaedistas tienen
bases logísticas y de entrenamiento a las que hay que
prestar mucha atención. 

E igualmente, Marruecos asegura que ya existen
relaciones entre las redes terroristas y las que
controlan la emigración ilegal y las drogas (con
presencia creciente de las llamadas drogas duras), una
fuente de financiación disponible que eleva
exponencialmente el peligro del islamismo
revolucionario. Las rutas de los traficantes pueden
ser usadas por los terroristas, dice el ministro: El
Sahel es una amenaza directa para Europa.

Todo indica que el régimen no se toma a broma la
amenaza del terrorismo islamista. "Seguimos
particularmente la situación en el norte de Mali y de
Níger, donde hay bandas muy activas que trafican con
armas, con drogas, con seres humanos. Esos países
reconocen su incapacidad y piden ayuda. Y nosotros los
estamos ayudando." El Sahel es también preocupación
prioritaria de Estados Unidos. A partir de octubre de
2008 creará un nuevo cuerpo de su ejército, el VI
Mando Regional para África. Se rumorea que Marruecos
albergará la sede del mismo, denominado Usafricom,
aunque algunos aún barajan Camp Lemonier, en
Djiboutii, o Botswana.

El problema sharauí

Marruecos ha hecho grandes esfuerzos y concesiones
para salir de la actual situación y crear condiciones
de estabilidad y seguridad, afirma el ministro del
Interior marroquí; la delegación que él preside
propone al Frente Polisario un simple estatuto de
autonomía dentro de Marruecos. Adiós referéndum de
autodeterminación, adiós deseada independencia. Una
propuesta presentada como última concesión, que en
realidad no concede nada. ¿No le preocupa una
radicalización saharauí que confluya con la amenaza
jihadista? No hubo respuesta de Chahib Benmossa.

Benabdallah dice que la propuesta de autonomía sin
vencidos ni vencedores tiene ya el visto bueno de
Madrid, París, Washington y otros países, que entre
independencia e integración total, su propuesta de
autonomía es la válida, y advierte de que las
recientes llamadas a la lucha armada saharauí tienen
un efecto negativo.

Estados Unidos parece inclinado a favorecer a
Marruecos en el contencioso del Sáhara. Los gobiernos
de Francia y España, también. Pero hay posibilidades
de que estalle una intifada saharauí si Marruecos
impusiera finalmente su referéndum por la autonomía en
vez de permitir un referéndum que dé a elegir entre
autonomía y autodeterminación.

Elecciones en septiembre

El actual gobierno marroquí está formado por una
amplia coalición de cinco partidos políticos, liderada
por Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) y los
nacionalistas del Istqal, y apoyada también por la
Unión de Movimientos Populares (UMP) de implantación
rural, la legitimista Agrupación Nacional de
Independientes (RNI) y los ex comunistas del Partido
de Progreso Socialista (PPS), cuyo único ministro es
Benabdallah. ¿Podrían llegar al gobierno los
islamistas moderados? Bueno, dependería de las
alianzas. "Yo, es bien sabido que no soy favorable a
ello", dice.

Benmossa promete para las elecciones legislativas de
septiembre próximo la misma transparencia que en 2002.
Es decir, no demasiada. El sistema proporcional
vigente impide mayorías absolutas y él se alinea con
el sector gubernamental que prefiere repetir la actual
coalición y seguir impidiendo la llegada al poder de
los islamistas, que van a subir, ciertamente, pero en
su opinión no más allá de sesenta escaños, muy lejos
de los 166 escaños necesarios para la mayoría
absoluta. En eso coincide el secretario general del
PJD: "en septiembre obtendremos 60-70 escaños, quizás
más." ¿Estará ya pactado?

La oposición islamista legal coincide en que las
elecciones pasadas fueron las menos corrompidas de la
historia. Aún no pueden compararse con las europeas
pero están muy por delante de las del resto del mundo
árabe. 

"El mayor enemigo del PJD es la compra de votos,
luchamos y lucharemos contra ella a todos los niveles
y esperamos que disminuya para que podamos ser en muy
poco tiempo el partido más importante de Marruecos",
dicen los islamistas moderados. Sobre las acusaciones
de compra de votos o corrupción, el primer ministro
afirma tajantemente que serán unas elecciones limpias.

El primer ministro Jetú opina que el PJD se beneficia
de su estatus de oposición, pero hay otras alianzas
posibles antes de su entrada en el gobierno. Los tres
grandes partidos han reiterado su acuerdo, también el
Rassemblement y el Mouvement han reiterado su voluntad
de trabajar conjuntamente. "Yo, como primer ministro,
creo que las cosas van bien con la fórmula actual".

El PJD sabe que en la atomizada política marroquí, con
36 partidos de los que seis o siete son importantes,
ninguno obtendrá más de un cuarto de los votos, pero
están abiertos a la negociación para tocar el poder
este mismo año. ¿Podría ser Ofhmani el nuevo primer
ministro del país? "Estoy preparado a servir a
Marruecos si las condiciones políticas lo permiten",
responde.

Punto y seguido

Cuando hay que hacer balance de un país en una visita
corta y oficial, siempre me acuerdo de Teherán en la
primavera de 1979. Qué ciudad moderna, qué clases
medias más estables, qué aspecto agradable el de sus
barrios nuevos, qué tranquilidad en el corazón de su
inmenso zoco, cuánto tecnócrata con aires decididos y
competentes en la Administración del Estado. 

Pues bien, antes de que terminara el año el ayatollah
Khomeini estaba en el poder, el poderoso sha Palevi
había sido derrocado, y la revolución islamista iba a
derribar de un plumazo a un régimen próspero anclado
en unas fuerzas armadas y de seguridad fuertes; iba a
dispersar unas clases medias florecientes e iba a
implantar un régimen teocrático y oscurantista como
nadie creía aún posible a finales del siglo XX.
Esperemos que en Marruecos ocurra todo lo contrario.

La fuente:  El autor es periodista y escritor. En la
última década fue corresponsal en Londres y en Roma.
Actualmente, publica Infordeus. Entre sus últimos
libros figuran "De Ratzinger a Benedicto XVI, los
enigmas del nuevo Papa" y "La cuarta guerra mundial:
terrorismo, religión y petróleo en los inicios del
tercer milenio".Su artículo se publica por gentileza
de Safe Democracy Forum (Foro para un Mundo en Democracia).

  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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