[R-P] El Rol de la Defensoría del Pueblo en el Socialismo del Siglo XXI (Propuestas para un debate sobre)

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 22 22:12:22 MDT 2007


Recibido de una amiga venezolana que se encuentra
residiendo en Washington
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Propuestas para un debate sobre el rol de la
Defensoría del Pueblo en el Socialismo del Siglo XXI 

Antonio J. González Plessmann [1]

"Lo que la democracia liberal hizo fue reducir la
democracia a un espacio público, a su vez reducido al
espacio del Estado, y este pequeño espacio democrático
coexiste con un archipiélago de despotismos: en las
familias, en las fábricas, en las calles, en las
comunidades, en los medios. De modo que la lucha
socialista, tal y como la entiendo hoy, es una lucha
por una democracia radical. Hay que democratizar la
familia, las comunidades, las fábricas, los mercados,
las instituciones en general […] socialismo es
democracia sin fin"

Boaventura De Sousa Santos

¿Qué rol debe jugar una institución como la Defensoría
del Pueblo en el proceso socialista de radicalización
de la democracia venezolana que está planteado como
reto y apuesta? Se presentan aquí unas pocas ideas,
con el ánimo de alterar la inercia complaciente ante
la que suelen sucumbir las instituciones del Estado
cuando no son debatidos o controlados popularmente su
movimientos. 

Socialismo y derechos humanos

La apuesta planteada en la experiencia venezolana
hacia el socialismo es desbordar el modelo liberal de
democracia, trascendiendo el espacio estrecho del
régimen político (relación Estado – ciudadano) y
llegando a la economía y el trabajo, a la cultura y la
comunicación masiva, a la escuela y a la familia, a la
calle y a la vida toda. Reducir progresivamente las
asimetrías de poder en esos espacios y fortalecer la
autodeterminación personal y colectiva, construyendo
vida digna. 

El sometimiento a la indignidad de las personas y los
pueblos, en todos esos espacios, equivale a la
vulneración de sus derechos humanos. La propuesta del
Socialismo del Siglo XXI debe expresarse como la
afirmación de la dignidad en cada lugar de la vida.
Detrás de cada violación a los derechos existe una
asimetría sustantiva de poder: entre policías y
jóvenes pobres; entre patrón y trabajador; entre
funcionario indolente y población; entre marido
apaleador y mujer y niños apaleados; entre medios
masivos que expropian la palabra y población o; entre
élites de cualquier tipo y mayorías empobrecidas o
minorías vulnerabilizadas. 

Este modo de entender la relación entre socialismo y
derechos humanos vienen construyéndose más en las
luchas sociales de los pueblos del sur del mundo, que
en las teorías del derecho internacional de los
derechos humanos. Se trata de la radicalización del
vínculo, aceptado internacionalmente, entre democracia
y derechos humanos, puesto a funcionar en el contexto
del análisis de las relaciones de poder que
posibilitan las violaciones e insertado en la apuesta
por un proyecto democrático alternativo al
capitalismo. 

 

La agenda pendiente de la Defensoría del Pueblo

            Desde esta mirada, señalamos algunas
líneas que consideramos debería avanzar la Defensoría
del Pueblo en un socialismo del siglo XXI a edificar. 

 

La Autodefensa de derechos

Además del apoyo y acompañamiento a la gente en casos
concretos, la Defensoría del Pueblo debe promover la
autodefensa de derechos: la capacidad del propio
pueblo de asumir el protagonismo de su defensa, sin
dependencia de abogados o instituciones intermedias.
Algunas de las claves para avanzar en esta dirección
son estimular la conciencia de derechos, el análisis
de las relaciones de poder que posibilitan la
violación, el conocimiento sobre el funcionamiento de
las instituciones del Estado responsables de
garantizar los derechos directamente o a través del
control sobre particulares cuando son estos los
violadores, la organización popular y el manejo de
herramientas de lucha y de incidencia en las políticas
públicas. 

La autodefensa tiene dos dimensiones. Por una parte,
aquella que ocurre en los casos concretos: la lucha en
específicas violaciones al derecho a la salud o frente
al abuso policial o por el derecho al trabajo. Por
otra, la construcción, monitoreo y evaluación de las
políticas públicas que, por acción u omisión,
posibilitan la satisfacción/violación de un derecho.
Ello, en sintonía con lo señalado en el artículo 62 de
la CRBV: "… La participación del pueblo en la
formación, ejecución y control de la gestión pública
es el medio necesario para lograr el protagonismo que
garantice su completo desarrollo, tanto individual
como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la
sociedad facilitar la generación de las condiciones
más favorables para su práctica ". Se trata de una
defensa estratégica, corrigiendo políticas o
ejecuciones violatorias de derechos en gran escala o
garantizando el mejor desarrollo de las políticas a
favor de la población.

Existe un acumulado de experiencia venezolana sobre
los modos de avanzar en esta dirección. La Freireana
Estrategia Invedecor (Investigación – Educación -
Comunicación - Organización Revolucionaria) puede
enriquecerse con la perspectiva de derechos y ser un
método de incidencia, desde la Defensoría, que apunte
a estimular en diversos espacios la organización
popular, permanente, pro derechos humanos: colectivos
para la autodefensa de derechos humanos. 

 

Llegar a las personas más excluidas

            No basta ofrecer una institución en donde
la gente puede buscar ayuda para defender sus
derechos. Las personas más excluidas, entre otras
cosas lo están porque no tienen información y
capacidades acumuladas para llegar a las instituciones
y forzar su comportamiento favorable a sus derechos.
La Defensoría del Pueblo debe salir a su encuentro.
Ampliar su cobertura, no solo municipalizándose. Debe
llegar a aquellos que no pueden llegar a ella. Los
pobres entre los pobres: los habitantes de la calle,
los jóvenes en conflicto con la ley, las/os
trabajadores/as sexuales, las personas privadas de
libertad (en la cárcel o el manicomio), los habitantes
de la frontera, las mujeres y niños, los pueblos
indígenas, entre otros. 

            Ello implica crear un aparato especial que
permita la movilidad de la Defensoría, la búsqueda de
la violación al derecho ahí en donde esta ocurre de
manera muda, para ayudar a su a su ruido, visibilidad
y a su erradicación. 

 

Defensorías especiales para nuevos y viejos derechos

Las luchas socialistas hacen nacer nuevos derechos,
que no necesariamente tienen en este momento
reconocimiento legal. Ellas pueden ser acompañadas y
estimuladas, respetando y fortaleciendo la autonomía
de los sujetos en lucha, a través de la creación de
Defensorías Especiales o Delegadas en materia de, por
ejemplo, el Derecho a la Ciudad, para acompañar a los
sujetos que luchan por la democratización de la
propiedad y la tierra urbana y por un hábitat que
garantice dignidad colectiva o; del Derecho a la
Comunicación, estimulando la democratización de los
medios de comunicación masiva. 

La lucha por otros derechos ya reconocidos puede ser
acompañada y fortalecida con Defensorías Especiales,
en una perspectiva que profundice su contenido. Es el
caso del Derecho a un Ambiente Sano, que debe abarcar
no solo los ilícitos ambientales, sino el
cuestionamiento al modelo de desarrollo occidental que
compromete el futuro de la vida o el Derecho a la
Participación Política, entendido en una línea de
promoción de la disminución de la brecha entre
gobernantes y gobernados o los Derechos de las
Diversidades Sexuales, que apunte a reducir la
discriminación estructural sobre los modos de vida no
hegemónicos. 

            Mención aparte merece la necesidad de
crear una Defensoría Especial en materia de Derecho a
la Seguridad Ciudadana. Ámbito en donde se expresa con
más furor el carácter clasista de la sociedad que se
pretende dejar atrás. Son jóvenes pobres los que
mueren de manera cotidiana, en el barrio o la cárcel,
producto de una violencia horizontal, frente a la que
no se han encontrado políticas efectivas de control. 

 

Aporte a la construcción de políticas públicas
revolucionarias 

El Estado está reconstituyéndose para adaptarse a las
demandas del nuevo proyecto de sociedad. Persisten
innumerables vicios que obstaculizan la efectividad de
políticas públicas garantes de derechos. Déficit como
el burocratismo, la corrupción, la inefectividad o la
ausencia de evaluación y sistematización para aprender
de las experiencias de los nuevos modos de gestión (de
sus éxitos y fracasos), son comunes aún en la
administración pública. 

La Defensoría del Pueblo puede aportar a la
construcción de la nueva institucionalidad, entre
otras vías, a través de su Sistemas de información y
Monitoreo de la actuación del Estado. Ese sistema, que
en la actualidad cumple el ritual de producir un
Informe Anual sobre la situación de los derechos en el
país, está subutilizado. Debería transformarse en un
sistema de monitoreo permanente, en tiempo real, del
comportamiento de la situación de los derechos de la
población y de los órganos de poder que deben
garantizarlos, para identificar tendencias, generar
alertas tempranas sobre fallas, identificar patrones;
así como emitir, junto a las Defensorías Especiales y
los sujetos sociales que estas acompañan,
recomendaciones de políticas públicas que ayuden a las
instituciones a mejorar su desempeño en beneficio de
la población. 

 

DESC: instrumento cardinal para la distribución la
riqueza 

            La desigualdad es un macro indicador de
déficit de democracia. Como ha señalado el ministro
Giordani , Venezuela sigue siendo " Tremendamente
desigual en términos de la distribución del ingreso y
de la riqueza " [2]. Agrega el Presidente Chávez que
"hemos tenido logros económicos, pero la
redistribución de la renta nacional todavía casi no la
hemos impactado. La clase más pobre ha mejorado sus
ingresos con el salario mínimo, la salud gratuita, la
escuela gratuita, eso sin duda ha sido un alivio,
pero, las clases altas se han beneficiado, mucho más.
La brecha entre una élite enriquecida y las clases
bajas, en vez de reducirse, se ha ensanchado, eso
tenemos que revisarlo" [3]. La pobreza se ha reducido,
pero no tanto la desigualdad, lo que mantiene
asimetrías sustantivas en el ejercicio del poder por
sectores sociales. 

 

            Además del rol redistribuidor que implica
la política tributaria, son las políticas en materia
de derechos económicos, sociales y culturales (DESC)
el instrumento cardinal para la distribución de la
riqueza. La visión interdependiente entre derechos
civiles y políticos y económicos sociales y
culturales, con mucha frecuencia despreciada desde el
pensamiento liberal, es fundamental para avanzar en un
proceso democratizador. El posicionamiento del enfoque
de derechos (con énfasis en los DESC) en la agenda
social y estatal debe ser prioridad en las políticas
de promoción y prevención de la Defensoría del Pueblo.
También debe serlo el concepto de " Discriminación
positiva" que apunta a lograr la universalidad de la
satisfacción de derechos priorizando, la construcción
de poder de aquellos sectores estructuralmente
discriminados. 

 

Construcción de un pensamiento alternativo de derechos
humanos 

            Un socialismo del Siglo XXI tiene mucho de
que beber en las mejores tradiciones de lucha por los
derechos humanos. No obstante, el propio derecho
internacional de los derechos humanos está
sobre-influenciado por el paradigma liberal. Por ello
los derechos civiles y políticos suelen ser
jerarquizados por sobre los DESC o las obligaciones
estatales en materia de actuación frente a
particulares violadores de derechos (capitales
nacionales o transnacionales, entre otros) suelen ser
minimizadas y, por el contrario, maximizadas aquella
obligaciones de abstención que suponen un rol pasivo
del Estado. Por esta razón, el derecho de los derechos
humanos también debe beber del pensamiento crítico y
de todas las corrientes democráticas de lucha
alternativas al capitalismo. 

El propio discurso de los derechos humanos es un
escenario de lucha, en donde pese a la hegemonía
liberal no hay batallas concluidas. No en vano, desde
este discurso se crean condiciones para una
intervención extranjera en Venezuela o se acompañan
luchas de indígenas zapatistas. El reto incluye
visibilizar los contextos de poder que hacen posibles
los derechos, así como los contextos de poder que
facilitan su violación. 

            La Defensoría del Pueblo debe ser un
núcleo para pensar los derechos humanos más allá del
paradigma liberal. Para la construcción de un
pensamiento alternativo en materia de derechos y la
formación de una generación de activistas y
funcionarios que trabajen por los derechos humanos a
partir de sus vínculos con el pensamiento crítico y de
las luchas sociales. 

 

Contra la inercia y la autocomplacencia

Una Defensoría que desafíe diariamente la inercia; que
abdique de la autocomplacencia y que sea motor de
construcción socialista, de dignidad progresiva y
democracia radical es un reto y una apuesta
específica, enmarcados en el proyecto aprobado por la
población a través de su voto. 





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[1] Activista de derechos humanos. Correo - e:
antoniogonzalezplessmann en gmail.com 
[2] Últimas Noticias, 08.01.06: 28.
[3] Consulta en línea: Panorama Digital 10/09/06.
www.aporrea.org/actualidad/n83403.html



  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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