[R-P] [E. Lacolla] La crispación y la soberbia

Alberto J. Franzoia albertofranzoia en yahoo.com.ar
Mie Jul 11 15:48:11 MDT 2007


Un breve comentario sobre el texto de Lacolla.

"Pero el problema no reside aquí. El problema pasa por
el discreto 
estupor que todavía suscita en muchos estratos de
clase media, 
intelectuales o no tanto, la aproximación de la
inteligencia al 
movimiento popular. En cierto modo parece juzgarse ese
acercamiento 
como un rasgo contra natura, pues resultaría imposible
acoplar la 
pulsión desordenada de un pueblo, que a lo largo de su
historia 
habría fallado cada vez que se puso en situación de
elegir a sus 
representantes, con un ordenamiento conceptual y
social gobernado por 
las luces".

Cuento una anécdota personal que quizás sirva para
engrosar el anecdotario de Lacolla sobre la cuestión
tratada. Durante unos cuantos años trabajé en la
cátedra de Sociología General de la Facultad de
Humanidades de la Universidad de La Plata. Fueron años
en los que milité primero en el FIP y luego en el PIN.
Por supuesto no ocultaba mi condición política y por
lo tanto mi apoyo a lo que históricamente significaba
el peronismo. Creo no equivocarme si digo que mis
compañeros de cátedra tenían un buen concepto de mi,
tanto en lo humano como en lo profesional, y por esa
razón no podían entender mi identificación con el
"aluvión zoológico". El aprecio que me dispensaban se
puso claramente de manifiesto cuando, ante mis
constantes discusiones por esta cuestión con
sociólogos e historiadores que eran en su mayoría
antiperonistas, en vez de descalificarme mostrándome
sus peores rostros gorilas, se inclinaron por ubicarme
en la categoría:"intelectual atípico". Siempre se los
agradecí. Pero también debo aclarar, en sintonía con
la propuesta de este muy interesante artículo, que
tuvimos durante esos años una excelente relación, y no
pocas de las cosas que yo planteaba en oportunidades
tenían mucha repercusión. Cuando me retiré de la
cátedra en busca de otros horizontes, me hicieron
saber que eso les producía un gran dolor. Claro, nos
dispensábamos un afecto mutuo porque eran excelentes
personas y además, yo trabaja por llevar a la práctica
aquello  que había aprendido en "Clase obrera y
poder": la revolución nacional sólo podrá llevarse
hasta las últimas consecuencias si somos capaces de
construir la alianza plebeya. Fueron años en los que
simultáneamente abandonaba el FIP de Ramos para
ingresar al PIN de Spilimbergo. Es decir, años en los
que comprendí que un texto vale sólo si es posible
llevarlo a la práctica. A veces, cuando leo en este
mismo foro algún discurso solitario (¿de IN?)que
intenta pisar (o cortar) las cabezas de los pequeño-
burgueses (intelectuales o no)me pregunto: ¿no habrá
entendido el texto, o habrá renunciado al socialismo
de la IN y no tiene la honestidad intelectual para
decirlo? Por eso, en plena sintonía con este artículo
de Lacolla es bueno no olvidar al maestro Spilimbergo:
"la prepotencia no conquista voluntades".

Alberto J. Franzoia
  


--- Nestor Gorojovsky <nestorgoro en fibertel.com.ar>
escribió:

> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN 
> 
> *La crispación y la soberbia* 
> _Por ENRIQUE LACOLLA_
> 
> _Los argentinos tenemos una relación difícil con
> nuestra realidad. 
> Objetivarnos como seres históricos nos ayudaría a
> salir de la 
> encerrona.-
> 
> Los argentinos seguimos enredados en la definición
> de nuestra propia 
> identidad. A veces este girar obsesivo en torno del
> mismo tema hace 
> pensar que nuestro problema es más psicológico que
> social. No es así, 
> desde luego, pero la imbricación de ambos factores
> en un círculo 
> vicioso que no termina de trascenderse a sí mismo,
> demuestra la 
> importancia que la elaboración de un discurso
> autocrítico tendrá para 
> alcanzar una meseta intelectual que consienta
> ponernos de acuerdo en 
> torno de algunos asuntos centrales que nos impregnan
> y establecer, de 
> esta manera, un consenso que permita una
> construcción más racional de 
> nuestro camino. 
> 
> La pervivencia de la contraposición entre "la
> civilización y la 
> barbarie" como mito fundador para entender nuestro
> desarrollo, es la 
> más evidente exteriorización de este debate
> intestino, que no 
> terminamos de resolver. Sus manifestaciones se
> pueden encontrar en 
> los lugares y momentos más inesperados.
> 
> Días pasados, por ejemplo, mientras escuchaba el
> delicioso espacio de 
> tango *La ciudad en que vivimos*, que conduce
> Américo Tatián por 
> Radio Universidad, se coló en el programa la
> pregunta de un oyente 
> que me parece condensa casi a la perfección una
> predisposición 
> psicológica, henchida de una inconsciente
> petulancia, que permea a 
> vastos estratos de nuestra clase media. El oyente en
> cuestión 
> preguntaba acerca de cómo era posible que
> intelectuales de la talla 
> de Arturo Jauretche y Raúl Scalabrini Ortiz hubieran
> apoyado al 
> peronismo... 
> 
> Tatián y Rogelio Alaniz, quienes en ese momento
> compartían el 
> micrófono, intentaron dar una respuesta ponderada al
> exabrupto, pero 
> creo que no dejaron duda de que, en cierto sentido,
> compartían ese 
> asombro, refiriendo el examen de tan espinoso tema a
> autores como 
> Juan José Sebreli, Luis Alberto Romero, José
> Martínez Estrada (con 
> reservas) y Félix Luna, amén de a una serie de
> estudiosos más 
> académicos entre los que figuraban Juan Carlos
> Portantiero y no 
> recuerdo si también Tulio Halperín Donghi.
> 
> Resulta curioso que se hayan omitido las
> aportaciones de otras 
> vertientes nacionales del pensamiento, como las
> obras de Juan José 
> Hernández Arregui, Fermín Chávez, José María Rosa,
> Jorge Abelardo 
> Ramos, Salvador Ferla, José Luis Busaniche, Jorge
> Enea Spilimbergo, 
> Norberto Galasso, Marcelo Sánchez Sorondo y Alfredo
> Terzaga, para 
> nombrar a los responsables de algunas de estas
> interpretaciones, en 
> muchos casos formuladas desde fuera del mismo
> peronismo y desde 
> ángulos bien diferenciados del espectro ideológico.
> Como fue el caso 
> de Jauretche y Scalabrini que no eran, en sentido
> estricto, miembros 
> con cédula de ese movimiento.
> 
> Pero el problema no reside aquí. El problema pasa
> por el discreto 
> estupor que todavía suscita en muchos estratos de
> clase media, 
> intelectuales o no tanto, la aproximación de la
> inteligencia al 
> movimiento popular. En cierto modo parece juzgarse
> ese acercamiento 
> como un rasgo contra natura, pues resultaría
> imposible acoplar la 
> pulsión desordenada de un pueblo, que a lo largo de
> su historia 
> habría fallado cada vez que se puso en situación de
> elegir a sus 
> representantes, con un ordenamiento conceptual y
> social gobernado por 
> las luces.
> 
> Quien esto escribe puede aportar un caso que le tocó
> vivir para 
> engrosar el acervo anecdótico de este fenómeno.
> Siendo un joven 
> crítico de cine, un colega que seguramente estimaba
> mis dotes más 
> allá de lo que realmente valían, me preguntó cómo,
> siendo 
> inteligente, podía yo apoyar al peronismo, en ese
> momento proscrito 
> por la llamada revolución libertadora. Y con
> amabilidad insinuó que 
> lo hacía para diferenciarme; es decir, por una
> especie de coquetería 
> intelectual. En otras palabras, quería decir algo
> como: "Si vos sos 
> de los nuestros, para qué te mandás la parte"...
> 
> En la actitud del amigo subyacía una incomprensión
> que nace de cierta 
> soberbia respecto del país en que vivimos. Es una
> constante que los 
> sectores ilustrados o presuntamente tales se hayan
> perfilado en una 
> actitud antagónica a los movimientos populares.
> Hayan sido estos 
> federales del interior, rosista, irigoyenista o
> peronista. 
> 
> En el núcleo de esta predisposición hay componentes
> sociológicos y 
> psicológicos dispares, pero que confluyen en una
> actitud de desdén, 
> negación, desconfianza o furia frente a las
> exteriorizaciones masivas 
> del pueblo cuando este se decide a apoyar con
> entusiasmo y 
> participación a un movimiento. Este rechazo va desde
> las 
> concentraciones del Yrigoyenismo o el peronismo, a
> la plaza de Mayo 
> de abril de 1982, cuando una multitud aclamó la
> recuperación de las 
> Malvinas. Muy a posteriori de este hecho algunos
> intelectuales 
> tuvieron el tupé de denominar a ese momento como "la
> plaza de la 
> vergüenza". Sin entender que esa masa apoyaba,
> confusa pero 
> certeramente, no al militarote que se asomaba al
> balcón, sino a la 
> causa nacional que, por casualidad o no, él había
> tomado en sus 
> manos.
> 
> 
> _Europeísmo_
> 
> Al revés de que ha solido ocurrir en otros países de
> América latina, 
> nuestros literatos y nuestra clase ilustrada, fuesen
> de origen 
> patricio o pequeño burgués, en general nunca se
> sintieron cómodos con 
> las vertientes populares de nuestra cultura y
> propendieron a abrevar 
> en Europa para nutrirse. 
> 
> El componente europeo de la cultura latinoamericana
> es indudable y 
> sería una insensatez pretender negarlo. Pero en los
> otros países de 
> Iberoamérica esa imbricación se ha producido sin
> rechazar los 
> componentes autóctonos y populares que emanaban de
> la circunstancia 
> en que vivían las clases pobres, y hasta
> esforzándose por 
> identificarse con ellos y bañarse en su savia,
> mientras que en 
> Argentina el deseo de identificarse con una cultura
> que se estima 
> superior llevó a la producción de productos más
> híbridos, poco 
> movilizadores y que inducían a un apartamiento del
> pueblo, 
> apartamiento nutrido de esa aspirada identificación
> con 
=== message truncated ===


    Alberto J. Franzoia
  albertofranzoia en yahoo.com.ar





	

	
		
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