[R-P] ["Pepe" Muñoz Azpiri (h)] "Como hombre te perdono mi cárcel y cadenas"

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Jul 11 07:21:52 MDT 2007


"Como hombre te perdono mi cárcel y cadenas"
por José Luis Muñoz Azpiri (h)

Se cumple este año un siglo y medio desde la aparición de Amalia de 
José Mármol, la obra que inauguró el género novelístico en la 
Argentina. Este folletín, que por cierto se adelantó en más de un 
siglo a los lacrimógenos teleteatros latinoamericanos, resulta una 
aguda lente para observar la verdadera índole y pensamiento de los 
expatriados de la "Primera Tiranía". Y explica por qué figura como 
literatura argentina, cosa tan marginal a la misma.

"Para novedades, los clásicos", decía el viejo Unamuno, y siguiendo 
tan sabio consejo nos remitimos al esclarecedor "Manual de zonceras 
argentinas" del gaucho Jauretche:

"En los tiempos que gobernaba el General Rosas, el padre de Don 
Bernardo de Irigoyen tuvo que interesarse ante el Jefe de la Policía, 
Victorica, por la suerte del poeta José Mármol que había sido 
detenido...

Se le dijo que estaba muy ocupado, pero al poco tiempo lo hicieron 
entrar el despacho con la orden de esperar y no molestar... Cuál no 
sería su sorpresa cuando vió que la ocupación era una partida de 
ajedrez que el Jefe sostenía con José Mármol. Terminado el juego, 
Victorica se dirigió al visitante: 

- Buenas tardes, amigo ¿Qué lo trae por aquí?

-Interesarme por el señor Mármol en nombre de mi padre, pero ahora no 
lo creo necesario.

Victorica y Mármol rieron. El jefe dijo amablemente:

Vaya, amigo, y dígale a su padre que Mármol está conmigo de calavera, 
pues se ha metido en amoríos con una dama y los parientes lo buscan 
con malas intensiones: En la primera oportunidad saldrá para el 
extranjero, a Río de Janeiro, donde está el General Guido...

Es muy posible que Mármol fuera anti-rosista y enemigo de la "Primera 
Tiranía" como toda la juventud más o menos literata de la época. Pero 
lo cierto es que nunca se ha dado otra explicación de cuándo, cómo y 
por qué "te perdono mi cárcel y cadenas, pero las de mi Patria no", y 
salir para expatriarse.

Usted se preguntará por qué razón Mármol recibía del "Primer Tirano 
Sangriento" y sus más destacados amigos un trato preferencial. No es 
frecuente que el Jefe de Policía juegue al ajedrez con el preso, que 
se preocupe de salvarlo de los frates de la seducida, ni prepararle 
el viaje nada menos que a Río de Janeiro (...) Que Mármol era hijo 
natural del General Guido, era cosa que tenía estado público en 
Buenos Aires de esa época, y que evidentemente no se disimulaba por 
parte del hijo ni del padre. Así se explica que un amigo de Guido, el 
padre de Don Bernardo, se interesara por el joven Mármol, y que otro 
amigo de Guido, Victorica, lo refugie en prisión -"cárcel y cadenas"- 
para ponerlo a recaudo de los efectos de su donjuanismo, pero en su 
despacho y jugando al ajedrez, y aún se preocupe de su embarque al 
extranjero, donde estaba su padre -Embajador de Rosas ante la corte 
imperial-, después de tenerlo consigo en la Embajada se deshaga de él 
por motivos que se deducen fácilmente y lo envíe a Montevideo"

Ya vemos que el "curro" del exiliado político viene de vieja data, un 
siglo después lo ejercerían los "gorilas" que, tras ametrallar y 
bombardear alegremente la Plaza de Mayo, aterrizaban en el aeropuerto 
de Montevideo con el "Cristo Vence" pintado en las alas de sus 
aviones homicidas. Es un recurso inagotable; no hace mucho, en la 
década del setenta, junto a los miles de desesperados que escapaban 
de una muerte segura, se plegó una caterva de lúmpenes que, sea 
porque el marido o la mujer estuvieron en cana, porque tenían la mala 
suerte de apellidarse como alguno de los tipos que estaban armando 
quilombo, o porque de debían guita a Dios y María Santísima, se 
dedicaron a ejercer turismo político por la vieja Europa para 
retornar luego al Río de la Plata, envestidos con el pomposo título 
de: "los que se jugaron las pelotas".

Desde luego que no nos referimos a los miles de compatriotas que 
presionados por auténticas persecuciones políticas, frustraciones 
profesionales o desesperación laboral, iniciaron el camino de 
Damasco, sino al personaje de Samantha, de la novela de Jorge Asís 
"Flores robadas en los jardines de Quilmes", quien desde la 
escalerilla del avión tuvo ganas de gritar: "Métanse el país en el 
culo". Porque para ella el país era una mierda y no la dejaba 
"crecer". Esta es la caracterización del típico emigrée argentino, 
parásito de una sobrevaluación individual que nunca mereció y que 
ahora, ante el derrumbe del sueño primermundista de Menen con el cual 
se intoxicó, se agolpa ante la puerta de los consulados. Nos 
comentaba los otros días un amigo que realiza por razones académicas 
frecuentes viajes al Hemisferio Norte que hace veinte años los 
turistas argentinos del "deme dos", en sus viajes de compras por el 
Viejo Mundo, se referían a España despectivamente como "el 
subdesarrollo de Europa". Ahora están dispuestos a amputarse cuatro 
dedos de su mano derecha con tal de conseguir un puesto de lavacopas 
en una aldea perdida en la meseta castellana. Pero como tienen la 
guita encadenada en el "corralito" vociferan por los dólares mientras 
entonan las estrofas del Himno Nacional. Es más, hasta llegaron a 
acompañar con el sonido épico de las cacerolas el ingreso de los 
piqueteros en la Capital Federal. De más está decir que el lejano día 
que les devuelvan el dinero que necesitan para viajar a Dysneylandia, 
volverán a indignarse: "Estos negros de mierda que me cortan la ruta 
y me hacen llegar tarde al country".

Que hay cacerolas legítimas, nadie lo discute. ¿Pero cuántos salieron 
a putear a la calle cuando descuartizaban Aerolíneas Argentinas y 
rifaban el patrimonio público?. Ahora recuerdan su cercana 
ascendencia europea y la reclaman vehementemente. La vida es un 
karma, la nieta de Carmiña retornará a las rías gallegas a ejercer el 
oficio que su abuela realizaba aquí: fregar pisos. Cualquier cosa es 
preferible a comprometerse con "este país de mierda", total, en 
Europa o Yanquilandia no tienen problemas de inmigración y en poco 
tiempo advertirán las virtudes inhallables del nativo de las Pampas. 
Uno de nuestros corresponsales en Europa, específicamente en España, 
Patricia Colombi Marco, nos comentó epistolarmente: "Hasta en las 
Islas Canarias empezaron a aparecer argentinos médicos, dentistas, 
psicólogos, etc.,etc., estúpidamente esperanzados con un futuro 
inexistente en este país donde el odio al "sudaca" acampa a sus 
anchas en las esquinas. Pero claro, todo el mundo conoce a alguien 
que se vino y "le fue tan bien". Encima el tema de los papeles es 
directamente una causa perdida. Pero sucede como los métodos de 
condicionamiento utilizados en psicología, de cada 1.000 le va bien a 
uno y con eso ya quedan reforzados los que pretenden empezar una vida 
cuyo primer paso está en las puertas de la Embajada de España o de 
Italia en la Argentina".

Muchos estamos para la resistencia, otros ya vendrán para los 
festejos. Porque a esta fauna de derrotados, que sufrirán afuera lo 
que no quieren sufrir adentro, se les ha sumado una nueva categoría 
(aunque menos sufrida): el exiliado en Punta del Este. Un grupo de 
tilingos y evasores de divisas que, aterrorizados por las 
movilizaciones y asambleas vecinales a las que visualizan como 
soviets (esta boludez la llegó a publicar "Ambito Financiero") se 
instalaron en las costas esteñas a disfrutar el dinero que evadieron. 
Es que nunca bailamos en el "Titanic". Somos tan negros, nuestra 
decadencia es tan patética, que nos hundimos en una chata arenera en 
el Pontón Recalada. El nombre del desgraciado bajel":La Gladys 
Alcira", la bebida: Tetra-Brick, la música: Cumbia villera. Esta, y 
no otra, es la impresión que nos deja la crónica de un periodista 
frívolo del diario "La Nación", cuando se refiere al sabor amargo del 
que tuvo que partir hacia la costa uruguaya. Lo que es por mi, pueden 
irse a Punta del Este, al Senegal, al Desierto de Gobi o a la misma 
mierda. No los quiero para mi futura Argentina. Pero quédense 
tranquilo muchachos, pueden volver cuando quieran. Total, en la 
Argentina los únicos que van en cana son las putas, no los hijos de 
ellas.

MANCO PEPEC YUPANQUI

(El que agrada a Viracocha)


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
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