[R-P] DEL ONGANIATO A CAVALLERI [era Re: PSI).- SINDICATOS: AYER, HOY Y MAÑANA ( Garzón Maceda)]

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Jul 6 09:22:00 MDT 2007


En el muy interesante trabajo distribuido por la agencia PSI Garzón 
Maceda plantea que "desde comienzos de la década de 1970, la 
negociación colectiva es acompañada por la gestión de prestaciones de 
servicios múltiples, sin abandonar la presión política restauradora, 
salpicadas, en otras áreas, por un clasismo fabril de alcances 
limitados.

"A partir de los '80", continúa, "los trabajadores militan menos y 
los sindicatos unifican la acción gremial, concentrada 
progresivamente en la negociación y en prestación de servicios 
múltiples. Se advierte una creciente ajenidad del trabajador 
activista y falta de dirigencia carismática, a diferencia de los años 
'60/'70 en los que el sindicato estaba omnipresente en la 
problemática personal y familiar del trabajador, con liderazgos 
sociales que trascendían al campo estrictamente sindical (Elpidio 
Torres, Atilio López y Agustín Tosco en Córdoba)."

Los nombres mencionados muestran que el autor está muy influido por 
la experiencia específica del Cordobazo, pero su esto no invalida ni 
la descripción ni la conclusión final:

"Había una intervención distinta en el conflicto, y eran decisivas 
las figuras del delegado y del adherente-militante. En la década de 
1990 queda ya sólo la intermediación económica regulatoria en el 
mercado y la prestación de servicios."

Aquí se encuentra el núcleo explicativo del pasaje al menemismo de 
muchos militantes sindicales, que no necesariamente lo hicieron para 
traicionar a sus representados. Para ellos, ese pasaje no fue más que 
la profundización de una práctica preexistente, que solo esperaba una 
profunda derrota nacional (y de los trabajadores) para terminar 
aceptada, al menos provisionalmente y por omisión, por la masa de los 
asalariados. 

Con el argumento de la "globalización", Menem da por cerrada la 
búsqueda de la soberanía política y la independencia económica y 
destruye la obra defensiva de un siglo de esfuerzo argentino. Recién 
en ese momento se dan las condiciones políticas para que la práctica 
de la dirigencia arraigada en las transformaciones laborales del 
onganiato ("comienzos de la década del 70") se convierta en regla más 
que en repudiada excepción. 

El círculo se inició con Rubens San Sebastián. Su Ley de Asociaciones 
Profesionales de fines de los 60 dio origen al sistema de "obras 
sociales sindicales". El régimen de 1966 le bajó el pulgar al sistema 
público de bienestar social y, como era lógico esperar, promovió un 
ataque incesante al mercado interno. La implantación del sistema de 
obras sociales fue, desde el punto de vista del funcionamiento del 
sistema, una "concesión humanitaria". Con la liquidación del mercado 
interno se fue haciendo cada vez más difícil que una familia de 
asalariados dispusiera de médico propio, vacaciones propias, vivienda 
propia, etc. Y la liquidación del sistema público de bienestar social 
cegó cada vez más el acceso a los hasta entonces eficientes sistemas 
públicos de provisión de esos servicios. 

Esto incrementó, con el tiempo, la dependencia del trabajador frente 
al sindicato. Pasó a necesitarlo no ya para enfrentar a la patronal 
en pos de mejorar en su condición social, sino para asegurar la 
satisfacción de sus más elementales necesidades. Y con la 
híperprofundización menemista de las tendencias anteriores, esta 
segunda función creció cancerosamente.

Para la dirigencia engendrada por la reforma San Sebastián, entonces, 
el sindicato también estaba "omnipresente en la problemática personal 
y familiar del trabajador", solo que de un modo muy distinto al 
anterior[1]. Despolitizado y desvinculado de toda discusión sobre el 
destino general del país, en el "nuevo" sindicato la lucha por la 
justicia social se reduce a convertir el gremio en una eficiente 
prestadora de servicios. El representante sindical deja de asumirse 
como avanzada en la confrontación con la patronal y pasa a verse a sí 
mismo como un cuidadoso mediador en los conflictos de clase.

Con la devastación material que fue causa y consecuencia del 
menemismo se llegó a la paradójica tragedia de que ser explotado se 
fuera transformando en un privilegio, dentro de un país condenado a 
una creciente exclusión social. Los asalariados no dispusieron de 
suficientes herramientas ideológicas y teóricas para enfrentar 
masivamente esta explosión del "ejército de reserva" y muchos de 
ellos empezaron a creer que, en medio del desastre general, realmente 
la única labor del sindicato era esa prestación de servicios. Los 
escasos dirigentes sindicales que se opusieron a la orgía de entrega 
quedaron, al principio, encapsulados y -parecía- enfilados al osario.

Así se fortalecieron aquellas tendencias internas de la dirigencia 
sindical que promovían la sustitución del interés inmediato de la 
clase por la satisfacción semimercantil de las demandas urgentes del 
afiliado. Los Cavalleri no son un asunto de cualidades personales. 
Surgen naturalmente del derrumbe de toda perspectiva burguesa de 
independencia nacional. También en esto, Menem profundiza y realiza 
la Libertadora. 

La ceguera ante este hecho no es un tema individual. Precisamente por 
eso, sin embargo, configura delito _político_ ilevantable. Si 
voluntaria, agravado, por supuesto.

N O T A

[1] Tomando la imagen de Jauretche ("el caudillo era el sindicato del 
gaucho") podríamos decir que la transformación se parece al pasaje de 
la lucha de montoneras contra la prepotencia portuaria a la búsqueda 
de arrimo con el jefe político local. Del gaucho artiguista al Martín 
Fierro, y de éste a Juan Moreira.

Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 






Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular