[R-P] [J. Rachid] Los límites de las palabras

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Jul 2 12:24:24 MDT 2007


LOS LIMITES DE LAS PALABRAS

Por Jorge Rachid

Así como los hermanos Lumière transformaron la incipiente fotografía 
en una sucesión que daba movimiento al uno de los mayores procesos 
industriales de la historia como es la industria del cine, algunos 
creen que la sucesión de palabras, pueden cambiar la realidad de los 
hechos. Demás está decir que el cine siempre ya sea testimonial, 
argumental o documental forma parte del arte y de la ficción, 
mientras que las palabras expresan conceptos que son descriptivos a 
la realidad o distorsivos de la misma. Es decir palabras 
significantes si son coherentes con la realidad o insignificantes 
cuando no condicen con ella.

Eso sucede cuando la política se piensa desde lo fotográfico para 
seguir el ejemplo anterior, lo que sería la táctica, imaginando que 
una sucesión de tácticas brindan una estrategia, una política a largo 
plazo. Nada más alejado de la realidad. Las fotos son como una 
película sin guión, se hacen importantes si reflejan un hito 
histórico o una imagen que describe en si una epopeya. Que sería de 
la foto de Perón en el caballo pinto sin el 17 de octubre, o la foto 
del Che emblemática sin la epopeya de Sierra Maestra y su compromiso 
y entrega. Sin embargo a diferencia de las fotos las palabras, sin 
realidad ni contenido solo imprimen el diario de Irigoyen a los oídos 
susceptibles a esa música.

Ya escuchamos los cantos de sirenas de derrotas transformadas en 
victorias como las relaciones carnales o estamos entrando al primer 
mundo, en otros tiempos de euforia superficial. También escuchamos en 
su momento "ramal que para ramal que cierra" como quien escribe una 
legendaria batalla de los tiempos, escondiendo el mamarracho de la 
vergüenza nacional. Eran épocas del discurso único por "derecha", 
claudicante y neoliberal. Ahora otro discurso, de otro signo 
supuestamente, pero del mismo tenor en cuanto a impedir el 
pensamiento crítico, aplicando cosmeticamente, una nueva visión del 
mundo de la vida y de las cosas. Otra vez las palabras sin final, la 
táctica sin estrategia, otra vez el maniqueísmo del blanco y el negro 
que todo lo explica, menos el dolor, las frustraciones, los afectos 
además de los intereses permanentes del pueblo argentino.

Nadie duda de que la situación nacional en términos macroeconómicos y 
en políticas de Derechos Humanos han sido mejorados con respecto a la 
catástrofe de la crisis, no hacerlo sería negar la realidad. 
Reafirmar que la nueva situación responde a una profunda paciencia, 
tolerancia y esfuerzo del pueblo argentino en su conjunto que supo 
postergar aspiraciones en función del bien común. No fue similar la 
actitud de los factores de poder , ni el financiero ni las empresas 
monopólicas privatizadas acompañaron solidariamente ejerciendo 
presión internacional de sus casas matrices y extorsiones a los 
consumidores. Esos factores de poder siguen vigente en la Argentina 
de hoy. El Gobierno planteó los ejes en cuanto a la historia, gritó 
su presencia a los lobbies, negoció nuevas condiciones y mantuvo 
incólume la estructura de poder con retoques importantes en leyes 
laborales, provisionales y de apoyo a algunos sectores industriales 
nacionales, pero no cambió el modelo de distribución ni de 
construcción política, pese a su discurso agresivo, excluyente y 
mesiánico. Como dicen los paisanos: "el criollo es agradecido pero no 
le gusta que lo empujen , vio?"

Algunos pensamos, desde posiciones ideales, que la mayoría de los 
argentinos estamos en condiciones de ponernos de acuerdo en un 
Proyecto Nacional. De puntualizar aquello que nos identifica como 
pueblo, con presencia cultural genuina en identidad nacional clara y 
con parámetros sencillos, con humildad, sin rencor y con alegría. 
¿Porqué no lo hacemos? es la pregunta del millón. Porque cada uno de 
nosotros, todos, aún quien esto escribe, estamos imbuídos de la 
cultura dominante individualista y mesiánica de los últimos treinta 
años. El poder se cree único e insustituible, poseedor del inicio de 
la historia, partero del comienzo de los tiempos, hacedor de la luz 
frente al oscurantismo y la ignorancia. Dueño de la historia y 
estigmatizador de Montescos y Capuletos , víctima de incomprensiones 
y mártir de agresiones, pese a lo magno de sus gestos y la presencia 
excluyente frente pueblo. Desde ahí se hace difícil construir y 
diseñar futuro nacional. Eso termina en confrontación, dolor y 
hermanos partidos por ejes falsos de la política, ejes generalmente 
impulsados por los verdaderos dueños del poder, aquellos que siempre 
están, con cualquier signo político. Son los que siguen armando la 
agenda presidencial, los que en las elecciones tienen fichas en todos 
los casilleros, los que aceptan la democracia siempre y cuando el 
triunfador, sea de derecha o izquierda, firme el Mercado como 
ordenador social. De eso no nos ocupamos porque no es "políticamente 
correcto". La Democracia es Mercadista, o no es, según los nuevos 
tiempos y el Grupo de los 8 a nivel internacional, nuevo Gobierno 
global aceptado pasivamente por gobernantes del mundo.

Estas situaciones de larga data llevan a que las caras del conflicto 
siempre sean dentro del Movimiento Nacional , entre argentinos que 
quizás no compartimos algunas cosas pero que si buscamos 
coincidencias en los ejes estratégicos de la Nación seguramente los 
encontraremos. Tenemos la historia para intentarlo. En épocas más 
oscuras y difíciles hombres y mujeres supieron poner de pié a la 
Patria con coraje y decisión, enfrentando situaciones mundiales 
conflictivas, en inferioridad de condiciones frente a batallas duras 
y sin embargo fueron capaces de construir argentinidad. Desde la 
época de la Colonia y la Emancipación Nacional conseguida con sangre 
y dolor, al Perón de la movilización popular con tiempo y sin sangre. 
Sólo los enemigos del pueblo arrasaron a sangre y fuego las 
expresiones populares y después ya vencidos pidieron tolerancia y 
consensos. No debe asustarnos ni debemos caer en el juego perverso de 
la dialéctica amigo-enemigo, mientras millones de compatriotas 
esperan, en éste tiempo, hoy, de nosotros quienes tenemos compromiso 
militante y sentimos dolor, respuestas, no sermones.

El pueblo argentino, como conciencia colectiva, está escribiendo los 
nuevos paradigmas que surgen de la caída del paradigma neoliberal. Es 
un tiempo de transición, un tiempo en el cual los factores de poder 
mantienen su hegemonía pese a la pérdida del poder político, es un 
tiempo donde la política navega en aguas duales entre las presiones 
internacionales y la necesidad de reencontrar el rumbo nacional 
soberano. Eso se expresa en las elecciones donde la búsqueda de lo 
nuevo es el rechazo a lo viejo camuflado y remendado de lo peor de 
las prácticas políticas, de la democracia limitada, corrupta y 
envejecida.

Democratizar el poder es una demanda de la hora. Crear instrumentos 
aptos para las respuestas a los reclamos populares debe ser el norte 
de la práctica de quienes nos decimos nacionales y populares o 
peronistas, recrear los mecanismos de movilización popular y de la 
Comunidad Organizada es un desafío abierto. Volver a ser el Yo en el 
Nosotros como pueblo es un objetivo. La fragmentación y el 
individualismo son la mejor expresión del triunfo neoliberal. La 
unidad nacional conceptual, profunda, compartida, latinoamericana, 
solidaria es un modelo a seguir.

Cuantos argentinos no estárían dispuestos a compartir un modelo 
industrial de desarrollo nacional, de mano de obra plena, con 
inversión en tecnologías de punta planteados desde un esquema 
soberano de decisión política, desde un Estado Presente.

Quien puede estar en contra de compartir un destino con Latinoamérica 
para ingresar en las discusiones globales desde una identidad 
compartida y desde posiciones de fortaleza política.

Cuantos pueden oponerse a la redistribución de la riqueza que 
implique Justicia Social frente a lo obsceno de la situación de 
acumulación actual. Porqué no nos planteamos modificar la base 
tributaria injusta que permite evadir a la banca financiera y castiga 
al consumidor obrero y trabajador.

Porqué no podemos decirle al mundo que protegeremos nuestro medio 
ambiente y nos oponemos a cualquier signo de violencia y de guerras 
como las que actualmente en nombre de la civilización avasallan 
pueblos enteros y desconocen culturas ajenas.

¿Como tolerar 8 millones de argentinos sin respuestas del Estado 
siendo marginados y desplazados de la pirámide social con 40 mil 
millones de reservas?

Como no reconstruir el Estado Solidario con Salud y Educación 
gratuita e igualitaria para todos los argentinos nazcan donde nazcan, 
vivan donde vivan, trabajen donde trabajen.

Quien puede oponerse a la movilidad social ascendente en un proceso 
educativo que tenga como primer objetivo "analfabetismo cero" como 
acaba de culminar Venezuela en sólo cinco años.

Con Fuerzas Armadas modernas con afan pionero de defensa del hombre 
argentino y del espacio vital, de las aguas dulces y de los recursos 
estratégicos.

Con un Movimiento Obrero como ordenador de la actividad digna del 
trabajo y armonizador de intereses frente a los necesarios conflictos 
entre el Capital y el Trabajo.

Con acuerdos permanentes y estratégicos en Derechos Humanos, 
Políticas Penales, Reforma Judicial, Independencia de los poderes, 
cumplimiento de la Constitución en especial el artículo 14 bis, 
Política Internacional Soberana, y Políticas Sociales que sean junto 
a la cultura del trabajo y la educación el nuevo eje ordenador de un 
país que tiene que recuperar su MODELO SOCIAL SOLIDARIO Y LA GRANDEZA 
DE LA NACION.

DR. JORGE RACHID 
IBAPE-CESS-MNyP

28 DE JUNIO DE 2007


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular